Yo-yó para todos

Que Rajoy diga quién va a ser su ministro de Economía. Que el PSOE ponga a Rubalcaba, a Chacón o al lucero del alba. Que lo hagan para que el tipo en cuestión diga “lo que yo voy a hacer”…

Lo hizo Aznar, mesías con bigote, pero ya lo había hecho González, sustituyendo a Marx. Volvió a hacerlo ZP (“he hecho lo que había que hacer”). Y de ello ha abusado el candidato Rubalcaba durante la campaña electoral, donde el PSOE acudía –eso parecía– sin otro programa que lo que su líder decía que iba a hacer por cuenta propia.

Cuando la política escapa de la reflexión y se convierte en acción emocional, la personalización, o la personificación, se transforma en un símbolo para la adhesión sin el peaje del análisis, la crítica y la síntesis.

Por eso , ahora, Rajoy es un mantra. Y por eso, ahora, el PSOE se plantea a quién poner al frente y no a evaluar si esta vez los muchos ciudadanos que le han dado la espalda buscaban algo más que un buen orador o si hubiera bastado con poner al candidato, aparte de conceptos transparentes, un peluquín.

La postmodernidad es así. Peor era la edad media, cuando sólo se hacía “lo que dios manda”. ¿Les suena?

 

Artículo anteriorTour virtual
Artículo siguienteA buenas horas, pero más vale…