Lo que hay o lo que es

¿La sindéresis… es ilegal? En este tiempo, eso parece. Y en la justicia, aún más.

La capacidad de discernimiento parece ajena a la realidad e incluso a la legalidad. Los ciudadanos acuden a eslóganes y sentimientos en detrimento del raciocinio. Los jueces, por su parte, resuelven los asuntos más graves, unas veces, con la certeza mecánica de unas normas legales argüidas como axiomas y, otras, con la lupa de sus prejuicios.

En cualquier caso, de sus fallos se desprende no tanto un “esto es lo que hay”, que implicaría una cierta relativización de sus sentencias, como un “esto es lo que es”, que impide cualquier matiz y remite a un juez demiurgo y no a un ser humano que trata de encontrar a través de la norma codificada y la reflexión aplicada con criterios razonados que atiendan al contexto, a la realidad y la evolución de la sociedad.

Para esto es necesaria la sindéresis que aplicaban los pensadores clásicos, más proclives a comprender que a dogmatizar. Pero esa tentación es en este tiempo “lo que hay” con categoría de “lo que es”. Pensar que hay o lo que esse hace, así, superfluo.

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