Para sanitarios (y otros)

El esfuerzo realizado y el riesgo asumido por los profesionales de la salud –en el sentido más amplio– merecen del conjunto de la sociedad una gratificación afectiva, pero también efectiva. Un reconocimiento, por ejemplo, que los premie en próximos concursos, procesos de recalificación profesional o similares; los efectos económicos llegarían por añadidura.

Parece bastante sencillo y, desde un punto de vista emocional, mucho más relevante que otro tipo de compensaciones, incluida la económica. La actitud de estas personas se vería así compensada en lo profesional, que es lo que se trata de reconocer, y, a partir de ahí, en lo material.

La demagogia de los partidos de derechas a este respecto resulta antológica. Ante la crisis desbocada que sufre la sociedad española, piden sobresueldos para unos –que no son los más desvalidos– y reducciones de impuestos, como el de sucesiones, para otros –que en muchos casos están entre los privilegiados.

Para políticos y ciudadanos

En este tiempo y en el ámbito político es tan importante la actitud como la ideología. Por eso se podría estimular el uso de un pin identificativo que exprese, por parte de quien lo porte, su voluntad de debatir y acordar desde el respeto y la responsabilidad, a la búsca de soluciones que mejoren la vida de todos. Un pin, por ejemplo, en forma de bandera blanca que ratifique y refuerce ese compromiso. Una seña apta para ciudadanos, pero, muy en particular, para políticos.

Para medios de comunicación

Las críticas a “los políticos” son tan injustas como las que se hacen a “los medios de comunicación”. En uno y otro campo existen múltiples matices e incluso profundas diferencias.

¿Por qué los periodistas debaten permanentemente en las redes sociales sobre el comportamiento de los representantes políticos y no sobre sus propias responsabilidades? ¿Lo están haciendo todos tan bien en esta crisis? ¿No advierten divergencias e incluso contradicciones entre unos y otros?

¿Para proclamar su independencia tienen que legitimarse algunos medios unificando por igual la crítica a “los políticos” sin asomarse en ningún momento, pese a su relevancia social, a la valoración de “los medios de comunicación”?

¿Por qué este sectarismo revestido de endogamia?

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