Más o menos hace 35 años

Durante la campaña electoral tras la que el PP inició su cuenta de 35 años ininterrumpidos al frente del gobierno de Castilla y León, yo estaba allí, en Valladolid, en un despacho de la Junta. Llevaba poco más de seis meses y aún tuve que esperar otro par para salir de aquel cobijo en el que me había guarecido por razones muy diversas que ahora parecen prehistóricas.

La insistencia de un amigo a carta cabal, la desilusión creciente de otro proyecto en el que había puesto empeño enfermizo, mi transitoria inestabilidad emocional… me abocaron a un cargo tan solo asumible (desde mi propia perspectiva) por su condición efímera. Tenía fecha de caducidad.

Por aquellas circunstancias pude ver desde dentro un vuelco que ya dura tres décadas y media. Con ese recuerdo me levanto esta mañana. ¿Aquel sino fatal podría cambiar? ¿A mejor o a peor?

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