Hoy, 2 de noviembre.

No hay quien lo entienda.

Los servicios secretos españoles han espiado a troche y moche en colaboración con (y al servicio de) otros servicios secretos más poderosos, que espiaron sin limite ni sosiego a todo lo que se les antojó e incluso a lo poco que no se les antojó.

Pues bien, simultáneamente “la justicia niega a Hacienda el acceso a la factura del móvil del contribuyente”. Hacienda argüía que necesitaba para su tarea de inspección las facturas de un individuo y la justicia arguye que los datos sobre llamadas y consumos son inviolables, amparándose en el Tribunal Constitucional, el Europeo de Derechos Humanos y no sé cuántas convenciones y declaraciones más.

¿Meterán en la cárcel a los servicios secretos españoles y a sus superiores?

– ¡A que no!

¿Cabe temer que algún chorizo de postín anda detrás de la sentencia?

– ¡A que sí!

* * * 

Cuñado de Ortega Lara y cura, Isaac Díez ha trabajado con víctimas del terrorismo. Natalia Junquera le entrevista en El País. “El primer deber de todas las asociaciones de víctimas es ayudarse a superar el victimismo. Si no, ellas mismas sufren y hacen sufrir muchísimo. ¿Cuál es su papel? Ese. Y el deber primero de toda institución es intentar que las víctimas salgan de su situación de victimismo”.

Va a ser necesario contratar a este salesiano para que dirija unos Ejercicios Espirituales al Consejo de Ministros; y a otros.

* * * 

El nuevo Papa ha descubierto la ideología de la modernidad: la encuesta. Ya ha encargado una macro sobre la familia, que deberán responder los católicos de cualquier lugar y condición.

Parece un nuevo hallazgo de este Francisco sorprendente, al que se abrazan los niños por la pernera en plena celebración eucarística. Los progresistas recelan de las posibilidades de manipulación que el estudio ofrece a párrocos y obispos, convertidos en celadores de las respuestas a unas preguntas más complicadas que directas (o sea, vaticanas). Cabría añadir un recelo aún más profundo: la encuesta se asemeja mucho a un estudio de mercado (qué hacer para que no se desintegre el rebaño o el negocio) al que habrá de seguir un plan de marketing.

Pero el señor Francisco tiene crédito: desconcierta. ¿Un personaje lampedusiano?

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