Notas para otro día

¿En qué estaría pensando, cuando escribí las notas que reproduzco a continuación? (Creo recordar que se trataba de algo real).

En una sociedad laica el designio divino imperecedero se torna efímero y, tal vez por ello –o por simple codicia–, los beneficiarios de la herencia inexcrutable acostumbran a tomar precauciones ante contingencias no descartables. O sea, que incluyen en el ejercicio de su cargo una actitud previsora que, justificable para ellos, resulta injustificable para todos los demás. Así, el ahorro se transforma en robo y el ser sobrenatural, en mero delincuente.

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En esa fusión entre lo sublime y lo ramplón afloran con frecuencia asuntos tan manidos y cotidianos como el amor, al que sus majestades suelen prestarse con prodigalidad y reincidencia, lo que da pie a envidias y suspicacias, pero también a lujos y dádivas que se conjugan con la clandestinidad y el exhibicionismo.

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