¿Por qué resulta tan difícil entender que la Covid19 nos ha situado en un estado de incertidumbre? ¿Por qué es tan difícil asumir que tenemos que vivir en esa realidad? O mejor, ¿en esa complejidad?

Lo demás son anécdotas. Por ejemplo:

El Gobierno presenta el plan a la búsqueda de la nueva normalidad. Cayetana (la duquesa de Alba pasó a mejor vida) reclama “certezas, la esperanza y un calendario claro”. Los medios de comunicación más plurales requieren fechas y criterios aplicables mecánicamente. El presidente del Gobierno reitera el miedo a equivocarse (o a volver a equivocarse, según se elija), a rectificar, a volver atrás… Y aboga por decisiones reversibles. Por si acaso o, mejor, porque estamos metidos en el acaso.

Las preguntas se acumulan. Pero, aun siendo legítimas, sobre todas ellas sobrevuela el contexto más cierto: la complejidad y, en definitiva, la incertidumbre.

Si ese es el estado en que vivimos y en el que vamos a seguir viviendo, ¿por qué no invertir en educación para la complejidad y la incertidumbre? ¿Por qué no dotarnos de cartas de navegación para transitar en tiempos de zozobra? Seguramente harán falta actitudes y compromisos que se echan en falta: transparencia y cooperación y renuncias a la rigidez o a la pureza que aboca a la intransigencia y a la culpabilizar al otro sin matices ni autocrítica.

Aquí resuenan los versos de Bertold Brecht: “O todos o ninguno. O todo o nada. / Uno solo no puede salvarse”. Sin ignorar la segunda parte de la estrofa: “O los fusiles o las cadenas”. Para evitar estas resulta imprescindible otra alternativa a la bélica: la cooperación en la búsqueda conjunta de veredas y horizontes y el compromiso con los que siempre pierden.

Las cadenas acechan; está a la vista. Gabriel Rufián advirtió al presidente del Gobierno de la amenaza que se cierne sobre él si no existe reciprocidad, si no se aviene a las reclamaciones territoriales, pero olvidó que él mismo, y lo que quería representar, sería la víctima siguiente –si no, la anterior.

O lo asumimos o perderemos todos: entenderse, cooperar, afrontar las contradicciones de este estado de incertidumbre… Las certezas, hoy, solo sirven a los inquisidores; son su excusa. Y si llegan, solo lo harán después de esta profunda y extensa oscuridad.

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