Otras miserias que oculta la guerra

La guerra llega en socorro de Pablo y Teo, de Tomás e Isabel, e incluso del PP al completo. Rusia invade Ucrania, destruye y mata; todo lo demás parece juegos infantiles. Créanlo, ni Pablo y Teo, ni Tomás e Isabel, son responsables. Putin no actúa por persona interpuesta. Se basta él solo para atemorizar a los cautos y aliviar a los incautos. A fin de cuentas, lo de Pablo y Teo, lo de Tomás e Isabel, era otra guerra en otra escala; sus armas se afilaban con los dientes. Las de Putin devastan cualquier esperanza de decencia. Su inmoralidad esconde otras, muchas, miserias.

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