Israel decidirá en unas elecciones próximas si declara el estado judío, una especie de ratificación última de su barbarie moral. Entre tanto algunos amigos de Israel parecen favorables al reconocimiento del estado palestino y contrarios a los territorios ocupados. La historia, como la morcilla de mi tierra, lo dijo Ángel González, se repiten: las dos sea hacen con sangre.

El verdugo no se impone a su víctima cuando le corta la cabeza sino cuando le impone su ideología. Los nazis con toda su barbarie no doblegaron a los judíos en los campos de exterminio sino cuando éstos copiaron sus modales para exterminar al pueblo palestino.

Y cabe temer que algunos dirigentes palestinos y quienes les secundan aprenden la manera de suceder a sus represores. Hay gente empeñada en que así sea, a uno y otro lado.

Historia de mierda. La morcilla, con el respeto debido, no merecía aquella comparación.

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