Hace algo más de un año escribí mis impresiones sobre Con el agua al cuello, de Petros Márkaris. Ahora, también con retraso, acabo de leer Liquidación final, asimismo publicada por Tusquets. Poco puedo añadir a lo dicho a propósito de la anterior: “algo ligero contra el calor, sin renegar de las preocupaciones cotidianas (…) El entramado de la crisis griega no es un telón de fondo ante el que se desarrolla la intriga sino el eje mismo de la intriga. Hay que reconocer en el texto compromiso y habilidad”.

Se lee a la carrera, sin regusto; un relato muy ameno que refleja realidades compartidas por muchos. Sin embargo, más allá de la actualidad y de la situación de todos los griegos (que incluyen a portugueses, italianos o españoles, entre otros), tienen más contenido algunos artículos de este escritor nacido en Estambul, estudiante en Viena y Stuttgart y residente en Atenas, que la propia novela.

Petros Márkaris ejerce cual artesano el oficio de escribir. Lo tiene en abundancia. El lector, atrapado en la intriga, sobrevuela a toda prisa hasta descubrir al malo justiciero, pero malo al fin, aunque desvele las miserias del Estado y la política.

Una lectura recomendable para viajes en tren o avión no demasiado largos. Mucho más estimulante que las películas que ofrecen los medios de transporte.  De hecho, cualquier día de estos liquido la trilogía con Pan, educación y libertad.

 

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