PRensada.

1. Dícese del producto más genuino del lagardeideas, el resultante de la conjunción del lagar donde se prensa y de la idea que se estruja. El término, además, destaca que en muchas ocasiones el objeto que se exprime está relacionado con algo transmitido a través de los medios de comunicación y, más en concreto, de la prensa.

2. Los criterios para valorar la calidad de una pRensada pueden diferir de los que se aplican al evaluar el resultado de la presión. O si se prefiere, no es lo mismo un concepto o un pensamiento que una aceituna. El aceite de oliva virgen extra que de ésta se obtiene se consigue mediante la primera presión en frío de la pasta de la oliva. En la pRensada el producto de más alta calidad también se obtiene en frío, pero, con frecuencia, resulta tanto mejor cuanto más elaborado; a veces, la pureza es un inconveniente, no una ventaja. Cuando en la etiqueta se presume en exceso de la espontaneidad conviene que el consumidor recele. Con esa actitud hay que enfrentarse siempre a cualquier pRensada. Sin excepción.

3. El siguiente producto por calidad obtenido de la presión de la pasta de aceituna es el aceite de oliva virgen; se distinguen tres calificaciones decrecientes: fino, corriente y lampante, en las que aumenta la acidez a cambio, se supone, de que baje el precio. Por el contrario, en las pRensadas la acidez puede aportar valor, pero casi nunca es lo definitivo.

4. El aceite puro de oliva, que se decía antes, ahora se queda en mero aceite de oliva refinado a partir del lampante. Es el de uso común en las pRensadas, vengan de quien vengan.

5. En el escalón más bajo se encuentra el aceite de orujo, que se consigue de la pasta de los orujos de la aceituna por tratamiento con disolventes (hexano).  En el lagardeideas se trata de que no se cuele gato por liebre, aunque a veces el color confunde.

6. Se debe distinguir entre pRensada y prensado, que es una estado derivado del mero aplastamiento (de eso sabe más la prensa, hoy en día, que el lagar). Aquí se aboga por pRensadas sin prensados. ¿Resistiremos?

 

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