Diario de esta crisis

La crisis, la austeridad, la pérdida de derechos, la privatización de nuestra conciencia, todo en uno, nos avasalla hasta tal punto que nuestra experiencia o nuestra vida se ha reducido a ese único tema.

Quizás esa sea la manera definitiva de enrocarnos en el problema, de cegar cualquier salida, porque hay quienes obtienen réditos cuantiosos de la obsesión, del miedo, de la convicción de irreversibilidad, de la depresión que se ha apoderado de nosotros.

Por eso, aunque sea ya demasiado tarde, se abre aquí este diario, al que se irán añadiendo los escritos sobre tan funesto asunto a lo largo de todo este tiempo que no es pasado.

¿Cuándo termina esto: cuando todos estemos calvos?

Dice Stiglitz: “Hay una crisis mundial en materia de desigualad. El problema no estriba solo en que los grupos que tienen los mayores ingresos estén llevándose la mayor parte de la tarta económica, sino también en que los del medio no están participando del crecimiento económico, mientras que en muchos países la pobreza está aumentando”.

– Pregunta: ¿Quién tiene el problema?

Y sigue: “Un sistema político y económico que no reparte beneficios a la mayoría de los ciudadanos no es sostenible a largo plazo. Con el tiempo, la fe en la democracia y la economía de mercado se erosionará y se pondrá en tela de juicio la legitimidad de las instituciones y los acuerdos vigentes”.

– Pregunta: ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que se cumpla el largo plazo?

– Más que nada para hacernos una idea.

– Sí, para saber si lo que llevamos es mucho o solo un rato.

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