Le toca al expresidente Rajoy intentar el retorno a su puesto. Lo dicen los manuales de la democracia al uso. Deberá demostrar, según ellos, capacidad para argumentar, para escuchar, para cambiar, para…

Hasta ahora Rajoy ha sido un dirigente de rodillo, arropado por un pensamiento banal, identificado con la filosofía del refranero. Su escepticismo gallego se sitúa a un paso del disparate.

¿Será suficiente para lo que le espera?

¿Serán capaces sus interlocutores de no quedar enterrados en su retórica del esperpento?

Puro Rajoy

¿Hay alguien que no sucumba a estos razonamientos?

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