El Gobierno ha desatado una nueva tormenta audiovisual.

Todavía se desconoce el final de sus propósitos.

¿Cumplir una sentencia del Supremo, como aduce? ¿Avanzar normativas europeas sobre el dividendo digital, como tal vez dirá? ¿Diseñar una redistribución de canales y frecuencias para beneficiar al tea party nacional? ¿Advertir a los operadores que están cogidos por los huevos del negocio y que más les vale no tocar las pelotas de los recortes, las mentiras, la corrupción…? ¿Algo más?

Por el momento el Gobierno ha puesto encima de la mesa la retirada de nueve canales de TDT.

El Gobierno aduce la sentencia del Supremo que anuló las licencias adicionales a favor de Antena3, Telecinco, Cuatro, La Sexta, Net Tv. y Veo Tv.

Detrás, se dice, está el dividendo digital, la necesidad de liberar espacio radioeléctrico en beneficio de las operadoras de telefonía y los servicios de banda ancha.

Pero, si fuera así, tal vez hubiera sido posible actuar sin nocturnidad, alevosía y –esto lo aduce la patronal de los operadores de televisión, siempre solícita a confundir su propio interés con el de los ciudadanos– desprecio a la Semana Santa, que bastante depreciada anda con tanto Papa, tanta lluvia, tan alto precio de la gasolina y tan pocos fondos para vacaciones.

Tiene guasa que doña Teresa Fernández de la Vega se pasara años enteros, jueves tras jueves, hablando con Uteca (la patronal de los operadores de televisión) para poner sobre el precipicio a la televisión pública y alcanzar el favor de los privados… El tiro le salió por la culata. Esto no lo disimula el mejor lifting.

De aquellos polvos vienen estos lodos. La política aplicada por el gobierno socialista en materia audiovisual forjó la situación actual: un duopolio televisivo de carácter inequívocamente conservador (Mediaset-Berlusconi y Atresmedia-Planeta-LaRazón), con varios enanitos irrelevantes –más de lo mismo (Net-Vocento y Veo-ElMundo) con ventanillas parciales para ultras marginales como Intereconomía, 13Tv, etc.–  y una televisión pública en caída libre.

Sin embargo, para el gobierno pepero quizás no sea suficiente. A falta de conocer el plan que ahora acaba de abrir, cabe echarse a temblar. Porque para este gobierno nada es suficiente. Busca una sociedad a su medida, en la educación, en la sanidad, en los servicios sociales, en… ,sin resquicios ni vueltas atrás. POrs qué no, también, en el terreno audiovisual. Tal vez le sirvan como excusa una sentencia del Supremo, los intereses de las operadoras de telefonía o cualquier otra coartada.

Cabe sospechar que hay otro plan.

 

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