Sal, Gael. Y salió

La niña, apenas un par de años, conversaba con su madre embarazada. Una vecina observaba con curiosidad la charla, muy animada. La pequeña hablaba con tanto asombro como firmeza. La mujer entendió “¡Sal–ga–el!”.

  • Que salga, ¿quién?, se atrevió a preguntar.
  • Gael, respondió la embarazada.
  • ¿Y eso qué es?

Pocos días después, los vecinos empiezan a saber quién es Gael. Y más que sabrán.

El nombre, de origen celta, se deriva de la palabra ‘ludael’ (de ‘Iud’, señor, y de ‘hael’, generosidad); no confundirlo, como explica el diccionario etimológico, con Jael, que procede del hebreo y bíblico Yael.

En España, había 7.645 niños de nombre Gael –desde hoy, uno más–, con una media de edad de 5,5 años, y 40 niñas, con una media de 25,2 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

El nombre de Gael en masculino es más frecuente en la mitad norte de España. Sobre todo, en Galicia. Pontevedra, Ourense, A Coruña, Lugo, Burgos, Cantabria, Barcelona… acumulan el mayor número de Gaeles. Por el contrario, el nombre se desconoce prácticamente en Jaén, Córdoba, Almería, Huelva, Cuenca, Albacete, Murcia, Granada, Cádiz, Sevilla, Ciudad Real…

Gael, en femenino, apenas se contabiliza en Madrid y Barcelona.

En España los Gael S., si los hubiera, no llegarían a veinte y en ninguna provincia, a cinco. Solo a partir de esas cantidades el INE ofrece datos de registro. La combinación de nombre laico y apellido religioso no consta, pues, en el recuento oficial.

De Gael SS… solo se puede aventurar que es único.

  • No hacía falta tanto rollo para llegar a esa conclusión.
  • Pero algo había que hacer mientras su hermana apremiaba: ¡Sal, Gael!

Y salió. Ahora empieza otra función.

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