Las Hurdes, magia y marca

Hace ya bastantes años, recién llegado a mi cobijo hurdano, quise colaborar con una comarca que me acogía con generosidad y me ofrecía un entorno admirable: un lugar geográfico y cultural, que, como suele ocurrir en estos casos, resulta más fácil de valorar por los extraños que por los propios.

Con esa actitud presenté a algunos amigos un plan para reforzar la imagen (algunos prefieren hablar de marca) de Las Hurdes en beneficio de sus propios habitantes. La introduje con una reflexión sobre la que he vuelto con frecuencia:

Quienes han conocido Las Hurdes o han oído hablar de esta comarca son los más interesados en visitarla.

El paisaje, los recursos naturales y la arquitectura popular influyen en el turismo tanto como las instalaciones turísticas o la gastronomía.

¿Las costumbres ancestrales de Las Hurdes, la posibilidad de escuchar las leyendas o los cuentos que aún recuerdan los mayores o de adquirir productos artesanos pueden ser motivo de atracción turística? Nadie lo duda.

¿La existencia de apriscos de cabras puede incentivar el turismo? Si se organizaran estancias de escolares y se les invitara a ejercer como pastores… ¿Se podrá vender así más queso?

¿El paisaje ayuda a comercializar la miel, el vino o las cerezas? ¿Las historias y relatos, o las fiestas, pueden estimular la venta de productos que se asocian a la naturaleza, a las tradiciones, a la falta de artificio o manipulación industrial?

¿Conocernos mejor, sentirnos satisfechos de lo que hemos sido y de lo que somos, y saber por qué hacemos las cosas de una cierta manera ayudará a que otros se interesen por nosotros y a que adquieran lo que les ofrecemos?

¿Para mejorar la comercialización de los actuales productos hurdanos interesa mantener la imagen rural, ecológicamente saludable, de la comarca o se debe favorecer una diferente, la de una zona, como tantas, en proceso de transformación?

¿Interesa la imagen de una comarca fuertemente marcada por sus costumbres y tradiciones que se enfrenta al reto de las experiencias más innovadoras sin red, aunque en la Red? ¿Y para que eso resulte creíble resultará necesaria un nuevo marketing y un nuevo procedimiento de distribución de los productos de toda la vida con seguro de calidad?

¿Asumiendo nuestra historia y nuestras leyendas, conseguiremos interesar a más gente en los nuestro, venderemos mejor nuestros productos y tendremos motivos para ser un poco más felices?

La sociedad de las tecnologías de la comunicación permiten que países, regiones y comarcas tradicionalmente poco desarrolladas avancen de manera espectacular, a saltos, sin pasos intermedios y sin renunciar a sus riquezas naturales. La revolución industrial impuso otro estilo, mucho más lento y cargado de renuncias desde el punto de vista cultural y medioambiental. Hoy los últimos pueden estar, si lo quieren, entre los primeros. ¿Puede ocurrir en Las Hurdes?

Punto de partida

Las Hurdes forman una comarca con un potencial cultural y económico importante, que empieza a suscitar interés en el conjunto de España, aunque todavía su imagen aparece asociada a algunos tópicos –no importa si verdaderos o falsos- como su aislamiento, su retraso económico e incluso su paisaje supuestamente seco y árido.

Parece conveniente establecer un plan que desarrolle el potencial existente y mejore la imagen pública de Las Hurdes, para incrementar la actividad económica y mejorar las condiciones de vida de los habitantes.

No obstante, toda imagen de marca para ser reconocida y permanecer en el tiempo requiere elementos simbólicos de referencia y un soporte real, así como que sea asumida por los más directamente afectados.

En ese sentido la imagen debe partir del reconocimiento crítico de la tradición y la historia de Las Hurdes, que contienen elementos altamente valorados por la sociedad actual, pero deberá incorporar el reconocimiento de una realidad abierta a los medios más modernos, a las vanguardias en los diferentes ámbitos de actividad y a los procesos tecnológicamente desarrollados.

Un plan de contraste

En este sentido se propone un plan que pretende enfrentar de manera violenta el tópico de la tradición con el estereotipo de la modernidad, para provocar interés, generar dudas sobre la imagen pública de la comarca e impulsar un salto hacia delante desde un punto de vista económico.

Las Hurdes.es constituye una denominación que implica en sí mismo ese contraste, hace referencia al lugar en el que se va a seguir todo el programa y desde el que se podrá participar, y a través del que se puede plantear la distribución de todos los productos de la comarca, una vez generada unos mecanismos de control y eficiencia en la producción y la distribución.

Este plan implica un estímulo para mejorar los productos de la zona y su comercialización, para acrecentar la oferta y la demanda turística, pero también un instrumento para divulgar la realidad hurdana. Este plan pretende, además, implicar a toda Extremadura y generar estímulos para estimular nuevas respuestas para los viejos problemas en todos los ámbitos de la actividad regional.

Este plan se basa en la confluencia del impulso económico y de la tradición cultural hurdana, porque en estos momentos el interés por Las Hurdes sólo se puede comprender si se acepta el valor del pasado. En ese sentido, la reflexión crítica en torno a la cultura autóctona pretende ayudar a estimar la historia de Las Hurdes, pero también a sacudirse el tópico de la leyenda.

Dos programas simultáneos

El plan contempla dos programas simultáneos. Uno (4.000 años de historia, 400 de leyenda), centrado preferentemente en el pasado, pretende estimular una revisión crítica de la historia, las costumbres, la realidad y la imagen de Las Hurdes; otro (El siglo por.venir), basado en el análisis de los recursos existentes y de los intereses de la población –sobre todo, los jóvenes-, trata de impulsar nuevos modos de transformación y distribución de los productos o de organización de la actividad económica, de relacionarse con el resto del mundo y de suscitar interés con una actitud diferente hacia la comarca hurdana.

La inclusión de aspectos culturales y económicos en un mismo programa puede resultar infrecuente, pero en este caso parece especialmente aconsejable porque ambas cosas se relacionan claramente, porque  ayudan a su proyección exterior y porque permiten interiorizar que sólo una actuación en ambas direcciones resultará positiva para la colectividad.

Todos hacen falta

Para desarrollar este plan se requiere la plena colaboración de las instituciones públicas que ya han desarrollado iniciativas de gran interés en dirección similar a la que aquí se propone de forma más global, las cuales han alentado esta nueva propuesta. Además se precisa de la plena colaboración de las asociaciones y entidades de Las Hurdes comprometidas con su desarrollo, así como de todos los profesionales que pueden ayudar a reconocer mejor el pasado y a estimular nuevas iniciativas. La contribución de los jóvenes, principales destinatarios de cualquier transformación que se pretenda llevar a cabo, debe resultar decisiva: por ello deben tener un papel clave en el proceso, como recopiladores de los materiales y dinamizadores de las nuevas iniciativas. Y en todo ello es necesario implicar a los sectores y profesionales más dinámicos de cualquier tipo de actividad en Extremadura y en España, a los medios de comunicación, etcétera.

Sin la implicación de las instituciones, de las asociaciones y de cuantas personas han dedicado su tiempo y su esfuerzo al conocimiento y difusión de la comarca; sin la participación de los jóvenes; sin el interés de la mayor parte de los productores, comerciantes, empresarios, agentes turísticos, profesionales de Las Hurdes, este plan verá reducido sus objetivos. Por ello, se pone especial énfasis en el papel de los animadores, a los que habrá que estimular y formar. En este sentido se deberá evaluar la posibilidad de conseguir recursos y de aplicar diferentes programas a los que se pueda acoger esta iniciativa.

Este fue el comienzo. Luego llegaron las concreciones, los aplazamientos, las nuevas propuestas… Es hora de recuperar aquellos papeles, porque pueden ayudar a producir otros nuevos, aunque parecidos.

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