Si un día hubo que elevar al trono de una nueva hermandad de Semana Santa a la Dolorosa Ayuso –término menos laico que Pasionaria Díaz–, parece justo que en algún momento ella procesione junto a Nuestro Señor Compungido. ¡Cuánto dolor, cuánta tristeza, cuánta pena! Busquen las imágenes del vicepresidente segundo en la presentación del ingreso mínimo vital. Daban ganas de darle una limosna.

Tras un año de dieta procesional, la próxima Semana Santa nos espera con extraordinarios alicientes. Habrá saetas a raudales. A este paso vamos a recuperar la fe. Aunque sea ciega.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.