Once años atrás el líder anunció que, si se demostraba la acusación, abandonaría el cargo: se iría a su casa.

Once años después de que aquella afirmación, el portavoz del partido en el que el líder sigue siendo el líder, tras haber aceptado que la acusación era cierta, asegura que todas las responsabilidades políticas ya han sido cumplidas y depuradas.

Once años y unas horas después otra portavoz del líder enfatiza que los que cometieron el hurto ya dimitieron y están en sus casas.

El líder coge un avión en dirección a Chile.

– Si fue un robo a mayor beneficio de los trincones, ¿por qué el partido ha intervenido en su defensa, ha impidido que vayan a la cárcel e incluso ha asumido el pago de lo que se llevaron los ladrones?

– Si fue un robo a mayor beneficio del partido, ¿por qué no se condena a los mandados y a los líderes, a los que contribuyeron, aceptaron o conocieron el trinque?

– ¿Cómo es posible que el dinero para acallar el lío montado haya salido de una antigua Caja? ¿Por qué antigua, si presta pasta a quienes tienen poder mientras, seguro, desahucia a los que nada poseen o niega créditos a quienes aspiran decentemente a sobrevivir?

– ¿La ocultación del delito es una forma de justicia? ¿Por qué hay tanta gente en las cárceles si robó menos y con más motivo?

– Estos son cristianos…

– Y sus socios, sus rivales, sus compadres, todos los que han hecho y hacen lo mismo, los medios de comunicación que ni se enteran, ¿qué son?

– Gente de bien, servidores públicos, padres de la patria, honorables señores (incluso muy honorables), presidentes, reyes…

 

¿Le gustaría a usted ser como ellos o ya lo es?

Por el contrario, ¿no lo entiende?, ¿se irrita? ¿se lo haría en sus muertos?

– Va bien.

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