Anoto algunas frases mientras leo No entres dócilmente en esa noche quieta, de Ricardo Menéndez Salmón:

“Opinador: ese vicio nacional”

“La gente usa la cabeza menos que los loros” Se lo dice Antoine a su psiquiatra.

 “Nadie presta la debida atención al hecho, parece que abstruso, de que los demás también son almas” (Pessoa)

“El mal, que es plástico y ama la mudanza, es una promesa segura contra la tentación de trascendencia”.

“La lucidez es una categoría del espanto”.

David encargó a un joyero un anillo que le recordara en los momentos de júbilo que no debía ensoberbecerse y en de tristeza que no debía abatirse. El joyero consultó a Salomón, que le recomendó esta inscripción: “Esto también pasará” (RMS cita el relato de este episodio de Bioy Casares).

“Los símbolos no se destruyen mediante la ira”.

“Solo el débil necesita contar historias (el fuerte se limita a protagonizarlas)”, pero “nadie sabría del fuerte si sus éxitos permanecieran inéditos. Todo poder, incluso el más feroz y en apariencia indestructible, tiene necesidad de un escriba”.

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