No, esta no es la sociedad de la información ni la de las comunicaciones, tampoco la sociedad líquida o la posmoderna. Esta es, simplemente, la sociedad del disparate. La que plantea dilemas absurdos. Ejemplos:

  1. ¿Llegados a una determinada edad, los ciudadanos responsables y solidarios, instalados en alguna de las sociedades que se denominaron del bienestar, deberán plantearse el suicidio como una obligación moral?
  2. ¿Los ciudadanos españoles de izquierdas deberán optar en las próximas elecciones por darse a la fuga para no acabar convencidos de que con su voto contribuyeron a un nuevo gobierno del PP?

¿Son acaso las anteriores dos cuestiones simplemente absurdas?

cropped-fight-of-faith1Ya hubo un ministro japonés que recomendó eliminar a los jubilados más mayores para asegurar el sistema de salud y el futuro de las pensiones. La afirmación le costó el cargo, pero el gobierno no desmintió la coherencia de su propuesta con el sistema económico vigente.

En estos días muchas voces hablan de la inviabilidad del actual sistema de pensiones español. Unos (Rajoy, of course) anuncian rebajas de impuestos, de cotizaciones y otras alegrías; es decir, a sabiendas de que los milagros, como los reyes magos, no existen, proponen confiar en la divina providencia para evitar la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas, inexorable y acelerada. Otros (Podemos, PSOE, cada cual a su manera) plantean proteger a los jubilados incrementando los impuestos a las rentas más altas, que en esta sociedad, como se ha visto, es un objetivo aproximado a la quimera.

globalization1Ante la fatalidad de las previsiones demográficas, que anuncian un descenso imponente de la población en edad de trabajar y un incremento cuantioso y simultáneo de las clases pasivas, no quedará más remedio que repartir lo menos entre más. ¿Y entonces? ¿Se podrá vivir con pensiones inferiores a 400 euros (las que cobran en la actualidad muchas personas) o habrá que fijar límites a la prestación: por ejemplo, retrasando la retirada laboral o reduciendo la vigencia de la pensión a quince o veinte años? Si los que pueden hacerlo, no lo hacen, los propios jubilados, por solidaridad o responsabilidad, deberán asumir la lógica económica y afrontar la realidad: quienes hayan disfrutado del turno vital económicamente asumible deberán morir, precipitarse al crematorio, para que los más jóvenes puedan vivir hasta donde ellos ya vivieron? ¿Por solidaridad o simplemente por la lógica que exige la sociedad del disparate que nos obliga a pensar que los viejos, como dijo Castelao, no deben enamorarse, ni siquiera vivir: cuestan demasiado.

ethical_dilemmas_in_the_woods_outside_of_town_by_ashwara-d53zlu4El segundo dilema planteado al comienzo parte, grosso modo, de una premisa obvia: la izquierda repartirá sus votos el 26J entre PSOE y Unidos Podemos. ¿Y más allá del sorpasso o del desigual reparto de escaños y votos entre ambas formaciones, para qué servirán los resultados? ¿Para algo que no sea el triunfo del PP y un gobierno de derechas? El pasado más reciente obliga a temerlo y basta repasar las actitudes negociadoras de unos y otros, sus tensiones internas, sus intereses partidistas, para deducir que el riesgo es real. Ahora se puede prever y en tres meses, tal vez, se podrá comprobar la cara que se nos va a quedar…

Hay más dilemas absurdos. Los veremos y los viviremos.

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