La ficción hace a la realidad irrefutable

Parece una biografía o una saga pero es, en realidad, un novelón. De esos que se devoran y se disfrutan, en los que la intriga obliga a una reflexión profunda sobre el ser humano, sobre los estrechos límites entre los ideales y el fanatismo, sobre el compromiso y la manipulación, sobre la magnitud de los valores y las mentiras en que se envuelven, sobre la responsabilidad y el fracaso, sobre la abnegación y el amor, sobre la vida, en fin, en situaciones extremas.

De eso trata Volver la vista atrás (Alfaguara 2021) con el trasfondo de la Guerra Civil, del maoísmo o la guerrilla latinoamericana, en Barcelona, Beijing, Colombia, Londres, Cuba o México. En esa trama y esos paisajes Juan Gabriel Vásquez relata la peripecia de los diferentes protagonistas de la saga: Domingo, Felipe, Fausto, Luz Elena, Sergio, Marianela y tantos otros. Personajes poderosos y contradictorios, a través de los que aflora un mundo que más parece un infierno con distintos rostros. Frente a esa realidad surge la rebelión individual, cargada de abnegación y dignidad, y canalizada a través de planteamientos ideológicos que niegan la libertad a quienes luchan por defenderla.

Tal vez, algunas situaciones puedan parecer excesivas e irreales, pero quienes hayan conocido desde dentro regímenes totalitarios identificarán la exageración que reclama la pureza ideológica, la anulación que esconde la apelación al pueblo, el miedo que ampara la ortodoxia que establece el líder o la maquinaria atroz del partido. Y el que no haya experimentado situaciones de ese tipo quedará sobrecogido por una narración poderosa, sin efectismos, que no solo hace verosímiles los detalles extremos, los que puedan parecer más sorprendentes, sino que los transforma en lógicos, coherentes, ineludibles. Bajo la apariencia de ficción la realidad se hace irrefutable.

Volver la vista atrás es la última obra publicada de Juan Gabriel Vásquez. El escritor colombiano era ya una de las más sólidas referencias de la literatura latinoamericana actual. El ruido de las cosas al caer o La sombra de las ruinas, como Volver la vista atrás, no remiten al realismo mágico, porque, en todo caso, el suyo sería un realismo trágico, pero sí encuentran en él una orientación, por la confluencia de lo real y lo sorprendente, de las experiencias individuales y las colectivas, o por el empeño de reflexionar sobre la sociedad desde el detalle.

En fin, en cualquier caso, un novelón.

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