Revolución contra revolución

Donde estuvieron instalados Confidencial y Esta Semana, y el canal 100% Noticias, unos medios de comunicación nicaragënses críticos con el gobierno del «comandante y la compañera” –o sea, de Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo– fueron apareciendo nuevos rótulos. Primero, Casa Materna, dependente de Ministerio de Salud; luego, Centro de atención a personas con adicción de alcoholismo y drogadicción.

¡Qué hermosa decisión!, la de cargarse unos medios de comunicación críticos, la de confiscar sus bienes, la de encarcelar a algunos directivos y la de colocar en la antigua sala de redacción dos impresionantes retratos del comandante y la compañera. Y la de ocultar la realidad bajo un señuelo demagógico.

Ha llovido mucho, pero el actual presidente nicaragüense es el mismo personaje que nos invitó a creer en el sandinismo, a confiar en su revuelta popular, a alentar esperanzas que se fueron frustrando con el tiempo…

No es la primera vez ni el primer lugar en el que la revolución progresista derivó en involución totalitaria. La historia se repite. Pero no se aprendes. No se atiende a las señales de alarma. ¿No bastan algunos símbolos, la imaginería o la censura, para identificar una represión por elección popular.

 

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