El último escándalo alivia al anterior:

Mata a Camps, Milagrosa a Baltar.

 

El último alcalde al penúltimo concejal

Otro tras uno: Mercurio, Palau, Pretoria

 

Baltar, Pokemon, Campeón, Munar

Malaya, los ere, Gurtel, Brugal

 

ADuran se hace fan de Bárcenas

y Bárcenas espera a Urdangarín.

 

González idolatra a Bárcenas.

La cólera de Aguirre señala a Rajoy.

 

Todos esperan al próximo muerto.

Sor Aya ya entrena:  plañe.

 

Montoro sonríe en mitad del funeral.

Incluso en el suyo.

 

Otros ponen cara de memo.

La mayoría no tiene que cambiar de cara.

 

El juego político obliga al disimulo.

La victoria propia es la ruina del rival.

 

Los que pierden alargan la partida.

Los que ganan, también, por lo contario.

 

Parece un juego de hienas con númerus clausus.

Y a la plebe le asombra el espectáculo.

 

Un día se descubre el apaño.

Juegan con fichas de plástico.

 

Las adquieren en sus sedes.

Las sufragan con dinero ajeno.

 

Ellos suben, bajan o flotan; nunca pierden.

Se aplauden y zancadillean.

 

Así se divierten.

Fuera hace mucho frío.

 

La partida se ha convertido en un saqueo.

Los que miran pagan.

 

Habrá que romper el tablero.

¿Por qué no lo han hecho?

¿Por qué no lo hacemos?

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