Filomena a su pesar

Los humanos no comprendían la gravedad de la pandemia y se negaban a cumplir el confinamiento recomendado por los profetas para evitar la expansión de la catástrofe. Si 2020 había sido nefasto, 2021 empezaba peor. Los dioses comprendieron que la plaga se les había ido de las manos e inventaron la manera de recluir a la población en sus burbujas naturales: la puta casa.

O sea, que, a la vista de que eran muchos los que desobedecían sus recomendaciones, los dioses decidieron enviar a Filomena para que de una santa vez todos los infieles se recluyeran en sus casas. Misión cumplida.

Pero… ¿a quién se le ocurrió llamar a esta borrasca Filomena, sinónimo poético de amada o ruiseñor?

La etimología resulta macabra: a Filomena la violó Tereo, su cuñado, quien, para impedir que la mujer se fuera de la lengua, se la cortó por lo sano, sin más contemplaciones.Abandonada y muda, la protagonista bordó su historia en un lienzo que le hizo llegar a su hermana Procne y esta, que ya la había dado por muerta, tramó la venganza: a la vista del extraordinario parecido de su hijo Itis con su padre, mató al muchacho y entre ambas hermanas lo guisaron y se lo sirvieron al violador, que se lo merendó como si tal cosa. Cuando el hombre atiborrado preguntó por su vástago, le respondieron que lo llevaba en su estómago. Sin que se sepa muy bien por qué, los dioses convirtieron a Tereo en abubilla, a Procne en golondrina y a Filomena (o Filomela) en ruiseñor, lo que demuestra que los designios de los dioses, amén de veleidosos, resultan también inexcrutables. Tanto o más que llamar Filomena a este torbellino.

Dicho lo cual, volvamos al principio: aparte la mala leche del cuento, ¿a quién le dio por llamar Filomena a esta borrasca?

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