“El coronavirus nos tiene en vilo. El problema genera tanta preocupación que ha solapado y acallado los efectos del corinavirus. La monarquía parece en cuarentena. Pero no por el virus que llegó de China, sino por la alargada sombra de la opacidad y de los paraísos fiscales”.

Hace una semana este comentario publicado en facebook alertaba sobre el silencio que la crisis sanitaria había trasladado a las noticias relativas a distintas actividades económicas relacionadas con el rey Juan Carlos y que ponían en entredicho a la propia monarquía.

Ha habido respuesta. Y no menor. El Rey renuncia a la herencia que le pudiera corresponder como hijo de su padre. Y aún más: suprime la asignación que el rey emérito tiene asignada en los presupuestos de la Casa Real.

El comunicado reconoce posibles irregularidades; solo así se puede entender la renuncia del rey Felipe a “cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional”.

En lenguaje común esa irregularidades se denominan corrupción. Y ante esa realidad, ¿basta con la decisión a adoptada? Parece que no. Sin embargo, el momento en que las sospechas parecen confirmarse coincide con una crisis sanitaria que absorbe la preocupación y el interés de la sociedad entera. No está el país para otras miradas. Ni siquiera, tal vez, para la reclamación y la crítica de otros asuntos distintos al gravísimo riesgo para la salud de los españoles.

¿Será por eso por lo que la Casa Real ha tomado ahora unas decisiones que ya se reclamaban desde hace días? ¿Tendrá la sociedad española la oportunidad de poner encima de la mesa todo lo que el comunicado oficial plantea?

Las pruebas realizadas entre los miembros de la Casa Real no han detectado síntomas de Covid–19. Pero otro virus, mucho más grave desde el punto de vista institucional, ha atacado a la propia monarquía. Que no se olvide.

(Ilustración de Ferreres, publicada en El Periódico, con motivo de la abdicación del rey Juan Carlos I).

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