Quienes hacemos este Lagar perdimos la fe en los reyes magos, como en otras tantas cosas; por ello, renunciamos a que con sus poderes nos cambiaran el ropaje de la web, pese a que ya iba siendo hora de actualizar el modelito. Afortunadamente no lo hicimos.

A Manuela Carmena (o a alguien de su equipo, que tampoco la alcaldesa está obligada a intervenir en cada detalle) se le ocurrió, tal vez por parecidos motivos, cambiar las túnicas a los magos de la cabalgata de la capital del reino. Y se armó la marimorena.

A Cayetana Álvarez de Toledo, prócer de la FAES, la decisión de la edil le resultó injustificable: “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena”

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Y se armó. Véase, si no.

Esperemos que en este caso, los cambios de ropaje en este Lagar no alienten la furia. Se trata de un nuevo juguete para disfrutar más. Y por eso, a falta de fe en los reyes magos, primero nos lo hemos pagado, para entretenernos, después.

Conste que sin Raúl Marín no habríamos sabido hacerlo, que sin Fernan nos tropezaríamos en los intríngulis con más frecuencia de la que deseamos y que empezamos antes de haber leído al completo el manual de instrucciones. O sea, con un par.

Estábamos en esas cuando salió la cabalgata y el traje de Gaspar aventó la dudas de la niña de la dama Álvarez de Toledo.

Por si acaso, anticipamos nuestras excusas: los inteligentes y amables seguidores de este Lagar no merecen verse en la desagradable tesitura en la que la alcaldesa puso a Cayetana, tan cool, ella. Nuestra solidaridad: “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena”. Que conste.

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