Palabrerías

Oído en mitad del desayuno con porras

  • ¡Es que no puede ser que para poner un pañal tengan que hacerlo los dos!
  • Ven, Manuel. Hay que cambiar al niño… Ven Manuel, que el niño quiere comer. Ven, Manuel…
  • Todo el día así. ¡Anda ya!

La indignación del padre de la novia parecía un bramido. La de la madre servía apenas de apostilla. Pensé que se les atragantaban las porras.

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Conversación en la España vacía

  • El mulo lo cambié por un cerdo.
  • Y ahora me tengo que traer al guarrapo pa’quí. 250 quilos. ¡A ver cómo coño lo traigo!

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Un producto anuncia el fin del olor de pies

  • Es más difícil encontrar a alguien a quien le cante la boca y le bailen los pies que a alguien al que le baile la boca y le canten los pies.
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