Merece la pena detenerse en el artículo del filósofo Zygmunt Bauman, Mensajeros de la globalización, que publica El País. Porque pone de manifiesto que este la crisis de los refugiados es, sobre todo, la crisis del sistema en el que nos sentíamos confortables y confortados.

En este capitalismo canalla no hay motivo para la satisfacción, porque, como explica César Rendueles, no es que hayamos perdido derechos sino que nos han arrebatado el sentido de vivir. El afán hegemónico de los que aunaron dinero y poder impuso, a través de las condiciones laborales y el comercio, un sistema antihumano que explicitan, como nadie, los que huyen de la miserable realidad de la pobreza y de la guerra.

(La foto, de la agencia AP, muestra a residentes de la isla griega de Lesbos ayudando a desembarcar a unos refugiados)

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