Las medidas que va desgranando el Gobierno cuesta aprobarlas, pero, aún más, ejecutarlas. De los trabajos de la primera fase se sabe poco, pero de los pasos previos de la segunda están llenos los medios de comunicación.

Al Rey le da ahora por ejercer. ¿De qué? Visita un pseudohospital, se entrevista con ministros, convoca reuniones… Habría que pedirle que, dadas sus atribuciones, al menos, no moleste. Que los sanitarios, los enfermos e incluso la vicepresidenta y el ministro de Sanidad bastante tienen con lo que les ha caído. Sobran estorbos.

Algún prócer holandés –en España también los hay– insinúa que el coronavirus ha venido para aliviar el sistema de pensiones. ¿Tendrá razón en su entorno el dirigente de los Países Bajos?

Curiosa conclusión. Luiz Henrique Mandetta, ministro de Sanidad de Bolsonaro que osa contradecirle en relación con la epidemia del Covid-19, lo explica: “Él tiene un mandato popular, y quien tiene un mandato popular habla, y quien no lo tiene, como yo, trabaja”.

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