«Lejos del mundanal ruido». Thomas Vinterberg, 2015

Cuando el cineasta británico John Schlesinger adaptó en 1967 la novela de su compatriota Thomas Hardy, «Far from the Madding Crowd», publicada y ambientada en 1874, se dijo que había abandonado los ideales del movimiento renovador llamado Free Cinema, con el que se habían relacionado obras suyas como Esa clase de amor (A Kind of Loving, 1962), Billy the Liar (1963) y Darling (1965), para abrazar el sistema de grandes producciones y vocación fundamentalmente comercial.

No es fácil saber qué ha impulsado a la Fox, la BBC y otras empresas asociadas para proponer una nueva versión del mismo texto a un cineasta como el danés Thomas Vinterberg, conocido por su participación en otro movimiento, este pretendidamente innovador, como el Dogma 95 –aunque al final quedara en puro fuego de artificio o hábil campaña de promoción de sus avispados creadores–, y que viene a reproducir con escasas variantes y bastante menos fortuna lo ensayado por Schlesinger en su filme ya clásico.

La historia de una mujer joven que hereda una granja en un lugar apartado de Inglaterra, empeñándose en sacarla adelante sin un hombre que la dirija, pudo ser provocadora en su tiempo, pero no basta para calificar de feministas a las dos películas que se han basado en ella. Sobre todo porque es verdad que una y otra hacen, siguiendo el texto original, que Bathsheba Everdene, la protagonista, rechace sucesivamente a tres hombres que la pretenden, pero después se deja arrastrar por sus «sentimientos» [sic] y elige a uno, que es el que peor la trata, y no contenta con eso acabará uniéndose a otro de ellos, lo que da a la obra una estructura circular que facilita el «final feliz» pero dice muy poco de la firmeza de convicciones de ella.

Con todo, las dos versiones cinematográficas pecan de ese preciosismo gratuito que caracteriza a las obras en las que pesa más la producción que la dirección, por muy conocido que sea el autor que se hace cargo de ellas: ambientación de época ostentosa y demasiado visible, abundancia de paisajes superfluos acompañados por una música enfática y cargante, alargamiento innecesario de muchas secuencias, como si se tratara de rentabilizar lo invertido en ellas –y eso que esta nueva adaptación acorta en más de cuarenta minutos la disparatada duración de la primera–, así como otros detalles que conducen a un resultado en el que el envoltorio se impone descaradamente sobre lo que se supone pretendía trasmitir el argumento.

Pero donde quizá se noten más las carencias de esta versión de Vinterberg frente a la de Schlesinger que le ha servido de modelo es en la definición de los personajes –principales y secundarios– y en el trabajo de los intérpretes que los encarnan: Carey Mulligan, con su carita de alumna entre díscola y cursi, agranda el recuerdo de la fascinante Julie Christie en el papel de Bathsheba, que además mostraba en todo momento una sintonía especial con sus compañeros de reparto. Alan Bates era entonces el pastor de ovejas Gabriel Oak, convertido aquí en granjero venido a menos en la piel de Matthias Schoenaerts, que tarda en hacerse con su personaje aunque en la última parte lo desempeña con eficacia, lejos sin embargo del aplomo y picardía de su antecesor. El gran Peter Finch daba aplomo y consistencia al rico hacendado y solterón William Boldwood, algo que no consigue Michael Sheen por mucho que se estire y frunza la nariz. Y sobre todo el inexpresivo y sobreactuado Tom Sturridge convierte en un petimetre insoportable al sargento Frank Troy, clave en la evolución psicológica y social de Bathsheba Everdene, que no es ni una sombra de lo que fue cuando lo interpretó Terence Stamp. Incluso las actrices secundarias que intentan dar vida a Liddy, la sirvienta y confidente de la protagonista, y a Fanny Robin, amante y víctima del sargento Troy, se esfuerzan en vano por proporcionar cierta entidad a unos papeles cuya intervención y significación han sido sustancialmente reducidas.

Con todo ello, el atractivo de un relato que describe pormenorizadamente la encrucijada en que se encuentra una mujer independiente frente a tres hombres de distinta posición social y diferentes pretensiones, queda difuminado en un producto más bien banal y que se antoja innecesario. Aunque algunas de sus imágenes y ciertas situaciones concretas puedan quedar en la memoria gracias a su fuerza expresiva, que por desgracia no se extiende al conjunto.

 

 

FICHA TÉCNICA

Título original: «Far from the Madding Crowd». Dirección: Thomas Vinterberg. Guion: David Nicholls, sobre la novela homónima de Thomas Hardy. Fotografía: Charlotte Bruus Christensen, en color. Montaje: Claire Simpson. Música: Craig Armstrong. Intérpretes: Carey Mulligan (Bathsheba Everdene), Matthias Schoenaerts (Gabriel Oak), Tom Sturridge (Frank Troy), Michael Sheen (William Boldwood), Juno Temple (Fanny Robin), Jessica Barden (Liddy), Hilton McRae (Jacob Smallbury), Bradley Hall (Joseph Poorgrass). Producción: BBC Films, DNA Films y Fox Searchlights Pictures (Reino Unido y Estados Unidos, 2015). Duración: 119 minutos.

 

Más información en programadoble.com, el blog de Juan Antonio Pérez Millán.

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