Un impostor recibe el premio

Los Informativos de TVE recibieron en 2011 el premio nacional de Cultura. La convocatoria electoral y el posterior cambio de gobierno impidieron la entrega oficial. Un año más tarde se restituyó el olvido.

Entre lo uno y lo otro, debido a los acontecimientos intermedios, los informativos de TVE han cambiado mucho. Los que fueron un modelo de pluralidad y respeto a los principios informativos fundamentales ya están lejos. Hubo cambio de gobierno, de dirección y de rumbo en las redacciones de la corporación publica. Otra cosa, que parece abocar a una realidad antagónica. Lo que fue un premio ahora merecería un castigo.

Sin embargo, el director de informativos en vigor aprovecha la oportunidad de la fotografía para sumar a su curriculo lo que no le pertenece ni siquiera le corresponde. Se ajusta el terno y comparece ante el Príncipe y el ministro Wert, mientras los periodistas constatan su perplejidad. TVE replica para limitar la desvergüenza: “Llorente (el director que mereció el premio) fue invitado a acudir al acto, pero declinó esta invitación”.

Ocurrió así. El impostor Julio Somoano, director en ejercicio, propuso a Fran Llorente que acudiera al acto en el que él y solo él (Somoano) recogería el premio. O sea, invitó a Llorente a que le aplaudiera. Fran no fue. Viéndose batir las palmas se le hubiera caído la cara de vergüenza e indignidad.

No podía denigrar el premio que había merecido. El y quienes construyeron con su profesionalidad aquella etapa.

Los presidentes del ceremonial bendijeron la impostura.

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