Nunca hasta hoy un presidente de Gobierno democrático había convocado una huelga general. Lo ha hecho el presidente Rajoy en su primera Cumbre Europea. O sea, urbi et orbi; o casi. ¡Tiene mérito!

Y todo, por no taparse la boca. Para una vez que habla… se le oye. Bien es cierto que conversaba con personas respetables, los más altos dirigentes de la Cumbre Europea, aunque, a tenor de lo dicho, eso parece menos importante.

Porque,  si el propio presidente reconoce que la reforma laboral que va a llevar a cabo le costará una huelga general, ¿qué otra cosa puede ocurrir? Si él mismo la considera razonable, ¿qué otra salida les cabe a los sindicatos sino convocarla, incluso antes de que se tramite la medida?

¡Hay que ser panoli!

 

… él sabrá

Lo peor vino después, cuando quiso justificar sus comentarios frente a cámara. Habló de hubo una huelga general tras una reforma laboral que promovió el gobierno del PSOE , y eso que, dijo el nuevo líder, la susodicha reforma no sirvió para nada. Y entonces se desbocó la perplejidad:

1. ¿Se convocan huelgas generales por el mero hecho de promover una reforma laboral? No. A cualquiera se le ocurren fórmulas para que los sindicatos aplaudan. Y los empresarios, que se sepa, no convocan huelgas.

2. ¿Que la reforma laboral no sirva para nada legitima o deslegitima la convocatoria? ¿Estimula al seguimiento de la huelga o a acudir al curro? ¿O o tiene nada que ver? ¿Qué quería decir, entonces, don Rajoy?

3. Si la nueva reforma pretende ser útil –¿o no?– y la huelga parece, por ello, aún más inexorable –eso se deduce de la explicación–, ¿qué utilidad se presupone que molestará tanto a los trabajadores? ¿Son los trabajadores memos por su propia naturaleza laboral? ¿O la supuesta utilidad guarda relación directa con los beneficiarios de la medida, gente que, obviamente, no van al tajo, ni al paro?

La de vueltas que hay que dar a las explicaciones del que no quiere hablar para entender algo. Lo peor es que lo que se entiende es lo mismo que se sabía.

 

O no…

La Cumbre Europea deja otra gracia. Una vez comprobado que el gobierno del PP ha sabido hacer contra la crisis lo mismo, pero más a lo bruto, que el del PSOE, ahora resulta que las medidas de las que ayer presumió el nuevo presidente (medidas de la Unión Europea para flexibilizar el déficit y estímular la inversión contra el paro) son las que propuso su contrincante electoral, a la sazón AP Rubalcaba, y a las que, sin prestar atención, porque no estaba en su manual, el nuevo líder despreció.

¡Qué pronto cayó del Guindos!

 

… o tampoco

Porque andábamos en estas consideraciones cuando Xavier Vidal-Folch escribió el El País su artículo juevesino titulado Es una tomadura de pelo o solo lo parece. O sea, que la coletilla que ahora añade al discurso bárbaro… es falsa.


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