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	<title>Diario &#8211; Lagar de ideas</title>
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	<title>Diario &#8211; Lagar de ideas</title>
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		<title>Diario 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 10:01:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
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					<description><![CDATA[28 de julio El calor concede una tregua y un cierto alivio sucede al pánico. Apenas unas horas. Mañana volverán las temperaturas a los niveles del infierno y el corazón se encogerá de nuevo a cualquier anuncio. Y luego, ¿quién y cómo se resarcirá a quienes lo perdieron todo, mucho o poco? Los anuncios del Gobierno [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de julio</strong></span></h3>
<p>El calor concede una tregua y un cierto <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">alivio</span> <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">sucede al pánico. Apenas unas horas. Mañana volverán las temperaturas a los niveles del infierno y el corazón se encogerá de nuevo a cualquier anuncio. Y luego, ¿quién y cómo se resarcirá a quienes lo perdieron todo, mucho o poco? Los anuncios del Gobierno resultan demasiado simples. Sobre todo, para quienes vieron cómo se quemaba su propia vida. </span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">27 de julio</strong></p>
<p>Los fuegos se apagan el invierno Lo repiten expertos y lugareños. Repasemos las medidas adoptadas en el primer semestre del año. ¿Cuántas mentiras se incluirán en el balance? ¿Quién resarcirá en la medida debida a las personas que sufrieron pérdidas irreparables?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de julio</strong></span></h3>
<p>Tregua a un lado y más miedo en lugares menos cercanos. Pero la tragedia es de tan calibre que no cabe el alivio. Algo hemos hecho muy mal y algo seguimos haciendo de manera irreversible e irrevocable. Escuchar a la presidenta de la Comunidad de Madrid provoca resulta escandaloso; ya no es vergüenza, sino repugnancia ante una manera de actuar que incluye lágrimas y aplausos.</p>
<p>Aún así no falta una jaculatoria dedicada a santa Ana. El único santo/santa digna de tal imprecación.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de julio</strong></span></h3>
<p>El fuego es pesadilla. La conversación absorbe la conversación, también la vida. La casa cerrada a cal y canto, la preocupación por la salud en grave riesgo, el horror por los que sufren la devastación, el miedo por las repercusiones en la salud&#8230; Cada decisión reclama un armisticio entre lo deseable y sus riesgos. Sorteamos la situaci´ón y disfrutamos de un almuerzo con sobremesa larga con la embajada mariona.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de julio</strong></span></h3>
<p>El cielo se ha vuelto amarillo y, tras él, el sol se ha vestido de naranja. Vimos la nebulosa tras una escapada a un centro comercial en zona noble. La situación se agrava. Los efectos de los incendios que nos rodean obligan a la huida en busca de la salvación inminente o al encierro a cal y canto, incluso con mascarilla, de quienes alcanzan a divisar el pánico. ¿El infierno era eso? ¿Y los que niegan el cambio climático son cómplices necesarios? Hoy, a la presidenta madrileña le ha podido el pánico y ha pedido auxilio. Por una vez, una actitud razonable.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de julio</strong></span></h3>
<p>Zapatero vuelve a la televisión más de dos meses después de sus últimas y únicas declaraciones públicas. Niega las acusaciones fundamentales amontonadas en cajones y vericuetos muy diversos. Y esconde datos y argumentos para mantener vivo su derecho a una legítima defensa. El énfasis de sus afirmaciones no colisiona con las acusaciones de sus propios colaboradores, amparados, según quien fue su jefe, en el  derecho a una estrategia de defensa que diluya sus responsabilidades. Los medios de comunicación, en el mejor de los casos para el interpelado, exhiben sus dudas. El propio imputado se confunde con un simple convicto no confeso.</p>
<p>Los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía. La cárcel puede ser pasajera; la decepción se extiende calladamente y destroza convicciones que parecían sólidas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de julio</strong></span></h3>
<p>¿Las IA tienen vida propia? ¿En manos de quién estamos? ¿Todo es aleatorio, sin reglas ni leyes?. <a href="https://elpais.com/tecnologia/2026-07-22/un-nuevo-modelo-de-openai-provoca-un-ataque-sin-precedentes-contra-otra-plataforma-de-inteligencia-artificial.html">Estremece la noticia</a>: las máquinas deciden solas, fuera de control. El apocalipsis aguarda en cualquier recodo del camino. La ciencia ficción ha quedado obsoleta.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de julio</strong></span></h3>
<p>Me estoy haciendo un experto en bicicleta estática, pero nunca he sabido montar en bicicleta.</p>
<p>Hubo uno año, el que pasé en Burriana, donde a los curas, tan afanados en la búsqueda de la espiritualidad, descuidaban las relaciones de sus aspirantes al acecho de las catequistas del entorno. Como el tiempo de meditación solía ser excesivo, había ratos en los que los impulsos adolescentes se resolvían en la cancha de baloncesto o en aprender a manejar una bicicleta de carreras perdida en el patio. Llegué a subirme solo a aquel aparato e incluso a dar alguna vuelta sin besar el suelo. El problema fundamental consistía en detenerse y descabalgar una armadura carente de frenos. Encontré un remedio: colisionar contra el poste que sustentaba la canasta chocando contra el manillar y la rueda delantera. El trompazo era abrupto y a veces daba con mis huesos en el cemento. No hubo lesiones de gravedad. Menos aún si las catequistas ya esperaban en los bancos de la capilla. Aquel gilipollas no generaba alarmas. A fin de cuentas, todos vivían en otro mundo al que les habían asignado. Incluso yo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de julio</strong></span></h3>
<p>El Mundial lo llena todo. La perplejidad relativiza este afán identitario. El Rey, el presidente del Gobierno, el líder de la Oposición en camiseta y Trump buscando hueco rubrican el evento que llevó al país a la locura. ¿Es para tanto? ¿O se trata de los efectos del gran disparate?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de julio</strong></span></h3>
<p>El fuego arrasa miles de hectáreas en España, pero al país le preocupan mucho más las llamas que provoca la final del Mundial. Son muchas las personas que han perdido su hacienda e incluso su hogar, pero a los españoles y a los medios de comunicación les absorbe toda su atención el partido de fútbol que se juega en Los Ángeles. 2.000 millones de personas –eso dicen– estarán pendientes del espectáculo. Me incluyo, aunque con más curiosidad que entusiasmo. En casa no hay banderas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de julio</strong></span></h3>
<p>Paso el día desenchufado de noticias: comida familiar, conversaciones distendidas, algún guasap. Nada que remita a lo que fue el símbolo de la dictadura que vuelve a pasear por algunos espacios privados y públicos. Aquello no fue un sueño; esto, tampoco. Y lo uno y lo otro nos obligan a repensar dónde estamos y a dónde nos dirigimos.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">17 de julio</strong></p>
<p>Vaya fecha, la que se nos viene encima. 90 años. Y pensábamos que eso era pasado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de julio</strong></span></h3>
<p>La máquina del sueño que radiografía mis pulmones conduce al sueño más que a la sofisticación tecnológica. Me atengo a las instrucciones del aparato, pero reclamo atención cuando los audífonos no bastan para entender al aparato. Nadie responde. Cuando acuden a liberarme del artilugio, explico lo ocurrido. «Todo ha ido bien», explica la persona que viene a rescatarme del tubo cósmico. No hay debate. Ni duda ajena.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">15 de julio</strong></p>
<p>La suerte está echada. Argentina reivindica Las Malvinas y España deja asomar por algún recodo a la madre patria. Vivimos en la cuenta atrás.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de julio</strong></span></h3>
<p>Todo se detiene. España–Francia. En la disputa por el Mundial el resultado de hoy será decisivo, pero solo para uno, definitivo. El que pierda aspirará al bronce. Ahí no hay gloria.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">13 de julio</strong></p>
<p>La prueba del IVA. Toca abonar, por ejemplo, lo facturado por la empresa de reformas que ha desarrollado algunos trabajos solicitados a un profesional o a una empresa determinada. En ese momento, ipso facto, surge una pregunta delatora<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">: ¿con IVA o sin IVA? No se trata de una cuestión retórica o meramente económica, sino una prueba del compromiso ciudadano de los implicados y de la responsabilidad del conjunto social. La mera pregunta pone en cuestión los valores de la sociedad en que vivimos. Y si se apura, la delata.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de julio</strong></span></h3>
<p>Cumpleaños al teléfono. La próxima semana, en directo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de julio</strong></span></h3>
<p>Cambiar de casa no es necesariamente un lujo, sino que puede ser una necesidad y casi una obligación. Te puede cambiar la vida. Lo percibo en algunas conversaciones de estos días y te revuelve la sesera, aunque no me afecte directamente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de julio</strong></span></h3>
<p>Otro día con citas variopintas. Asuntos relevantes pasan desapercibidos. El Mundial se toma un descanso.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de julio</strong></span></h3>
<p>Otro día con citas variopintas. Asuntos relevantes pasan desapercibidos. El Mundial se toma un día libre. Wimbledon entra en horas decisivas. La actividad deportiva distrae, y mucho, en días de reflexión o de dudas. Es el caso.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de julio</strong></span></h3>
<p>Un día para estar intranquilo que pasa ,durante la mayor parte, con bastante más tranquilidad de la que suponía.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de julio</strong></span></h3>
<p>Voy a tratar de trasladar los recuerdos del abuelo cebolleta a otro apartado ajeno al mero diario, para mantener aquí algunas breverías a propósito de lo que pasa delante de mis ojos o de algún pasado que regresa al encuentro del presente. Hoy, por ejemplo, san Fermín: una fiesta que apasiona porque sí o porque no. Y que siempre me remite a A, el hermano que quiso ser J.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de julio</strong></span></h3>
<p>Me invitan a ejercer de abuelo cebolleta y a recordar momentos o escenas que se han conservado en la memoria resistiendo el olvido.</p>
<p>No logro reconocer la primera: la enfermedad que me llevó en el cesto de bebé al lado del balcón del dormitorio de mis padres para imponer el aire de la calle frente a la amenaza de una pulmonía; o el paseo en andas sobre una silla gestatoria desde la que repartía saludos y bendiciones en <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">una fiesta del Domund, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">ejerciendo de obispo con gestos saludables: o los sueños en los que veía a los duendes que habitaban –eso creía yo- dentro del enorme aparato de radio del cuarto de estar de mis padres; o el primer viaje al colegio de Salamanca con apenas 9 años y la despedida que no existió&#8230;</span></p>
<p>Saco todo esto a la luz porque me invitan a reconocer las experiencias vividas en mi más tierna infancia, y en lo que la sucedió antes de que decidiera abandonar la sombra de los curas que habían marcado mis propias experiencias. O de la casualidad que me llevó de un verano como corrector de pruebas de una editorial dedicada a la filosofía y el humanismo de raíz cristiana a hacerme periodista deportivo en prensa y radio.</p>
<p>Curiosidades y casualidades para sobrevivir amparado por la osadía y la ignorancia. Por ejemplo.</p>
<p>¿Veremos?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de julio</strong></span></h3>
<p>Otra racha de aire acondicionado para aliviar la calor con un único objetivo: sobrevivir.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de julio</strong></span></h3>
<p>Un buen día. La embajada villarina (de la reina) invita a un encuentro bajo la calentura de Sanse. Adaptamos la casa al temporal y disfrutamos de una larga conversación que termina por el prólogo. Lo importante de la charla y la celebración sobrevoló hasta un aterrizaje final tan respetuoso como importante. A ellos aún les restaban otras tres horas de viaje.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de julio</strong></span></h3>
<p>Escribí una entrada que pretendía reflejar una anécdota, pero cerré el ordenador antes de guardarla y ahora solo puedo apelar al recuerdo de lo sentido durante la elaboración de la redacción desparecida en la red.</p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Los hechos. A la puerta de mi casa, una mujer trata de desaparcar su pequeño utilitario entre la hilera de vehículos que reposan en batería. Lo hace marcha atrás, tranquilamente. Al lado, una joven disfruta de la música que reproduce su Audi3 con pinta de reciente y postinero. En instante, todo cambia.</span></p>
<p>La joven del Audi3 reclama una colisión que ella, dice, ha advertido en su retiro musical. La otra conductora se afana en encontrar el punto de colisión. La primera retira el polvo que cubre algunas partes de su vehículo y dice hallar el punto exacto del percance. Efectivamente. Se descubre que hay un punto en el que, una vez retirado el polvo que oculta la huella de la colisión, se detecta una ralladura de no más de 3 centímetros de longitud por 3 milímetros (sí, milímetros) de anchura. La mujer joven, cuya agudeza visual no alcanza a establecer los límites del desperfecto, reclama la atención sobre un dato irrefutable: al  pasar el dedo sobre la parte dañada se advierte una rugosidad mínima y casi invisible.</p>
<p>Tras un largo diálogo, las dos mujeres concluyen: darán cuenta a sus respectivos seguros. A fin de cuentas, solo ellos se van a beneficiar del disparate que puede ser útil para poner de manifiesto la línea que sepran el ridículo y el drama. A mí, que lo ví de primera mano, me pareció teatro del absurdo.</p>
<p>Puedo estar errado y tal esta aparente anécdota nos ponga en alerta sobre la reivindicación de los derechos humanos. Por si acaso, aquí lo dejo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de julio</strong></span></h3>
<p>Mañana hospitalaria después de una noche insomne. Al mediodía llega la calma. En ese contexto el partido del Mundial cobra mayor interés. A M. la van a convertir en una especialista de un deporte que nunca le interesó. Otra cosa es su parentela, por arriba y por abajo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de julio</strong></span></h3>
<p>Ordenar las estanterías de libros, documentos, proyectos, apuntes, discos informáticos, lápices y tantos otros útiles de lectura y escritura, de producciones de vídeo, de audio, de bolis recuerdos&#8230; ese es el empeño. Lo observo con admiración.  Eso sí merece reconocimiento. E incluso, premio. Me apunto esa tarea entre los deberes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de junio</strong></span></h3>
<p>Escribí, pero no guardé.  Dejé restos de mis reflexiones sobre asuntos menores que desvelan problemas mayores y cambié de página sin pudor ni prudencia. No hizo falta que se fundieran los pomos, como ocurría en las casas de mi infancia. Bastó simplemente con que cerrara el ordenador sin salvar lo ya escrito. El naufragio se consumó sin demora.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de junio</strong></span></h3>
<p>¿Alivia el Mundial de fútbol la tensión que impone la realidad social, política, económica e institucional sobre la convivencia ciudadana? Otras veces eventos de ese tipo han servido como calmante o, al menos, como alivio respecto a determinados conflictos públicos.</p>
<p>¿Y en esta ocasión? La dimensión del escándalo desborda los muros levantados por la competición. Algunos elementos se repiten. Sin embargo, los diques emocionales de la competencia deportiva no consiguen desactivar ni la tensión ni el ruido. El estruendo de la hinchada no tapa la mugre pública. No tanto, al menos, como otras veces.</p>
<p>Al despertar, esta vez, el dinosuario todavía estaba allí. Se repite el cuento de <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Augusto Monterroso.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">28 de junio</strong></p>
<p>La ola de calor ha amainado, pero amenaza con volver de manera casi inmediata. El tiempo así se convierte en enemigo. Y la reflexión en un empeño en todo caso saludable.</p>
<p>En esas circunstancias me asomo a <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2026-06-28/el-ultimo-misterio.html"><em>El último misterio</em></a> </strong>de Irene Vallejo en <em>El País</em>. No está de más saber que muchos principios aparentemente asumidos e incluso irrefutables durante largos periodos, solo esconden mentiras que el tiempo desmonta o desvanece. Con intereses de por medio.</p>
<p>Llueve sobre mojado. Para que no queda duda. Antonio Muñoz Molina había dejado en <em>El País </em>una reflexión aún más esclarecedora: <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2026-06-27/el-vestuario-del-adivino.html"><em>El vestuario del adivino.</em></a></strong></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">27 de junio</strong></p>
<p>Más allá del compromiso adquirido para acudir puntual y tranquilamente a mi circunstancia, la realidad se impone: Venezuela, un doble terremoto en el lapsus de 20 minutos, muertos incontables, miseria sobre la pobreza.</p>
<p>Nadie pudo prever la catástrofe. Parece que Google la detectó unas milésimas de segundo antes. Insuficiente para adoptar precauciones. ¿Significa eso que los terremotos podrían ser previsibles? ¿O pone de manifiesto, tan solo, que algunas catástrofes podrían limitarse? Los que tienen el poder fijarán las prioridades.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de junio</strong></span></h3>
<p>Ultimamente he ido a trompicones: arrastrando comentarios irrelevantes o tópicos bajo la pretensión de estar al día. He tomado la decisión de convertir este lugar en lo que algún personaje de Luis Landero denominaba «un afán». A A. pongo por testigo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de junio</strong></span></h3>
<p>Variaciones sobre el mismo tema. Recurro a la terapia de la conversación.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de junio</strong></span></h3>
<p>Calor, asfixia&#8230; Ni hay quien viva. Los ánimos parecen chamuscados. Resulta imposible vivir sin aire acondicionado. Muchas rutinas (paseos, actividades el aire libre, etc.) se convierten en una amenaza para los practicantes. Toda la actividad de la casa se reduce a un espacio concreto: el que dispone de aire acondicionado. Lo demás es sudor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de junio</strong></span></h3>
<p>Los días se repiten sin otros temas cotidianos que la corrupción y el calor. Lo demás queda a su aire.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">22 de junio</strong></p>
<p>Seguimos en la maraña judicial que envuelve al país. Sorprende el golferío que exhiben no pocos representantes o militantes de la supuesta izquierda. Y se engorda el prejuicio de que el trato es muy desigual; al menos, porque hay causas que corren más deprisa que otras al borde del olvido o porque hay ladrones que vuelven a su casa con el botín saneado legalmente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de junio</strong></span></h3>
<p>Domingo Mundial. ¿Es para tanto?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de junio</strong></span></h3>
<p>Entre una tanda completa de ejercicios respiratorios y otra de actividades recurrentes, celebramos el encuentro con los G/S y SR (o RS, en función de si se habla en casa o en el escenario púbico), que nos saca de de la rutina y nos devuelve a las bases del cariño. Y se nota.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de junio</strong></span></h3>
<p>Hay decisiones judiciales tan exageradas y reincidentes que solo se entienden como un monumento al disparate. El juez Peinado es un maestro. Que no se le olvide-</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de junio</strong></span></h3>
<p>Tras varias semanas pendientes de la propuesta final, aparecen las urgencias. En medio, precisamente, de unas circunstancias que invitaban a renunciar al bello sueño del Mapa Emocional de Las Hurdes, instrumento concebido para recabar el reconocimiento de la comarca como Patrimonio Cultural de la UNESCO. Por los pelos se consigue solventar los problemas. Pero eso requerirá una dedicación imprescindible. La buscamos. No todo está hecho, pero han aparecido manos presumiblemente salvadoras.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">15 de junio</strong></p>
<p>En medio de varios asuntos inciertos que prefiero mantener en la reserva&#8230; no se me ocurre nada. Lo importante acalla el ingenio.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de junio</strong></span></h3>
<p>Me asomo al Mundial de fútbol y aparece un equipo (es decir, un pais) denominado Curaçao. Le metieron un gol a Alemania y, aunque recibieron 7, los jugadores se fueron felices. Lo que decía alguna de mis progenitores: lo facil que es hacer felices a los que tienen poco.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de junio</strong></span></h3>
<p>No hay superstición.Solo faltan o las ideas o las ganas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de junio</strong></span></h3>
<p>Durante muchos años esté fue un día festivo: san Juan de Sahagún. Aquellos tiempos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de junio</strong></span></h3>
<p>Finaliza la visita del Papa y comienza el campeonato Mundial de fútbol. Las audiencias y las emociones son en estos días motivos de disputa. Me habría gustado encontrame con mejor ánimo para repasar cómo<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> la cobertura informativa de TVE opacó el resto del debate público acaparando la atención absoluta y relegando a circunstacial circunstancial todo lo relacionado con la corrupción política.  </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de junio</strong></span></h3>
<p>¿Tiene sentido el despliegue del viaje papal sobre algunos aspectos sorprendentes de un espectáculo urbi el orbi? No hubo grandes polémicas, aunque sí muchos motivos para llevarlas a cabo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de junio</strong></span></h3>
<p>El día se presenta complicado. La noche no dio tregua a la incertidumbre y así pasaron las horas sin descanso. Acudimos a nuestra médica de cabecera abandonados a los malos augurios y ella los transformó en noticias verificables y satisfactorias. El trabajo de los médicos avanza de manera positiva. Quedan dudas sobre cuestiones concretas, pero el camino recorrido avanza. No es tiempo de alarmas. Al revés: la noche terminó al mediodía.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">8 de junio</strong></p>
<p>Del paso del Papa por el Parlamento quedan cal y arena. Los partidos, según su signo, encontrarán motivos para acusar a sus contrarios de negar ley de Dios. Para unos, a cuenta de los derechos sociales o la inmigración; para otros, del aborto o la eutanasia.</p>
<p>Hay diferencias. En las prácticas personales y privadas la sociedad respeta a quienes las rechazan: no se obliga a la eutanasia  o al aborto; al contrario: esos derechos aparecen limitados por una normativa cargada de cautelas. Por su parte, cualquier intento de redistribución justa de la riqueza colisiona frontalmente con la mayor parte de los poderes establecidos e incuso democráticamente elegidos.</p>
<p>Y todo ello. lo uno y lo otro, en nombre de la justicia y la democracia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de junio</strong></span></h3>
<p>Levamos tres semanas de verano. ¿De quién es el error?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de junio</strong></span></h3>
<p>Comienza el viaje del Papa a España. Por tercera vez un pontífice en ejercicio acude a la convocatoria de la España católica. Sin embargo, todo parece diferente: este Papa, León XIV, habla español y algunos de sus criterios chirrían (o eso parece) con la doctrina de los sectores más reaccionarios de la Iglesia española. Sin embargo, el lenguaje, revestido de ceremonial, y el despliegue informativo distraen el cambio del mensaje que algunos medios resaltan y otros ignoran. El espectáculo asoma entre las multitudes y el ceremonial.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de junio</strong></span></h3>
<p>Tras el parón intersicial que dio el relevo a una neumonía prolongada, me hago el propósito de volver a la faena. Durante algún tiempo fui disimulando entradas de alivio entradas. Ahora se trata de recuperar el viejo empeño. Y si surge alguna mirada retrospectiva, recuperarla con el sabor de la distancia impropia de un diario.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>+++</strong></span></h3>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de mayo</strong></span></h3>
<p>Cambio de gomas de la lavadora = 200 euros. La lavadora nueva = 600 euros.. Aquella fue un regalo de mi madre. Podría argüir que ese electrodoméstico nos lo regaló mi madre.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de mayo</strong></span></h3>
<p>¿Se estarán empeñando los sectores más decentes de la sociedad en no actuar ante que se avecina? Reconocer el disparate de lo que los medios retransmiten no basta. Se requiere no solo una condena ciudadana sino, sobre todo, la articulación de una alternativa verdadera. Lo demás es un respaldo o una resignación al «de mal en peor», cuando fallecen la confianza y la fe.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de mayo</strong></span></h3>
<p>Con los proyectos de los últimos años de capa caída, surge una propuesta para reactivar el, tal vez, más original. El  Mapa Emocional. ¿Podremos recuperarlo y amplificarlo. Nos lo han propuesto. Intentarlo parece una obligación. O sea, afrontamos un doble proceso de respiración asistida.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de mayo</strong></span></h3>
<p>Cumplo mes y medio de retiro. Y todo lo que no pasa dentro, ocurre fuera. Para lo primero hace falta paciencia. Lo segundo, simplemente, repugna. ¡Qué ganas de cambiar de aires&#8230;!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de mayo</strong></span></h3>
<p>Estamos atrapados por una serie de obras que se nos vienen encima: a los problemas de la terraza doméstica se suman el deterioro de la caldera, los pagos pendientes del baño del molino, el armario corredero y abatido de la entrada, la lavadora que desagua&#8230; Y más allá, el mal funcionamiento de los audífonos (o de los oídos –según se mire: o se oiga–)&#8230; Todo sugiere un cierto estado de ruina y de desgana. Las noticias del telediario tampoco animan. Y sin embargo, avanzamos.</p>
<p>(Advertencia: llega el ingreso mensual del pensionista y las soluciones empiezan a despejar ciertos agobios. Ocurre cada mes y alivia el día).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de mayo</strong></span></h3>
<p>Los periódicos dominicales no nos sacan del bucle. Estamos cada vez más atrapados en el caso Zapatero. Ríos de tinta que alimentan la desconfianza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de mayo</strong></span></h3>
<p>A la vista de lo que veo me pregunto si en este mundo para ser malo hay que ser listo. Tiendo a creer que no. Sin embargo, muchos que andan por la calle a pierna suelta han cometido barbaridades con el aval de los poderes públicos. ¿No ha habido ningún presidente de gobierno decente? Abrimos el concurso. Entonces comprobamos que, amen del golferío, exhiben desfachatez dando lecciones morales de sus tropelías y su desvergüenza.</p>
<p>(Advertencia: llega el ingreso mensual del pensionista y las soluciones empiezan a despejar ciertos agobios. Ocurre cada mes y alivia el día).</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">22 de mayo</strong></p>
<p>No consigo sobreponerme al caso Zapatero. Y, a sabiendas de que queda mucho por dilucidar, cuanto más se sabe, peor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de mayo</strong></span></h3>
<p>Consulta médica. Quedan restos de la neumonía. ¡A pasear!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de mayo</strong></span></h3>
<p>No le presté mayor atención, pero me causó un mal sabor de boca. Y ahí quedó.</p>
<p>Ocurrió al final del interrogatorio a José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado, en el contexto de una comisión de investigación. El ex-expresidente justificó la legalidad de sus actuaciones, al margen de su cuantía y su frecuencia en determinados casos. Demasiado coste para asuntos que parecían menores, pensé escandalizado. Sin dudar de la legalidad, me pareció exagerado el precio. ¿Legítimo, justificable, solo para ricos&#8230;?</p>
<p>Más allá de la legalidad que deberá dirimir el juez en la fase ahora iniciada, los datos ahora conocidos y asumidos invitan a pensar sobre la proporcionalidad –e incluso la decencia– que merecen los asuntos públicos. ZP lo dio por asumido e incluso por razonable. No me lo pareció, pero el contexto normalizaba el dislate.</p>
<p>Ahora no cabe duda de que, como mínimo, las reglas establecidas no valen. Y que, a mayores, la ejemplaridad desborda la legalidad. Para empezar. Lo demás habrá que verlo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de mayo</strong></span></h3>
<p>Mis recelos sobre la clase política española topaban con un dique: José Luis Rodríguez Zapatero. Aún no estando de acuerdo con él en numerosas ocasiones e incluso sin votarle, sobre todo, por lo que representaba su partido, le reconocìa el prototipo de un político decente, que creía en la Política, practicaba el diálogo y respetaba al discrepante. He podido tratar con él en momentos muy diversos. Con frecuencia me llamó la atención su discreción y su mesura.</p>
<p>La imputación que acusa a Zapatero por supuestos delitos graves me anima a desconfiar –<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en estos casos, una vez más– de los acusadores: de la policía y de la justicia, estimuladas con agentes ideológicos inequívocos. No obstante, la desconfianza radical es la única respuesta posible a la podredumbre que rodea la gestión pública en España. Esa circunstancia obliga a la duda. ¿Queda algo sano en este mundanal ruido? ¿Queda la posibilidad de algún futuro solidario?</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> No se trata de un caso más. ¿Puede ser un golpe bajo? ¿Basta esa duda para evitar el desconcierto? No cabe asumir tanta indecencia. El caso Zapatero decide. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de mayo</strong></span></h3>
<p>Leo las últimas novelas de Luis Landero y Antonio Muñoz Molina y encuentro coincidencias entre <em><strong>Coloquio de invierno</strong></em> y <em><strong>El dueño del</strong></em><strong> secret</strong><strong>o</strong>: la prioridad de la narración y del relato más allá de cualesquiera otros valores más poderosos o sustanciales. Dos ejercicios singulares de dos autores excepcionales. Siempre imprescindibles.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de mayo</strong></span></h3>
<p>Las elecciones andaluzas ratifican las dificultades de la izquierda para ofrecer una alternativa convincente. Aparte de su división para ahormar acuerdos y estrategias compartidas contra el implacable ascenso reaccionario, solo una de las tres opciones consideradas como progresistas –hasta ahora, la tercera en número de escaños– mejora sus resultados anteriores e incluso sus propias expectativas. Fruto de su fuerte arraigo regionalista. ¿Qué queda a la izquierda?</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">16 de mayo</strong></p>
<p>Cuba. Si el castrismo fue fruto de un espejismo, la presión de Estados Unidos sobre el régimen cubano vuelve a reincidir en el abuso del yanqui más matón y obsceno.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de mayo</strong></span></h3>
<p>Este año no me he vestido de chulapo. Me quedé sin pareja: la Ayuso se había ido a visitar a Hernán Cortés y yo no me disfrazo con cualquiera.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de mayo</strong></span></h3>
<p>Vuelta al centro de salud que concluye con una próxima cita para tratar de encontrar lo que se esconde: el origen o la causa de una tos desganada que se hace mayor. Y más vale. Al mejos, por ahora.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de mayo</strong></span></h3>
<p>Dieciséis años que –a unos en mayor medida que a otros– nos cambió la vida. Lo <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">empezamos a advertir</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> pocos meses después. Hoy celebramos su adolescencia convencidos de nuestra fortuna. Pasara lo que pasara. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de mayo</strong></span></h3>
<p>Compás de espera. Pendiente de la reincidente carraspera, algo me alerta: ¿serán tonterías venidas a mayores lo que ese ronquido esconde?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de mayo</strong></span></h3>
<p>Pago el seguro del coche: 300 y pico euros. L<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">leva un mes</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> parado a resguardo y solo hoy se me ocurre pensar en las rozaduras de las que no di parte&#8230; ¿Para el año que viene? Esto sí que es perder una oportunidad.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de mayo</strong></span></h3>
<p>Llevo más de un mes recluido en casa y sin mando a distancia que me distraiga. Se me olvidó el aparato en un cajón. Lo he buscado a través de Amazon, pero no resuelven. Busco aliados. Tal vez, aliadas. Aún me queda tiempo de reclusión y necesito enredarme en la red.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de mayo</strong></span></h3>
<p>Soledad Gallego Díaz. Ha muerto una persona y una periodista imprescindibles. El hueco que advertíamos en los últimos suplementos dominicales de <em>El País</em> presagiaba una final ahora confirmado. Ella ha sido una referencia, personal y profesional, del rigor y la mesura. Se hizo imprescindible para entender el mundo e incluso para dar sentido a la vida.</p>
<p>El azar quiso que, tras la cumbre de Maestrich que selló el ingreso definitivo de España en Europa, regresáramos a Madrid en asientos contiguos del avión. Aproveché para poner en evidencia todas las dudas del recién llegado (en mi caso, a la jefatura de la sección de Internacional de los Informativos de la SER). He recordado muchas veces su profesionalidad y sus conocimientos y, sobre todo, su sencillez y su respeto. No dejé ni dejaré de leerla: buscaré sus referencias</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de mayo</strong></span></h3>
<p>¿Control andoping? No. Todo lo contrario: doping bajo control. ¿En qué consiste la Sanidad? Este retruécano no esconde el respeto que merecen, para empezar, los profesionales de la medicina de familia. Gracias a ellos, aquí estamos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de mayo</strong></span></h3>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-22561" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-300x266.png" alt="" width="300" height="266" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-300x266.png 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-150x133.png 150w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-474x420.png 474w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-24x21.png 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-36x32.png 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado-48x43.png 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/12/Ja.-Has-pinchado.png 669w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></span></h3>
<p>La vida misma en una viñeta de Flavita Banana en <em>El País</em>.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de mayo</strong></span></h3>
<p>«Respiro, luego existo». Lo dijo sin necesidad de pensar. «¡Qué alivio!», sentenció el charlatán.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de mayo</strong></span></h3>
<p>Me despiertan con un vídeo que ha emitido Telemundo. Trata del 50 aniversario de <em>El Pais</em>. Se me amontonan los recuerdos: la época del canal internacional Antena3 y su relación con Telenoticias, en la que también participaban Reuter y la argentina Artear. Anécdotas. Lo que importa hoy es otro asunto. El canal hispano por excelencia en Estados Unidos emite un reportaje de M. Y al verlo me han asomado, al menos, un par de lágrimas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de mayo</strong></span></h3>
<p>Hacía tiempo que no tenía abandonada la lectura. Me he resarcido: Apenas abandonado sobre la mesilla el último libro de Landero (<em>Coloquio de invierno</em>), resuelvo de un tirón el de Antonio Muñoz Molina (<em>El dueño del secreto</em>) y termino la jornada con el trabajo de Javier Cercas sobre <em>El periódico de la democracia</em>. Recupero la forma. No hay mejor síntoma.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de mayo</strong></span></h3>
<p>¿Alguien se acuerda de que el día de la madre se celebraba el 8 de diciembre? ¿Y que todo ello se debió a una mujer inmaculada? ¿Alguien adivina qué podría afirmar Trump al respecto? La IA, tan sabia, no me ha dado una respuesta definitiva para resolver el teorema.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de mayo</strong></span></h3>
<p>Comida muy familiar. Me resulta difícil definir cuántas generaciones reunidas. ¿Tres, cuatro, cinco acaso? ¿Seis? Resulta mucho más fácil distinguir o definir las de los mayores, supuestamente las adultas, que las más jóvenes. No estoy seguro de que D. y V., por ejemplo, pertenezcan a una capaz de incluir a ambos. ¿Alguien puede resolver los interrogantes?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de mayo</strong></span></h3>
<p>A veces tapar un agujero pone en evidencia al chapuzas que lo intenta. Véanse las redundancias de las entradas del 28 y el 30 de abril para advertir la torpeza redundante de quien suscribe este diario. Que conste. No tanto como ejercicio autocrítico sino como exaltación de la estupidez. No bastaba una, porque, con esta, ya van tres.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de abril</strong></span></h3>
<p><em>¿Quién me ha robado el mes de abril? ¿Cómo pudo sucederme a mi?</em> Fue un himno contra el covid que encontró su propio contrapunto en el <em>Resistiré</em>. Demasiado simple para situaciones tan complejas. Y si embargo, estimulante en aquel tiempo en que al atardecer llenaba de aplausos los balcones.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de abril</strong></span></h3>
<p>Saldamos la queja con la Mutua Madrileña previo paso por taquilla. Cuatro pólizas no bastan para saberte a salvo de nuevos requerimientos efectivos. La atención es impecable. El registro de requerimientos y gestiones sorprende por exhaustivo. Pero, tras tanta exhibición de profesionalidad, ocurre que, para saldar los desperfectos implícitos en la queja, es necesario pasar nuevamente por taquilla. A la postre eso es lo único seguro. Lo único seguro&#8230; del seguro.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28</strong></span><span style="color: #ff00ff;"><strong> de abril</strong></span></h3>
<p>¿Quién me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en un cajón donde guardo el corazón&#8230; Ni Sabina se libra de Sabina.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de abril</strong></span></h3>
<p>Podría repetir lo escrito ayer, pero no me resigno. Y sin embargo&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de abril</strong></span></h3>
<p>He escrito en varias ocasiones una entrada correspondiente a este día. Debe ser una entrada efímera, que desaparece por sí sola cuando ya he olvidado su literalidad e incluso su destino. ¿Vuelta a empezar? ¿O mejor aceptar la reiterada existencia de esfuerzos inútiles? Por ejemplo, el ejercicio de la memoria en tiempos para el olvido.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de abril</strong></span></h3>
<p>Entre la milicia y la poesía. Entre Xosé Afonso y buena parte del ejército contra la dictadura salazarista. Grándola Vila Morena&#8230; La revolución de los claveles fue un realidad contradictoria. La de un país con pausa y saudade.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de abril</strong></span></h3>
<p>El Gobierno de Extremadura recela de los inmigrantes y aboga por expulsarlos o marginarlos. ¿Quién se ha vuelto loco? Hoy Extremadura se sigue vaciando. Sobre todo, de gratitud, de expectativas y de dignidad. Cada vez cuesta más reconocerse en sus instituciones.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de abril</strong></span></h3>
<p>Villalar de los Comuneros. Castilla y León por su liberación. 50 años atrás, en el nuevo Estado, se buscaron legitimaciones  históricas. ¿Quién lo recuerda ahora a punto de incorporar a Vox a la Junta?</p>
<p>Villalar convirtió una derrota en una celebración. Perder no fue lo peor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de abril</strong></span></h3>
<p>Presto atención a los informativos (a algunos) y no sé si me animan o me provocan. Muestran a un Feijóo de pelo creceiente y plateado que yo solo veo cada vez más dorado. Y más marcial. No creo sufrir de daltonismo. Pero&#8230; ¿cómo él no intuyó algo de lo mucho que sabían los niños de la isla de Arousa? Mi experiencia personal rechaza las dudas. Llevo años preguntándomelo. Y respondiéndomelo: los chavales de la Illa hablaban de cámaras de seguridad, que estaban a la vista, y del dinero que se acumulaba <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">detrás de los muros de la fortaleza</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Algún dirigente opositor ofrecía datos irrefutables y dorados.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de abril</strong></span></h3>
<p>¿Será esto la primavera: volver a los hábitos cotidianos y abandonar el retrovisor para dejar constancia del paso de los días amarrado intermitentemente a un respirador siempre al alcance de la mano? No es poca cosa, después del apretón.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de abril</strong></span></h3>
<p>Me rodeo de enchufes y clavijas. El nuevo orden me desordena. El entarimado de cables y conexiones no admite una réplica sencilla o automática. El caos asoma por los alrededores donde reposo. Empiezo a concluir que el lío no está fuera, sino que lo llevo dentro. Pese a lo que antes planteaba, las rutinas no me organizan; solo disimulan. Pero la obsesión por recuperarlas me desconcierta.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de abril</strong></span></h3>
<p>El cluedo con el que D. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">acude </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a verme no se me antoja un pasatiempos. Sorprendido por lo que requiere, me deprime la complejidad que, por otra parte, admiro. Mis neuronas no están en su mejor momento. Me pierdo, naufrago, cejo. Me reconozco en la necesidad de solicitar un canuto para hacer la O.Ya en casa, se hace necesario un nuevo cableado para mirar tanto al mundo como a los pulmones. Las pruebas van organizando la estrategia, pero harán falta un par de días para convertir la repetición en hábito.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de abril</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">La convocatoria para acudir a la prueba hospitalaria entra por sorpresa en el teléfono. ¿Pues no iba a ser este el camino más lento?</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de abril</strong></span></h3>
<p>El cumpleaños, pese a todo lo que significó este día, no se olvida. Echo de menos aquel <em>80 y la madre</em>&#8230; Lo merecía.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de abril</strong></span></h3>
<p>Jesús, Juana, el Jesús hijo. A. y yo nos despedimos en la habitación del hospital. El mayor de los cinco rompe el hielo de la despedida: «Amigos para siempre, aunque no volvamos nunca a vernos». Merecerá la pena recordar a este hombre que parecía, en el mejor de los sentidos de la palabra, bueno.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de abril</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">A vueltas con el alta, el médico centra ahora la cuestión en la fecha del escáner que considera necesario. El hospital no le da fechas. La alternativa consiste en esperar en casa la convocatoria, que, por esta vía, puede resultar un poco más lenta. Conclusión: o irme a casa o esperar cuatro días o cinco días a la espera de un escáner sin fecha fija en un hospital sin hacer nada. Hay que decidir a la carrera: el doctor sale de guardia, la enfermera cambia de turno. O todo o nada. Me dan a elegir dónde cumplir la espera: en la cama hospitalaria (5 ó 6 días en babia) o en casa (con similar demora, pero más arropado y dando menos la lata. Opto por largarme. La citación para el escáner tarda apenas 24 horas. ¡Organización, coherencia</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de abril</strong></span></h3>
<p>La fiesta republicana esperará mejores momentos. Estuve a punto de irme del hospital y, a cambio, me incrementan la medicación. La salida, ahora, se pospone. El doctor desfila por la habitación apresuradamente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de abril</strong></span></h3>
<p>O salgo del hospital ya o espero un día. Lo plantea el médico que me ha tocado en suerte. Opto por la prudencia. A y M lo corroboran.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de abril</strong></span></h3>
<p>Me anuncian en el hospital que vamos a tener vecino. Poco después se incorpora a la habitación Jesús Vivanco, un hombre recio a punto de cumplir 91 años. Nadie le acompañará durante la noche. Tampoco al día siguiente. Sus palabras suenan con la potencia de un trueno, pero oye con mucha dificultad. En uno de los ratos divertidos habla de sus trabajos en Alemania. También en Madrid. Habla de los años 50 de siglo pasadp y las «aguas buenas» que surgían en algunos momentos debajo de la tierra de manera espontánea y en las que algunos vecinos reconocían efectos curativos. Hay un. punto de sorna en el narrador: «La fe es buena para la salud».</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">11 de abril</strong></p>
<p>El médico llega a mediodía. Tranquiliza. Habrá que hacer pruebas. Me pasean en camilla por el hospital. No me reconoce nadie. Tampoco yo tengo nombre para las pocas personas con las que nos cruzamos.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">10 de abril</strong></p>
<p>Traslado a otra sala de urgencias y de espera. Y de allí, a la planta sexta. A. pasa las horas de un lado para otro. Le cuento a M. lo que pasa y ejerce de madre. Tiene razones. Tal vez, porque los padres ejercen de hijos. Es mi caso, concluyo. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Hablo con E, desde lejos pero bajito.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">9 de abril</strong></p>
<p>Paso por el consultorio. La doctora no se anda con rodeos. Directo al hospital. Desde el mediodía hasta la madrugada en el box de urgencias. Alguna auxiliar me anima con gritos y reproches. Se repiten las voces por otros rincones.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">8 de abril</strong></p>
<p>Vuelta a casa empotrado entre el volante y el respaldo del asiento del coche. Mientras no me muevo, resisto.  Ni siquiera me muevo mientras me llenan el depósito de gasolina.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">7 de abril</strong></p>
<p>Espero a V., la agente cultural que quiere construir una idea sobre las cenizas de algunos fracasos previos. Hay mucha voluntad. El dinero público existe, pero su gestión sigue echando de menos a profesionales con crédito. Demasiadas iniciativas para tan poca gente. Los agentes culturales requieren formación y contexto. La cultura apenas sirve de excusa para repartir subvenciones.</p>
<p>Por la tarde, reunión de AHS.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de abril</strong></span></h3>
<p>Felicitación a Pablo Santos. Grabamos el vídeo en el molino. El teleprompter colgaba de una rama, los asientos del plató eran los muros de un cortijo, el trípode de la cámara fija, la caja de un hornazo&#8230; O sea, o dimos el pego simplemente hemos sido unos impostores.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de abril</strong></span></h3>
<p>Me embarullo a tope. Acudimos a la manifestación contra la reducción de los efectivos del servicio de bomberos en Las Hurdes. Mejor que no pase nada, porque lo peor es que pase.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de abril</strong></span></h3>
<p>Preparo la reunión con la nueva agente cultural asignada oir la Diputación a la comarca de Las Hurdes. Buscan una idea de la que puedan presumir. Para ello resulta imprescindible una promotora sin eaxperno ni patrona.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de abril</strong></span></h3>
<p>Salamanca, ida y vuelta<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Da gusto vernos, aunque sea contrarreloj. Nunca faltan los recuerdos que mantienen y confirman,</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a cada paso,</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> la memoria y el cariño. Bonito ejercicio.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de abril</strong></span></h3>
<p>La jornada se torna bucólica. Una de las borregas de nuestra vecina ha parido, a mediodía, un par de ternerillos. A primera hora de la tarde, cuando paseamoso por delante de su casa, ella y su marido van camino de otro huerto donde otra oveja de gran calibre acaba de parir un borreguillo que ha pesado nueve kilos. Pasamos un buen rato reconociendo nuestra ignorancia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31 de marzo</strong></span></h3>
<p>Me hubiera gustado escribir la biografía de mi padre, pero él decidió borrar de su memoria cinco años cruciales de su vida. Solo supimos de algún rasguño.</p>
<p>Me surge este sentimiento mientras leo <em>El viaje de mi padre</em>, un relato de Julio Llamazares el que se superponen dos recorridos similares con casi 50 años de distancia y que explican algunas coincidencias con lo que hubiera querido recorrer con el mío. Ambos padres, por ejemplo, debieron coincidir en la <em>reconquista</em> de Teruel, tras unos meses de sangre y fuego. Pero el mío apena nos contó alguna anécdota más cerca de lo bufo que de lo imaginable: por ejemplo, la del <em>moro </em>que apareció, dentro de un tonel de vino a rebosar, una vez que la soldadesca apurara con entusiasmo el líquido de aquel recipiente.</p>
<p>Sin mapa ni puntos fijos de referencia los hijos de mi padre solo pudimos deducir que no salió orgulloso de aquellos tres años fusil al hombro y cuerpo a tierra. Tampoco de los dos siguientes, años de postguerra en los cuarteles de la División Azul a la espera de una orden de viaje que no llegó.</p>
<p>Al final, el libro de Llamazares me ha evocado el viaje de mi padre. Agradezco su relato, que, en algunos momentos, siento que me pertenece.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de marzo</strong></span></h3>
<p>Tengo tantos asuntos por delante que no sé por cuál empezar. El más obvio de todo: ¿sabemos lo que queremos? Yo, desde luego, no.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de marzo</strong></span></h3>
<p>Paseo entre cerezos en flor. Las Hurdes no son el Jerte. En el valle donde nací la floración provoca el esplendor en un paisaje siempre amable. En los valles hurdanos estos días en flor proponen dulce contraste en un entorno dominado por la pizarra el bosque, en buena parte quemado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de marzo</strong></span></h3>
<p>Viaje al comienzo de vacaciones: atasco seguro. La precisión se cumple. Aun así, pudo ser peor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de marzo</strong></span></h3>
<p>El traslado de las reclamaciones de los bomberos al periódico digital en el que andamos metidos provocan una larga reflexión en torno al ejercicio del periodismo en un entorno rural y en un momento marcado por las disputas en las redes sociales. Informar se convierte en un milagro. La experiencia ayuda.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de marzo</strong></span></h3>
<p>El respeto a la decisión de la joven que ha decidido morir solo se puede conjugar en silencio.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de marzo</strong></span></h3>
<p>Pasan los días. Uno tras otro. Dicho así, el tiempo parece abocado a la rutina o, aún peor, a la modorra. Hoy, este día, tiene otro afán. Celebramos las noticias que llegan desde la Casa Madre de Mollet, aunque siento no haber participado en las pizzas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de marzo</strong></span></h3>
<p>50 años de la dictadura argentina. Entonces, me indignó. Años más tarde me resultó aún más abominable. La viví con Esperanza. Tal vez, el empeño más íntimamente apasionado de mi oficio.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de marzo</strong></span></h3>
<p>¿A quién se le ocurre hacer un sandwich de jamón y queso con ¡zanahoria cocida!? Ha quedado patentado.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">22 de marzo</strong></p>
<p>Estremece saber que las decisiones sobre de la guerra –<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">incluso</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> l</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">as que se libran en el supuesto campo de batalla– no las establecen los gobiernos o los países más poderosos por motivos o estrategias razonables, sino una serie de algoritmos que convierten el conflicto en un asunto que excede la determinación de los seres humanos.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">21 de marzo</strong></p>
<p>Ha llegado la primavera. Dicen. ¿En qué sentido?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de marzo</strong></span></h3>
<p>El nazismo dividió a Europa e Israel sobrevivió a aquellas cenizas hasta convertirse en un Estado que buscaba respeto diplomático y venganza en sus guetos. Hoy solo queda la furia y la venganza que respaldan unos representantes genocidas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Tiene sentido la alianza electoral de los partidos de izquierda de cara a las próximas elecciones generales? La pregunta está en el aire. La planteó Gabriel Rufián y ya se pueden observar algunos pasos diferentes en esa dirección. Yo mismo estaría dispuesto a suscribirla, añadiendo <em>leves</em> matices. </span></p>
<p>El objetivo debe ir mucho más allá de una contienda o de un resultado electoral. No se trata de ganar las elecciones o de ser decisivos para la formación de un nuevo gobierno. Solo cabe un empeño y un fin: mejorar la vida de la gente y, en particular, la de las personas con menos recursos o en situación de mayor vulnerabilidad. Eso requiere renunciar al afán de protagonismo de unos partidos que ya se han demostrado inútiles para ese objetivo fundamental. Y requiere también asumir que solo cabe avanzar mediante la reivindicación y el compromiso: pasitos adelante, a sabiendas de que este territorio al que llamamos democracia lo han ido llenando de minas y precipicios casi siempre prestos a proteger intereses bastardos bajo el argumento de que lo demás, y en especial cualquier radicalismo, es peor.</p>
<p>Resulta imprescindible actuar con transparencia y asumir la incertidumbre, relativizar los dogmas y afrontar el riesgo del error mediante la rectificación, desalojar del argumentario el encono y la descalificación, favorecer la discusión mediante la escucha y descartar a los que solo gritan a quienes consideran adversario y solo aplauden a quienes más gritan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El orgullo de matar. ¿Puede ver algo más ruin? </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Hoy es siempre todavía. Lo dijo Machado (don Antonio) y es verdad (muchas veces).</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Las elecciones en Castilla y León reinciden –un poco más, algo menos– en las conclusiones de sus predecesoras. Hace 39 años yo estaba allí. De interino saliente. Hay recuerdos que dan risa&#8230; y otros que provocan&#8230; ira.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Lo escuché hace unos días y no parece una idea descabellada. </span>El petróleo, que está en la base del conflicto, alimenta las contradicciones de amigos y enemigos. Trump necesita en sus alrededores una economía de prosperidad, que, sin embargo, él mismo ha puesto en grave crisis. Netanyahu tiene otras ambiciones. Pero, para el gerifalte USA, Israel tal vez sea poco más que una coartada. O un elemento de distracción. Veremos, si hay final.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de marzo</strong></span></h3>
<p>No lloraré por Díaz <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Canel o los hermanos Castro. Lo hago y lo haré por los cubanos. Y me seguirán indignando los que especulan con el dolor y la pobreza.</span></p>
<p>Cuba fue un sueño en manos de ilusos que evolucionaron como delincuentes. Antes, ayer, hoy y, aún peor, mañana. Para cambiar el rumbo no sirve rezar. Es demasiado tarde para todo y para nada.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de marzo</strong></span></h3>
<p>Hay gente cuya capacidad de análisis, su rigor o su compromiso les permite entender y explicar realidades extraordinariamente complejas. Se trata de esas personas a las que parece caberles <em>el mundo en su cabeza</em>. Hoy he vuelvo a reencontrar y reconocer a una de ellas; mejor dicho, a una de las pocas a las que cabe aplicarle tal consideración.</p>
<p>Josep Borrell ha expuesto esta mañana, en un breve tiempo, la complejidad de una realidad sociopolítica internacional que cabalga a lomos de las aberraciones de sus dirigentes bajo los efectos de la ambición y la estupidez. Atender a las explicaciones del que fuera máximo responsable de la política exterior de la Unión Europea no favorece el optimismo, porque su reflexión invita a eludir las aparentes obviedades. Traducir su relato a unas pocas líneas implica eludir la comprensión del problema. La complejidad, descarta el optimismo, pero ¿legitima al pesimismo? Solo cabe una respuesta: «No».</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">12 de marzo</strong></p>
<p>Primero fuimos un grupo variopinto. Luego, nos convertimos en los jubiletas. Ahora somos los setentones. La evolución no se cierra aquí.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de marzo</strong></span></h3>
<p>Vuelve a oler a primavera. Serán las ganas&#8230;</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">10 de marzo</strong></p>
<p>&#8230; y fue bastante. La cita con el servicio de oftalmología ratificó los esperanzadores resultados de revisiones anteriores. Tras cuatro meses sin pinchazo, la degradación macular permanece bajo control. Antes de dar el alta (no definitiva, pero <em>sine die</em>), la doctora propuso aplazar un mes la decisión. A sabiendas de que problema seguirá más o menos larvado, las expectativas a corto plazo mejoran. Hasta ahí podemos llegar. Y decir.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de marzo</strong></span></h3>
<p>Víspera de mañana. Dicho así, no es nada. Sin embargo, puede ser mucho&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de marzo</strong></span></h3>
<p>Día de la mujer. Me anima la conversación con una adolescente reivindicativa que se desenvuelve en un entorno de clase más que acomodada. No se trata de valorar la coherencia, sino de reconocer el valor de su reivindicación. Tiene mérito no dejarse arrastrar por la comodidad. En consecuencia, hay que reconocer su empeño.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de marzo</strong></span></h3>
<p>Ya sea por <a href="https://elpais.com/opinion/2026-03-07/expectativas-y-nostalgias.html">expectativas o nostalgias</a> me abono a Antonio Muñoz Molina. No solo por lo que dice, sino también por cómo lo dice. Me gustaría hacerlo como él, pero llego tarde y descreído a ese empeño. O sea, mejor será seguir leyéndolo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de marzo</strong></span></h3>
<p>Antes de comida de cumpleaños, me sorprende la conversación del muchacho y el librero. Había nivel, por ambas partes. A los doce años yo apenas había leído algo más que los recortes del ABC que colgaban de un alambre al lado del wáter de la casa de la abuela. Frente a ese dato empírico me surge una duda recurrente: ¿habrá leído el zagal tanto como yo cuando llegue a la vejez? Es seguro que habrá realizado actividades de muy diversa índole y calidad, muchas más que yo, pero lecturas hojeando u ojeando páginas impresas&#8230; ¿Y eso será bueno? Inevitable, seguro</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de marzo</strong></span></h3>
<p>A este animal no cabe seguir sufriéndolo en silencio. A esta almorrana de tamaño universal no podemos hacerla contagiosa. El hedor no cura. Anuncia la muerte.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de marzo</strong></span></h3>
<p>El presidente norteamericano ha decidido convertir al presidente del gobierno español en un estadista. Y al líder de la oposición española, en un mamporrero (En el sentido coloquial de este término, of course).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de marzo</strong></span></h3>
<p>Trump se ha empecinado en señalar a los países más decentes. Las amenazas de este personaje empecinado en la barbarie solo legitiman a quienes discrepan de sus métodos e incluso de sus fines.</p>
<p>Cabe imaginar qué hubiera sido de España en este trance con Aznar al frente del Gobierno –y sus piernas encima de la mesa– negociando con Trump al otro lado teléfono. Llevados a este tiempo, Feijoo lamenta no haber tenido la oportunidad de ponerse de rodillas.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">2 de marzo</strong></p>
<p>Este día parece un homenaje a la rutina.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">1 de marzo</strong></p>
<p>Primero, Venezuela, que estaba más cerca. Ahora, Irán, con los mismos argumentos. El petróleo explota, el mundo tiembla, la barbarie avanza. Vivimos a trumpazos.</p>
<p>Acojona que algunos partidos españoles se apresten a la guerra. Pero cuando escucho a Podemos, me pregunto: ¿por qué tanto empeño en que votemos a Sánchez?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de febrero</strong></span></h3>
<p>En días como este recuerdo una musiquilla escolar: «Noviembre tiene 30 días, como abril, junio y septiembre; los demás, 31, menos febrero, que es mocho y tiene 28.</p>
<p>En este último día de febrero <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">aquel cantar infantil</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">pasará de largo y cederá todo su espacio a la historia. Los aliados estadounidenses e israelíes imponen su delirio. Las bombas atacan Irán y otros lugares de Oriente. La barbarie de un sátrapa, de apellido Trump, sencillamente acojona. Netanyahu ejerce de mamporrero. </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Los muertos se amontonan bajo sus drones y sus bombas. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El pensamiento cristiano ya contempló esa posibilidad y sugirió una vía: la muerte del tirano. ¿Quién asume la necesidad de un mártir ante este abominable </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">fanatismo</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">?</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de febrero</strong></span></h3>
<p>Abro el último libro de Julio Llamazares y vuelvo a lamentar no haber escuchado todo lo que mi padre pudo explicarnos del tiempo y las circunstancias que evoca el escritor leonés. También mi padre cogió su fusil, pero nunca se sintió orgulloso de haber recorrido media España con él al hombro. No sé si podré liberarme de esa referencia mientras leo <em>El viaje de mi padre </em>(Alfaguara 2025).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de febrero</strong></span></h3>
<p>René Descartes, precursor y adalid del racionalismo en el siglo XVII, ha encontrado un firme seguidor. El «cogito, ergo sum» del filósofo francés lo repite ahora un zagal en vísperas de celebrar su quinto cumpleaños. Con una diferencia: el pensador galo planteaba un axioma que el chiquillo ha convertido en pasaporte. Sin esa contraseña, no hay juego. Vamos bien.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de febrero</strong></span></h3>
<p>La lucidez del líder del PP le lleva a reclamar el regreso a España del que fue y será Juan Carlos I. Se comprende: <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿cómo pelearse entre lancheros? </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de febrero</strong></span></h3>
<p>Leo de un tirón <em>Seis días por la tierra sin pan</em>, de Pablo García. Me dejé seducir por el recuerdo de <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"><em>Caminando por Las Hurdes</em> (1959), de  </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Armando López Salinas y Antonio Ferres. El pasado pesa demasiado.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de febrero</strong></span></h3>
<p><strong><em>Anatomía de un instante</em></strong> <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">45 años después. </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Mejor el libro de Javier Cercas que el documental que TVE estrenó anoche. No obstante, volveré a verlo para escucharlo en buenas coniciones. Mis audífonos no hacen milagros.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de febrero</strong></span></h3>
<p>La primavera parece vengarse del invierno: asoma antes de tiempo. El agua baja vigorosa dentro del cauce convenido.  El verde del musgo brilla por encima de los pareones. ¿Podría estar siempre así? Y, sobre todo, ¿sin sustos?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de febrero</strong></span></h3>
<p>Menú del día. Me afano en la tarea de crear alguna entrada en el periódico hurdano. Tropiezo una y otra vez en la misma (o parecida) piedra. O sea, soy humano. ¿Reconforta descubrirlo? Diríase, por los gritos, que ¡una mierda!</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">20 de febrero</strong></p>
<p>La reunión almahurdana no consigue el más mínimo <em>quorum</em>. Y lo que invitaba a reflexiones y/o decisiones claras y contundentes se quedan en un «quizás» o un «ya veremos».</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de febrero</strong></span></h3>
<p>Antes de llegar al molino, todavía a más de una hora de camino, una amiga, que ha acudido al lugar para ir calentando la casa, nos advierte de que algo ocurre en el sistema eléctrico: al poner la caldera en funcionamiento salta el diferencial y toda la casa se queda a oscuras. Todo se puede reactivar, menos la cadera.</p>
<p>Primera estación. No más aterrizar y comprobado el diagnóstico, aviso al electricista, que nos advierte de que, por lo que él sabe, en esta tesitura <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">más valdrá</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">un fontanero que un electricista. En tanto llegan el uno o el otro, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">para sobreponernos a la intemperie, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">nos jalamos medio menú del día en el restaurante más cercano.</span></p>
<p>El electricista ratifica su diagnóstico. No tiene nada que hacer.</p>
<p>Poco después, el fontanero se aplica a la tarea para encontrar, entre miles de cables, a alguno que se haya desorientado o que haya servido de alimento a los ratones, cuyos innumerables rastros cubren el suelo de la caseta. Los restos de bellotas dan cuenta del tipo alimento elegido por los roedores.</p>
<p>Advertido el riesgo de los roedores, cada movimiento en la instalación pone de manifiesto el fracaso de las distintas pesquisas. La culpa no es de los roedores, parece. Dos horas después, se propone una conclusión: el problema está en la bomba. ¡A por ella! Pero el óxido, algún sellado emplomado y todas las conjeturas que van surgiendo solo constatan que la cosa va para largo. Otro par de horas, como poco.</p>
<p>Unos amigos acuden a la petición de socorro con un calentador de aceite para reforzar las prestaciones del nuestro. Nos dejan más protegidos. Con la noche bien cerrada, la nueva bomba queda instalada. La caldera funciona. Las luces alumbran. Estabilizado el servicio, los amigos se marchan. Son las 10 de la noche, cuando el fontanero está a punto de cerrar la caldera y los demás nos disponemos a celebrar la buena nueva en mitad del frío&#8230; Y, en esas, ¡toc!, saltan los plomos. El problema, ahora, no se circunscribe a la caldera, afecta a toda la instalación eléctrica. El fontanero, con la tapadera de la caldera en la mano, no acierta a explicar lo que ocurre. Si todo estaba bien, ¿qué pasa aqui y ahora? El técnico recurre a un electricista amigo, que vive a 15 kilometros y que ya se encuentra en pijama ente el televisor. Pero acude: desmonta el cuadro de luces pero no atisba indicios del desastre. Propone otro plan: acudir hasta el contador (situado a unos 300 metros de la casa) y rastrear por el camino las arquetas que el ayuntamiento en su empeño urbanizador ha cubierto con hormigón. Encontramos un parte de ellas, inaccesibles., hasta llegar al contador. El electricista abre la cubierta y aprieta un botón. «Ya tienes luz en tu casa», me dice. Cerramos el aparato mientras él advierte: «¡no toquéis los calentadores!. Dejadlos en paz».</p>
<p>La sobrecarga de la red por el uso de aquellos aparatos portátiles, un par de ellos, más otro calentador de aire y las luces de la casa, habían bastado para que «saltaran los plomos», como decíamos cuando éramos pequeños. El sistema automático de recuperación de la conexión no funcionó. Tal vez, la larga distancia entre la casa y el contador no impidió la descarga , pero sí la recuperación espontánea del sistema.</p>
<p>Fin de la celebración. Entre tanto nos habíamos planteado regresar a Sanse, buscar un  alojamiento que no estuviera cerrado a cal y canto (más de las 11 de la noche) o reclamar caridad a alguna amiga. Y en cualquier caso, a darnos de baja del molino.</p>
<p>Me costó conciliar el sueño. Dolían los músculos y los huesos. Y la cama obligaba, para protegernos de la humedad, a revestirnos con ropas impermeables. Fin de fiesta.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de febrero</strong></span></h3>
<p>Me he desvelado y en plena madrugada me pregunto: ¿por qué no me caen bien los tertulianos? Lo sé: soy envidioso y me molesta que sepan tanto de todo. O sea, que me gustaría saber un poco de algo para replicar a los sabelotodos. Pero no bastan las buenas intenciones. Ellos, a lo suyo. Y los demás, al desconcierto.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de febrero</strong></span></h3>
<p>1.246 euros. Ese era el precio semanal del tratamiento que, hace de esto cuatro años, debía seguir Sergio del Molino para paliar una enfermedad grave y, además, incurable. <a href="https://x.com/fsabes/status/1557810269803499521">Lo paga la sanidad pública</a>. ¿Cabe alguna reflexión más contundente que ese escueto dato para defender el sistema público de salud?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de febrero</strong></span></h3>
<p>Hay días en los que no se me ocurre nada. Y así pasan las horas. Encebollado, ahora, como tantas veces, en proyectos inútiles, que, entre tanto, me entretienen.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de febrero</strong></span></h3>
<p>Paso el día tratando de subir a la web de AHS algunas imágenes del Carnaval Hurdano y de sus epígonos localistas. Acabo hecho un lío, incapaz de comprender que la desesperación aboca a caos y, aún más exactamente, que de nada nos sirve gritar; ni rezar.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">14 de febrero</strong></p>
<p>Demoledor Antonio Muñoz Molina y su <a href="https://elpais.com/opinion/2026-02-14/agrupemonos-todos.html"><em>Agrupémonos todos</em></a>. El sino de la izquierda es su empeño contra ella misma.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de febrero</strong></span></h3>
<p>Toca desfacer entuertos: los arreglos del coche, superar la itv suspendida, decidir si me voy o me quedo, si me subo o me apeo del burro&#8230; ¿Será este el mejor día, un v<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">iernes 13, para tomar tales decisiones? P</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">or el momento, el viento ha tratado de cerrar la puerta del coche al verme cargar con alimentos. No había manera de que el portón permaneciera abierto. He ganado la apuesta o, si se quiere, el empeño.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">12 de febrero</strong></p>
<p>Descalifican a un esquiador ucraniano por llevar en su casco el rostro de deportistas de su país muertos (o asesinados, si se prefiere) por las tropas rusas. Horas más tarde, le admiten en el recinto, pero no le permiten competir&#8230; ¿Por qué los organismos deportivos nacionales e internacionales están generalmente bajo el control de sectores no ya conservadores, sino profundamente reaccionarios? Desde el COI hasta las federaciones, clubes de alto rango o cualesquiera instancias decisivas en el organigrama universal del deporte&#8230; la vida es así. Y no se trata de un asunto baladí, dada la relevancia social del deporte de competición. Y todo ello en nombre del Deporte con su extraordinaria fuerza e influencia social y política.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11de febrero</strong></span></h3>
<p>¡Alarma! Nos hemos quedado sin agua, sin «agua corriente», que se decía en otros tiempos. Acudo a la oficina del administrador de la vivienda. No tienen ni idea. Llamo al Canal. Me contestan tres horas después. Recorro el vecindario. La avería solo afecta a nuestro bloque. Nos disponemos a apretar los esfínteres a la espera del milagro. Sigo indagando entre el vecindario. Y de pronto&#8230; un esplotijo al abrir el grifo y un chorreón. En el descansillo, junto al ascensor, se forma una tertulia. ¿Quién fue el imbécil que cerró y dejó cerrada la llave de paso? ¡Buenas noches!</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">10 de febrero</strong></p>
<p>Vivo en un dilema: mi empeño en sacar algunas iniciativas adelante aboca a la frustración, pero solo ese empeño me mantiene activo. Un absurdo circular. Y un destino final: el topetazo.</p>
<p>Me explico:</p>
<p>Hubo un tiempo en el que quise aprender a montar en bicicleta. Encontré una con el manillar redondeado, sin freno de mano. Las decíamos entonces «de carrera». Llegué a subirme al aparato con la ayuda de algún colega y, luego, a dar vueltas alrededor de la cancha de baloncesto. Vueltas&#8230; hasta que llegaba el momento de parar. Si por allí andaba algún otro colega, sus brazos me ofrecían la solución. Pero, cuando el colega no aparecía, no encontré otra solución que la de embestir y empotrar el manillar contra el poste que sostenía la canasta. El topetazo impresionaba y, al cabo de los días, acabé decidiendo que no quería saber más de la bicl y, ya puesto, deduje que Bahamontes subiendo el Tourmalet también parecía un poco torpe.</p>
<p>Y ahora, ¿qué? ¿Cómo desatascar la rueda?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de febrero</strong></span></h3>
<p>Días inciertos&#8230; El temporal que afecta a buena parte de España, pero también de Portugal o Marruecos, deja imágenes que acongojan. Esta vez la respuesta a la desgracia no ha sido objeto de disputas. ¡Por el momento!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de febrero</strong></span></h3>
<p>Jornada electoral a escala aragonesa y portuguesa. Perdida la fe e incluso la esperanza, ¿nos quedará esta noche Portugal? ¡Por caridad!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de febrero</strong></span></h3>
<p>Seguir o no seguir. ¿Merece la pena? No es una duda existencial, sino laboral (o parecido).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de febrero</strong></span></h3>
<p>Informan de los beneficios obtenidos por los grandes bancos en España en el último año. ¿No nos da vergüenza un sistema que legitima y celebra esa barbaridad?</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">5 de febrero</strong></p>
<p>Se impone el temor a la lluvia. La terraza de Sanse sigue abierta. El caserón de Sauceda es una incógnita frente a la furia del río de Los Ángeles. Por cierto, ¿quién le puso ese nombre? ¿No previó el temor que ahora provoca? Me asusta volver a su orilla.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de febrero</strong></span></h3>
<p>Despedida en el tanatorio. Encuentro a personas a las que aprecio y quiero desde hace años. Escuchamos el texto póstumo de Carlos y una canción de Ana Belén. La sobriedad es extrema, como el silencio. El féretro, minimalista. No hay ni flores ni símbolos. Conchi, a quien no conocía, apenas puede decir «gracias». Al salir de la sala pesa más la ausencia. Duermo mal.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de febrero</strong></span></h3>
<p>Conocí a Carlos Hernández cuando llegué a Antena3. Era casi un chaval, pero ya merecía el reconocimiento de buena parte de la redacción por su actitud y su vocación. Demostró –cámara al hombro, boligrafo en mano y compromiso por todas partes– que iba a destacar tanto por su profesionalidad como por su empeño en el reconocimiento de las víctimas de cualquier injusticia y en la denuncia del agresor. Logró el respeto unánime de todos los defensores de un periodismo digno. El ejercicio de la profesión fue, para él, un compromiso social y humanitario desarrollado con rigor y sin desmayo en las circunstancia más difíciles, incluida la muerte de algún compañero en el campo de batalla. Sufrió el castigo de los indecentes, pero no cejó. Coherente y digno. No puedo escribir y recordar sin sentir una profunda emoción.</p>
<p>Dicho esto, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/carta_129_12959795.html">leo su despedida</a>. Impecable. para hacernos pensar.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de febrero</strong></span></h3>
<p>Comienza la semana. No va ser fácil sacar adelante los proyectos que alentamos. Y así voy, entre el empecinamiento y la razón.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de febrero</strong></span></h3>
<p>Es domingo. Entre el aperitivo y el postre hay tiempo para recordar la experiencia de los últimos días. La emoción de M. es la emoción de cuantos la queremos. Y se nota: en los vídeos y en los abrazos. Llevamos un par de días en modo plañideras. Incluso en estos momentos resulta imprescindible la ironía.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31 de enero</strong></span></h3>
<p>¿Se debe participar en un coloquio o en un ciclo de debates donde también van a intervenir personas con posiciones ideológicamente reprobables desde la perspectiva de una parte de los invitados? ¿Cabe afirmar, acaso, que todas las posiciones son legítimas e incluso respetables? El problema tal vez radique más en la formulación de la pregunta que en el sentido de la respuesta. ¿Basta la pluralidad ideológica de los intervinientes para otorgar la legitimidad de todas las propuestas? ¿La democracia exige respeto a cualquier planteamiento disidente? ¿O acaso se debe reconocer que algunas perspectivas, en lugar de apoyar la pluralidad, solo pretenden preservar o normalizar en la sociedad la mentira y la infamia? Y la exclusión del disidente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de enero</strong></span></h3>
<p>Busco un par de libros que no encuentro y empiezo a pensar que me inventé la «novedad» en algún vistazo rápido en medio del barullo y el gentío a la búsqueda de algún regalo navideño. Hay asuntos que merecen ir despacio, porque los reyes, cabía saberlo, mienten.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de enero</strong></span></h3>
<p>Día de despedidas. Del final de un tiempo intenso. La emoción ha podido conmigo sin ser protagonista. Ha llegado el momento en que lo que más te afecta lo encuentras en las personas que quieres. Era una despedida. Las lágrimas y los aplausos conmueven. Si se merecen.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">28 de enero</strong></p>
<p>Leo y anoto mientras observo la caída de la nieve. La reflexión y la actitud del profesor Joan Romero <a href="https://elpais.com/educacion/2026-01-28/joan-romero-el-profesor-que-escapo-del-campo-por-una-beca-y-ahora-las-paga-de-su-bolsillo-la-brecha-hoy-es-poder-hacer-un-master.html">deberían ser de lectura obligatoria</a>. Sobre todo, en el ámbito académico y, por supuesto, en el político. Oportunidades con rigor y responsabilidad social.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de enero</strong></span></h3>
<p>Amenazan lluvia y nieve. Habrá que estar atentos al despertar.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de enero</strong></span></h3>
<p>Llevo tres días con el outlook a cuestas. Esta mañana mi asesor informático me ha sacado de dudas y me ha devuelto (en el mejor de los sentidos) a mi estado anterior. Debo reconocerlo: definitivamente, estoy mayor. Pero, ¿cómo se las arreglan los de mi generación sin un asesor en el asiento de al lado?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de enero</strong></span></h3>
<p>Ayer, san Francisco de Sales. Hoy, santa Pensión, con cuesta ascendente de enero. ¿Y en medio? Más o menos, 55 años.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de enero</strong></span></h3>
<p>Hubo un tiempo en el que, en este día, se celebraba la fiesta de <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">san Francisco de Sales, a la sazón reconocido </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">patrón de los periodistas. La asociación de la prensa salmantina convocaba a una misa, a la que casi nadie iba, y una comida a  la que acudíamos, puntuales, todos los profesionales –</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no tanto por su titulación como por su ejercicio laboral– </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">de los medios locales. La convocatoria incluía tanto a </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">los directores de los diferentes medios impresos como </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a los trabajadores del taller donde se imprimía </span><em style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">La Hoja del Lunes</em><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. La celebración culminaba en la mejor comida del año (¡con langostinos!) en el hotel más postinero de la localidad y sus alrededores. Acabado el festín, cada cual a su tarea. Así empezó mi carrera.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de enero</strong></span></h3>
<p>Amenaza de nieve, suspensión de viaje. Hay decisiones que se adoptan por carambola. Por ejemplo, cuando una excusa se transforma en argumento. O cuando argumentos dispares o traídos por los pelos excusan decisiones de doble fondo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de enero</strong></span></h3>
<p>El doble descarrilamiento ferroviario amenaza con hacer descarrilar a la sensatez necesaria en momentos, más que difíciles, críticos. No es, desde luego, lo que las víctimas necesitan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de enero</strong></span></h3>
<p>Parece tan razonable pedir explicaciones como aplazar las conclusiones. Los asuntos complejos no se resuelven a brochazos. Tampoco enturbiando con simplezas las causas de una realidad que impresiona. Puede descarrilar un tren, no la razón.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de enero</strong></span></h3>
<p>El accidente del Iryo y el Alvia en Adamuz impide otras reflexiones, pero dice mucho sobre el comportamiento de algunos y eleva al debate público una duda: ¿qué circunstancias deben darse para que los asuntos de interés general importen sin necesidad de disputas imbéciles?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de enero</strong></span></h3>
<p>Y de repente, el caos: un accidente, una tragedia, dos trenes que colisionan a alta velocidad. No hay alivio. 24 horas después ya se han rescatado 40 cadáveres y se busca, a través de sus huellas, a otras tantas personas a las que se da por desaparecidas, ocultas tal vez entre los hierros retorcidos de los vagones de cola. El horror paraliza. La muerte, esta vez, llegó en plena recta. Ha ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de enero</strong></span></h3>
<p>Los recibos de la luz y la calefacción que me llegaron ayer demandan una paga extra: más de 700 euros. ¿La solución consiste en pasar frío, en llenar la casa de inquilinos que asuman parte de las facturas o&#8230;? No. La realidad no admite bromas. Buena parte de este país, que se considera rico, tiene a millones de personas qiue no pueden permitirse el lujo de un radiador o de una estufa.</p>
<p>Conclusion: En el mejor de los casos, la solución está en La Internacional: «Achuchémonos todos en la lucha final&#8230;». (Traducción libre).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de enero</strong></span></h3>
<p>Hay personas que embrollan la vida de los demás. Su único horizonte son ellas mismas. Viven para alimentar su ego. Los demás, o serviles o despreciados, tienen vedada la victoria.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de enero </strong></span></h3>
<p>¿El tiempo pasa o repasa?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de enero </strong></span></h3>
<p>El mundo ha enloquecido. La salud mental es incompatible con la dieta que imponen los gobernadores del universo. En este caso y en este contexto para esta locura no cabe una terapia sanadora; si acaso, una condena definitiva sin horizonte ni expectativas.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">14 de enero </strong></p>
<p>Los barros provocados por las últimas lluvias arrastran, a través de los ríos desbordados y a decenas de kilómetros de sus orígenes, unas especies arbóreas absolutamente ajenas a las propias de aquellos lugares. ¿Con qué consecuencias? Por el momento, suciedad, que no es poco cuando se ponen en peligro los ecosistemas tradicionales. La reflexión se hace inquietante. Las fotografías que alguien ha recogido en Las Hurdes inquietan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de enero </strong></span></h3>
<p>Martes y 13. No se nota. ¿En qué se iba a notar?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de enero </strong></span></h3>
<p>Lección magistral del profesor José Antonio Sanahuja sobre la situación internacional tras el golpe yanqui asestado en Venezuela. La clase incrementa su interés ante un auditorio multinacional, con buena parte del público latinoamericana e incluso con algún representante venezolano. Ante la insistencia de algunos interpelantes, oriundos del país latinoamericano, el profesor invita a considerar una salida a la española como la única vía para evitar un enfrentamiento civil en el país de Noriega o Maduro. ¡Qué tiempos! ¡Cuántas decepciones! Pero la vida es así, no la inventó el catedrático Sanahuja.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de enero </strong></span></h3>
<p>Vuelta a casa para dar paso a una semana en la que apretar las clavijas de los proyectos en marcha.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de enero </strong></span></h3>
<p>En Salamanca no están mis orígenes, aunque sí muchos recuerdos que aún me explican. Madrid vino después, pero, para mí, la capital del reino no alcanza la categoría de lugar. que definió Marc Auge. Hoy vuelvo a aquel espacio definitorio, aunque no definitivo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de enero </strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Aunque a través de un dispositivo electrónico, r</span>etomo la lectura pausada del periódico en formato impreso. Había cedido a la presión de lo má<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">s reciente, a primar lo inmediato, a relegar una lectura más compleja, muchas veces sin contexto.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> De alguna medida trato de volver a aquellos papeles en los que aprendí a leer, los que me mostraron la manera más certera de entender., aunque a sabiendas de que nada tienen que ver con el ahora. La pausa, la reflexión, la complejidad&#8230; se han dado a la fuga de estos tiempos.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de enero </strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Hay dichos que desde mi más tierna infancia vuelven a mi vida cotidiana de adulto con fecha de caducidad. Por ejemplo: «&#8230;y mi abuela de coraje puso mangas a un chaleco», «entre tanto, me entretengo», «debajo de la cama tengo un zapato viejo», «¡coño, con el niño!», «¿y tú, mataste a alguien? / «yo disparaba al cielo».</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de enero </strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Pasados los festejos, volvemos al diario. Esto es: recuperar unas obligaciones que me invento a la búsqueda de un estímulo sobre el que celebrar que seguimos en activo; o sea, vivos. Para empezar debo poner al día aquellos asuntos en los que había centrado mis expectativas antes de los reclamos navideños. No parece fácil la tarea, pero esa dificultad  anima. A sabiendas de que el precipicio aguarda a la vuelta de cualquier esquina.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de enero </strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Los reyes magos se adelantaron a ayer por razones familiares muy diversas. La fecha tradicional se quedó así desnuda de metáforas. Por eso, hoy, la realidad impone su tristeza e incluso el enojo por todo lo que en estos días algunos sátrapas esconden.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">5 de enero </strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Los reyes, se mire por donde se mire, con mayúscula o minúscula, son un engaño. De los Magos no cabe duda. De los otros, los supuestos herederos de cualquier dinastía con ínfulas divinas, menos aún. Aquéllos alimentan pequeños sueños. Estos otros usurpan una representatividad que nadie les ofreció. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Pienso en esto mientras envuelvo regalos en papeles de colores. Este año Sus Majestades llegarán adelantadas. Y las cabalgatas, bajo cero.</span></p>
<p>Una vez más, visto de cerca, el engaño seduce.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de enero </strong></span></h3>
<p>Trump pretende convertir a Venezuela en un protectorado. Busca un gobierno títere que le permita apropiarse de la gestión del principal recurso del país (el petróleo) para poder competir en ese ámbito con <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">China o Rusia, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">rivales </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en la actualidad respecto a sus </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">pretensiones hegemónicas. Ese es el objetivo. La lucha contra el narcotráfico solo </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">sirve de excusa para disimular la tropelía.  </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Quién gobernará en Venezuela? Alguien presto a atender los objetivos verdaderos del sátrapa. Delsy Rodríguez, la designada como cómplice, cumple con esa tarea de servidumbre. Mientras se limite a obedecer, podrá figurar en lo más alto del aparente escalafón venezolano, aunque a sabiendas de que cualquier iniciativa requerirá el respaldo explícito del patrón. ¡Cuánta vergüenza! O mejor, ¡cuánta desvergüenza! </span></p>
<p>Trump es un narcisista que desprecia la razón y, por supuesto, la solidaridad. Es, sencillamente, el verdadero profesional de la barbarie.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de enero </strong></span></h3>
<p>Lo de hoy no se resume en cuatro lineas. Trump invade Venezuela y rapta a Maduro. El derecho internacional queda a expensas de un sátrapa. Nadie –ni protagonistas ni mirones– queda a salvo. Solo sobreviven el egoísmo y el abuso, el temor y la impotencia. Imposible prever los efectos de tantos bárbaros. No hay excepciones. ¡Vaya mundo el que estamos legando!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de enero </strong></span></h3>
<p>No, los ciudadanos <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no pueden confiar o creer </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en «la política». ¿Cómo van a hacerlo, si, el día de la Dana que provocó 230 muertos </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en Valencia,</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> el líder del PP solo insistía en esa medida: </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Controlar el relato»? Fue lo único que aconsejó Alberto Núñe Feijóo al presidente valenciano, Carlos Mazon, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">antes de interesarse por la magnitud de la tragedia o por las pérdidas humanas provocadas por la catástrofe.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«C</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">ontrolar el relato». Ese es el objetivo prioritario de los representantes de los ciudadanos en estos tiempos. Luego, Feijóo decidió interesarse por lo que pudiera decir o hacer el Gobierno español. Pero la UME ya había ofrecido sus recursos y el presidente y la vicepresidenta del Gobierno español también habían comprometido recursos («más o menos», dijó Mazón antes de transmutarse en azote del ejecutivo de Sánchez). </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">A esas horas Feijóo participaba en un acto público que le mantuvo, durante hora y media, ajeno a cualquier preocupación por lo que ocurría en Valencia. En esos momentos buena parte del país observaba ya  con lágrimas en los ojos la catástrofe.</span></p>
<p>«¿Debo ir mañana?». Esa fue la siguiente preocupación del líder del PP.</p>
<p>¿Para qué? Acabó yendo. Para «controlar el relato»</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de enero de 2026</strong></span></h3>
<p>Más allá de ls reuniones disfrutadas –aunque gozosas, siempre pasajeras– este día guarda el poso de lo que pasó, abierto a lo que está por venir. Pasada la noche y su bullicio hortera –así vemos el de los otros que los medios de comunicación difunden–, nos sumergimos en la sorpresa de un concierto de Año Nuevo populista en sentido estricto, que ha convertido al público en cómplice e incluso en protagonista de una dirección inolvidable. Queda la cuesta que aún falta para llegar a Reyes: el tercer hito de estas fiestas redundantes que desearíamos repetir&#8230; mañana mismo, pese al cansancio de los preparativos y al desorden al que invita la alegría de unas fechas que eluden la mera repetición o la costumbre. La contradicción nos alimenta. Eso no cambia ni con año nuevo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31de diciembre</strong></span></h3>
<p>En este día no se cambia la hoja del calendario. Se cambia el calendario.</p>
<p>Lo importante de este día se suele fiar en tránsito entre lo que quedó y lo que queda.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Desde hace ya varias décadas, estas fechas requieren tanta planificación como tensión. Este año se antoja más tranquilo. Repetimos fórmulas. Y sin embargo, siempre habrá algo que falle o inquiete. Hasta última hora. Aún no sé qué, pero, por lo pronto, he dormido menos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Observo el calendario y concluyo: <strong><em>Hoy es siempre todavía</em></strong>. Lo dijo Machado, don Antonio. 2000 años antes, más o menos, el latino Horacio lo había expresado de otra manera: <em><strong>Carpe diem</strong></em>. Y matizaba: <em><strong>quam minimum credula postero</strong></em>. O sea: “Aprovecha el día, confiando lo menos posible en el mañana”. Parece razonable, aunque reduzca el entusiasmo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de diciembre</strong></span></h3>
<p>¿Tendrán algo que ver lo santos inocentes de la historia sagrada con los jóvenes de Villamanín?</p>
<p>La liturgia cristiana recuerda cada 28 de diciembre a los niños judíos menores de dos años a los que Nerón ordenó asesinar para acabar con la competencia de un anunciado superprofeta recién nacido de una madre virgen.</p>
<p>Este 28 diciembre los medios de comunicación españoles dedican un amplio espacio a los jóvenes que integran la Comisión de Festejos del pequeño municipio leonés.</p>
<p>La matanza bíblica la evitó la casualidad del éxodo, pero el conflicto desatado por el Gordo de la Lotería no conoce aún su final, aunque los primeros pasos presagian un conflicto civil desatado contra un grupo de muchachos con ansias de reivindicar a su pueblo.</p>
<p>Los innumerables belenes o nacimientos que aún se siguen reproduciendo en la España cristiana han quedado opacados en esta ocasión por la escenificación del desastre del Gordo de Villamanín.</p>
<p>De aquel cuento hemos pasado a un peliculón, del éxito y las cañas al acoso y a las lanzas. La avaricia ha atacado al raciocinio. Los jóvenes empeñados en defender de manera festiva sus propios orígenes ya no podrán confiar nunca más en el pueblo que han reivindicado año tras año. Su lugar de origen los ha llevado al paredón de los ajusticiados sin derecho a la explicación ni a la defensa.</p>
<p>La fiesta ha terminado: el egoísmo se ha desvelado como la verdadera razón que aniquila la convivencia. La ilusión se convierte en espejismo y los chavales de la comisión de fiestas, tras renunciar a su suerte, deben estar tentados a buscar el éxodo antes que la concordia. Les va la vida en ello. La fortuna ha sido su castigo.</p>
<p>Resumo así mi parcial punto de vista. Creo más en las contradicciones de los jóvenes entusiastas ahora al borde del patíbulo que en la furia ruin de quienes creen que el error solo se disculpa mediante el asesinato, físico o moral.</p>
<p>¿Las víctimas? Tiendo a pensar que solo lo son quienes han dedicado esfuerzos e ilusiones con el objetivo de animar la vida de su pueblo. No solo han perdido lo que la suerte les deparó, sino que han visto destruida la confianza de aquellos con los que presumían de paisanaje y amistad.</p>
<p>¿Hablarán de esto los profesores en la escuela? Si no lo hacen, ¿para qué servirá enntonces la escuela e incluso la familia?</p>
<p>– ¡Muchachos de la comisión de fiestas de Villamacín, huid! Pero hacedlo con los décimos en la mochila. Y que, entonces, os busquen. A ver si así se encuentran. Y piensan en algo… juntos.</p>
<p>Conclusión: para belén, el de Villamanín.</p>
<p>(Este relato está dedicado a todos los que, sin ser santos, pretenden ser inocentes).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de diciembre</strong></span></h3>
<p>En estos días de fin de año, aunque no lo sean de final del milenio, se superponen todo tipo de creencias y fetichismos, con mayor o menor arraigo en una especie de suprarracionalidad ataviada de mística cuántica. He decidido asumir <a href="https://elpais.com/ideas/2025-12-27/la-idea-del-cristianismo-como-unica-verdad-quedo-obsoleta-bienvenidos-a-la-posreligion.html">la persistencia de mi periódico de cabecera</a> a la búsqueda de explicaciones que resuelvan el vacío del absurdo reincidente de una sociedad irracional a través de una mística sin ascética. ¿Entendido?</p>
<p>O termina el año pronto o acabo ante la Inquisición por no haber entendido ni mu.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de diciembre</strong></span></h3>
<p>De lo concreto a lo sublime. A<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> lo que parece,</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> según lo que uno va leyendo y cavilando, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Rosalía nos ha situado con su <em>Lux</em></span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span>entre la tierra y el cielo<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. En pleno desconcierto sobre la vida y sus asuntos –rupturas emocionales al margen– se nos ha aparecido un referente que busca explicaciones e indaga en el desconcierto. La reflexión que propone <a href="https://elpais.com/babelia/2025-12-26/rosalia-entre-la-tierra-y-el-cielo.html">Silvia Hernando en </a></span><em style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El País</em> lleva, a través de un amplio arsenal bibliográfico, a la búsqueda de una anarquía mística. En ella, al parecer, nos encontramos. Y con ella, además, convivimos.</p>
<p>Después de dos horas en el supermercado anticipando el fin de año, estas reflexiones salen de corrido. No hay sitio más absurdo: en él se prepara la fiesta mediante la ansiedad de miles de ciudadanos atropellados por el consumo. Nada que ver con Rosalía y su propuesta, pura mística.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de <span style="color: #ff00ff;">diciembre</span></strong></span></h3>
<p>Hoy sí es fun fun fun. Suena mejor con la pensión en la cuenta bancaria.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Fun fun fun (¿o eso es mañana? Lo de hoy, el esfuerzo retórico de la banalidad encarnado en discurso real. Lo más comentado ha sido que pontificó de pie. Todo un éxito del despiste nacional.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Íbamos a ser 9, pero me empeñé en que seríamos 7. ¿A quiénes había descartado? ¿Busco una coartada o a algún freudiano acreditado? No va a ser fácil. Me parece que antes había más.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de diciembre</strong></span></h3>
<p>A quien no juega a la lotería el sorteo no le puede ser amable, salvo que no le toque a alguien próximo por motivo de parentesco o paisanaje; en ese caso, el que no juega se consuela con que no pierde; el otro, ni eso.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21de diciembre</strong></span></h3>
<p>Paso el día con ocupaciones diversas a la espera de una tarde que se anuncia cargada de malos presagios. Unos, de orígenes diversos, aunque confluyentes; otros, de procedencia más próxima e ineludible.</p>
<p>Antes del anochecer ya tengo una visión del panorama que dejan las elecciones extremeñas. Lo previsto ocurrió.</p>
<p>(Entiéndase: lo previsto no es solo lo que anuncian los estudios de opinión en general, sino, sobre todo, lo contrario de lo que asegure el CIS del contumaz Tezanos. Una vez más ocurrió en Extremadura. Y sigue&#8230;).</p>
<p>Sarcasmo aparte, el resultado tiene contexto, pero también responsables. El PSOE, entre ellos; y su candidato, más aún. En un ambiente de frustración y desencanto, lo que faltaba&#8230; El 50 aniversario amenaza con resucitar a los muertos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de diciembre</strong></span></h3>
<p>La excursión al oeste esta vez es rápida y funcional. Se trata de preparar las fiestas que vendrán. Primero, los alimentos; luego, algún regalo autóctono y sonoro.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Objetivo masivo y contumaz: llenar de mierda la vida pública. Unos, con sus actos; otros, con el aspersor. Así y aquí no hay quien respire.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Leo un artículo de Martín Caparrós irrefutable. Claro e inequívoco. Directo al cerebro de los imbéciles o de los egoístas. Se titula <a href="https://elpais.com/opinion/2025-12-18/pacientes-privados-enfermos-publicos.html"><strong style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"><em>Pacientes privados, enfermos públicos</em></strong></a><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. </span></p>
<p>El otro resulta menos enjundioso, pero entretenido en el mejor sentido de la palabra entretenido. Lo firma Luz Sánchez Mellado y se titula <em><strong><a href="https://elpais.com/opinion/2025-12-18/pedro-no-quiere-que-le-toque-el-gordo.html">Pedro no quiere que le toque el gordo</a></strong></em>.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de diciembre</strong></span></h3>
<p>El Gobierno de Sánchez ha caducado. Una parte significativa de lo que le rodea no solo huele mal, sino que apesta. Sin embargo, se aferra a un asidero compartido por muchos ciudadanos: la certeza de que lo que está por venir es aún peor. Remedio: ¿taparse la nariz? Poca cosa para este hedor. ¿Hay otra salida antes de volver a las catacumbas?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Fui alumno, aunque poco aventajado, de la universidad Complutense y observo su declive con estupor. <a href="https://elpais.com/sociedad/2025-12-14/asi-se-mata-una-universidad.html">Este reportaje estremece</a>. Hay responsables.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Al actual Gobierno de España solo le ampara la Oposición que le acosa. El Gobierno huele a podrido y el hedor resulta insoportable. Sin embargo, se antoja más llevadera la amputación de la nariz que la exposición a la intemperie a la que aboca la pretendida alternativa. La disyuntiva repugna, pero es lo que hay y lo que se muestra.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">14 de diciembre</strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Diciembre no para. Va deprisa y atropella. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Está claro? Entonces, ¿para qué más? Recuerdo a don Jeremías y al más frecuente de sus comentarios cuando corregía nuestros exámenes: si advertía que el alumno se desviaba del asunto central, apostillaba en el margen: «Debajo de la cama tengo un zapato viejo». </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de diciembre</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">La navidades acechan con el alboroto de los pequeños, siempre bienvenido, y el compromiso con los mayores a cuenta de un menú de fin de año que me pilla cada vez más mayor. Tranquilidad: lo de hacerse mayor no solo no tiene antídoto, sino que lo acepto como lo mejor que me puede pasar. En mi manual de herramientas no venía la marcha atrás.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de diciembre</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Recupero a Pablo Guerrero, que también se fue, y reclamo que, hoy como entonces, «tiene que llover&#8230; a cántaros». En aquel tiempo reclamábamos la lluvia con tanta emoción como expectativas. Hoy apenas podemos insistir en que hay «doler de la vida hasta creer». Entonces buscábamos la salida, hoy sentimos el riesgo del retorno a la clandestinidad. En muy diversas circunstancias ahora también soñamos con que «una lluvia fuerte limpiará nuestra casa». Pero esas nubes benéficas no se ven en nuestros alrededores.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Me debato entre el vate y el bote. Se admiten interpretaciones. Para aclararme.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de diciembre</strong></span></h3>
<p>“Sé que puede que mañana / ya no nos quede nada / y ya nada importe.</p>
<p>“Voy alzando la mirada / y casi no sé nada / y ya nada importe.</p>
<p>”Voy alzando la mirada, y casi no sé nada, / nada que importe.</p>
<p>“Tal vez, si pudiera hablarte, / de si fuera cierto / que el poder del arte / bien nos pudiera salvar / de una vida inerte, / de una vida triste, / de una mala muerte”.</p>
<p>Versos de despedida de Robe Iniesta. De una persona y un personaje al que muchos recibimos con recelo para admirar después su coherencia contradictoria y su valor simbólico, el de unos tiempos que, iniciados bajo la reivindicación del exceso,  reclamaron la aceptación y la admiración. No ocultó nada y por eso hoy destaca su valor simbólico. El de una generación, el de una ciudad (en la que nací), el de un país que buscan el sentido al objetivo de la libertad. Robe lo hizo con música, desde la más ruidosa a la más íntima. La emoción se impuso a los prejuicios.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de diciembre</strong></span></h3>
<p>¿Santa Leocadia? Eso decíamos, de pequeños. Y teníamos motivos que el tiempo agranda.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de diciembre</strong></span></h3>
<p>De vuelta. Con atascos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Algo se me ocurrirá, pensé al abrir, de mañana, este diario&#8230; Habíamos avanzado la tarde anterior<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> con la perspectiva de HurdEscolar y de la IA, pero, al despertar, se me ocurrió que </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">tal vez este no fuera el mejor día para ocurrencias. El programa de actividades que animó la ruta hacia el oeste encalló en los pasos posteriores. Ni siquiera fue posible concretar las citas concertadas. El vacío refuerza las dudas. Echa agua al fuego.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Por lo que he ido leyendo sobre él, me parece que no hay mayor alegato antimonárquico que <em>Reconciliación</em>, el libro de desmemorias suscrito por el emérito rey Borbón. El retrato no solo ofende sino que, sobre todo, humilla a una sociedad que optó por una reforma en la cúspide del Estado tan genuina como campechanamente imbécil.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Rumbo al oeste.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de diciembre</strong></span></h3>
<p>No caben excusas ni demoras. Los casos de acoso de miembros de un partido político deben ser atajados de forma fulminante. Todo lo demás es condescendencia con el abuso.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">3 de diciembre</strong></p>
<p>Hace un par de meses me encargaron un trabajo. Abundaron en el requerimiento diez días después contradiciendo la propuesta inicial. Tras otra semana, me descabalgaron abruptamente del empeño (o eso entendí), para volver a requerírmelo ahora con urgencia. Lo entregué hace tres semanas. No sé más.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Las instituciones hurdanas buscan apoyos para publicitar sus atractivos turísticos. Con esa pretensión acuden a Madrid a un acto preparado con interés e incluso entusiasmo. La ilusión voluntarista tropieza con las prioridades de los medios y las agendas de los operadores. La lógica de estos asuntos es implacable frente a las buenas intenciones. En ellas nos apoyamos para colaborar en un empeño más voluntarista que eficaz. Visto lo visto.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">1 de diciembre</strong></p>
<p>Después de una buena pila de meses a la espera, a Fernando Vázquez <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">l</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">e publican «su» libro: <em>Eduardo Olivera de l</em></span><em><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a Riva y l</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">os primeros médicos de Las Hurdes bajo el Real Patronato de Alfonso XIII.</span></em><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> El volumen cuenta con dos partes bien diferenciadas: en una, el autor relata las peripecias y dificultades de los primeros médicos que llegaron a Las Hurdes (de los que solo el doctor Olivera cumplió plenamente). En la otra se da cuenta de los aspectos médicos y profesionales en aquel tiempo y aquella circunstancias. Para muchas personas resultará curioso conocer las vicisitudes de los pioneros de la medicina en Las Hurdes. A otras les ayudará a reconocer hasta qué punto hemos cambiado.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Es domingo y las navidades se acercan con otras fiestas de por medio. El ambiente en la calle se solapa con el estruendo de las manifestaciones, que esconden así las miserias <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">propias de quienes vociferan.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Seres mitológicos nos rondan. Las leyendas remiten a lo simbólico, no a lo objetivo. En el cuarto milenio, sin embargo, lo uno y lo otro se mezclan y, en consecuencia, se confunden. Basta comprobar el tiempo verbal de las ilustraciones. Pero hay algo más: distinguir entre leyendas y leyenda. No es solo cuestión de plural o singular. La diferencia resulta esencial.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Me tiene ocupado y preocupado el alimento que reclaman el Mapa Emocional y SomosHurdes. A veces, cansa, pero en otras ocasiones tanta ocupación satisface. star más que liado es una vocación. Rejuvenece.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Nuevos «ilustres» al «trullo». Lo peor de estos personajes no son sus tropelías –muchas y despreciables– sino su mal gusto. Repugnan, sobre todo, por su grosería. Pertenecen a la casta de los antiguos chulos de burdel.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Recuerdos de Perú. Había programado la tarde para resolver asuntos relacionados con los nuevos contenidos del periódico SHS, a la espera de las ocupaciones propias de los miércoles (un rato de taxista y otro de espera). Pero de una pregunta tópica surgió una respuesta sugerente: «Soy peruana». dijo, y se liaron la conversación y la memoria. Recuerdos de un pasado que calladamente regresa&#8230; en una sala de espera.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Fecha reivindicativa. Pienso en las mujeres que me son más cercanas y me duelen las que asoman a a través de la calle, de los medios, de los comentarios distraídos, de muchas miradas e incluso de sombras que, de vez en cuando, nos delatan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Después de un otoño que parecía primavera, hemos entrado en un otoño que parece invierno. Con los cambios meteorológicos y los residenciales la maleta debe atender a varios frentes. Igual que los termostatos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Preparo la primera entrevista para el nuevo somoshurdes&#8230; He perdido la práctica de registrar la conversación sin más apoyo que un bolígrafo y un cuaderno. Y los dos oídos, Con tanta tecnología, y mi sordera, me resulta mucho más difícil sintetizar e incuso valorar lo dicho o hablado. Pero no hay remedio: aquellos tiempos no volverán. Afortunadamente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Apunto en mi bloc: «No se conoce quién era la fuente, pero sí sus intenciones». Añado: no descubrimos el arma homicida, pero sí el propósito de quien apretó el gatillo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Celebrada la muerte de Franco, abrimos las puertas a un periódico –o a algo con ciertas semejanzas a un periódico– de ámbito comarcal. Tuvo una vida anterior, pero no resultó del todo satisfactoria. No nos gustaría, aunque tan vez sea inevitable, tropezar dos veces en la misma piedra. Es humano.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de noviembre</strong></span></h3>
<p>¿Hace 50 años? El pasado nos habla del porvenir.</p>
<p>Entonces pensábamos en el futuro convencidos de que no podía ser peor. Hoy pensamos en el futuro convencidos de que puede ser peor. y de que en ese camino andamos.</p>
<p>¿El presente, ese intermedio entre el ayer y el todavía, fue una ilusión?</p>
<p>¡Y eso que hemos vivido cada escarnio&#8230;!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de noviembre</strong></span></h3>
<p>El periódico hurdano va tomando cuerpo. Fijamos el pistoletazo de salida para el viernes 21. ¿Seremos capaces de mantenerlo?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Ética, técnica y estética. ¿Pueden ser esos, y por este orden, los tres principios fundamentales del periodismo? Le daré alguna vuelta a esta sugerencia que surgió en mitad de un viaje. Una manera, como cualquier otra, de entretenerse en la soledad de la autopista.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Me lo han explicado unos colegas con una claridad apabullante: el fiscal general del Estado será condenado por el Tribunal Supremo. No porque existan pruebas o razones de que el acusado filtró la información, sino porque está en juego la credibilidad del propio Tribunal e incluso de la judicatura. ¿Cómo reconocer ante la ciudadanía que sus señorías forman parte de un circo ambulante?</p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #222222; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; font-size: 15px;">Concluido el juicio, la redacción de informativos de una cadena de televisión promovió una quiniela sobre el resultado previsible de la sentencia del Supremo. Toda la redacción apostó por la absolución&#8230; menos los dos máximos responsables. Estaba en juego, explicaron los jefes, el oficio de sus señorías. ¿Será eso?</span></span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Lo normal es celebrar los cumpleaños con retraso, porque la fecha correcta suele coincidir con urgencias mayores. En cualquier caso la efemérides, a estas alturas capicúas, resultan un tanto rutinarias. Solo se rompe la costumbre con más tradición: ¡migas!, reclamó una voz popular. Y así empezó la fiesta.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">15 de noviembre</strong></p>
<p>Comemos con amigos a los que hace tiempo no veíamos. Al cabo de tres horas de charla, ¿cuándo nos volvemos a ver?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Mañana será otro día. ¿Cabe alguna duda?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Lo que dijo Ayuso: «Digo yo que alguien tendrá que limpiar en sus casas<b>,</b> alguien tendrá que recoger sus cosechas y alguien, señoritos de Vox, tendrá que poner los ladrillos de las casas donde luego vamos a vivir todos los demás».</p>
<p>No se me ocurre nada más clasista e incluso racista. Nada peor que tratar de justificar lo indeseable con argumentos repugnantes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de noviembre</strong></span></h3>
<p>¡Qué día! Lo que escribí no lo guardé. Y ahora ya carece de contexto, pero no debió ser muy distinto a un «hola y adiós»</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Cada uno de nosotros somos «30 billones de células colocadas, tras una coreografía inconcebible, a partir de un único óvulo fecundado». Así se deduce de las aportaciones académicas de Antonio García-Bellido, un investigador excepcional del que hoy se habla y al que hoy descubrimos por el mero hecho de que sus 30 billones de células ya son solo memoria de su sabiduría y su excepcionalidad.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Semana de cumpleaños. Llegan a pares. Seis festejos en una semana no hay persona que los soporte. Y sin embargo, todo eso pasa en aras de la felicidad. ¡No hay quien aguante  tanta dicha!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de noviembre</strong></span></h3>
<p>A lo largo del día se me ocurrió algo que me pareció más que curioso. No tomé nota de tan genial ocurrencia y, al paso de las horas, apareció el olvido y desapareció la ocurrencia. De la genialidad no cabe la menor duda: se dio a la fuga.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">En un stand convertido en planetario hinchable acabamos presentando el Mapa Emocional de Las Hurdes en medio de la Feria de Apithur. Tropezamos en varios momentos con obstáculos previstos e imprevistos. La próxima vez podremos mejorar, porque del fracaso también se obtienen conclusiones o sugerencias de interés. Las ha habido. Aunque solo sea para pensar en pin o en un llavero.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Reconozco la importancia y la fiabilidad de las predicciones meteorológicas. Son ciencia y deben ser recibidas y animadas como tal. Tengo la impresión de que en algunos ámbitos se están asumiendo responsabilidades y reconociendo el valor del rigor. Sin embargo, no faltan imbéciles dispuestos a alentar patrañas. Ahí siguen.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Camino del lagar paramos en Tannhäuser. No hay descuentos. Comprar aquí pone de manifiesto un doble compromiso: uno, con los libros, y otro, con el librero.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Ya no hay nada que discutir sobre el disparate del debate público (o de la política). </span></p>
<p><span style="color: #000000;"> Nada que discutir tampoco sobre el disparate judicial (o de la justicia). </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Y menos aún que discutir sobre el disparate del debate del debate (o de los medios de comunicación).</span></p>
<p>Ahí vamos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">«Soy periodista, no notario», dijo MAR al juez cuando le pillaron en lo que era simplemente una mentira gorda. De tal afirmación </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">se deduce</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="color: #000000;">que el periodista tiene derecho a mentir y, en consecuencia, l</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">as críticas al ejercicio del periodismo carecen, definitivamente, de sentido.</span></p>
<p>Un día me encontré con MAR en el pasillo de una cadena de televisión en la que trabajaba desde hacía un par de meses. Nos conocíamos sobradamente.</p>
<p>– «¡Hombre, no sabía que estuvieras por aquí!», me dijo en forma de saludo.</p>
<p>– «Gracias a eso estoy aquí», le respondí.</p>
<p>No hubo más palabras. Seguimos caminando, sin mayor reparo, en dirección contraria.</p>
<p>Cuando el periodista<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, que no notario,</span> <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">abandonó su cargo de jefe de prensa de la Junta de Castilla y León rumbo a Madrid –a la sombra, en ambos lugares, de José María Aznar– </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">dejó en la memoria de los profesionales con los que llegó a trabajar un legado inolvidable. Consistía en una relación de los periodistas –sobre todo, vallisoletanos– en la que incluía valoraciones, chismes y desprecios de cada uno de ellos en función de sus afectos con Alianza Popular. Una vergüenza.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Qué se podía esperar de este personaje cuando el pelo se le tiñera de canas? Lo que se ve.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de noviembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">¿Qué debe saber un periodista para ser un periodista? Saber argumentar sus dudas. Y eso requiere estudio, dedicación, empeño&#8230; para dudar con los mejores argumentos.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Cada vez que trato de aplicar alguna de las normas (o costumbres) que imponía mi madre en las cuestiones más domésticas, la mera sugerencia termina en conflicto. Quizás sean manías mías para asirme a aquellas viejas certezas. Pero no están los tiempos para seguridades. Ni siquiera en los asuntos más nimios. La incertidumbre llevada al límite impide el más mínimo punto de apoyo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de noviembre</strong></span></h3>
<p>Halloween avasalla las viejas costumbres de difuntos. Aquí sí hemos perdido el relato. Por completo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31 de octubre</strong></span></h3>
<p>Reconocer la barbaridad del «Descubrimiento»<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, a estas alturas, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">quizás no sirva </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">de mucho</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> a efectos prácticos. Sin embargo, legitima el discurso de quienes pensamos que la fuerza o las armas no pueden ser una razón de estado. Hemos tenido tiempo para reconocerlo, pero la gesta patria obnubiló los argumentos. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de octubre</strong></span></h3>
<p>Se me ha ocurrido hacer una viñeta aprovechando las facilidades que procura la IA y deduzco las habilidades que la susodicha ofrece y todo el camelo que esconde. Se me ocurren entretenimientos varios, pero concluyo que esas herramientas que agilizan tantos procesos esconden intenciones deplorables.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de octubre</strong></span></h3>
<p>Doy por cerrada una colaboración que terminó en engaño. Las redes sociales dejan huella cuando el usuario no sabe distinguir entre el raciocinio y el insulto. Algo, bastante frecuente, que aboca esta época a la estupidez.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de octubre</strong></span></h3>
<p>Las redes sociales reclaman con urgencia contextos que abonen el respeto y la cooperación. El desahogo obstaculiza el raciocinio y no siempre queda impune.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de octubre</strong></span></h3>
<p>He llegado a una conclusión íntima y personal: mi vida no se entiende tanto por los méritos como por las carambolas. Algún día tendré tiempo y ganas de explicarlo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de octubre</strong></span></h3>
<p>Me han ofrecido muy diferentes soluciones para resolver un problema que excede mis capacidades. Dudo. Ni encuentro una alternativa satisfactoria ni me satisfacen las respuestas que me ofrecen. Sin embargo, siento el peso del compromiso adquirido y la cadena va creciendo con la implicación de terceros. De pronto, se me ocurre lo que en otro momento me hubiera parecido un disparate: acudo a la IA. Y me pregunto: pero aquí, ¿quién engaña a quién?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de octubre</strong></span></h3>
<p>«Semos asina, semos pardus, del coló de la tierra». Decíamos ayer en memoria de Luis Chamizo, a quien se dedica este año –hoy, para ser exacto– el Día de las Letras Extremeñas. Tuvo su enjundia la polémica de la noche anterior con el castúo como referencia y el jurdanu como disidencia, resuelto por la tangente del «semos asina» (Tal cual la reconoció Chamizo)</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de octubre</strong></span></h3>
<p>Reunión almahurdana. No sirve para resolver todo lo pendiente, pero alegra pensar que  estamos acompañados, que podemos desarrollar iniciativas estimulantes y, en esta ocasión, que «semus asina».</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de octubre</strong></span></h3>
<p>Y así pasan los días&#8230; cantando, soñando&#8230; A ratos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de octubre</strong></span></h3>
<p>Me proponen escribir un cuento. Me resisto, pero acabo haciéndolo. Lo mismo ahora me animo a escribir otros por cuenta propia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de octubre</strong></span></h3>
<p>De las reuniones familiares lo mejor es que las haya y lo peor, la pretensión de sacar conclusiones. Al cariño le hacen falta abrazos y le sobran discursos. Vuelvo a casa contento, por lo disfrutado en poco más que un rato. Pasé más tiempo en la carretera que en la compañía. Mereció la pena.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de octubre</strong></span></h3>
<p>¿Es posible la información en este tiempo enconado? ¿El encono no condiciona decisivamente la información que se traslada a los ciudadanos? ¿El papel de las instituciones informativas están desbordadas por la confrontación? ¿Cabe una salida desde el caos?</p>
<p>Defender a los profesionales e incluso a algún medio es una tarea condenada al fracaso o al fiasco. Lo único real y, en consecuencia, lo único importante es la ruptura del diálogo e incluso de la conversación. Así no hay quien viva con razones.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19</strong></span><span style="color: #ff00ff;"><strong> de octubre</strong></span></h3>
<p>El deporte es el más importante de mis pasatiempos. Me gustan el baloncesto, el fútbol, el atletismo e incluso algún otro menos relevante socialmente. Sin embargo, afirmo que la práctica deportiva está viciada de raíz. La competencia, tal y como se entiende y se ejerce, impide cualquier correspondencia con valores personales o cívicos. Los estadios ponen de manifiesto día tras día la aberración de los seguidores y de los propios deportistas. El deporte, tal y como se desarrolla, alimenta muchos más vicios que valores (si de esto queda algo).</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">18 de octubre</strong></p>
<p>Dijo una voz popular: no temas las preguntas, porque el verdadero temor lo provocan las respuestas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de octubre</strong></span></h3>
<p>Hoy no es mi día. O tal vez sí y yo no me he dado cuenta. Las redes sociales forman parte de un paisaje bélico, más que imprevisto, imprevisible. Así, de repente, te ves metido en una espiral de opiniones lanzadas al espacio sin otro fundamento que el enojo y sin más pretensión que la ofensa. No es cuestión de citar a quien esconde al acusado. En esa tesitura, ¿para qué sentirse ofendido?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de octubre</strong></span></h3>
<p>Me empeño en no confundir la autenticidad con la ignorancia o en prever que las emociones pueden ser tan auténticas como la estupidez. Muchas veces me cuesta advertirlo&#8230; a tiempo.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">15 de octubre</strong></p>
<p>«Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia». Lo escribió Gabriel Celaya. Lo cantó Paco Ibáñez. Lo repetí y lo repito como un propósito personal y colectivo. Por una única razón: «Estamos tocando el fondo».</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de octubre</strong></span></h3>
<p>«La semilla que germina en medio de la ruina». No recuerdo quién lo escribió, pero sé que en este tiempo quiero vivir con esa esperanza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de octubre</strong></span></h3>
<p>¿Este es un plan de paz o un plan de ocupación? Lo que sea detiene la barbarie bajo el señuelo de contentar a los bárbaros. Palestina será, en el mejor de los casos, una sociedad sitiada. Hamas no habrá conquistado ningún derecho, salvo su propio desprestigio, aunque conserve respaldo en lo que a partir de ahora sea la Franja de Gaza. Mientras, los palestinos deberán renunciar al reconocimiento que merecen; a lo sumo, pagarán la paz, mientras dure, con nuevas limitaciones de sus derechos territoriales y la renuncia a una nación y un Estado autónomos y libres.</p>
<p>¿Qué hacen, hoy, los líderes democráticos en esta fiesta de tan malos augurios? ¿El paripé de un supuesto acuerdo o la celebración de una parte del botín que dan por asegurado?</p>
<p>Solo cabe una pequeña esperanza: que paren los asesinatos. Pero eso ocurrirá, en el mejor de los casos, a costa de nuevos abusos sobre los derechos del pueblo y el Estado palestino. Una vez más, el régimen sionista sacará partido de los conflictos que provoca contra la legitimidad de los moradores del territorio, una población masacrada.</p>
<p>Siempre fue así. Desde 1948 <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">cada supuesto</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> acuerdo de la comunidad internacional con Israel ha significado un retroceso de los derechos territoriales de lo que hasta ese momento se reconocía como Palestina. No existe ningún signo que permita prever que no volverá a ocurrir lo que hoy ocultan muchas voces falazmente bienintencionadas.  </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de octubre</strong></span></h3>
<p>En el tiempo en que vivimos esta Fiesta Nacional es tan absurda como la tauromaquia (a la que también se la denominaba fiesta nacional, aunque en minúsculas). <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Representa a una sociedad absurda. ¿Hay alguien que sienta una pizca de emoción en este desfile de prepotencias y vanidades o en esa recepción presidida por un representante al que nadie eligió? Pues eso&#8230; ¡qué viva España!</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de octubre</strong></span></h3>
<p>Antonio Muñoz Molina trae hoy a mi memoria más infantil un gesto que en su día, niño de cuatro o cinco años, nos parecía natural: cuando se nos caía al suelo un trozo de pan, al recogerlo, antes de llevarlo a la boca, le dábamos un beso. El mendrugo era un bien escaso que reclamaba nuestra más profunda gratitud.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de octubre</strong></span></h3>
<p>Me despierta una buena noticia: todos los centros escolares de Las Hurdes respaldan la iniciativa de crear un periódico escolar que una dos realidades que deben estar  íntimamente relacionadas: comarca y escuela. Toca ponerlo en marcha. La idea surgió en AlmaHurdes, pero eso carece de importancia si, de verdad, se lleva a cabo. Porque, entonces, será de toda la comunidad educativa, de todos los escolares y de toda la comarca.</p>
<p>Tras ese buen comienzo, espero cerrar la jornada con una reunión que parecía olvidada. Me toca el rancho.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de octubre</strong></span></h3>
<p>En Extremadura ya no hay memoria histórica porque en esa región lo que hubo fue concordia. Se supone que concordia histórica. Y dos huevos duros.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de octubre</strong></span></h3>
<p>Constato que en la moda del <em>marketing</em> digital casi todo es, exactamente, <em>marketing</em>. Y no es redundancia sino constatación de la existencia<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> de un mecanismo que contamina de raíz el debate público.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">7 de octubre</strong></p>
<p>Estamos a punto de alumbrar la nueva web de AlmaHurdes (véase www.almahures.com). Todo un ejemplo de lo va de lo vivo a lo pintado. El mérito tiene nombre: Fernan. La imagen manda.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de octubre</strong></span></h3>
<p>La mala conciencia europea estaba justificada. La persecución implacable del pueblo judío fue inmoral; pura barbarie. El reconocimiento del estado de Israel lo aprovecharon los herederos de Ben Gurion con un único objetivo: la venganza. El nazismo cambió de bando: Europa (Occidente, si se prefiere) decidió pagar su mala conciencia asumiendo la presión de las víctimas de aquel período repugnante. Cada desafío israelí fue compensado con la aquiescencia occidental. D<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">esde aquel momento</span> <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">cada conflicto provocado por israel se ha ido saldando con la ampliación del territorio bajo control judío. El siguiente objetivo tiene nombre y suelo; se llama Gaza. Cualquier armisticio pasará –no cabe duda– por la expansión de Israel. El holocausto ha cambiado de criminales y de víctimas. No hay otra manera de entender lo que pasa. Venganza contra Occidente que pagan los inocentes: el pueblo palestino.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de octubre</strong></span></h3>
<p>De vuelta a la casa madre.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de octubre</strong></span></h3>
<p>La nueva web de AlmaHurdes y la propuesta de SomosHurdes, un periódico con el propósito de ser algo más, han merecido el apoyo colectivo. Ahora queda lo más complicado: actualizarlo&#8230; entre todos. Ahora o nunca.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de octubre</strong></span></h3>
<p>Aunque hablé pocas veces con él, he sabido por múltiples testimonios y motivos que Agapio fue una persona admirable. Tal vez, por su entereza y su generosidad. Supe de él, sobre todo, a través de sus mujeres, Ángela y Fani. Permanecerá en la memoria y la añoranza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2</strong></span><span style="color: #ff00ff;"><strong> de octubre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000; background-color: #ffffff;">La muerte de Pablo Guerrero nos devuelve a aquel «tiempo de vivir y de soñar y de creer»,  porque –estábamos seguros– «tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover&#8230; a cántaros». No ocurrió como esperábamos y ahora sentimos la necesidad de volver a empezar por el principio. Pero hoy, «tú y yo, muchacha,» ya no «estamos hechos de nubes» sino de nubarrones, tan oscuros como aquellos en los que cantábamos con afán Guerrero.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de octubre</strong></span></h3>
<p>Aunque el otoño se vista de primavera, los días se hacen más cortos.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">30 de septiembre</strong></p>
<p>El final del descanso hurdano se acerca a su final. En este ambiente y con compromisos a la vista he recuperado el empeño, casi la terquedad, de sentirme todavía activo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de septiembre</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">El absurdo me hace olvidar un cumpleaños inolvidable. El domingo se pasa entre cuchicheos.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Hay actitudes que bordean el racismo sin que sus protagonistas lo adviertan. Cuando se pone en duda el derecho a expresarte en tu propia lengua o con tu propio acento en una comunidad con determinadas características lingüísticas, cunde el pánico entre quienes aspiran al respeto y a la cooperación.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">27 de septiembre</strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">D&#8217;Alboroqui, en Horcajo. Un festejo que une y rememora elementos de la cultura popular. Llevan cuatro años abonando una convivencia saludable entre gentes de la comarca animadas por sus propias raíces y saberes. Del escepticismo inicial he paso la solidaridad con el grupo de personas que lo animan.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Las hormigas nos amenazan. La hay pedestres y volanderas. Horadan la pared y se precipitan sobre el piso dejando una mancha negruzca y mocosa. Las absorbe el aspirador y las entierra el cubo de la basura. No cejan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Como todos los 25 la cuenta corriente explica que mi economía se encuentra bajo control. Con más certidumbre que alharacas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Fuga al molino. O ahora salen los proyectos almahurdanos en marcha o tendré que replantear mis pretensiones en este rincón de la vida y de la historia. A. siempre acompaña.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Antes de que caiga la tarde acordamos los criterios a seguir para el reparto de la quinta edición de <em>Tierra de Mujeres</em>. Tengo la impresión de que será la última por razones tanto de oferta como de demanda. Esta se advierte en el ritmo de ventas, aquella en una cierta sensación rutinaria&#8230;</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">22 de septiembre</strong></p>
<p>Estoy en ello, me dije al mirar el calendario. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Y en ese pensamiento se quedó la reseña cotidiana.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Paso por Boadilla para celebrar con más de un mes de retraso dos cumpleaños vividos a distancia por unos u otros.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Termina un verano en el que nos hemos aburrido de decir «¡qué calor!». Los termómetros, la sequía e incluso los incendios mejorarán el récord. Más motivos para la depresión.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de septiembre</strong></span></h3>
<p>No consigo entender por qué la derecha española más rancia no canoniza a Felipe González o, al menos, por qué no le reconoce como su mentor.</p>
<p>En su día FG inventó los GAL<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> para acabar con ETA</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Ahora afirma que e</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">l genocidio cometido en Palestina por el régimen judío </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">es el instrumento necesario para acabar con Hamás. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">De todo ello se deduce que lo lógico en aquel momento, para acabar con ETA, habría sido derruir Euskadi y acabar con sus habitantes. Aquel González era un flojo.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de septiembre</strong></span></h3>
<p>La televisión pública valenciana<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, A Punt, ha abierto una investigación para saber quién filtró al juzgado que dirime </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">lo ocurrido </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">el día de la Dana </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">una grabación que podría ser relevante para esclarecer</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> la gestión del desastre y que contradice algunos testimonios de los representantes de la cadena televisiva. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Para eso se creó A Punt (o cualquier otro medio de comunicación público)? ¿Para esconder la verdad o para publicarla? ¡Qué paradoja! ¡O qué ingenuidad (la de seguir reclamando unos medios públicos veraces y socialmente útiles)!</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de septiembre</strong></span></h3>
<p>El ascensor requiere una profunda reparación. Pero no me refiere al ascensor social, que está cochambroso y descacharrado, sino al de casa. Conclusión: me encierro en mis aposentos.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">16 de septiembre</strong></p>
<p>El agua que le cae al vecino de la planta inferior desde nuestra terraza sigue siendo una amenaza en forma de gotera. Tras varios meses de espera, hoy han llegado los técnicos de la aseguradora y, tres horas después, se han marchado con el lastre de algunos desconchones al descubierto y sin acertar a explicar la causa del problema, aunque dejando abiertas otras contingencias hasta ahora inadvertidas. Habrá que esperar a la lluvia para encontrar (o no) la hasta ahora oculta razón del desaguisado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de septiembre</strong></span></h3>
<p>¿Está sobrevalorada la coherencia? ¿Acaso el ser humano puede escapar de toda contradicción en su manera de ser y de vivir? ¿Entonces? ¿Cómo articular la convivencia sin asumir, al menos, el afán por la coherencia?</p>
<p>– El afán. Tal vez esa sea la clave.</p>
<p>El refranero lo sitúa al borde de lo efímero: «cada día tiene su afán»). Luis Landero ha creado personajes, sencillos y cautivadores, empeñados en su propio afán. En su razón de ser.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Un día más me asalta una nueva paradoja.</p>
<p>La movilización de grupos ciudadanos que reivindican los derechos del pueblo palestino impide la clausura festiva de la Vuelta Ciclista a España. En cualquier caso, a los manifestantes les avala la razón frente a la barbarie: el genocidio con que el gobierno israelí somete a los habitantes de Palestina. ¿Por qué un asunto tan grave adquiere visibilidad mediante una circunstancia tan tangencial?</p>
<p>La reivindicación ciudadana ha surgido sin previo aviso. ¿Por qué muchos ciudadanos han aprovechado este momento para avalar lo razonable? La indignación merece foros más representativos y menos ambiguos, pero hay asuntos que no admiten demoras ni cálculos previos. Surgen así, sin previo aviso, en momentos que invitan a asumir efectos imprevistos o gestos contradictorios que, más allá de sus resultados, expresan la dignidad y el compromiso de quienes los alientan.</p>
<p>¿Habría sido mejor encontrar espacios más representativos en los que debatir y decidir cuestiones tan relevantes? Esta sociedad no asegura que vayan a surgir esos lugares y esos momentos supuestamente razonables.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Si la realidad es compleja, ¿por qué tratamos de explicarla con respuestas simples? Y si la duda es algo razonable, ¿cómo evitar la parálisis? ¿Cuestión de principios?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Si eres de izquierdas, ¿por qué tu hijos no van a la escuela pública? (Respuesta 1: <a href="https://elpais.com/opinion/2025-09-12/si-eres-de-izquierdas-por-que-no-vas-a-la-escuela-publica.html">La cuestión tiene miga </a>/ Respuesta 2: <a href="https://elpais.com/opinion/2025-09-13/cambiar-de-opinion.html"> Mucha miga</a>).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Si te gusta el fútbol, ¿por qué siempre quieres que gane tu equipo?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Si aplaudes el boicot pro-palestino a la Vuelta Ciclista a España, ¿por qué vas a comprar a Carrefour, una empresa con capital israelí?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Hace 80 años los judíos huían del nazismo que invadía Europa. Derrotada la furia genocida, consiguieron un territorio sobre el que levantar su propio estado. Hoy, el nazismo reproduce el régimen sionista que pretende expulsar de su territorio al pueblo palestino. Ahora el genocidio lo ejecutan los herederos de quienes fueron perseguidos y ejecutados. ¿Habrá que revisar la historia? ¿Y la literatura? El pasado no admite dudas. El presente, tampoco.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Festivo en Salamanca, Extremadura&#8230; Me pilla en Madrid.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Llevo dos meses sin magdalenas del abuelo. Las he echado de menos&#8230; cada día. Sin embargo, no dejé de dormir. Pese a la dieta.</p>
<p>Trato de felicitar a una amiga desaparecida. No espero respuesta, pero hago justicia a mi memoria. E incluso a mis afectos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de septiembre</strong></span></h3>
<p>Regreso a casa previo paso por Boadilla. Echaba de menos esos ratos&#8230;</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">5 de septiembre</span></strong></h3>
<p>Toca despedirse del refugio hurdano. A partir de ahora, las visitas se harán más cortas e irregulares. Echaré de menos el reposo que ofrece este lugar, porque invita al compromiso con quienes nos han acogido. Y eso hace que en este espacio me sienta útil, pese a todo. Pese, incluso, a mi empeño en los esfuerzos inútiles.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">4 de septiembre</span></strong></h3>
<p>Pasa palabra.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de septiembre</span></strong></h3>
<p>En mi vida laboral conviví con profesionales excelentes cuyas decisiones, en algunos casos no menores, suscitaban dudas. He mantenido mi aprecio.</p>
<p>Hubo otros que, incluso en sus aciertos, solo generaban dudas, cuando no desprecio: solo les importaba el asentimiento de algunos jefes de su misma calaña. Medraron. He mantenido mi repugnancia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de septiembre</strong></span></h3>
<p>No había leído Canto yo y la montaña baila (Seix Barral, 2019), el relato de Irene Solà. Durante su lectura he tenido una sensación de intermitencia entre<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> los valores narrativos y el predominio de lo onírico. Al cerrarlo, sin una conclusión razonable, tengo una impresión que no acierto a definir más allá de la sorpresa.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">1 de septiembre </strong></p>
<p>Con los responsables políticos se puede coincidir (raramente) o discrepar (frecuentemente). Más allá de lo razonable se impone un sentimiento creciente: el desprecio intelectual, primero, y el emocional, después. Solo quedan un olor y un sabor repugnantes. Es lo que me provocan, por ejemplo, Fe y Jo.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">31 de agosto</strong></p>
<p>Desde hace 42 años tengo una larguísima conversación pendiente. Y una admiración creciente desde la discrepancia que alentó el silencio.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">30 de agosto</strong></p>
<p>El verano de 2025 deja demasiada destrucción. Este fuego no purifica, destruye; no solo la naturaleza, sino también la convivencia. ¡Cuánta repugnancia entra por los oídos e inunda nuestras bocas.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">29 de agosto</strong></p>
<p>Viernes de mercadillo. El otoño se nos viene encima. Se nota. Nuestro proveedor de verdura, por ejemplo, reclama algún chambergo para protegerse de la brisa mañanera.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">28 de agosto</strong></p>
<p>Hoy toca comida en La Cabra Hurdana. No es mala cita. O así nos lo parece&#8230;</p>
<p>Luego&#8230; se confirma la voluntad de volver. Más pronto que tarde.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">27 de agosto</strong></p>
<p>Adquirimos provisiones en Casa Isabel. Con el congelador a buen recaudo del envase al vacío y las verduras que aún guarda la nevera estamos en condiciones de resistir. Pero tampoco es momento para encerrarse en estas fechas, cuando las vacaciones anuncian su final.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">26 de agosto</strong></p>
<p>Jornada de trabajo y «selección de personal» para tratar de arrancar la maquinaria del Mapa Emocional y de SomosHurdes. ¿Conseguiremos entrar en una fase verdaderamente ejecutiva? Nosotros empujamos, entre otras razones, porque hay gente que nos anima. Ahora (es decir, en un mes) o nunca.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">25 de agosto</strong></p>
<p>Nueva consulta en el centro de salud. La profesionalidad no está reñida con la sencillez y la simpatía. La relación médico–paciente <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en el pueblo quizás </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">sea más natural, o más directa y sencilla, que en la ciudad. El caso es que tengo la impresión de que, en el contexto rural, la doctora no solo cura con fármacos.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">24 de agosto</strong></p>
<p>En marcha.</p>
<p style="color: #222222; font-family: Verdana, 'system-ui', -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; font-size: 15px;"><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">23 de agosto</strong></p>
<p>Mañana informática. La inutilidad en esta materia crece con la edad. Pero no es esa la conclusión más preocupante, porque puede ser congénita. Cada vez la siento más de esta manera.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">22 de agosto</strong></p>
<p style="color: #222222; font-family: Verdana, 'system-ui', -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; font-size: 15px;">Sanidad pública para un pueblo. Un problema respiratorio nos lleva a la consulta médica en un municipio diseminado en 11 alquerías. De allí se sale reconfortado. Ese servicio merece un reconocimiento mayoritario. Se trata de un asunto, publico y político, fundamental. Pese a ello, tiene enemigos de postín.</p>
<p style="color: #222222; font-family: Verdana, 'system-ui', -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; font-size: 15px;"><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">21 de agosto</strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Día de repaso famiiar. Si ayer fue en Villares, con Magel, Mariángeles, Javi, Rosa, Pablo y Mario, y los anfitriones, hoy bajan de la meseta a los montes hurdanos Fernan y Maribel. Otro buen día. Queremos más.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">20 de agosto</strong></p>
<p>Otro día que se quedó sin cumpleaños.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #222222; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; font-size: 15px;">Las llamas  avivan los efectos nocivos de los incendios a través de las redes y las disputas políticas. El encono que preside el debate público desconoce la manera de aplicar cortafuegos; solo acierta a propalar mensajes contra la solidaridad e incluso contra la razón. En Caminomorisco alguien busca senderos luminosos, los propios de la cooperación y la inteligencia. No será fácil, pero la intención merece más que respeto.</span></span></h3>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de agosto</strong></span></h3>
<p>El humo marca la distancia del fuego, la amenaza que no cesa.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de agosto</strong></span></h3>
<p>Este día debería ser declarado de fiesta familiar, con allegadas incluidas. Por eso, tal vez, pesa tanto la distancia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de agosto</strong></span></h3>
<p>¡Fuego!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de agosto</strong></span></h3>
<p>Paco Barbero hace honor a su jubilación arriesgando en terrenos desconocidos. Tras <em>Zacarías, un arriero en Las Hurdes</em>, apuesta por <em>Hijos de Las Hurdes</em>.</p>
<p>Este escritor de vocación tardía se siente cómodo y satisfecho en la presentación de su nueva obra. No lo esconde. Se crece. Y tiene razones suficientes: por ejemplo, unas habilidades narrativas con frecuencia sorprendentes, fruto de una mirada curiosa y de un empeño tenaz, el de ejercitar la memoria contra el tiempo.</p>
<p>Esas son sus virtudes; sobre todo, cuando deja hablar a sus ojos. Lo pasajes que evoca su mirada deben ser, en el caso de Paco Barbero, congénitos. Pero mantener esa tensión a lo largo de más de 300 páginas requiere <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">el soporte de recursos muy complejos</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Por eso tiene mucho mérito que, como en este caso, el empeño lo sustente alguien ajeno al oficio de escribir, aunque no, como queda acreditado, al de narrar. Esto último puede surgir de la voluntad. Y eso es lo que siente Paco Barbero cada vez con mayor intensidad: la necesidad de contar lo que pasa a su lado.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de agosto</strong></span></h3>
<p>Resumen oficial sobre lo vivido en Zarza de Granadilla:</p>
<p>«Quién puede resumir lo inenarrable?<br />
«Vamos a ello.<br />
«El grupo de Zarza de Granadilla ofreció en el Centro Cultural de la localidad una serie de representaciones entrelazadas con música de gaita y tamboril y algunas canciones populares muy bien interpretadas. Las escenas aludían a motivos muy diversos de la vida del pueblo: desde las actividades de la sociedad de cazadores a la integración social de personas con discapacidad, el feminismo y otros asuntos cercanos más difíciles de interpretar por un visitante. La segunda parte, se centró en la interpretación de los testimonios de tres mujeres de nuestro libro ( Petra, Araceli y ¿Rosario o María Trancón?) que narraban en primera persona algunos momentos o situaciones vividas por ellas.<br />
«Esa fue la parte central. El prólogo consistió en un reconocimiento al trabajo realizado por AlmaHurdes, en el que el grupo de Zarza se ha inspirado. En este apartado los anfitriones fueron tan generosos, o más, de lo que habían mostrado en nuestras conversaciones previas. El acto culminó con un piscolabis; o sea, vino y embutido de la tierra al que nadie puso reparo, sino todo lo contrario. Era ya la 1 de la madrugada. La amenaza del fuego seguía viva, aunque lejos.<br />
«El resto son anécdotas.<br />
«El grupo de Zarza de Granadilla reúne a personas aficionadas al teatro. Tiene mérito. La idea de representar la vida de las mujeres hurdanas merece reconocimiento. El resto son anécdotas para el recuerdo y la sonrisa, porque su valor principal radica en la iniciativa y en la voluntad de compartirla.<br />
Podríamos resumirlo como un acto entrañable, de gente entusiasta y generosa, que solo se puede valorar (más allá de anécdotas formidables) desde esa perspectiva, más allá de curiosidades que podremos comentar y que nos harán sonreír.<br />
¿Vale?».</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de agosto</strong></span></h3>
<p>La cita en Zarza de Granadilla amanece amenazada por los incendios de Jarilla, Cabezabellosa, Oliva de Plasencia o La Granja. Justo al lado. Acabamos suspendiendo la participación de AlmaHurdes, pero, al tiempo que cerramos esa opción, abrimos otra aún más atractiva: el 1 o 2 de noviembre en Granadilla; en su anfiteatro. Habrá que currarlo.</p>
<p>Dicho lo cual, cambiamos de opinión y nos vamos a Zarza. Un monumento, digo, a la coherencia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de agosto</strong></span></h3>
<p>Cabezabellosa está rodeada por las llamas. Me preocupa y entristece. Cada vez que paso por «la general» añoro las vacaciones de un año de mi infancia. Allí, enclavada en la montaña, en medio de una vegetación formidable, aparece un lugar cargado de recuerdos que parece una acuarela de postal. Otros recuerdos, menos idílicos, han quedan lejos.</p>
<p>Por ejemplo. En Plasencia hacía un calor que nos parecía insoportable. Debía tener seis o siete años. Escuchaba a mis padres hablar del calor reinante y yo añadía: «Mira, papá, estoy sudando por la barriga». Entonces él nos prometía que en unos días estaríamos mucho más frescos, en el pueblo de Dionisio y Mari, en Cabezabellosa..</p>
<p>De aquel verano y aquella estancia guardo otra imagen. Las gallinas de los vecinos se paseaban tranquilamente bajo los árboles donde jugábamos. Nos divertía ahuyentarlas corriendo tras ellas. José Luis trató de demostrar su primogenitura. Cogió un canto y cargó contra el grupo aviar. No había problema: mi hermano mayor carecía de las habilidades de un chico de pueblo y de su edad. Pero, lanzada la piedra, el polluelo resultó decapitado. Nos dimos a la fuga. Nunca lo mencionamos. Hasta años después.</p>
<p>Aquello tenía la excusa de la inconsciencia. El incendio de hoy arrasa nuestra conciencia. ¿Qué estamos haciendo tan mal?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de agosto</strong></span></h3>
<p>El oftalmólogo advierte a la paciente de que la inyección que se le aplica y que sufraga la Seguridad Social tiene un coste económico entre 500 y 1.000 euros por intervención. Y en referencia a los precios de la sanidad privada, añade: «Sin contar la mano de obra».</p>
<p>Sorprende esa desmitificación de un oficio con tanto prestigio. Y eso me hace admirar a quien así se califica. Por una parte, por el máximo respeto que reconoce a quienes se considera, sin adjetivos ni matices, mera mano de obra. Y por otra, por la pertinente consideración hacia quienes sobreestiman su función por encima de oficios de mejor cuna.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">11 de agosto</strong></p>
<p>Dejamos el calor y los incendios hurdanos. El Sanse nos aguardan más calor y más incendios. ¿Seremos nosotros los portadores del fuego?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong><img decoding="async" class=" wp-image-22149 aligncenter" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-300x210.webp" alt="" width="399" height="279" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-300x210.webp 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-150x105.webp 150w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-768x538.webp 768w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-599x420.webp 599w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-696x488.webp 696w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-100x70.webp 100w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-24x17.webp 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-36x25.webp 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado-48x34.webp 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/06/Incendio-al-lado.webp 863w" sizes="(max-width: 399px) 100vw, 399px" /></strong></span></h3>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de agosto</strong></span></h3>
<p>Una oropéndola salta de rama en rama al otro lado de la ventana. Busco información acerca de esta especie. Ella delata el bosque en que paso largos ratos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Mucho calor. Cada día consumimos tres garrafas de agua mineral de cinco litros cada una. En el mero ejercicio de transportarlas desde el supermercado a casa ya consumimos litro y medio.</p>
<p>Sin los ventiladores de techo solo sobreviviríamos dentro del río. Por eso los pequeños practican el ejercicio acuático. Y los mayores ingerimos agua en macrodosis.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Cambio de planes. ¿Renace el covid? Por si acaso, no habrá viaje a Salamanca, no participaremos en el encuentro familiar, demoraremos el regreso a Sanse&#8230; para ver si, entre tanto, pasa el susto y esquivamos el contagio desde el rincón hurdano.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Recupero la homilía de un cura elemental o, si se prefiere, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zB6ayJuOc_8"><strong>un cura razonable</strong></a><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> ¿Ningún feligrés se dio por aludido? </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Jornada placentina con visita a Tannhäuser, la Plaza, el Torero y el Tentempié, el parador&#8230; y, sobre todo, el calor, que impedía el callejeo y obligaba a elegir entre el paseo y el refugio. Ganó este último y, tal vez  por eso, seguimos vivos&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Los apagones de las redes en el terrritorio hurdano se repiten semana tras semana con cortes que llegan a durar varias horas. Ha ocurrido esta mañana. En los quince días anteriores ya había ocurrido en diferentes días hasta en tres ocasiones; normalmente, en turno de mañana. ¿Qué expectativas de desarrollo pueden crecer en este contexto? Varias personas que trabajaban a distancia han tenido que buscar alojamiento lejos de su pretensión rural.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>Hoy debe ser un gran día&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>¡Feliz semana! Ele, Guille, Vera, Gael, Mario, María&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>La trivialidad de la guerra más allá de la miseria humana. <strong><a href="/elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-08-02/descubre-en-valencia-en-una-caja-de-zapatos-el-diario-de-su-padre-en-la-guerra-civil-del-que-nunca-hablo.html">Un relato histórico, un relato único.</a></strong></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1</strong> <strong>de agosto</strong></span></h3>
<p>La jueza de la DANA de Valencia pone en evidencia a la Guardia Civil –a la UCO, concretamente, que es la unidad de élite para investigar asuntos supuestamente turbios, porque no informa, como es su deber, sino que juzga, que es algo muy alejado de sus competencia y capacidades.</p>
<p>A un juez del Tribunal Supremo no le importa tanto una instrucción rigurosa como el aval de un prejuicio.</p>
<p>Las instituciones son humanas y a veces yerran. Pero hay instituciones que actúan en función de intereses concretos o prejuicios difusos. Y la sociedad, a lo que se ve, carece de instrumentos suficientes para garantizar el rigor. Ya no se trata de justificar el error, sino de respaldar el infundio.</p>
<p>Y el cadáver, ay, siguió muriendo. (<a href="file:///Users/bookm2/Downloads/331-Texto%20del%20art%C3%ADculo-672-1-10-20161122%20(1).pdf"><strong>César Vallejo, 1892–1938</strong></a>)</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>Continúa el fuego. Los hidroaviones delatan el riesgo. A mucha distancia de la lengua de fuego el cielo azul sea ha teñido de gris.</p>
<p>En ese entorno surge un rayo amable y emocionante de esperanza. Una asociación de Zarza de Granadilla nos comunica que han utilizado el libro «Las Hurdes, Tierra de Mujeres» para invitar a las mujeres mayores del pueblo a compartir sus experiencias antiguas. Unas representaciones que han ido evolucionando y creciendo. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El día 14 estrenan una nueva pieza.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">A las almahurdanas les llena de satisfacción una iniciativa, como sea ve y sea siente, ejemplar. Respondemos de inmediato: </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">allí estaremos. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>La amenaza que no cesa: el fuego. Otra vez. En Las Hurdes no hay verano sin amenaza, sin susto, sin huida, sin miedo, sin destrucción. A medida que avanza la mañana parecen contenidos los augurios vespertinos de ayer y la confirmación del desastre a lo largo de la noche.</p>
<p>Personas obligadas a refugiarse en casas de familiares y vecinos, alguna alquería desalojada al completo, la inseguridad de lo que deparará la madrugada. Bien entrada la mañana, las pavesas constatan el pavor a muchos kilómetros de distancia.</p>
<p>¿Los incendios son una condena inevitable? La pregunta no solo parece pertinente sino también imprescindible, mucho más que algunas respuestas afanadas en señalar a supuestos responsables, ya sean pirómanos sin confirmar o cargos públicos desbordados una y otra vez por la reincidencia de una realidad pavorosa.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>Toca madrugar. A las 6:30 empieza el desmontaje de la bañera a la búsqueda de la vía de agua que ha ido dejando huella en el techo de la «zona noble», la colindante con el viejo molino. Ha habido tiempo en tan largo rastro (desde que surgieron las primeras humedades), en tan intermitente reclamo de urgencias (el goteo esporádico y el permanente cerco húmedo) y en tan incierto remedio para aunar seguridad y estética, en las que uno no sabe qué hacer, porque tampoco sabe lo que busca ni a qué precio. Y  metidos ya en materia, <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">una vez empeñados en el descalabro de la vieja instalación, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿por qué no añadir peticiones a la lista de lo imprescindible?</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong> 28</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>A las 11:00 a.m. desaparece cualquier acceso a la red. Adiós al teléfono, al wasap, al cajero, al pago en el supermercado, al trabajo a distancia&#8230; Es lunes, pero también ocurrió el viernes. Dicen que afecta a Movistar y sus adláteres. Es igual, directa o indirectamente, todos nos vemos afectados. Así no cabe el trabajo a distancia.</p>
<p>A las 19:00, de repente, el teléfono emite sonidos con efectos retroactivos. Para algunos asuntos ya es demasiado tarde.</p>
<p>Lo he vivido en varias ocasiones, más allá de aquel gran apagón que nos dejó a la purita intemperie. ¿Cabe la posibilidad de que el teletrabajo ayude a la dinamización de la vida en los entornos rurales? ¿Quién asume la iniciativa para exigir explicaciones e indemnizaciones?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>De Sanlucar a Sauceda con escala en Casar de  Cáceres. No compramos quesos, pero advertimos su presencia en diferentes platos de Casa Claudio. El lugar se nos aparece por sorpresa tras varios errores consecutivos a la búsqueda de aparcamiento y de un bar de carretera. La ignorancia, a veces, tiene premio.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>Santa Ana. Era mucho más que un santo (o una santa).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>El Guadalquivir. Doñana. Sanlúcar.</p>
<p>Pasadas las primeras horas de reconocimiento del nuevo territorio, reencontramos el lugar recomendado con las advertencias sugeridas: Balbino y las tortas de chicharrones. El recomendador se asoma oportunamente a la mesa a mil kilómetros de distancia. La realidad ratifica los pronósticos. Las colas ratifican lo anunciado. Pero el entorno supera lo imaginado: el barullo, el gentío, la aglomeración&#8230; afectan a todo un pueblo sin espacios libres. ¡Aquí no cabe tanta gente!</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">24</strong> <strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">de julio</strong></p>
<p>Llegados a Sanlúcar desde Fuengirola, descubro El Comunista, un bar y una terraza con partido y siglas, de ayer y de hoy.</p>
<p>Luego, escucho a Borrell en <em>Hora 25</em>. Reflexiona una vez más sobre la situacion en Gaza. No caben objeciones, su posición resulta irrefutable. La entrevista gira hacia otros territorios más locales y polémicos: Cataluña, la nueva propuesta de financiación, el conflicto doméstico y hasta la brocha gruesa que engorda un debate sin salida. El sí interesado y el no obcecado ciegan la salida.</p>
<p>Anoto: Ni tapujos ni medias verdades.</p>
<p>Pregunto: ¿En qué medida la inmigración estimuló y favoreció el crecimiento económico de Cataluña? ¿En qué medida las regiones que más aportaron al crecimiento económico de Cataluña perdieron riqueza y se hicieron subsidiarias de la expansión catalana?</p>
<p>¿Cómo encarar la financiación económica? ¿Aceptamos la desigualdad que el sistema ha generado y la que a partir de ahora se genere o empezamos de nuevo? Es decir, ¿nueva Constitución, nuevo reparto de competencias, nuevo sistema de compensación&#8230;? ¿Un federalismo integrador y compensador, en el que quien más tenga más aporte?</p>
<p>Por el momento todos y cada uno piden más. Las demandas rebosan intereses y rehuyen la cooperación. ¿Federalismo? Pero no para obtener ventajas sino para distribuir con mayor equidad. Y responsabilidad.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>Ascendemos a Mijas. Descendemos sin poner los pies en el suelo.</p>
<p>Hay tiempo en el camino para valorar la sobreexposición de los hijos de Juana Rivas y Francsco Arcari, que alcanza niveles inmorales. La ley no puede resolver un conflicto congénito. Cuando la convivencia se convierte en quimera, los más débiles quedan al albur de la sinrazón: víctimas sin remedio. La ley no basta; peor aún, entorpece. Las víctimas sufren una condena de efectos múltiples e incontrolables..</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>La bronca solo ayuda a quien carece de argumentos. Lo he pensado y escrito en no pocas ocasiones y a propósito de diferentes circunstancias. Me complace, por ello, la tribuna de Ignacio Sánchez Cuenca<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> en</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><em style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El País</em><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">:</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><a style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; color: #4db2ec;" href="https://elpais.com/autor/ignacio-sanchez-cuenca/"><strong>¿Y tú menos?</strong></a><b> </b></p>
<p>Sin embargo, no estoy seguro del éxito de la fórmula «¿y usted qué propone?», porque, a estas alturas, en un debate público encanallado, lo razonable no basta para estimular una reflexion rigurosa y serena. Al contrario, olo la pasión que envilece ofrece réditos a unos sectores tan despreciables como crecientes.</p>
<p>Romper el círculo del envilecimiento. Ese debería ser el primer objetivo. Tal vez, el único razonable. Nada fácil., porque hay demasiada gente que rechaza la reflexión e incluso el pensamiento. Muchos individuos que encuentran fórmulas para imponer esa actitud en un debate sin propuestas ni argumentos.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">21</strong> <strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">de julio</strong></p>
<p>Día de viaje. Rumbo al sur. Hay muchas y buenas razones para emprender el camino. Y para disfrutarlo. Primera escala: Mijas. Con Mila y Santi están asegurados el cariño y la sorpresa.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>Me despierto: hoy puede ser un gran día.</p>
<p>Al cabo de las horas solo cabe concluir que lo ha sido.</p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Cualquier añadido tergiversaría</span> la fiesta familiar y el sentimiento profundo que estos encuentros provocan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de julio</strong></span></h3>
<p>El sábado comienza en Carrefour. Víspera de fiesta. Pero se me antoja que, para fiesta–fiesta, la que, a través de sus altos cargos, ofrecía el ministerio de Hacienda a sus amigos de gran fortuna a fin de rebajarles su contribución a las arcas públicas. El sistema en general no solo está diseñado para favorecer a los ricos –sobre el presupuesto de que ellos <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">son</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> l</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">os generadores imprescindibles de toda la riqueza patria: o </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">eso dicen–</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, sino que «otro sí» también inventan triquiñuelas para eludir cualquier compromiso de redistribución o solidaridad.</span></p>
<p>La corrupción –se sabe– es cosa de chorizos, pero la hay de diferentes clases. El procedimiento Montoro es un ejemplo de embutido fino para gente elegante que cuenta con bendición apostólica y procedimientos por los que «es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde». Lo dijo un registrador de la propiedad: otro eslabón imprescindible del negocio. Gente que, a la chita callando, te la cuela&#8230; para reconocer que solo los ricos merecen más.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">18</strong> <strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">de julio</strong></p>
<p>Basta con mencionar la fecha para echarse a temblar 88 años después. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¡Qué paradoja! Lo que entones el fascismo alcanzó con las armas </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">hoy lo puede conseguir con votos. ¡Cuánta mierda! </span></p>
<p>A 40 años de barbarie les sucedieron 48 de ingenuidad. Hemos tenido a nuestro alcance algunas expectativas que, por lo que se ve, no hemos sabido afianzar.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17</strong> <strong>de julio</strong></span></h3>
<p>La quinta edición de <em>Las Hurdes, Tierra de Mujeres </em>está ya lista para su distribución. Agosto invita a su lanzamiento, aunque aún quedan restos de la tirada anterior. En esta oportunidad no solo he comprobado el interés y la emoción que provoca su lectura sino que también he calibrado su peso específico. Me ha tocado cargar el equipaje en mi incauto Prius y descargarlo en el lugar donde reposará hasta que los interesados demuestren el interés más interesado.</p>
<p>Caja a caja. Hasta completar 28 más otras tres con diferentes aditamentos. Quince kilos por unidad. Muchas flexiones.</p>
<p>Y una casualidad: el primer ejemplar de esta edición ha ido a manos del presidente de la Diputación de Cáceres, coopartícipe en la inversión económica. Estaba allí, sin haberlo previsto, minutos después de descargar el cargamento.</p>
<h3><strong style="color: #ff00ff;">16 de julio</strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Día de Cármenes y Carmelas. Echo en falta a algunas y se me encoge el sentimiento. Aunque no solía celebrar la festividad, este año añado ausencias. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Este verano la carne se puede hacer al sol. Esta parrilla ecológica la promueve el cambio climático. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">La France. Campos Eliseos. Allí estuvimos hace ya bastantes años. De aquella celebración guerrera recuerdo que fue tal la caminata desde Nôtre Dame hasta el Arc de Triomphe, sin renunciar a sus aledaños, que acabé en una farmacia requiriendo cremas y mejunjes para sobrevivir a las rozaduras del calzón en la entrepierna. La grandeur de La France.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Domingo. ¿En qué se nota? No acierto a explicarlo y dudo de que eso sea bueno. ¿Qué pasa, cuando falta el afán de cada día?</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">El Moral de Las Hurdes se ha convertido en una referencia obligada –siquiera una vez al año– para confirmar que el afán de unos pocos puede servir de estímulo para otros muchos: el sino no está escrito en la pared de las lamentaciones. Jorge lo explica así:</span></p>
<div class="td-paragraph-padding-0">
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Hoy cerré la cocina / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">con olor a ajo y humo pegados en mi piel, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">con los dedos cansados de tanto cortar, /</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y con el corazón… / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">cansado también, pero agradecido.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Apagué el último fuego, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">guardé los cuchillos en silencio, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y me quedé un momento, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">viendo las ollas vacías, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">/ los pisos sucios, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y ese calor que aún quedaba en el aire.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Ahí, parado en la oscuridad, / sentí que este lugar es como mi vida: / caliente, caótico, / lleno de cortes y quemaduras, / pero también lleno de sabor, / de historia, /de verdad. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Hoy no hubo aplausos, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no hubo cámaras, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no hubo elogios. / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Solo hubo platos vacíos que regresaban limpios, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y miradas que decían /  “gracias” sin palabras.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Y eso, para mí, / vale más que cualquier medalla. / Porque aquí, entre fuego, sudor y acero, / es donde realmente existo.</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«Así me voy esta noche: / cansado, roto a veces, / pero siempre… </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">vivo. / «Porque mañana, / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">volveré a encender mi fuego / </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y a cocinar con el alma, / aunque nadie lo vea».</span></p>
</div>
<div dir="auto"></div>
<p>Me sorprendió el texto publicado en una red social. No lo esperaba de alguien que abandonó la escuela a los 14 años para recorrer mundo. Tal vez ese poema (o ese relato) explique, sin mayores pretensiones, lo que Jorge y Alex pretenden.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Paseo por los alrededores del molino. Camino hacia el fondo del que llegan las aguas del río de Los Ángeles. ¿Qué encuentro? El camino hormigonado, sin otro rastro que los tocones que dan cuenta de lo que fue el bosque, y los accesos cegados por las construcciones de particulares cuyos muros niegan el disfrute de un espacio antes público. La ribera, el baño o la risa de los jóvenes que antes buscaban un espacio íntimo son ya pura nostalgia.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Cambio de asentamiento y se modifican los hábitos, ciertas rutinas. Cada lugar tiene coordenadas diferentes, aunque aparentemente la actividad remita a actividades similares.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">El pescadero hurdano elogia la merluza chilena porque carece de anisakis. Explica, sin que venga a cuento, que no es necesario congelarla antes de cocinarla, como requiere el pescado capturado en el Gran Sol. De vuelta a casa, pasadas las rodajas por la plancha, se concluye que en esta ocasión la merluza no alcanza el aprecio o el sabor de ocasiones anteriores. Bien es cierto que síntomas de anisakis no ha habido. Tampoco lo hubo en fechas anteriores, cuando se ignoraba la procedencia del pescado o, al menos, cuando no se hacía apología de los orígenes trasatlánticos.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Hoy me hubiera gustado celebrar un cumpleaños que dejé de festejar hace ya muchos años. No lo tengo anotado en mi agenda. Sin embargo, pese a mi desmemoria –cada vez más cierta–, no me olvido. Guardo una foto suya al lado de donde escribo. Me protege. Era su norma.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de julio</strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Admiré a Ricky Rubio porque su manera de entender el baloncesto invitaba a soñar . Mi estima, que en catalán también equivale a cariño, crece tras la entrevista que le plantea Jordi Évole en su programa <strong><a href="https://www.lasexta.com/programas/lo-de-evole/">Lo de Évole</a></strong>. Lo uno y lo otro –esto, sobre todo– me obligan a lamentar e incluso a repudiar una manerade entender el deporte</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, la convencional,</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> que no solo atenta contra la salud sino también, en muchas veces, contra la convivencia. Y no hay remedio. ¿Se podría hacer un censo de sus damnificados?</span></p>
<p><span style="color: #000000;">– No hay sitio para tanta gente.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">6 de julio</span></strong></h3>
<p>Te dan un premio y lo agradeces. Con el galardón en las manos, si te muestras escéptico sobre tus propios <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">méritos</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">, ¿de qué acusas al donante: de incompetencia o de generosidad? Y si te muestras convencido de tus propios méritos, ¿a qué se debe: a ignorancia (de los méritos de otros candidatos) o de petulancia (propia)?.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">5 de julio</span></strong></h3>
<p>Nada nuevo. Ni siquiera este calor hornorario.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">4 de julio</span></strong></h3>
<p>«El dolor de la decepción polí<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">tica no viene del fracaso de los líderes, sino del descubrimiento de que uno creyó sinceramente» (Judith Shklar, citada por Fernando Vallespín).</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de julio</span></strong></h3>
<p>El valor de las emociones en el discurso público resulta hoy incuestionable. Pero ponerse en sus manos puede conducir a la barbarie.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">2 de julio</span></strong></h3>
<p>El rebuzno no es un derecho humano. Ni siquiera constitucional.</p>
<p>Establecido el criterio, ¿a quién se la aplicamos? Porque hay mogollón de candidatos.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de julio</span></strong></h3>
<p>Viaje de Madrid a Sauceda. En el camino, a primeras horas de la tarde, paso por los 38 grados del comienzo madrileño, por un tormentón de alto riesgo para el que maneja el volante, por los 17 grados que refleja el termómetro en su paso por las soledades abulenses, y por la vuelta a los 36 del arribo hurdano. Más que varias estaciones en tan solo tres horas, comprobamos la sinrazón o el disparate de estos tiempos.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">30 de junio</span></strong></h3>
<p>Ernesto ya es profesor titular. Acudo a la defensa de su candidatura con un cierto recelo hacia lo académico y sus solemnidades. Sin embargo, el acto transcurre por otros derroteros desde el momento en el que el aspirante inicia su intervención. No puedo olvidar a Juan Antonio –de hecho, estábamos allí en buena medida por eso– y la emoción me llega a la piel y al borde de las lágrimas. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El hijo rinde tributo a su padre y nos cautiva definitivamente cuando el recuerdo se traslada a la pantalla. JUan Antonio lo habría pasado muy mal en aquel trance. La calificación, aunque muy alta, ya no tenía la menor importancia.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">29 de junio</span></strong></h3>
<p>¡Impresionante! Un tal Tupuria deja inconsciente a su rival al minuto de iniciar la pelea. Los adjetivos se disparan y de ellos se deduce que solo cabe algo más excelso: la muerte o, mejor, el asesinato. Esa sí sería la mayor de las victorias: la definitiva. La de los gladiadores que distraían al césar y al populacho.</p>
<p>Personajes socialmente relevantes (en muchos casos, deportistas) festejan la barbarie y de tales celebraciones se deduce que no cabe glosar los valores del deporte sin repudiar la brutalidad y el fanatismo que se impulsan en su nombre. El valor supremo de la victoria y el aullido depredador de los bárbaros impiden cualquier consideración benevolente de la práctica deportiva. Son mucho más cuantiosas y firmes las amenazas que crecen a su vera que las promesas que contradicen lo que salta a la vista.</p>
<p>¿El próximo asesinato se celebrará en el Bernabéu?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">28 de junio</span></strong></h3>
<p>Doble reflexión:</p>
<ol>
<li>Sobre España en particular: <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2025-06-27/por-que-estaban-ahi-koldo-abalos-y-cerdan.html"><em>Por qué estaban ahí Koldo, Ávalos y Cerdán</em></a></strong>. La firma Ignacio Urquizu. Y lo resume: «Si (los partidos políticos) no cambian su funcionamiento interno, estaremos condenados a tener un <i>caso Koldo</i> o un <i>caso Púnica</i> cada cierto tiempo».</li>
<li>Sobre el mundo en general.  <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2025-06-28/nada-mas-facil.html"><em>Nada más fácil</em></a></strong>. La firma Antonio Muñoz Molina. Y lo resume: «<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Los autócratas ejercen una seducción infalible. Trump no es Hitler ni Mussolini, aunque no creo que sea mucho menos peligroso para el mundo».</span></li>
</ol>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">27 de junio</span></strong></h3>
<p>Lo que tiene Trump encima de sus hombros no es una cabeza, sino una maceta cubierta de paja seca que, cuando se enoja, amenaza con arder, y luego, con explotar. Está fuera de control y ese es su mayor riesgo.</p>
<p>De ahí que le parezcan saludables las bombas que arrasaron Hiroshima y Nagashaki y que provocaron centenares de miles de muertos.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Aprobada la ley de amnistía por el Tribunal Constitucional, Felipe González toma una decisión que no extraña a nadie: no votará al PSOE en las próximas elecciones. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Los medios de comunicación lo anuncian como si se tratara de una sorpresa. Tal vez, porque, </span></span><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">después de lo dicho y escrito en los últimos tiempos sobre el que fue su partido, aún barajara en su cabeza la posibilidad de votarlo. Está claro: es un sentimental. O un flojo.    </span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">25 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">¿Tendrá valor Pedro Sánchez para plantear una crisis en el seno de la OTAN? ¿Estará dispuesto a sugerir la salida de España de ese organismo? Si no es así, mejor evitar debates que conducen a la melancolía o imaginar triquiñuelas que no llevan a ninguna parte. Su brindis al sol esconde que quienes deciden ante morlacos de este porte son de sombra.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Escuchar al juez Peinado produce estupor. Aún no entiendo çómo no ha sido contratado para el Club de la Comedia. He recelado con frecuencia del funcionamiento de la Justicia, pero, en medio de la marabunta en que vivimos, este personaje la eleva de categoría: puro teatro del absurdo. En momentos de depresión <a href="https://elpais.com/espana/2025-06-24/audio-asi-fue-el-tenso-interrogatorio-del-juez-peinado-a-felix-bolanos.html?autoplay=1"><strong>sugiero </strong></a></span><a style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;" href="https://elpais.com/espana/2025-06-24/audio-asi-fue-el-tenso-interrogatorio-del-juez-peinado-a-felix-bolanos.html?autoplay=1"><strong>volver a este testimonio</strong></a><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">La presentación del Mapa Emocional a la autoridad competente resulta gratificante. Cuando se trata de proyectos que requieren, aunque sea parcialmente, la contribución de fondos públicos, la evaluación favorable de esa iniciativa por parte de quienes decidieron apoyarla provoca una doble legitimidad: la del responsable de la parte publica y la de quienes acudieron a ella convencidos de que proponían algo de interés público. </span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">La Primavera de Leyenda cerró su ciclo por este año. De repente, sin anuncio previo, lugareños y visitantes se unen y se divierten juntos en torno a unas sugerencias que guardan relación con el pasado y el imaginario, mas o menos fiable, de pueblos y alquerías de la comarca.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">21 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Si los guardianes anticorrupción fueran los obispos españoles, se les podría haber exigido mayor contundencia frente a los desmanes económicos de algún prelado. O se les podría haber requerido un mínimo <em>mea culpa</em> –con algún añadido indemnizatorio– por los innumerables casos de abusos sexuales auspiciados en el nombre del Señor. Pero no. Los obispos españoles, con su portavoz al frente, reclaman elecciones anticipadas. No en el ámbito eclesiástico o eclesial, que no es lo mismo, sino en el político. Solo les ha hecho falta presentar al candidato. Tal vez, porque no estén muy seguros de si prefieren la A de Alberto o la A de Abascal. El resto del abecedario o les sobra o está corrupto.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Puede parecer una frivolidad en medio del cenagal donde habitamos, pero me ha dado un alegrón la elección de Maidó como el mejor restaurante del mundo. Micha, sobre todo, y su manera de entender la cocina –e incluso la fusión nikkei que él ha elevado a su máximo esplendor– me cautivaron y nos cautivaron. No era un lugar de lujo y, tal vez por ello, resultaba aún más maravilloso, en el que al traspasar el umbral de la puerta te recibía un coro de cocineros  con un grito unánime: «Maidó»; es decir, bienvenidos. A partir de ahí ellos se encargaban de convertir ese lema y esa actitud en una fiesta. Por eso, tras visitar el restaurante en varias ocasiones, decidimos celebrar allí tanto el final del rodaje como la conclusión del montaje de «Perú sabe: la cocina, arma social». Inolvidable. Merecería la pena volver. </span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">19 de junio</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Estamos a punto de dejar listo al Mapa Emocional para su puesta de largo. Ha sido un trabajo arduo (para algunos) del que (los mismos algunos) deben sentirse satisfechos. Los demás, agradecidos.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de junio</strong></span></h3>
<p>Escucho a Feijoo y a Sánchez en la sesión de control en el Congreso. ¿Me puedo cambiar de país o asumir que vivimos en el fango? Así no caben ni excusas ni perdón. Da(n) asco. Más aún que Cerdán, Ávalos y García. A mí, al menos, me lo parece.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de junio</span></strong></h3>
<p>¿Quién roba más: el que asalta la caja común con nocturnidad y alevosía para cobrarse un pellizco o el que, con el beneplácito legal, administra la caja común en beneficio de las clases sociales más favorecidas?</p>
<p>¿A ese dilema se enfrenta la sociedad en estos días turbios? No solo, pero pudiera ser.</p>
<p>¿La ejemplaridad a la que algunos recurren consiste en favorecer una alternativa aún peor para los sectores menos favorecidos?</p>
<p>Al “asaltante” se le puede castigar y, en el mejor de los casos, anular. Al “administrador” que usa la ley como salvoconducto para sus prebendas resulta mucho más difícil: cuenta con poder y claves inaccesibles para la mayoría.</p>
<p>Entonces: ¿reivindicar la transparencia y el castigo a los noctámbulos que asaltan la caja común y aplaudir a los que gestionan los recursos con las normas que ellos imponen?</p>
<p>¿La decencia puede ser la actitud del indecente?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">16 de junio</span></strong></h3>
<p>El debate público permanece secuestrado por el dinosaurio que sigue ahí, instalado en el lugar que oculta todo lo demás, y sin ánimo de desaparecer.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">15 de junio</span></strong></h3>
<p>Encuentro tiempo y calma para leer algunos comentarios que me interesan. Hablan de lo que vivimos e invitan a seguir hablando. Es lo que nos queda.</p>
<ul>
<li>«El dolor de la decepción política no viene del fracaso de los líderes, sino del descubrimiento de que uno creyó sinceramente». La frase pertenece a Judith Shklar. La cita Fernando Vallespin en <a href="https://elpais.com/autor/fernando-vallespin/"><em>Sin palabras</em></a>.</li>
<li>«Las urnas pueden catapultar a un aspirante a dictador». Lo explica Lluis Bassets en <a href="https://elpais.com/opinion/2025-06-15/paz-en-el-mundo-y-guerra-en-casa.html"><em>Paz en el mundo y guerra en casa</em></a>.</li>
<li>«El caso de Portugal importa», una reflexión de <a href="https://elpais.com/opinion/2025-06-15/el-caso-de-portugal-importa.html">Lidia Jorge</a>.</li>
<li>«Banderas mexicanas en La La Land», de <a href="https://elpais.com/internacional/2025-06-15/banderas-mexicanas-en-la-la-land.html">Jorge Ramos</a>.</li>
</ul>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">14 de junio</span></strong></h3>
<p>Llevo un par de días enlazando informativos radiofónicos, telediarios, periódicos y alguna tertulia. Las iniciativas que se ponen sobre la mesa para resolver el caos provocado en las entrañas del PSOE se me antojan irrelevantes, porque solo atienden al corto plazo, a intereses políticos y a la manipulación habitual del análisis de los asuntos públicos. A la vista de cómo evoluciona la partida, ¿le damos una patada al tablero? Pero&#8230; ¿cómo se hace eso?</p>
<p>– ¡Ánimo!</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">13 de junio</span></strong></h3>
<p>Los audios de Santos Cerdán, José Luis Ávalos y Koldo García dan asco. Los nuevos  aditivos, las grabaciones que se van desvelando del caso, provocan un hedor insoportable.</p>
<p>Como este escándalo no se produce por primera vez, cabe preguntarse: ¿siempre ha sido así? ¿O el asco y el hedor van por barrios y se miden en función del lugar en el que asoma la podredumbre?</p>
<p>Mientras la repugnancia se minusvalore o magnifique en función de unas siglas, la corrupción no tendrá remedio, porque el punto de referencia estará podrido.</p>
<p>Las manifestaciones<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">del presidente del Gobierno, apenadas y lastimeras, sobraban. Las acusaciones del presidente del PP, también. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">– ¿Se le han olvidado la Gurtel o las amistades peligrosas, señor Dorado Feijoo, por poner ejemplos tan ciertos como relevantes?</span></p>
<p>El problema es muy grave, trascendental. La sociedad no merece estos episodios, se escucha en estos días. Pero ocurre que, luego, la corrupción se combate o se justifica según la casa en la que irrumpa. Y por ello solo resultarán creíbles los argumentos cuando desde el lado afectado se adopten medidas radicales.</p>
<p>¿Eso significa elecciones anticipadas? Parece mucho, el problema es aún más profundo.</p>
<p>Para no confundir más, en lugar de hablar de partidos, habría que distinguir entre los grupos sociales que avalan la corrupción (los que anteponen el beneficio propio o el de una casta a la distribución equitativa de la riqueza y del poder) y los que abogan por una igualdad sin subterfugios, progresiva y equitativa. Ahí empieza todo, pero casi nadie está en ello. Parece irremediable, pero ese es el fondo de la cuestión.</p>
<p>Quienes incluyen el robo en su manera de entender la vida pública (¿se puede calificar de otra manera a quienes perciben emolumentos en sí mismos ofensivos para los ciudadanos comunes?) no pueden argüir nada decente contra los Cerdán, Ávalos o García, salvo que ignoren su propia condición. Y cuando los ciudadanos amparan instituciones regidas por la desigualdad, también deberían sentirse cómplices del latrocinio que se ejecuta a diario en la sociedad que se dice democrática.</p>
<p>Sin embargo, elevar el tiro de las responsabilidades no conduce a ninguna parte realista. La repugnancia que provocan Cerdán, Ávalos o García se debe alentar, pero son dejarse dejarse seducir por el griterío de quienes se escandalizan por los defectos ajenos sin hacerse mirar los propios. Aunque sean aún más de fondo.</p>
<p>Por todo ello las soluciones se escapan y, con el tiempo, lamentablemente, se diluyen. La responsabilidad va por barrios y los alterna. ¿Entonces? ¿El debate provocado en estos días esconde objetivos ajenos a los que se expresan? Resulta evidente.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">12 de junio</span></strong></h3>
<p>Olía mal. Ahora atufa. Es lo primero que se me ocurre tras los audios de Santos Cerdán.</p>
<p>Me llama la atención la comparecencia del presidente: su tono lastimero, su desengaño&#8230; Tiene derecho a sentirse herido, pero también la responsabilidad de reconocer que el desengaño afecta a cuantos han confiado en él. Sorprende que no deje margen a la interpretación o al derecho a la defensa del acusado, que condene sin paliativos al señalado aunque ni siquiera esté todavía imputado. ¿Se trata de un ejercicio de responsabilidad o una manera de buscar la empatia ciudadana? Y vuelvo a preguntarme si, cuando se trata de fraudes públicos, basta con pedir perdón.</p>
<p>Queda todo por delante.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de junio</span></strong></h3>
<p>Llevo una semana d&#8217;acá p&#8217;allá. Entre taxista y acompañante. A la vista de cómo curra la otra viajera, me parece que no soy yo el que debe quejarse.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">10 de junio</span></strong></h3>
<p>Con el Mapa Emocional a cuestas. Este empeño me lleva del cansancio al pesimismo. Me levanto cada día con un lamento. No llego. Al atardecer resurgen las expectativas, pero la noche emborrona las expectivas.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">9 de junio</span></strong></h3>
<p>Lunes. O eso dicen. Lo noto poco.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">8 de junio</span></strong></h3>
<p>No quería verlo. De hecho, dejé pasar el tiempo antes de sumirme en el papel de espectador. Una vez abierta la rendija para interesarme por el resultado, me enganché de manera inevitable al partido entre Sinner y Alcaraz, sin poder olvidar que una vez en estuve en Roland Garros y vi ganar a Nadal sobre Federer.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">7 de junio</span></strong></h3>
<p>Después de una etapa bastante ociosa, el apremio del Mapa me ha metido en harina. Pero los años no pasan en balde. El ritmo es otro y el ansia de eficiencia conduce con frecuencia al embrollo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de junio</strong></span></h3>
<p>Encebollado con el Mapa Emocional, he descuidado mi compromiso cotidiano con este diario. Hasta ahora he cumplido el reto puntualmente, aunque –no debo negarlo– con alguna trampilla. En esta ocasión el agujero se me antoja indisimulable. Pero he recuperado alguns notas. Me rehago.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de junio</strong></span></h3>
<p>El taxi me ocupa 2:30 horas diarias. Casi tanto como llegar a Las Hurdes. No son trayectos compatibles.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de junio</strong></span></h3>
<p>Vuelta al Mapa. Y a las dudas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de junio</strong></span></h3>
<p>En la consulta me precede un matrimonio mayor. El profesional no los atiende en su despacho, que parece ocupado, sino en el pasillo. La mujer explica su problema, el profesional prueba soluciones, ella parece temer lo peor, se gira, la escucho un lamento: «¡Sorda completa!». Llora. El marido no acierta a acariciarla. A mí también me asaltan las lágrimas. El técnico los coge del brazo buscando un espacio más íntimo. Pasa mucho tiempo antes de que termine su consulta. Entonces comprendo la tragedia de la mujer. No lamenta los problemas cotidianos que provoca su sordera. Sus palabras emocionan:</p>
<p>– Solo quiero hablar con mi hijo por teléfono.</p>
<p>Se han ido despacio, cabizbajos, en silencio.</p>
<h3><span style="color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">2 de juni</span>o</strong></span></h3>
<p>Las fechas para concluir el Mapa Emocional acechan. La tensión me bloquea.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1de junio</strong></span></h3>
<p>Regreso de Sauceda con escala en Boadilla. Visto así, el domingo resulta doblemente festivo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31de mayo</strong></span></h3>
<p>Recorremos la desolación de El Gasco, testigo ejemplar de lo que fue la vida en Las Hurdes y ahora testigo ejemplar del abandono que sufre un símbolo de la España rural. Despreciando lo que fuimos despreciamos lo que tenemos. Las responsabilidades ya no tienen patrón. No hay quien se libre.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de mayo</strong></span></h3>
<p>Hace unos días escribí, con fecha de hoy, una nota para un comentario que me pareció relevante: «Hay gente con dignidad moral». No reniego de esa afirmación, pero ahora mismo no sé a quién quería dedicar el comentario. ¿Desmemoriado? ¿Se pasó la euforia de lo raro? ¿De dónde surge esta extrañeza?</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">29 de mayo</strong></p>
<p>Gaza y Trump. El monstruo está ahí, cada día más fiero. Sólo nos desvía de esas barbaries la desolación por lo que ocurre a la puerta de nuestra propia casa: la muerte que acompaña a la llegada de un cayuco en la isla de Hierro. Tres niñas y cinco mujeres murieron en la orilla. Vivimos en el horror que las lágrimas no curan.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de mayo</strong></span></h3>
<p>A las vigas del molino las amenaza una especie de hormigas voladoras. Se busca información y se encuentra preocupación.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de mayo</strong></span></h3>
<p>Hubo un tiempo en el que <em>destacados</em> periodistas asumieron el riesgo de poner al Estado al borde del precipicio para acabar con el gobierno de Felipe González. Ellos mismos lo reconocieron de modos muy diversos. No estamos lejos de reeditar aquel despropósito; ahora contra el Gobierno de Pedro Sánchez.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de mayo</strong></span></h3>
<p>Ponemos en marcha la quinta edición de <em>Las Hurdes, tierra de mujeres</em>. No basta con actualizar los textos y llevarlos a imprenta. Las ventas, ahora, van a ser mucho más lentas y, en consecuencia, tenemos que darle otras expectativas del libro. Por ejemplo, incorporarlo a algún proyecto de promoción de la comarca o de reivindicación de determinados valores. ¿Habrá propuestas?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de mayo</strong></span></h3>
<p>Es domingo. Aún así la pensión es fiel a su cita sin tener en cuenta la <em>doménica</em>. Tranquiliza el aviso bancario. Doy cuenta de ello para que consten el hecho y su puntualidad en estos tiempos en que abunda la desconfianza sobre el valor de lo público.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de mayo</strong></span></h3>
<p>Aparece una legión de hormigas voladoras. Parecen caminar en busca de la luz y, cuando la encuentran, se detienen y agrupan. No sé si, llegados a este punto, <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">p</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">reparan la ofensiva o la defensa. Antes de que decidan, echo mano de un pulverizador matainsectos, de una mezcla de agua con lejía y, sobrepuesto al pánico, de una escoba que devuelve los restos a la tierra, lejos de las vigas antiguas de madera del viejo molino. Permaneceremos atentos a posibles represalias.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">23 de mayo</strong></p>
<p>En medio de unas gestiones rutinarias, me aseguran que la Diputación Provincial pretende encargar a nuestra asociación un trabajo sobre los valores inmateriales de Las Hurdes. No doy crédito <em>sensu stricto</em>. Con el Mapa Emocional en camino y SomosHurdes a la vuelta de la esquina, me da la risa. No consigo confirmar nada: ni material ni inmaterial.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de mayo</strong></span></h3>
<p>Llego al molino. Los pájaros cantan junto a mi ventana. Parece que están contentos&#8230; de verme. Prefiero no preguntárselo. Por si acaso.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de mayo</strong></span></h3>
<p>Se me había pasado la declaración del IRPF. Debe ser que, como me sale a devolver, no sentía la presión del plazo. Me lo he preguntado muchas veces: cómo es posible ser tan luterano con antecedentes tan católicos y, para colmo, apostatando de los unos y los otros.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de mayo</strong></span></h3>
<p>Los pájaros disfrutan de la buena temperatura y dejan rastros de su paso a lo largo y ancho de la terraza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de mayo</strong></span></h3>
<p>La educación infantil se sustenta sobre dudas y paradojas. Su fundamento implica, en primer lugar, el respeto. A los demás y a uno mismo. Sin embargo, a esta criatura le interesan los sables y los cañones. Un mal que, por generalizado, parece provenir del pecado original.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de mayo</strong></span></h3>
<p>Anoche, Eurovisión. Poco importaba el resultado. En un periodo en el que TVE parece haber renunciado a alguno de los valores que avalan a la televisión pública, la Española levantó la voz para romper la modorra de la UER.</p>
<p>La sugerencia de excluir a la televisión israelí del certamen musical&#8230; fue denegada de manera intempestiva por la propia UER.</p>
<p>La leve referencia de la delegación española a la barbarie israelí contra Gaza&#8230; mereció una amenaza de multa.</p>
<p>¿Quién podía, en ese contexto, sumarse sin rubor a la fiesta?</p>
<p>RTVE, pese a las amenazas de la UER, optó por una nota previa a favor de la decencia: “Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y Justicia para Palestina”.</p>
<p>¡Lo mínimo!</p>
<p>––––</p>
<p>Tras un sueño tranquilo, leo que <a href="https://elpais.com/television/2025-05-18/el-coraje-de-melody-no-puede-con-todo-y-el-disparate-del-televoto.html">Israel estuvo a punto de ganar</a>, que en el voto popular (lo llaman televoto) arrasó y que en el español Israel también ganó.</p>
<p>¿Qué dicen esos datos sobre Eurovisión y, si cabe, sobre España o Europa?</p>
<p>¡Lo peor!</p>
<p>– – – –</p>
<p>Porque detestamos el nazismo, nos repugna el semitismo. Y viceversa.</p>
<p>Entonces… ¿quienes propugnan o consienten el semitismo pueden defender o justificar el nazismo? Sin una actitud común frente a ambas barbaries, los que no pertenecemos a una de esas crueldades, solo podemos sentirnos amenazados.</p>
<p>¿Por ambos? Sí, pero, sobre todo, ¡por el que tiene más fuerza! Por la Alemania nazi, hace 90 años. Por el Israel expansionista que ampara el judaísmo oficial, de un largo tiempo a esta parte y ahora mismo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de mayo</strong></span></h3>
<p>Gran día. Tres de cuatro, más E. Jugamos, reímos, comemos, hablamos&#8230; Fastidia despedirse.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de mayo</strong></span></h3>
<p>Revisión ocular. El tratamiento da buenos resultados. No cura, pero estabiliza la amenaza. La doctora traslada las buenas noticias. Luego fija la fecha de la próxima revisión. Dice que en doce semanas. ¿El 8 de agosto? Ella la fija el 12. Parece poca cosa&#8230; si todo va bien.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de mayo</strong></span></h3>
<p>Hoy no encuentro cosa más casposa que los sanisidros capitalinos y su celebración en la pradera con los políticos de los partidos mayoritarios, sin distinción de clase, con cara de obligación tonta y sonrisa boba. Esta fiesta se asemeja a la Feria de Abril sin faralaes aunque con algún traje y corbata. Puesto a elegir, me quedo con la tomatina, que también tiene lo suyo. ¡Qué jolgorio!</p>
<p>Debe ser que no estoy de buen humor.</p>
<p>He pasado buena parte de la mañana tras unas llaves que perdí en el supermercado o en el macrocentro comercial próximo. No estaba seguro. Lo comprendí al regresar a casa, cuando advertí que solo podría entrar a cabezazos. Resuelto el primer problema, con la aparición de A., volví sobre mis pasos, uno tras otro, en vano. Acudí al puesto de información y, tras una consulta telefónica, me pidieron que esperara a un vigilante para que me acompañaría a las dependencias seguratas. Alguien había encontrado las llaves y las había trasladado a buen recaudo. Tranquilizado ya, tuve que esperar durante más de un cuarto de hora al vigilante para que me condujera a sus dependencias. Hice el camino inquieto, acompañando a un tipo cuya mera apariencia acojonaba, hasta un lugar lejano, lóbrego y subterráneo. En el último resquicio, medio a oscuras, apareció, detrás de una ventanilla (supongo, que blindada), otro tipo más convencional que me hizo suscribir un documento como requisito previo a la devolución de las llaves. Al salir, fui consciente de los vericuetos que había recorrido mientras vigilaba los movimientos del imponente <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">vigilante. Tras ciertas dudas, encontré la nave principal del centro comercial. Tenía las llaves en el bolsillo y estaba vivo. Eso era lo importante y en ese orden. Regresé a casa: después del acojono, victorioso. Me recibieron con una mirada en la que parecían decirme ¡gilipollas!. Lo entendí sin más palabras.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">14 de mayo</strong></p>
<p>Cada año cambia el sistema para la declaración de la renta. Me dan ganas de no presentarla. Pero temo que eso sería aún peor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de mayo</strong></span></h3>
<p>Hay días en los que el compromiso diario con este Diario se convierte en un incordio que trato de sobrellevar con disciplina. Hoy, haciendo honor a la fecha, me viene a la memoria un recuerdo infantil en forma de cantinela: «el 13 de mayo / la virgen María / bajó de los cielos / a Cova de Iría. / Ave, ave&#8230;».</p>
<p>Una vez crecido y descreído, acudí a Fátima para satisfacción de dos personas que con ese viaje daban por asumidos unos hechos que no les resultaban especialmente satisfactorios. En mi memoria guardo cómo C., a sus muchos años, pudo encaramarse a un lateral del altar para sumarse al coro oficial <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">y</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> cantar a pleno pulmón cánticos religiosos&#8230; en portugués, un idioma que desconocía por completo. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Desde entonces, a sabiendas de que el entusiasmo conduce al espejismo, me habría gustado creer en un prodigio sobrenatural: en el último milagro atribuido a aquel lugar y a tres pastorcillos ignorantes. </span></p>
<p style="text-align: center;">&#8211; &#8211; &#8211;</p>
<p>Esta fecha, no obstante, tiene otro motivo de celebración que cumple 15 años.</p>
<p style="text-align: center;">&#8211; &#8211; &#8211;</p>
<p>Y a última hora, un motivo de lamento : la muerte de Pepe Mujica, la muerte de una manera, digna y decente, de hacer política. ¿Cómo no le íbamos a querer?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de mayo</strong></span></h3>
<p>A vueltas con el seguro de la vivienda. Me enmiendo a él para que se encargue de resolver el problema de unas filtraciones que han originado goteras al vecino del piso inferior. El inspector tardó en venir a comprobar el desaguisado y, para empezar, desaguisó al vecino de la planta inferior abriendo un boquete en la escayola del techo de su cuarto de baño. Así coligió que el problema estaba en la terraza. Quedaron en enviar un informe.</p>
<p>A base de rogar con insistencia el contenido del informe, siete días después lo remiten para decir que la cosa no va con ellos. Sin más. Ahora entra en juego la Comunidad, que&#8230;  Podría seguir&#8230; pero no juego a las adivinanzas cuando hay truco asegurado al otro lado de la mesa. ¿Cuándo terminaremos este episodio?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de mayo</strong></span></h3>
<p>Por razones bastante absurdas me viene a la memoria un tiempo en el que unos cuantos jovenzuelos jugábamos a teorizar sobre el teatro como instrumento revolucionario o, al menos, como un estímulo para cambiar la sórdida realidad de aquellos años. Nos reuníamos, casi de madrugada, en los bajos de un garito pensado para otros afanes menos sesudos, en el que reinaba el humo en mucha mayor medida, por meras razones crematísticas, que el alcohol.</p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Allí nos convertimos –siquiera durante un periodo– en fieles devotos de Bertold Brecht. Él nos sedujo e</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">n medio de la niebla; la del garito y la de la sociedad. Pero nuestro propósito no consistía tanto en experimentar o debatir sobre dramaturgia como en cambiar el mundo. Y hacerlo por métodos materialistas y racionales. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Brecht nos hizo dudar de las emociones para priorizar la acción que sólo podía surgir del raciocinio. El teatro o la poesía brechtiana imponían su lógica: ver, analizar, actuar. Las emociones suscitaban a lo sumo compromisos aparentes y efímeros. La revolución había que conquistarla con las convicciones que alimentaba un realismo, sin sentimentalismos ni magia, que se nos escabullía cada amanecer.</span></p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">10 de mayo</strong></p>
<p>Anticipamos el cumpleaños de S. Una buena excusa para un rato mejor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de mayo</strong></span></h3>
<p>En medio de la resaca papal, vuelvo a lo doméstico, a lo íntimo. Esta fecha rebosa contradicciones, porque remite a un cumpleaños doble que solo uno celebra.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">8 de mayo</strong></p>
<p>Allí estábamos. Viendo pasar el tiempo. Esperando el veredicto de las señales de humo. Aprovechando el hueco para felicitar a Eli.</p>
<p>Luego, hubo humo blanco. ¿Qué ha pasado? Que Robert Francis Prevost Martínez <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">se llama ahora Leon XIV. Las opiniones se dividen, aunque la mayoría a la que escucho parece animarse con el beneficio de la duda.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de mayo</strong></span></h3>
<p>Entro en el baño de unas oficinas, porque siento el apremio de orinar. Situado ya frente a la taza del water, me sorprende un letrero: «Si no sabes mear de pie, mea sentado». Me asalta la risa y apunto fuera del tiesto.</p>
<p>Concluyo: los mensajes, para ser eficaces, no deben distraer del objetivo. Ya lo intuí, hace algún tiempo, en un área de descanso aragonesa. Allí el cartel sugería: «Se ruega orinar dentro de los parámetros del inodoro». Una sugerencia inequívoca.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de mayo </strong></span></h3>
<p>El especialista del seguro diagnostica lo previsible: la gotera del vecino guarda relación con el desagüe de mi terraza. A él le protegerá el seguro. A mí&#8230; casi prefiero que no, aunque solo sea para terminar antes y para no meterme en líos con la comunidad de vecinos. La tranquilidad es temporal. Hasta el próximo chaparrón, que, según las previsiones, llegará pasado mañana sin falta&#8230; Por fastidiar.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de mayo</strong></span></h3>
<p>La lluvia no cesa. La noche cae a media tarde. El granizo sacude las cubiertas de la terraza. El ánimo se desanima. El diluvio precede al apocalipsis. ¡Aúpa!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de mayo</strong></span></h3>
<p>Trato de buscar los trabajos que encargué a Javi para TeleNoticias, un canal informativo dirigido a todos los hispanohablantes del continente americano. Pretendían fijar criterios asumibles por el conjunto de los habitantes de todos los países y de las diferentes clases sociales. Aspiraban a establecer un lenguaje «neutro» que sirviera de orientación, o de norma, a los profesionales de la cadena para evitar distorsiones en una audiencia en la que el idioma común a veces resulta menos común de lo que parece, porque genera equívocos y distorsiones aparentemente inexplicables.</p>
<p>Entre esos cuadernos y apuntes aparece, sin saberlo ni recordarlo, un documento titulado <em>La tragicomedia de Eugenio Orozco (Crítica de la razón urbana)</em>. Parece un cuento largo o una novela corta. Y tengo la impresión de no haberlo visto antes. Miro, leo, río. Me emociona el ingenio cuco.</p>
<p>Lamento que no lo terminara. Y, también, que no me haya llegado la versión íntegra o final, porque hay pistas de que el texto sobrepasó ampliamente lo guardado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de mayo</strong></span></h3>
<p>Concluyo <em>El loco de Dios en el fin del mundo</em>. Su lectura me ha resultado apasionante e inclasificable: ensayo, libro de viajes, crónica, novela, entrevistas, periodismo&#8230; Todos los géneros en uno. Una invitación a la reflexión a través del encuentro (y el enfrentamiento) entre fe y razón. Al fondo, un papa (Cercas lo escribe siempre con minúscula) que cree en lo que dice y que actúa con determinación y prudencia. Y al final (o en el fondo) siento una emoción que remueve las certezas de la pastoral y del dogma.</p>
<p>Un par de semanas después de la muerte de Francisco y unos días antes de que comience el Cónclave habrá que repensar sobre lo uno y lo otro. A los cardenales tal vez les viniera bien una lectura sosegada de este relato. También a los no creyentes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de mayo</strong></span></h3>
<p>Tengo prevista una cita en el Molino. La invitada se retrasa más allá de lo inevitable. Un problema familiar la ha retenido. Posponemos el encuentro a mañana. Aceptado el retraso, nos reclaman desde Sanse: una lluvia torrencial, una gotera que amenaza la vivienda de un vecino, el temor a un cataclismo&#8230; Adiós a la reuniones. Vuelta a casa con el susto en el cuerpo en medio de una lluvia torrencial. Amainado el temporal comprobamos que el susto no merecía tanto disgusto. Aunque cabe temer que el seguro dilate la solución. Veremos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de mayo</strong></span></h3>
<p>El gran puente de escolares y madrileños apenas se nota en el pueblo. Me afano en la redacción de textos que deberemos incorporar al Mapa Emocional. Es tiempo de ponerse a ello.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">30 de abril</strong></p>
<p>Llueve detrás de los cristales. El santorrostro que nos acompaña cada amanecer se cobija detrás de la persiana. Me gustan estos animales que caminan en vertical <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">desconociendo el vértigo.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de abril</strong></span></h3>
<p>La Diputación ha dado señales de vida. El libro que no pedimos cuenta con una financiación que desborda sus necesidades. Habrá que adosar al empeño otros propósitos. Del Grupo de Acción Local seguimos a la espera. Todo depende del más allá (de la comarca) que reside en Mérida.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de abril</strong></span></h3>
<p>El gran apagón. Descubrimos la importancia de una vela, echamos de menos una radio a pilas y descubrimos el silencio que anima a la lectura. La incertidumbre vuelve a demostrar su consistencia en un tiempo en el que muchos reparten certezas a granel.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de abril</strong></span></h3>
<p>Habría comprado y leído el último libro de Javier Cercas, porque así lo vengo haciendo cada vez que aparece una obra suya. Pero en esta ocasión el marketing ha sido irrefutable. Nunca se pudo imaginar una promoción más masiva y cualitativa.</p>
<p>¿Puede un ateo aceptar la razón de la divina providencia? La coincidencia de la muerte del protagonista con la <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">aparición del libro va más allá de la casualidad. Y no sé si al lector, como a mí en estos días, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">la coincidencia </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">le distrae o le condiciona. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Cabe suponer que el Sínodo no elevará al dogma católico el significado de la superposición de ambos acontecimientos y trasladarlo al resultado de la votación del nuevo Papa. ¿Aceptaría Cercas? ¿Debería pensárselo? Tampoco estuvo muy convencido cuando, desde el Vaticano, le hicieron la propuesta del viaje a Mongolia. Y hasta donde donde hemos llegado.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de abril</strong></span></h3>
<p>Hoy se celebra el funeral de Francisco, un Papa admirado (sobre todo en estos días) más por sus gestos que por su coherencia. Un Papa de paradojas. Da la impresión de que quienes admiran en mayor medida los detalles de su ejercicio papal lo hacen desde el profundo conocimiento de la realidad de la Iglesia. Y que quienes más se niegan a valorar tales sugerencias y condenan su papado desconocen esa realidad, tan simbólica como poderosa, que impide desde su pureza ideológica que un Papa, por ejemplo, pueda ser buena persona. E incluso creer en Dios, teniendo a la vista lo que tiene a su lado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de abril</strong></span></h3>
<p>Los pensionistas por cuenta del Estado tenemos, al menos, una certeza: la puntualidad del pago. Sobre lo demás caben debates de desigual interés e importancia. Pero, al menos, algo parece asegurado los días 25 de cada mes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de abril</strong></span></h3>
<p>Del Papa a Trump y tiro porque no hay otra. Sobre el primero se puede discutir. Sobre el segundo, todo está discutido: se trata de un animal irracional. Francisco representa la fe como fruto de una emoción. El presidente de los USA repugna a cualquier sentimiento noble; e incluso a cualquier pensamiento razonable.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de abril</strong></span></h3>
<p>Me gusta el 23A.</p>
<p>Por la fiesta del libro y la flor, pese a su tufilllo intelectual y machista, pero, me gusta el 23A, con mayor motivo, por la reivindicación del movimiento comunero, reducida al ámbito de Castilla y León y apagada por sus connotaciones sociales y políticas. No nos hacen falta reyes de consumo rápido <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">ni santos</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> con </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">camuflaje florido.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de abril</strong></span></h3>
<p>Estoy emPAPAdo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de abril</strong></span></h3>
<p>Ha muerto el Papa Francisco. Es hora de valoraciones y contradicciones. En ese maremagnum que absorbe o recluye al resto de la información encuentro una referencia que me impresiona y que desconocía: <a href="https://elpais.com/espana/2025-04-21/habla-diego-el-primer-transexual-que-se-reunio-con-el-papa-fueron-90-minutos-de-estar-en-el-cielo-por-un-rato.html">la recepción de 90 minutos que el Papa ofreció a Diego Neira</a>, un hombre trans, y a su pareja Macarena, tras recibir una carta en la que contaba a Francisco su dolor por el ataque del que había sido víctima en Plasencia por parte de un cura.</p>
<p>No acierto a explicar cómo algo tan impresionante me había pasado inadvertido. Más tratándose de una persona residente en Plasencia. Su experiencia impresiona. Y su relación con el Papa muerto hoy da cuenta de un prodigio. Ahora pienso que, desde esa perspectiva, tal vez tenga sentido que exista un Papa. Aunque solo sea por esos 90 minutos, más sus conversaciones posteriores, en los que Diego estuvo en el cielo.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">20 de abril</strong></p>
<p>¡Muera la inteligencia! Este grito se renueva con insistencia en estos tiempos absurdos. El original se le atribuyó al general Millán Astray en el acto celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca como réplica a la intervención anterior (<em>«Venceréis, pero no convenceréis</em>«<em>)</em> del rector Miguel de Unamuno en los albores de la guerra civil y de la Dictadura franquista. Luis Portillo sintetizó aquel arrebato legionario en un eslogan que se convirtió en referencia textual.</p>
<p>Tampoco Donald Trump ha gritado textualmente «<em>Muera la inteligencia</em>«, pero somos muchos los que, con sano juicio, creemos que eso es exactamente lo que piensa y lo que pretende porque actúa en consecuencia. Su amenaza a la Universidad de Harvard impide cualquier duda.</p>
<p>Para evaluar la dimensión de la barbarie trumpista nada mejor en este fin de semana que releer el artículo de Siri Hustvedt <a href="http://elpais.com/noticias/siri-hustvedt/"><em>El fascismo en Estados Unidos</em></a>, publicado en <em>Le Monde</em> y, días después, en <em>El País. </em></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de abril</strong></span></h3>
<p>Otro desayuno estimulante. Ayer fue con Pilar y Joaquín. Hoy con Jesús. En todos los casos introducidos por V. y JJ. Da gusto compartir –tal vez sea más exacto escuchar y atender– las experiencias de personas que proclaman el valor de sus raíces con una mirada que trasciende lo individual para reivindicar los valores colectivos. Cuando el lugar explica la experiencia personal. Y viceversa.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de abril</strong></span></h3>
<p>Desayunamos con el Mapa Emocional en primer término. Asumo que hay días en que el objetivo parece más asequible que en otros momentos u ocasiones. No había dormido bien, pero, pasada la reunión y el desayuno, me desquité con la siesta del burro. Había tarea por delante. Definir, concretar, repartir tareas y responsabilidades&#8230; Me puse a ello.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de abril</strong></span></h3>
<p>Comida familiar en Salamanca. Ni muchos ni bien repartidos, pero una oportunidad para encontrarnos y poner algunos asuntillos sobre el mostrador, para recordar así la tienda del abuelo Pepe, el único abuelo al que conocí. La reunión resultó más que saludable e incluso sorprendente. No tenía demasiadas noticia de K. Me sorprendió. Pese a su juventud, un tipo con historia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de abril</strong></span></h3>
<p>Me aturde la cháchara a primera hora de la mañana. De los ecos del río cercano y caudaloso paso al bullicio sin pausa de una voz que traspasa mis oídos e incluso mis audífonos. ¿Cómo sobrevivir a este arrebato? No cabe huir.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de abril</strong></span></h3>
<p><img decoding="async" class="wp-image-21920 aligncenter" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-300x221.webp" alt="" width="451" height="332" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-300x221.webp 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-150x110.webp 150w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-768x565.webp 768w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-571x420.webp 571w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-80x60.webp 80w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-696x512.webp 696w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-24x18.webp 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-36x26.webp 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas-48x35.webp 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2025/03/Druidas.webp 900w" sizes="(max-width: 451px) 100vw, 451px" /></p>
<p>Recupero esta fotografía de un cónclave de druidas en lo más alto de Las Hurdes. ¿Qué tiempos! ¡Qué personajes! Hoy he visto pasar a Amador como una sombra. Un tipo sorprendente. Descreído de sí mismo y rodeado de creyentes. Un personaje que se alimentaba de información y de sueños. Sin él no habría <em>descubierto</em> Las Hurdes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de abril</strong></span></h3>
<p>Ha muerto Mario Vargas Llosa.Tuve la oportunidad de entrevistarle en Salamanca, primero, y en Madrid, años después, en un par de ocasiones. Le leí siempre con asombro y placer. Cuando sus planteamientos ideológicos colisionaron –muchas veces– con los míos, le agradecí que me obligara a afinar y refinar mis respuestas. Su obra literaria le hizo imprescindible.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de abril</strong></span></h3>
<p>Mi primera aproximación al periodismo, tan repentina como perdurable, estuvo relacionada con la información deportiva. Sin embargo, solo me consideré miembro de la <em>secta</em> cuando me asignaron la tarea de asumir la crónica de sucesos. Entonces descubrí el extraordinario valor del género negro y la repugnante porquería del amarillismo sin contexto. Así empecé a sentirme periodista y a exigirme ejercer el oficio con una perspectiva social, la que establece el contexto de los asuntos que se consideran anómalos.</p>
<p>Hay crónicas de sucesos para enmarcar. Por ejemplo, la que Elena Reina firma hoy en <em>El País</em> bajo el título <em><strong><a href="https://elpais.com/espana/2025-04-13/balazos-familias-desplazadas-casas-calcinadas-y-una-nina-muerta-un-rincon-sin-ley-en-plasencia.html">Balazos, familias desplazadas, casas calcinadas y una niña muerta: un rincón sin ley en Plasencia</a></strong></em>. Su lectura me remite a mis comienzos, a lo que yo quise hacer como cronista de sucesos. Y, sobre todo, al contexto de un barrio prohibido de mi infancia, a un lugar oscuro e impenetrable para los niños que creíamos vivir en el edén.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;">12 de abril</strong></p>
<p>En estos días en el molino se hace consciente mi vida contra corriente. Llego a este espacio singular cuando mis amigos no están. Con alguno me he debido cruzar por la camino. ¿Quién huye?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de abril</strong></span></h3>
<p>Vuelve la lluvia. El molino también la espera. Será una Semana Santa pasada por agua. ¿Y sin torrijas?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de abril</strong></span></h3>
<p>Ex-rectores y <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">otros ex-altos cargos</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> de universidades públicas </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">se fugan a las privadas. ¿Con el ánimo de estimular el nivel académico de la universidad española?</span></p>
<p>– A mí me da la risa. ¿Y a a ellos?</p>
<p>También.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de abril</strong></span></h3>
<p>Nos piden que utilicemos fotocopias en color para completar el papeleo necesario para generar el certificado digital con el que podremos realizar gestiones en las diferentes administraciones. Ese detalle nos obliga a acudir a un establecimiento de reprografía. Me sorprende la empleada al ver que los papeles a copiar incluyen fotografías de personas concretas y su DNI.</p>
<p>– No puedo hacer fotocopias de la documentación de personas que no estén presentes.</p>
<p>– Resulta curioso que la administración nos exija una documentación que usted considera ilegales&#8230;, respondo.</p>
<p>La empeada pareció resignarse. Hizo las fotocopias, pero se saltó una de las páginas y repitió otra. Cuando advertí el desajuste, volví a la reprografíadora. Estaba otra dependiente, que no planteó la más leve pega.</p>
<p>¿Hicimos todos lo correcto?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de abril</strong></span></h3>
<p>Con la IA de la mano algunas tareas se simplifican tanto como se despersonalizan. Con la IA de la mano hay que duplicar el tono emocional. La IA puede resolver un problema, pero no nos hará a llorar. ¿O se trata de un nuevo prejuicio?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de abril</strong></span></h3>
<p>Día de trámites. Las solicitudes para AlmaHurdes se amontonan y la burocracia nos corroe. A medida que se consumen los plazos las expectativas decaen. Al mismo ritmo que la impotencia y el enojo.</p>
<p>Para relajarme me transformo en «manitas» con el propósito de recubrir con silicona el armario metálico de la caldera de gas. Convencido de que, cuanto más avanzo, más estropeo, cejo en mi empeño. Más que ayuda, buscaré auxilio.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de abril</strong></span></h3>
<p>Cuatro años no es nada. ¿Nada? Pues G. lleva ese rato haciéndose notar y haciéndonos reír. ¡Menudo pájaro! Son razones para echarlo de menos, como otros muchos días. Hoy, más.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">5 de abril</strong></p>
<p>Del <em>black panthers</em> al <em>elbows up</em>. Deporte y política. En México 1968 los panteras negras Jonhn Carlos y Tomy Smiht convirtieron su puño enguantado en una reivindicación, la de los derechos de los ciudadanos negros. Ahora son canadienses quienes resucitan para la vida pública un mensaje que se hizo popular en el fútbol americano: el <em>Puños arriba</em> que proclamaba Gordie Wowe, símbolo de ese deporte en su país. En su momento ese desafío carecía de intencionalidad política, aunque sí deportiva. Donald Trump les ha forzado a traspasar la frontera. El magnate ignora que los símbolos tienen un poder que va más allá de lo inmediato.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de abril</strong></span></h3>
<p>Solicitar una subvención no es tarea fácil. La burocracia tiene casi siempre algo tenebroso y, a la ve, oculto. La tramitación que habíamos preparado ayer habría gozaba del visto bueno inmediato de la autoridad competente. Pero faltaba una firma, que suponíamos no corría prisa. Pero hoy, justamente hoy, cuando hemos enviado los papeles, nos advierten de que el certificado digital con el que pretendíamos cerrar la operación administrativa ha caducado. Hoy, justamente hoy. Ahora el plazo de solicitud acecha, nos pone contra las cuerdas. Mi grito de cabreo se ha oido en Pernambuco, pero las autoridades competentes están aún más sordas que yo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de abril</strong></span></h3>
<p>Llueve, pero sin la furia de semanas atrás. Eso parece hoy. Mañana ya veremos.</p>
<p>Al margen de la meteorología, corroboro una vez más que me pierdo en el orden. Me empeño en organizar las notas, los escritos, los papeles y hasta los pañuelos con una lógica inflexible y aplastante, pero diez minutos después confirmo que solo consigo ubicar el cajón de los canzoncillos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de abril</strong></span></h3>
<p>Mañana de tanatorio. Somos pocos los allegados. Me llama la atención la pena que transmiten los más jóvenes. ¿A los mayores la sucesión de muertes nos hace callo o todo se relativiza en vísperas de la nuestra?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de abril</strong></span></h3>
<p>Revisión de los audífonos. Estoy hecho un lío. Oigo más y mejor que sin ellos, pero no acabo de precisar cómo se puede conseguir una mayor mejoría respecto a la calidad de lo que escucho a través de ellos. Los sonidos graves se pierden, los agudos chirrían. Los aparatos me han costado una pasta, pero eso no basta para reconocer que sin audífonos hubo un tiempo en el que oía mejor. Me cuesta aceptarlo. Por eso hago precisiones sobre los graves, los agudos, los gritos de los niños o los susurros de la viejos. La tecnología no alcanza a la naturaleza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31 de marzo</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El Senado acoge un acto dedicado a la España Rural. El ambiente es frío. Los intervinientes lo hacen en nombre de su militancia política –colores al margen– y su experiencia concreta como responsables públicos. El tono mayoritario, pretendiendo lo contrario, refleja más resignación que estímulos. </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de marzo</strong></span></h3>
<p>De vuelta a casa para estar pronto de vuelta al molino, por lo que volveremos a casa para volver al molino y así sucesivamente. Volver, volver&#8230; ¿Esto no era lo del eterno retorno que alentaron los estoicos y del que también lucubró Nietzsche? ¿Verdad?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>29 de marzo</strong></span></h3>
<p>Reconforta la entrevista de <a href="https://elpais.com/ideas/2025-03-29/manuela-carmena-jurista-me-lleve-una-desilusion-creia-que-los-activistas-eran-los-mas-indicados-para-la-politica.html">Berna González–Harbour a Manuela Carmena</a>. Mas allá y más acá de la ideología, la actitud.</p>
<p>El esto del día se hace mas llevadero con un buen prólogo.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">28 de marzo</strong></p>
<p>Ronda de consultas: el Mapa Emocional, SomosHurdeS. Ilusiona y asusta. El riesgo existe, pero la resignación a la rutina mata antes de tiempo. Y ahí andamos: queriendo sobrevivir.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">26 de marzo</strong></p>
<p>Vuelvo al centro de menores. Pienso en S. Me asoman una lágrima y una sonrisa. Luego, el agrio sabor de la impotencia.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>25 de marzo</strong></span></h3>
<p>Toca uno de esos días en los que la madeja sea convierte en lío y más vale desprenderse del ovillo que seguir intentando desatascar el cordel.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de marzo</strong></span></h3>
<p>El proyector del centro escolar era un despropósito. La proyección trapezoidal, la escasa luminosidad, el deficiente sonido&#8230; Sin embargo, en el Centro de Menores todo aquello pasaba desapercibido. La mala calidad de la proyección de <em>El 72</em> no impidió descubrir la emoción de un relato formidable de una época–ojalá, para bien, irrepetible. Sin embargo, allí estaba un grupo de menores, procedentes del África subsahariana, que impedía la más leve nostalgia. Estos chavales reclaman mucho más apoyo. De comprensión&#8230; ¿hablamos?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de marzo</strong></span></h3>
<p>«En España no nos faltan huevos». Un telediario de televisión incorpora este rótulo a la información sobre las repercusiones del conflicto entre Trump y buena parte del mundo. Viene a decir la información que no todos los países son autosuficientes en tan delicada materia, dado el desigual reparto de gallinas entre unos lugares y otros.</p>
<p>No consigo contextualiar el problema. Leído el rótulo, mi cabeza huye del contexto: «En España no nos faltan huevos». ¿Eso es bueno? ¿Malo? ¿De qué huevos estamos hablando? ¿De gallina, avestruz, codorniz&#8230;? ¿O directamente de testosterona?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de marzo</strong></span></h3>
<p>Encuentro en <em>El País</em> una glosa necrológica sobre George Foreman, un boxeador legendario, a juicio del firmante y del medio que la publica.</p>
<p>Ahora que habíamos convenido que las corridas de toros no son una manifestación artística –por lo que, razonablemente, algunas instancias vetan sus referencias en medios bien pensantes–, ocurre que esos mismos medios ilustran la lidia a puñetazos, en ocasiones no extrañas con consecuencia de muerte, entre bárbaros a los que se reconoce como héroes.</p>
<p>Algunos buscan, e incluso encuentran, modos y maneras de explicar esas contradicciones. Otros abundan en la glosa de la barbarie:por ejemplo, ensalzando hasta la náusea a salvajada de ese supuesto deporte que representa un tal Tupuria.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">21 de marzo</strong></p>
<p>Esta fecha podría servir como Día de La Madre, pero estaría cargado de nostalgia. Preferiría celebrarlo, tal vez, el 17 de abril.</p>
<p>El paso del tiempo cambia las perspectivas cuando ya de nada sirven los lamentos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de marzo</strong></span></h3>
<p>Me llama la atención la cantidad de editorialistas que proliferan en periódicos y emisoras de radio. Antes, un medio de comunicación solvente estaba repleto de informadores y acudía a unos pocos colaboradores para trasladar sus opiniones a partir de los datos conocidos. Era así o así debía ser. Sin embargo, en los tiempos que corren la información la elaboran los opinadores y, de vez en cuando, surge un editorialista que informa. Raramente, porque estos también van a lo suyo. Al ciudadano solo le cabe militar.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">19 de marzo</strong></p>
<p>Años atrás este era el Día del Padre. Me suena a antiguo. No obstante, mis hijas me felicitan; es decir, festejan al antiguo. Les agradezco el detalle con ironía. La felicitación al padre por las hijas que tiene tal vez tenga algo de autofelicitación. Solo así cabe explicar la generosidad que muestran a su progenitor.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de marzo</strong></span></h3>
<p>El debate sobre la acogida de menores por parte de las Comunidades Autónomas apesta. Solo sirve para demostrar que la sociedad a la que muchos aspiran solo tiene un elemento de unión: el egoísmo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de marzo</strong></span></h3>
<p>Me empiezan a obsesionar los nuevos proyectos en los que me he metido y me preocupo no tanto por el malestar compulsivo propio de un nuevo empeño como, sobre todo, por haber inducido a unas cuantas amigas (mayoritariamente son ellas) tan voluntariosas como resistentes. De repente, cuando todo parecía abocado al fracaso, han surgido algunos apoyos de ciertas instituciones que nos impelen a tirar hacia adelante. Y ahí andamos o, al menos, yo ando. En el dilema clásico: o susto o muerte.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>16 de marzo</strong></span></h3>
<p>Vuelta a casa con escalas: Boadilla, Sanse, Alcobendas, Sanse&#8230; Cuando llega la hora de volver definitivamente a casa la calefacción ha hecho su trabajo. Hacía falta.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>15 de marzo</strong></span></h3>
<p>Ha dejado de llover. El molino luce espléndido, pero el río protagoniza el espectáculo de luz y sonido.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">14 de marzo</strong></p>
<p>Hoy es viernes, pero me he empeñado en que parezca domingo.</p>
<p>La reunión de la víspera presagiaba un digestión con resaca, pero entre la noche y el día se intercaló un cumpleaños que conjuró los atisbos de mal rollo. Y así el día laborable se transformó en fiesta de guardar.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de marzo</strong></span></h3>
<p>El agua explica la orografía de Las Hurdes dibujando un paisaje formidable, no siempre apacible, a través del cauce de ríos, gargantas o meandros. El agua expresa a su modo el gozo de lo apacible que en momentos como estos se viste de pasión e incluso de violencia. El sonido abruma.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de marzo</strong></span></h3>
<p>Doble sesión con María José e Isabel. Un día, en Pino; al siguiente, en Plasencia. Traen, por separado y por juntas, momentos y recuerdos de otro tiempo que adquieren una nueva dimensión en el molino hurdano o en la plaza placentina. Por el tiempo transcurrido, por los distintos ámbitos de nuestras actividades y, sobre todo, por las ausencias se tejen complicidades y afectos sin ambages. Merecería la pena repetir.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de marzo</strong></span></h3>
<p>Paso dos semanas pendiente de las previsiones meteorológicas tratando de eludir las catástrofes que se anuncian. Sin tiempo ya para prolongar la espera de la llegada de un tiempo en calma, acabo metido en el charco. No obstante, puedo escribir tras haber alcanzado el destino pretendido.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de marzo</strong></span></h3>
<p>Viendo pasar el tiempo con ruido de lluvia tras los cristales.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">9 de marzo</strong></p>
<p>El fantoche que desquicia al mundo con su mano al alcance del botón nuclear puede acabar con la humanidad. No es elmúnico procedimiento imaginable por mente tan repugnante. Aún le caben otras vías para lograr el mismo objetivo. El fantoche las conoce y las maneja. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">No practica el juego del loco, aunque la verdad sea que está loco.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Un temblor o un nuevo brote psicótico separan al mundo de su definitiva ruina. O</span> aún peor. Cada vez hay más gente que le apoya y, supuestamente, le comprenden, aunque sus capacidades excluyan el raciocinio y, por supuesto, la comprensión de los efectos de cada brote del psicótico.</p>
<p>Un fantoche, sí, maneja el mundo sin necesidad de recorrerlo. Qué tiempos aquellos en los que soñábamos con un fantasma que recorría Europa…</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de marzo</strong></span></h3>
<p>Veo a M. en la fiesta y no me cabe la menor duda de que merece la pena defender aquello en lo que una (este es el caso) firmemente cree. Y yo me siento orgulloso de que así sea.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de marzo</strong></span></h3>
<p>Los judíos fueron víctimas del nazismo. Los palestinos lo son ahora del estado judío. ¿Dónde quedaron las alianzas? ¿Y la dignidad?</p>
<p>Del «a por los judíos» al «que vienen los judíos». ¿Era eso la banalización del mal?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de marzo</strong></span></h3>
<p>Las tertulias que promueven los medios de comunicación han dado paso al chismorreo de las redes. Y los ciudadanos parecen obligados a decantarse por los unos o las otras; empujados a un debate público sin otras referencias o argumentos complejos. Y por supuesto, sin advertir que una cosa es predicar y otra, dar trigo.</p>
<p>Hablar se convierte en un hecho gratuito, pero no desinteresado. Lo que las tertulias y las redes proclaman solo confunde. No solo por su parcialidad o su simplismo, sino porque, en el mejor de los casos, y más allá del debate ideológico –que tampoco es frecuente–, esconden la complejidad de las opciones y sus efectos, . El debate ideológico debe profundizar en el trigo; y en la prédica, los charlatanes. Y entre lo uno y lo otro, el ciudadano tiene que aspirar a defenderse.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de marzo</strong></span></h3>
<p>Sigo buscando lo que no encuentro y, en contrapartida, encuentro lo que no busco. Por ejemplo: entre notas y apuntes añejos se me aparecen algunas cartas dirigidas a mi padre para contarle, una vez muerto, lo que no fui capaz de decirle cuando estaba vivo. He pensado algunas veces en subir aquellas reflexiones a este diario, pero no encajan con la banalidad que abunda en este espacio. Lo dejo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de marzo</strong></span></h3>
<p>Paso la mañana buscando un documento entre los múltiples discos en los que he ido escondiendo (aunque el objetivo era guardarlos) documentos pasados que me permitan  en caso de necesidad (como es el caso) avanzar en gestiones venideras. Ni pa´trás. Apenas he encontrado un sucedáneo de lo que buscaba y solo me queda esperar a reencontrar el documento, impreso en papel, en mi próxima visita al molino. Un desastre, porque escondo (más que guardo) los archivos de una manera deslavazada, con redundancias atosigantes y ausencias incomprensibles que impiden recuperar el tiempo perdido y, lo que es peor, añadir al olvido el extravío.</p>
<p>En contrapartida me han aparecido algunas anotaciones que me han divertido, aunque dos horas después ya no sé ni dónde están ni para qué podrían servir.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de marzo</strong></span></h3>
<p>“Una mano no aplaude sola”. Este dicho saharaui destaca el valor de lo comunitario. Vivimos momentos en los son necesarias muchas manos para acallar el griterío y los puñetazos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de marzo</strong></span></h3>
<p>Reinciden los ecos de la noche anterior. Me abruma la mierda que vamos a dejar a quienes nos sucedan. ¿O aún hay tiempo y lugar para apartar tanta ignominia? Un hombre solo no puede equivocarse tanto. En este thriller hay muchos asesinos, innumerables cómplices y una galaxia de imbéciles. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de marzo</strong></span></h3>
<p>Sigo paralizado tras la escena de Volodimir Zelenski acosado por Donald Trump y su mamporrero J.D. Vance. No consigo sentirme espectador de este abuso y, por ello, vuelvo una y otra vez a confirmar la ignominia. Me siento personalmente agredido por quien desprecia cualquier argumento razonable. No sé si será posible superar tanta sinrazón, pero quiero pensar que será imposible olvidarla.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de febrero</strong></span></h3>
<p>Termina «febrero, el mocho».</p>
<p>La duración de los meses se grababa en la escuela con una regla nemotécnica inolvidable: «Noviembre tiene 30 días, como Abril, Junio y Septiembre. Los demás, 31, menos Febrero, que es mocho, y tiene 28». Al cabo de los años la duración de los meses está asociada indisolublemente al nombre de cada uno de ellos. Pero hubo un tiempo el que la musica o la rima del «mocho» nos ayudaron a saber hoy es fin de mes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de febrero</strong></span></h3>
<p>No puedo escapar de la ciénaga informativa. Me asombra la desfachatez del presidente de la Generalitat Valenciana, que busca desesperadamente entre sus colaboradores a quién responsabilizar de las víctimas de la Dana. Huele a muerto. Y pasa lo habitual en estos casos: que, cuanto más se mueve el cadáver, más se multiplica el hedor. Insoportable.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>26 de febrero</strong></span></h3>
<p>Tiempo de crisis. Sin escapatoria. El <em>cristo </em>se ha organizado en <em>El País</em>. O en Prisa. Y no sabemos hasta dónde alcanzará, <strong><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-admin/post.php?post=16606&amp;action=edit">aunque lo viéramos venir</a></strong>.</p>
<p>Esto sí es un problema político de primer nivel. Porque afecta directamente a los ciudadanos y porque contribuye a la orfandad de un buen número de personas que no encontraban un medio mejor para estar informadas. Por consiguiente, como se decía en otros tiempos, está en riesgo un requisito imprescindible para la mera convivencia.</p>
<p>Hoy nos asalta el susto, pero las consecuencias pueden ser peores. El festejo que no ocultan algunos medios de trinchera –ideológica o económica– destaca la importancia de lo que estamos en vías de perder.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">25 de febrero</strong></p>
<p>Cuando se aproximaba cada fin de mes, amén del 18 de julio y el 24 de diciembre, mi madre hablaba de Santa Nómina Bendita. Un tributo litúrgico a la paga extra que percibía mi padre, funcionario de lo que entonces se llamaba INP (Instituto Nacional de Previsión) y que más adelante quedaría integrado en la SS (o, para evitar equívocos, Seguridad Social). Aunque con diferente fervor, los días 25 de cada mes aguardo la llegada de Santa Pensión. Un derecho ganado a lo largo de años de cotización, pero imposible de mantener sin las cuotas de solidaridad requeridas a los trabajadores en activo.</p>
<p>Lo agradezco asumiendo con satisfacción las retenciones que Hacienda realiza a cuenta del IRPF impuesto a la mayor parte de los ciudadanos, la otra cara de la equidad y la solidaridad. Podría añadir algún comentario sobre la desigual aportación de unos u otros ciudadanos o del fraude que encubren no pocos padres de la patria. Pero hoy es Santa Pensión y me ha dado por agradecer lo que recibo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>24 de febrero</strong></span></h3>
<p>Hace 70 días presentamos un proyecto cultural a una institución pública. Hace 15 que nos respondieron «Pronto tendréis noticias». Hace una semana las noticias anunciadas se convirtieron en un requerimiento de información. La reenviamos&#8230; y aquí estamos.</p>
<p>Hace 68 días presentamos otro proyecto cultural a otra institución pública. Les encantó la idea, o eso dijeron. Desde entonces, hemos requerido una repuesta. La siguen pensando.</p>
<p>A este paso o nos hacemos tamborileros o pedimos recomendación a Iker Jiménez o a alguna charanga carnavalera. Dicho sea con el debido respeto a los tamborileros.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>23 de febrero</strong></span></h3>
<p>Menuda fecha. Inolvidable. No solo por razones históricas, sino también personales y profesionales.Para que no faltara de ná, el 23F también tuvo repercusiones económicas muy concretas en mi bolsillo. <a href="https://www.lagardeideas.com/donde-estaba-usted-el-23f/"><strong>Las recuerdo 44 años despu</strong>és</a>.</p>
<p>Sin embargo, hoy sabemos que un intento global de golpe de Estado se encuentra en vías de ejecución bajo la apariencia y la contradicción de los nuevos procedimientos democráticos. Algo de lo que parece estar en fase de cocción (a fuego fuerte) convierte aquella fecha en una curiosidad localizada que en algún momento nos pareció anacrónica. No solo no lo era. Si acaso, un anticipo, como estamos viendo ahora.</p>
<p>Tejero o a Milans no fueron más que unos imbéciles a los ojos de Trump o de Musk.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>22 de febrero</strong></span></h3>
<p>Dice el titular de El País que «<a href="http://El 58,6% de los mayores de 65 años cree que los hijos les atienden peor que antes, según el CIS"><strong>El 58,6% de los mayores de 65 años cree que los hijos les atienden peor que antes, según el CI</strong>S</a>«. Conclusión: formo parte del 41,4% restante. Tras esa primera reflexión,  hay algo que me llama la atención: el «les atienden» que debería ser «los atienden» (complemento directo de un verbo transitivo, según lo que me enseñaron hace casi tres cuarto de siglo en mi escuela graduada). En medio de esa disquisición, surge otra duda: no sé si el peor trato se compara con el que recibían los afectados cuando eran más jóvenes o si la comparación se establece con los mayores de generaciones anteriores. Llegado a ese punto, me reconozco como un pejigueras, aunque ignoro si más o menos petulante que los de otras edades u otras generaciones.</p>
<p>En cualquier caso, no es mi caso: no puedo darme por incluido en el sector mayoritario. Mis hijas me han tratado mejor que como yo traté a mis padres, pese a carecer de conciencia de mal hijo.</p>
<p>¿Y de mal padre? Una vez se lo pregunté a una de afectadas. Buscó una evasiva. Le reclamé algo más concreto –un calificativo, una nota– que definiera mi ejercicio paternal. Me dio un 7. Como ella suele ser bastante sincera, temía algo qpeor. O que se escabullera. Solo lo pensó un poco. Y me alivió.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>21 de febrero</strong></span></h3>
<p>Los casos de Juan Carlos Monedero o de Íñigo Errejón embarran la vida pública, deprimen a los ciudadanos decentes y, por añadidura, ciegan las expectativas de quienes pretenden una sociedad digna basada en el respeto. Sus referencias denigran el afán de una convivencia justa, construida a partir de la voluntad de igualdad.</p>
<p>Gente así no es de fiar. Su comportamiento repugna. Y las personas que en alguna medida compartían lo que ellos proclamaban se desconciertan y acaban desconfiando de la autenticidad de los valores que decían representar. La izquierda que aboga por la igualdad y el respeto solo puede sobrevivir a partir de la decencia.</p>
<p>En otros ámbitos del espectro ideológico casos parecidos son norma frecuente de conducta, forman parte del paisaje, pero no afectan, no inquietan; ni siquiera preocupan. Forman parte del paisaje. Se asumen e incluso en ocasiones se enarbolan como un elemento lógico derivado del poder que representan.</p>
<p>¿Recuerdan a Nevenka? Hay muchas. Desgraciadamente, en cualquier parte, aunque no se denuncien de la misma manera. La barbarie se digiere porque es consecuencia –o eso dicen– de la naturalea humana.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>20 de febrero</strong></span></h3>
<p>Una vez más la Justicia decepciona. La sentencia que castiga al expresidente de la Federación Española de Fútbol a abonar 10.800 euros por su abuso sobre Jenifer Hermoso, le exonera de la acusación por coacciones. Conclusión: el “Se acabó” que en aquel momento reclamaron las futbolistas, sigue siendo una reivindicación legítima y coherente, aunque todavía no alcance el valor de una conquista definitiva e irreversible. La decisión judicial decepciona, pero en cualquier caso reivindica la actitud y el orgullo de las futbolistas. Esa será su victoria.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>19 de febrero</strong></span></h3>
<p>¿Reflexiones o diversiones?</p>
<p>. Aquel futbolista era tan bajito que se le consideraba el mejor especialista en juego subterráneo.</p>
<p>. Para quienes se acercan a algunas instituciones con el exclusivo ánimo de colaborar en la tarea que a ellas les corresponde, el juego de la oca solo tiene tres casillas: el pozo, la prisión y el laberinto.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>18 de febrero</strong></span></h3>
<p>«Si vis pacem, para bellum». La frase se atribuyó a Julio César.</p>
<p>Mi madre lo concretaba en otra paradoja: «Dios escribe derecho con los renglones torcidos».</p>
<p>En cualquier caso, mera palabrería para justificar un desatino del «calibre» en el que estamos atascados.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>17 de febrero</strong></span></h3>
<p>Trump ha secuestrado el debate y la agenda públicas. Todo gira en torno a la barbarie que expande. Cada día, con más adeptos, aunque importe menos cuántos le secundan que a cuántos condiciona. Porque nos afecta a todos.</p>
<p>El riesgo mayor consiste precisamente en aceptar esa realidad como inevitable, en reducir la acción a la búsqueda de contrapuntos o contrapesos. Lo que urge es armar una lógica a favor de la ciudadanía y de la convivencia, de la igualdad y del derecho, de la solidaridad y la esperanza.</p>
<p>Sin esa ilusión o esas expectativas Trump y su grupete de amigos habrán vencido definitivamente. Lo vemos ya en un debate expropiado por la ultraderecha y en la actitud defensiva de quienes tienen la responsabilidad de alentar expectativas auténticas. Lo dijo Gabriel Celaya y lo cantamos con Paco ibáñez.</p>
<p style="text-align: center;"><em>Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan</em><br aria-hidden="true" /><em>decir que somos quien somos,</em><br aria-hidden="true" /><em>nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.</em><br aria-hidden="true" /><em>Estamos tocando el fondo.</em></p>
<p>Eran tiempos también muy difíciles, en los que pudimos alentar cierta esperanza. Y ahora, ¿cabe esa posibilidad? Contémosla. Cantémosla.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">16 de febrero</strong></p>
<p>Si lo que se escribe en este Diario no se guarda, es como si no se hubiera escrito. ¿Me acordaré de esta máxima en el futuro? Constato (hoy es el caso) que el riesgo del olvido crece cada vez con mayor frecuencia. En ocasiones conservo en la memoria el asunto del que traté y, mal que bien, consigo rehacer el argumento. Pero hay otras en las que la pérdida se torna irreversible y al Diario le sacude una cierta sensación de cojera y melancolía.</p>
<p>– Pulsa actualizar, dice una voz escondida</p>
<p>Obedezco con 24 horas de retraso y sin saber de qué trataba lo último que escribí bajo esta fecha. Conservo, no obstante, la fecha. Me resisto a hacer un homenaje al vacío.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">15 de febrero</strong></p>
<p>La memoria recrea aromas que asocia a momentos y lugares concretos. En estos días he recuperado sabores que remitían a otro espacio y otros tiempos. Así he disfrutado del hornazo y el sanmarcos, de los turulillos de hojaldre y las raquetas, o del tiramisú más o menos modificado. Había motivos para la reunión familiar y nada mejor que estimular la memoria con evocaciones sabrosas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>14 de febrero</strong></span></h3>
<p>Donald Trump ha enviado a Munich a su vicepresidente, J.D. Vance, <strong><a href="https://elpais.com/internacional/2025-02-14/j-d-vance-lanza-un-ataque-ideologico-contra-europa-que-evidencia-el-desgarro-entre-la-ue-y-ee-uu.html">para advertir que le repugna Europa y que solo cuenta </a><a href="https://elpais.com/internacional/2025-02-14/j-d-vance-lanza-un-ataque-ideologico-contra-europa-que-evidencia-el-desgarro-entre-la-ue-y-ee-uu.html">con un único aliado:</a><a href="https://elpais.com/internacional/2025-02-14/j-d-vance-lanza-un-ataque-ideologico-contra-europa-que-evidencia-el-desgarro-entre-la-ue-y-ee-uu.html"> la ultraderecha</a></strong>. No se trata de poner en marcha un nuevo orden económico, sino de la implantar un mundo bárbaro. Satanás existe y el infierno nos espera a la vuelta de la esquina.</p>
<p>Entre tanto, seguiremos resolviendo sudokus.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>13 de febrero</strong></span></h3>
<p>Vuelvo al audiólogo. Cada vez tengo más dudas sobre si el que acude a la consulta soy yo o los audífonos. Hasta ahora me inclinaba por lo segundo, pero me parece que hoy, asumida la sordera, ya ha cobrado mayor verosimilitud lo segundo. Me tranquiliza saber que el problema es de los aparatos; no están a la altura de lo que se espera de ellos. El audiólogo queda al margen: sigue en su sitio, imperturbable.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>12 de febrero</strong></span></h3>
<p>Decíamos ayer, más o menos, que a veces no hace falta que nada cambie para tener la impresión de que todo puede cambiar.</p>
<p>Ejemplo. Llevamos meses esperando una respuesta sobre un par de proyectos que reposan en instancias superiores. Hartos ya de estar hartos de tanta espera, alguien propone responder con un «cagüen diez», pero lo dejamos en una sugerencia alrededor de la incertidumbre. Y hete aquí, que la respuesta nos alcanza de inmediato y a contrapié: «Pronto tendréis noticias».</p>
<p>O sea, que todo sigue igual y, simultáneamente, todo parece haber cambiado. Otra paradoja: la atención ya no se centra en la respuesta sino en el tiempo que aún deberá transcurrir para que se produzca. ¿Qué significa «pronto»?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>11 de febrero</strong></span></h3>
<p>Escribí y no guardé. Me perdí en el olvido.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>10 de febrero</strong></span></h3>
<p>No consigo rellenar el formulario de solicitud (20 páginas) de una subvención destinada a entidades o asociaciones con fines culturales. No solo se debe a lo prolijo de la requisitoria, sino, sobre todo, a su trasfondo: a la obligatoria reducción de un proyecto amplio y complejo a un formulario empeñado en medir lo inaprensible; a la reconversión una idea en un garabato. El propósito de dicha formulación (o dicho formulario) obliga a concretar la reflexión en una unidad de medida, a transformar un propósito en un complemento, a transformar la vida en un número.</p>
<p>Lo dejo. Cierro el formulario. Abandono. Un proyecto cultural requiere alma. Pero las instituciones, para parecer neutrales, lo evalúan con baremos cuantificables. Poco importa que la idea se transforme en apariencia y la cultura en trampantojo, en un fetiche sin alma.</p>
<p>Desde esa perspectiva una asociación que lleva por nombre de referencia el de AlmaHurdes en este mercado lo tiene más que crudo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>9 de febrero</strong></span></h3>
<p>Billete de vuelta. Cercanías, AVE, Cercanías. De Fuengirola a Sanse con escalas en Málaga y Madrid. 6 horas y 30 minutos de puerta a puerta.</p>
<p>Es domingo. Desde el jueves no había visto ni un minuto de televisión. En contrapartida, hoy he comprado <em>El País</em> en papel. (En este caso lo raro es la compra del ejemplar en papel, porque su lectura es una acción diaria con suscripción incluida).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>8 de febrero</strong></span></h3>
<p>Tesón y decepción. La resistencia legitima y el oportunismo premia.<strong><a href="https://elpais.com/eps/2025-02-08/paisaje-despues-de-la-batalla.html"><em>Y sin embarg</em>o</a></strong>&#8230; Javier Cercas observa entre dos aguas.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>7 de febrero</strong></span></h3>
<p>A veces el disparate (o la sátira, para evitar cualquier connotación peyorativa) explica la realidad mejor que el más sesudo de los tratados. Véase, por ejemplo, este artículo de Héctor Abad Faciolince: <em><strong><a href="https://elpais.com/opinion/2025-02-06/una-modesta-proposicion-para-evitar-que-los-palestinos-sean-una-carga-para-israel-y-ee-uu.html">Una modesta proposición</a>.</strong></em></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>6 de febrero</strong></span></h3>
<p>Muy de mañana el AVE acapara personajes populares: en la cafetería coincidimos con Carlos del Amor, Rozalén, Leonor Watling. Dentro del convoy, rumbo ya a Málaga, dos asientos por delante, mi compañera reconoce a Álvaro, el letrista de Alcalá Norte, al que desconozco por sus aficiones musicales, aunque pueda enumerar sus vínculos familiares más directos. Ellos también madrugan, re–conozco.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>5 de febrero</strong></span></h3>
<p>Esta mañana escribí algo que no guardé y que ahora no recuerdo. Que conste que no me consta. Un signo de esta edad en cuesta abajo que, no obstante, celebro.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>4 de febrero</strong></span></h3>
<p>Me cuesta concentrarme. Y sé por qué. ¿Eso es bueno o malo? ¿De qué depende?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>3 de febrero</strong></span></h3>
<p>No lo hubiera sentido tanto sin el azar de la mera coincidencia que unió al proyecto <em>Las Hurdes, Tierra de Mujeres</em> y a Helga de Alvear. Ocurrió con motivo de los premios Charo Cordero, entregados el 22 de noviembre pasado en el Palacio de Congresos de Plasencia. Esos premios pretenden resaltar la aportación de algunas mujeres relacionadas con la provincia de Cáceres y, en este año, en concreto, la ejemplaridad y el compromiso feminista de una galerista generosa y excepcional que ha proyectado de manera extraordinaria los valores culturales de la ciudad de Cáceres.</p>
<p>Desde la perspectiva de la Asociación Cultural AlmaHurdes, compartir con ella aquella distinción significaba un motivo de satisfacción, que sobrepasaba cualquier connotación partidista. El acto y el premio, convocados por un partido político, el PSOE de Cáceres, podían plantear algunas dudas sobre sus connotaciones políticas. Sin embargo, compartir el premio con Helga de Alvear –aunque ausente premonitoriamente por motivos de salud- nos enorgullecía. Luego supimos que la otra premiada, Patricia Sierra, también acumulaba méritos mucho más allá del ámbito partidario, y eso reforzó la satisfacción por compartir el homenaje.</p>
<p>Lamentamos entonces la ausencia de Helga de Alvear, representada en el acto por la presidenta de la Fundación de su mismo nombre, y redoblamos hoy la tristeza por su fallecimiento. Volver al Museo, lo más pronto posible, es ya una obligación y un compromiso de gratitud y de celebración. Ya disfruté haciendo el recorrido por las diferentes plantas del museo, lo haré doblemente. Y volveré a lamentar, ya definitivamente, no haberla encontrado en alguna de sus salas.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">2 de febrero</strong></p>
<p>Revival: hace ya muchos años lo hice con mis hijas. Hoy le toca a los nietos mayores. Real Madrid – Joventut. Siento curiosidad, pero ya tengo la impresión de que me importa más la grada que la cancha.</p>
<p>Concluido el partido, lo más llamativo fue la actitud tan desigual de los invitados (invitados fuimos los tres, pero en este caso me refiero solo a los dos pequeños): ella observaba sin otros comentarios y sorprendida por encontrarse al lado de los comentaristas de radio; él atendía las circunstancias del juego, festejando las canastas y las ventajas en el marcador de su equipo predilecto (el Joventut) y decayendo cuando, al final, el resultado resultaba definitivamente esquivo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>1 de febrero</strong></span></h3>
<p>Cuestiones de matiz, que anoto por si algún día me da por desarrollarlas:</p>
<ol>
<li>Novio y comisionista. Así califica el periodista al compañero de Isabel Díaz Ayuso. ¿Es correcto adjetivarlo así o sería más exacto considerarlo <strong><em>novio comisionista</em></strong>? Lo uno por lo otro o lo otro por lo uno. La doble condición explica tanto afecto.</li>
</ol>
<p>2. La mayoría de los votos del PSOE tienen un único responsable: el Partido Popular. Ese es su común denominador: contra el PP. Desde esa actitud los votantes de izquierda tratan de decidir cuándo y cómo conformar su coalición: si el día de las elecciones (optando por el partido de su espectro ideológico con mayores perspectivas de gobierno) o el de la investidura y lo que venga después. En eso sí reconozco divergencias familiares que, luego, se libran con reproches y despechos hasta la próxima oportunidad.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>31 de enero</strong></span></h3>
<p>Se acaba la Cuesta de Enero. O sea, que a partir de mañana, todo cuesta abajo. ¡Abróchense los cinturones!</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>30 de enero</strong></span></h3>
<p>Vivimos en un bucle, dando vueltas a la noria incluso una vez terminada la molienda. Abandono la lectura de las noticias destacadas de cada día mucho antes de llegar a su final porque repiten lo sabido, que no es lo que ocurre , sino lo que alguien ha decidido que parezca que ha ocurrido.</p>
<p><strong style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;">29 de enero</strong></p>
<p>El proyecto de <em>somoshurdes.com</em> ya puede verse con contraseña. El empeño de F., siempre dispuesto a respaldar esfuerzos inútiles (mi especialidad), permite comprender que no va a ser una tarea fácil. No solo por los problemas derivados de su financiación (asunto requetesabido), sino por el esfuerzo y la constancia que requiere una iniciativa de sus características. Sobre eso no caben conjeturas, sino plantear preguntas y comprometer respuestas que avalen un compromiso colectivo. Si no, mejor dejarlo en un sueño.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>28 de enero</strong></span></h3>
<p>He empezado a ojear diferentes propuestas de Inteligencia Artificial. A la madre del invento, a la que llamo aGaPiTo para no trastocar las consonantes de su apelativo, empezaba a verle aplicaciones interesantes, facilitadoras de tareas monótonas y laboriosas. En ese estado de curiosidad se me amontonan las propuestas: consulto Perplexity (y me sorprende su valoración sobre AlmaHurdes) y continúo con la que en estas fecha revoluciona el mundo desde China, la llamada deep<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">seek. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Con la fiebre machacando mi frente me animo a pensar que yo también puedo aspirar a rector de de la Universidad de Salamanca, porque quien ostenta el cargo sabe muy bien cómo fabricar publicaciones sin el menor rigor y, en consecuencia, porque no dudo de que este tipo amamanta a una legión de seguidores, más defraudadores, por supuesto, que el novio de Ayuso.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>27 de enero</strong></span></h3>
<p>Recojo mis nuevos audífonos. Solo pienso en el precio y trato de encontrar motivos que lo justifiquen. Pero me surge a cada rato la duda de si habré mejorado con el cambio. La paradoja proviene del comportamiento de los viejos <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en las tres últimas semanas</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">: el izquierdo chirriaba con contumacia y el derecho soltaba melodías repetitivas e intermitentes.</span></p>
<p>Tomé la decisión de cambiar de compañía, evalué mis ahorros y me empeñé en el cambio. Desde ese mismo momento, y en tanto llegaban los nuevos, se acabaron los chirríos y las musiquillas. Eso sí, cuando he tratado de ver una película, no logré descifrar sus diálogos. Me di de baja del cine, tanto en sala como en casa.</p>
<p>Ahora me entretendré comparando los viejos autorreciclados y los nuevos, que han iniciado su andadura bajo sospecha. Pero no hay marcha atrás. La pasta evita el arrepentimiento.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">26 de enero</strong></span></h3>
<p>Echo de menos el periódico en papel. El cierre del establecimiento que regentaba el entrañable Fortu me dejó sin un quiosco próximo que aceptara la tarjeta de suscriptor. Traté de que un repartidor me dejara los ejemplares en el buzón destinado a la publicidad y adosado a la puerta de la vivienda<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Nunca pude comprobar si el repartidor cumplía su trabajo o si alguien se apropiaba de los ejemplares correspondientes antes de que yo intentara recogerlos. O sea, que nunca el periódico llamó a mi puerta. </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Opté por ceder los periódicos en papel a alguien que disfrutara de un quiosco próximo. Me parecía lo más razonable y, además, una buena manera de ilustrar a mis nietos del valor de un objeto imprescindible para su abuelo, aunque ahora camina (como yo mismo) hacia su desaparición. Arrastrando esa frustración, cada vez que veo el ejemplar sobre la mesa de la beneficiaria me pregunto si podría resolver la ausencia mediante un dron que suba los ejemplares a la terraza o si podría montar un quiosco y así compartir con otros la nostalgia.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">25 de enero</strong></span></h3>
<p>Ayer dejé escrita una entrada que se ha esfumado. Pensaba desarrollarla esta mañana. Pero tengo el santo en el cielo y ya no recuerdo de qué trataba. Mi desmemoria avanza. Eso sí es un dato cierto que cada vez se me hace más presente.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">24 de enero</strong></span></h3>
<p>Los 400.000 suscriptores de <em>El País </em>deben ser una cifra mágica o superlativa a tenor de las glosas y celebraciones que se vienen sucediendo tras la publicación de este dato. Tal vez hubiera merecido la penas analizar con cierta profundidad los cambios que ha vivido el periódico en todos los ámbitos, cuantitativos y cualitativos, empresariales y profesionales, técnicos y editoriales&#8230; Porque esos 400.000 suscriptores se contraponen a los menos de 30.000 ejemplares en papel. Porque las cuentas, pese a la euforia, no cuadran y, menos aún, garantizan un futuro independiente. Porque&#8230;</p>
<p>Sin embargo, para muchos ciudadanos <em>El Pais</em> sigue siendo una referencia diaria imprescindible. Por eso me sumé como espectador <a href="https://elpais.com/comunicacion/2025-01-24/la-verdad-que-regresa-de-los-bastidores-de-una-redaccion.html?autoplay=1">al acto de celebración de los 400.000</a>. Merecieron la pena los testimonios de las redactoras y alguno de los redactores que trataron de demostrar la confluencia entre el dato y la emoción, entre el rigor y la ironía. Hubo fallos severos: sobre todos, la realización audiovisual del acto resultó bastante deficiente, porque las imágenes grabadas a las que con frecuencia se aludía en muchas casas quedaban fuera del campo visual de los televidentes.</p>
<p>Pero como el humor no debe faltar ni siquiera en la crítica, tal vez merezca la pena difundir la reflexión de Elvira Lindo para rebajar las pretensiones de los sabios que con frecuencia circulan por <em>El País</em>. Ver <a href="https://elpais.com/comunicacion/2025-01-24/la-verdad-que-regresa-de-los-bastidores-de-una-redaccion.html?autoplay=1">el vídeo antes citado</a> entre el minuto 51:00 y el 27:20).</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">23 de enero</strong></span></h3>
<p>¿La lluvia puede ser impermeable? La pregunta, como poco, parece estúpida. Pero la interrogación me asalta cuando, tras meses de perseguir a un fontanero especialista para defender el muro de la terraza de las humedades, llegado el día, llueve. El chaparrón  pone en riesgo la faena de  impermeabilización del antepecho. Los profetas de la meteorología aciertan no solo en el chaparrón sino también en el escampado. Interrumplida la lluvia, comienza la faena a favor del efecto impermeable.</p>
<p>Me limito a observar tras los cristales. Y a divagar, deseando que acaben la faena para dejarme de tonterías. Como la de preguntar si la lluvia puede ser impermeable.</p>
<p>¿Lo es?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">22 de enero</strong></span></h3>
<p>Toca ITV. Detectan algunas menudencias: el piloto derecho que ilumina la matrícula trasera está fundido, los faros delanteros deberían lucir un poco más limpios&#8230; Eso es todo. Pero para llegar hasta aquí, después de 15 años y 380.000 kilómetros, han sido necesarias muchas revisiones que pueden sumar un gasto superior al del valor original del vehículo.</p>
<p>Conclusión: un coche viene a costar el doble de lo que costó.</p>
<p>¿Es verdad o tan solo ganas de enredar?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">21 de enero</strong></span></h3>
<p>Absorto por el pánico que Trump provoca, surge algo que me deja no menos atónito: el interrogatorio del juez Adolfo Carretero a Elisa Mouliaá, tras la denuncia de la actriz contra Íñigo Errejón por violencia sexual. El presunto delito del político pasa a un segundo plano en la misma sede judicial que presuntamente le juzga a tenor de las actitudes soeces y hasta vejatorias del magistrado; en particular, las que profiere contra la denunciante. Sus preguntas atropelladas son un simple alegato contra la dignidad de las mujeres; no solo contra Elisa, sino también contra cualquiera otra que haya sufrido o conocido el más leve de los acosos machistas.</p>
<p>¿Quién puede aceptar esta aberración en nombre de la justicia?</p>
<p>¿Debió la actriz abandonar la sala?</p>
<p>A la vista del papel inquisitorial y denigrante del juez, se me antoja que esa habría sido, tal vez, la actitud más pertinente. Sin minusvalorar las vejaciones que Elisa Mouliaá pudo  sufrir en su relación con Errejón, las que ejecutó el juez contra ella no fueron más leves. Con el agravante: ¿al señor juez, quién lo condena?</p>
<p>Otro enfoque: ¿los medios de comunicación debieron amplificar la violencia del juez y la vejación a la denunciante? La reproducción del interrogatorio en base al supuesto interés de la audiencia resulta repugnante. Sin embargo, la decisión de publicarlo tiene un argumento favorable: el de denunciar el comportamiento del propio magistrado y, en la medida que el sistema judicial le ampara, de la propia magistratura. ¿O debieron hacerlo para denunciar al propio juez y, en la medida en que el sistema judicial le ampara, de la propia judicatura.</p>
<p>Si el juez no puede ser reprobado hasta su excusión del sistema judicial, solo cabe desapreciar a esa institución que se reconoce como uno de lo «tres pilares» del Estado de Derecho.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">20 de enero</strong></span></h3>
<p>Donald Trump es ya, por segunda vez, presidente de Estados Unidos. Medio mundo tiembla y la mayor parte de la otra mitad, si fuera consciente del desatino al que parecemos abocados, debería hacer lo mismo.</p>
<p>Sin embargo, a estas horas esa reflexión se antoja ya como un lugar común. Por eso mi atención vira en torno a otra decisión incomprensible: la ha tomado el expresidente Biden y consiste en indultar a varias personas «por si acaso»;  es decir, por si alguien tratara en el futuro de situarlos ante un tribunal e incluso condenarlos.</p>
<p>Entre los beneficiarios de ese indulto sin condena se encuentran varios miembros del comité que avaló la victoria de Biden hace cuatro años (entre ellos, algunos destacados «republicanos», y familiares del ya expresidente a los que el tsunami Trump se las tiene juradas por haber negado aquella victoria demócrata.</p>
<p>Esos indultos parecen un dislate, pero el fenómeno Trump abona el absurdo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">19 de enero</strong></span></h3>
<p>Ha llegado el momento del todo o nada. En un mes deberíamos tener decidido el sí o el no de esa especie de periódico que pretendemos llevar a cabo en Las Hurdes. Le he echado horas y devaneos. Al final del día no tengo la menor duda de que hay trabajo por delante&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">18 de enero</strong></span></h3>
<p>Basta con asistir a un partido de niños, ya sea de fútbol o baloncesto, para dudar de los supuestos valores del deporte. La competitividad se ha instalado en la médula de los sentimientos infantiles porque ese el único baremo que el conjunto de la sociedad reconoce y los medios de comunicación amplifican. En esa tesitura la diversión y el entretenimiento, supuestamente implícitos en el deporte, desaparecen. El único baremo lo establece el marcador.</p>
<p>Algunos padres se afanan en destacar otros valores, en remitir a los chavales a la satisfacción del esfuerzo, al sentido colectivo del juego, a los detalles relacionados con el afán de superación o la solidaridad. Sin embargo, la sociedad no está para distracciones. Ella impone que la vida es competencia. Y eso aboca a la excepcionalidad de la victoria y a la normalización del fracaso. Hubo un tiempo en el que cabían otros matices: cuando jugábamos al gua con las canicas, a las que en mi infancia llamábamos bolindres.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">17 de enero</strong></span></h3>
<p>La frase se repite con frecuencia e insistencia como signo de normalidad e incluso de excelencia. Profesionales de la información de muy diverso signo la repiten: «los medios para los que trabajamos&#8230;». Y dicen la verdad: que esos medios son «propiedad privada». Desde esa perspectiva los ciudadanos ejercen como coartada. No como los verdaderos titulares del derecho a la información.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">16 de enero</strong></span></h3>
<p>Pongo la cuenta atrás. En los próximos quince días el nuevo somoshurdes.com debe estar en condiciones de ser presentado en sociedad. O sea, de mostrar unas hechuras que, sin ser definitivas, permitan comprender qué se pretende.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">15 de enero</strong></span></h3>
<p>¿Cuánto tiempo hace desde que no escucho hablar de <em>la cuesta de enero</em>, un término o una expresión que se repetía año tras año para justificar las apreturas con las que se vivía este periodo del año tras los excesos de las navidades o los reyes magos? ¿Ya no son tantos los excesos de gasto de diciembre o los apuros del primer mes de cada año? ¿O se ha naturalizado el proceso, porque el resto de los meses están repletos de apremios similares? O sea, ¿el problema no se ha resuelto sino que se ha normalizado o que lo excepcional se ha hecho cotidiano?</p>
<p>Según se mire&#8230; así se verá.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">14 de enero</strong></span></h3>
<p>Nada nuevo en el supermercado, salvo su estado semivacío. La compra requiere la mitad del tiempo necesario hace un par de semanas y en otras muchas épocas del año. Descarto que el personal haya dejado de comer, aunque tal vez sí, un poco al menos, de consumir. Vuelvo a casa cargado, pero tranquilo, casi aliviado. Las fechas previas al fin de año lo fueron también de multitudes.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">13 de enero</strong></span></h3>
<p>Me adelanta un vehículo. Lo había visto venir y le había dejado el carril izquierdo expedito, pero, al llegar a mi altura, me sorprende la exagerada gesticulación del copiloto del coche que me sobrepasaba. Parecía advertirme de algo ubicado en la parte trasera de mi Toyota. Miré y remiré a través del retrovisor lateral. Nada.</p>
<p>Al llegar a mi destino observé que la rueda trasera del coche, a simple vista, parecía  baja de presión. Esta mañana he tenido que correr a reparar el neumático.</p>
<p>No sé si agradecer su insistencia al vehículo que reclamó mi atención o responsabilizarle de ir dejando tornillos por el camino.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">12 de enero</strong></span></h3>
<p>Íbamos a darnos una vuelta por nuestros dominios hurdanos, pero se interpusieron el frío y la gripe. Así es que nos vamos a dar cuenta de una paella para seis personas de ¿tres o cuatro? generaciones.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">11 de enero</strong></span></h3>
<p>No consigo entender por qué razón alguien que aspire a presidir el Estado, a convertirse en el símbolo de un país, deba tener formación militar. A mí, particularmente, me repugna que el supuesto símbolo de la convivencia luzca armas. ¿O será que lo que repugna es la propia monarquía? Quizás.</p>
<p>Cada día que pasa, encuentro más motivos para el asco, ya sea por los silencios sobre «los tiempos oscuros», por el toisón de oro a la reina madre o el chambergo militar de la infanta in pectore.</p>
<p>Del fugado rey emérito, solo hace falta el monumento que mantenga viva la memoria de su desvergüenza. Pudo merecer matizados (muy matizados) reconocimientos, pero optó merecer el desprecio moral y legal.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">10 de enero</strong></span></h3>
<p>Lo llaman cirugía menor, pero que te metan una aguja en el ojo, como mínimo, acojona. Esta expresión, tan chabacana, expresa lo que siento cuando pienso en la aguja que se clava en el ojo. Podría haberlo dicho de otra manera: que encoge el ánimo, por ejemplo. Pero en ese caso el ánimo no sería más que un eufemismo que oculta el punto exacto del encogimiento.</p>
<p>Pese a mis reflexiones, hemos salido de la prueba tan contentos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">9 de enero</strong></span></h3>
<p>El 20N no es lo mismo que 14A ni que el 23F. Me parece que nos estamos liando con esta efemérides e incluso banalizándola.</p>
<p>Y efectivamente en eso estamos cuando, de repente, la celebración del 50 aniversario de la muerte de Franco, el dictador que murió en la cama, se nos presenta como una reivindicación imprescindible.</p>
<p>En el día de los Reyes Magos, el de la Pascua Militar, el Rey auténtico, cuyo cargo y cuyo rango provienen de aquellos tiempos deplorables, ignoró un párrafo de su discurso alusivo a la dictadura de Franco calificándola como “una página oscura de nuestra historia común y un tiempo de división de los españoles, hoy felizmente superado”. Ignoró, si, el párrafo y la historia.</p>
<p><span style="color: #000000;">Visto el ejemplo, cómo no conmemorar de dónde venimos y cómo no señalar a sus manifiestos </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">herederos</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Para que conste.</span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="background-color: #ffffff;">8 de ener</span>o</strong></span></h3>
<p>Busco algunas notas que dejé escritas en un papel con la pretensión de trasladarlas a este diario. O las encuentro o las reinvento, pienso. Nadie lo iba a notar. Así son las notas muchas veces: volanderas. Al final opto por dejar constancia del olvido, que es, a la vez, un ejercicio de memoria.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">7 de enero</strong></span></h3>
<p>Me ratifico. Desde hoy hasta el fin de semana me propongo preparar la documentación definitiva para recabar apoyos y ayudas a algunas instituciones relacionadas con el territorio donde se nos apareció el molino. Me siguen encantando los esfuerzos inútiles.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">6 de enero</strong></span></h3>
<p>Termina la tregua que nos dimos para sacar adelante algunos proyectos relacionados con nuestra residencia y condición hurdanas. Las expectativas parecen escasas, pero antes de abandonar las iniciativas, conviene fijar un plan y un calendario. Lo primero requiere una propuesta concreta, con medios y objetivos; deberá estar resuelta en la próxima semana. Lo segundo, nos emplaza a buscar colaboradores y cómplices. A final de mes deberemos tener sobre la mesa una hoja de ruta para iniciar el camino.</p>
<p>Es necesario. Tras tantas vacilaciones y expectativas defraudadas, resulta imprescindible. A sabiendas de que en estos tiempos las certezas escasean y las promesas se diluyen una tras otra en palabras que defraudan los compromisos adquiridos. Por no hablar del desprecio que legítimamente perciben quienes confiaron en lo que escucharon.</p>
<p>Tal vez no sea este el mejor estado de ánimo para afrontar los compromisos deseados. No encuentro otro modo que seguir, por el momento, en el empeño.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">5 de enero</strong></span></h3>
<p>Los padres que ya somos abuelos sabemos por experiencia propia que aquellos a quienes ahora y en algún momento, en determinadas fechas o eventos, echamos de menos acabarán recordando, cuando ya carezca de remedio, nuestra propia ausencia. Cabe constatarlo, no reprocharlo.</p>
<p>Fidela, Pepe, Manuela, Leo, Ana&#8230; A ellos, entre otros, me refiero. La memoria prolonga el sentimiento.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">4 de enero</strong></span></h3>
<p>Si la cabalgata de Reyes se adelanta a esta tarde para evitar la tormenta prevista para mañana, ¿cuándo dejarán los Magos sus regalos en las casas? ¿Mañana, ya que están por aquí, o pasado, que es el día que les corresponde? Más aún: ¿dónde dormirán la próxima noche? ¿Tendrán que hacer doble turno, según decidan las familias o los ayuntamientos? A ver quién explica este barullo a los interesados&#8230;</p>
<p>Si el carácter mágico de los Magos no alcanza a resolver este embrollo, tal vez la solución la tenga Alberto Núñez Feijoo. En el último año ha tenido que explicar asuntos mucho más complejos. Solo hace falta que Pedro Sánchez asome un pie para que el gallego se lance a tumba abierta. Y hay muchos que van detrás&#8230; empujando.</p>
<p>Resueltos los dilemas anteriores provocados por los Magos, pronto habrá que volver a los que ha empezado a generar el mismísimo Rey de España por cuenta de una celebración, la de la muerte de Franco, que deja a los españoles, por unas u otras razones, con las vergüenzas al aire. Podía haber discrepado del festejo, y no sin razones, pero sus excusas (el saludo a nuevos embajadores) solo generan desconfianza en ambos lados del tablero.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">3 de enero</strong></span></h3>
<p>Con el pack navideño cumplido al completo por decisión familiar, los reportajes sobre reyes, cabalgatas y demás celebraciones resultan especialmente insoportables. Ya lo habían sido las consabidas recomendaciones de mariscos, corderos y polvorones modernizados con sabores gourmets para los festejos navideños. Ya lo fueron las sugerencias, todas ellas bullangueras y masificadas, para el fin de año con nuevos referentes en la pugna por la elección del reloj con el que acompasar las doce uvas sin atragantamiento.</p>
<p>No puedo más. Estoy a punto de vomitar el roscón sin haberlo encargado, de romperle la crisma al cretino que hace de Baltasar con el rostro ennegrecido con un corcho quemado, a la algarabía de los niños–bien (o familiares de los trabajadores de la tele que conectes) que rasgan sin piedad papeles de colores para desvelar juguetes cada vez más pretenciosos, que solo llegan a unos pocos.</p>
<p>En definitiva, que, por si no teníamos bastante con lo visto y lo vivido, va a ser cosa de romper la tele.</p>
<p>Sin embargo, no puedo olvidar que, gracias a ella, tengo coche, casa y unos ahorrillos para regalarle a mis nietos unos cuantos cachivaches similares a los que he criticado por la simple razón de que  los susodichos cachivaches les ponen contentos.</p>
<p>No obstante, apostillo: si puedo decir esto es porque, para mí y para este fin-de-año–nuevo ya se han dado por concluidos los festejos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">2 de enero</strong></span></h3>
<p>El debate nacional se centra en la victoria de Broncano y Lalachus en las campanadas del nuevo año sobre Pedroche y Chicote; o sea, de La1 sobre A3. Parece un disparate, pero forma parte del relato o de los <em>marcos</em> contendientes en la arena pública. Es lo que hay. El tambor y los megáfonos combatieron contra el vestido/desnudo con leche materna. Y así, el país, dividido, entretenido y, en algún caso, supongo, perplejo. ¿A dónde vamos? La broma o la estupidez favorecen una interpretación por la que asoma un trasunto de ideología. Lo corroboran los tertulianos que interpretan la banalidad y la desmesura. Así se tiñen los augurios para el año nuevo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">1 de enero</strong></span></h3>
<p>Las campanadas clausura el año pasado. El concierto de la Sinfónica de Viena abre el nuevo. Lo demás de este día es prescindible y se define como resaca: cansancio y un punto de nostalgia.</p>
<p>Los preparativos han ocupado tiempo y energía. Por eso el primer propósito del año nuevo invita a asegurar que, para el próximo, menos follón. Pero el plan flaquea de inmediato: cuando nos ponemos a describir detalles de lo bien que lo hemos pasamos con las risas de la cena. Tiempo de fiesta. Y el deseo de más días así.</p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="background-color: #ffffff; color: #0000ff;"><strong>2025</strong></span></h2>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">31 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Mañana será otro año.</p>
<p>Hoy es siempre todavía.</p>
<p>Lo primero es una obviedad que incluso yo puedo suscribir. Lo segundo, una expectativa que nos legó Antonio Machado. En el quicio del hoy y el mañana caben la despedida y la esperanza.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">30 de diciembre</strong></span></h3>
<p>A primera hora, preparativos para la cena de fin de año; a media mañana, parque para disfrutar de las criaturas; después de una mínima siesta, vuelta a la previa del fin de año. Esta fórmula tiene premio: el año comienza siempre con relax. Y con sobras&#8230;</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">29 de diciembre</strong></span></h3>
<p>El dominical de <em>El País</em> publica <strong><a href="https://elpais.com/eps/2024-12-29/paiporta-una-herida-abierta.html"><em>Paiporta, una herida abierta</em></a></strong>, un reportaje extenso y formidable que suscriben Nacho Carretero, responsable del texto, y Joseph Fox, de las fotografías. Esto es periodismo. Celebrémoslo.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">28 de diciembre</strong></span></h3>
<p>El 28 de diciembre nunca fue en la casa de mis padres el día de los inocentes, sino el aniversario de la boda de mis abuelos maternos: Manuela y Pepe. Inolvidables. Ella, por su discreción y su cariño; él, por su generosidad y su confianza en el género humano.</p>
<p>A la tienda de tejidos <em>El Barato</em>, en la calle del Sol de Plasencia acudía mucha gente (mejor, muchas mujeres) para comprar las telas con las que ellas fabricarían los calzoncillos o las camisas para sus familiares. Pagaban en efectivo lo que ellas mismas decían; el resto de la factura se anotaba en un cuaderno a nombre de alguien que no necesitaba más acreditación que un nombre.</p>
<p>Muchas de aquellas mujeres eran gitanas. Nunca escuché al abuelo Pepe desconfiar de ellas, pese a las reticencias de otros familiares más directos que veían cómo el negocio apenas se sostenía.</p>
<p>El abuelo Pepe nunca levantaba la voz. O mejor, solo lo hacía cuando alguno de sus nietos entraba a la carrera en el comercio y acababa golpeándose contra el mostrador o algún objeto interpuesto. «¡Coño con el niño!», apostillaba. Pasado el susto, volvía el silencio.</p>
<h3><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"> <span style="color: #ff00ff;">27 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Toca ultimar los regalos de Reyes, aunque este año, por primera vez, ninguno de los zagales crea ya en su existencia. Unos, por edad; otros, porque nadie les indujo al engaño. Algunos mayores no lo entienden. Sobre todo, cuando les preguntan qué les traerán este año los reyes. El más pequeño, que tiene tres años, saca su vozarrón para argumentar de manera rotunda: «¡A mi casa no vienen los reyes!». No hacen falta, porque los regalos acuden sin necesidad de engaños. Estos chavales no necesitan milongas, son más prácticos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">26 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Salieron de casa, en un pueblo de Cataluña, para pasar las navidades en familia, entre Madrid, Salamanca y Cantabria por este orden. A mitad de camino del primer recorrido, con los niños dormidos, hicieron escala para rellenar el depósito de gasolina. Pero, fuera por la oscuridad o el cansancio, lo hicieron con gasoil.</p>
<p>Se acabó la fiesta. A 350 kilómetros de casa y a otros tantos de su propio destino. A medio camino, pues, final intempestivo del trayecto. El seguro les ofreció un coche para completar el viaje y un taller donde reparar el desaguisado. En coche ajeno llegaron a Madrid, pendientes de cómo y cuándo podrían recuperar el vehículo averiado. Harían falta un coche de ida y dos de vuelta.</p>
<p>Entre el desaguisado y la reparación comenzaba la etapa salmantina. El primer objetivo, recuperar la calma y encontrar un vehículo disponible entre los de la familia. No hubo problemas. Luego, ya se vería cómo recuperar el coche que se quedó a mitad de camino. Por el momento, descanso y tranquilidad.</p>
<p>Con ese propósito aparcaron el tercer vehículo de la turné delante de la casa familiar. Cinco minutos después de sacar el equipaje y repartirlo por las estancias correspondientes, alguien echó en falta un bolso. Tranquilidad. No había problema, se había quedado en el asiento trasero del coche prestado, estacionado a la puerta.</p>
<p>Pero… ¿Habían aparcado de tan mala manera, al menos medio metro fuera del bordillo por la parte trasera? ¿Qué hacía la rueda delantera encima de la acera? ¿Cómo explicar las abolladuras que se apreciaban pese a la oscuridad de la noche? A punto de tirarse de los pelos, en medio de las sombras apareció una persona con un cartel plastificado en la mano. Allí daba cuenta de la colisión, pedía disculpas y ofrecía su seguro para reparar los desperfectos. Otros dos vehículos con destino al taller de reparaciones.</p>
<p>No cabe duda: un viaje inolvidable.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">25 de diciembre</strong></span></h3>
<p>¿Qué credibilidad merecen las valoraciones que los ciudadanos, o los meros clientes, emiten respecto a un determinado servicio? ¿Tienen capacidad las marcas o las empresas para suprimir los comentarios desfavorables en las redes de manera directa o indirecta? ¿La tienen para fomentar valoraciones positivas? ¿Cómo orientarse en este magma?</p>
<p>Durante muchos años he soportado ofertas intempestivas que me invitaban a probar, y en su caso adquirir, diferentes marcas de audífonos. Ocurrió a raíz de que adquiriera los primeros aparatos. Luego la oferta intempestiva ha amainado, pero tal vez no convenga pregonarlo para evitar la vuelta a las andadas.</p>
<p>En esa tesitura yo mismo he promovido el buceo por las redes a la busca del aparato y el servicio libre de toda sospecha. Cuando parecía dispuesto a formular mi consulta a una conocida y divulgada empresa, quise respaldar mi decisión con las opiniones de sus propios clientes. Me ha impresionado el aluvión de usuarios que se reconocen estafados. Y lo peor de todo son las excusas de quienes responden al enojo ajeno.</p>
<p>Hasta ahora había decidido en esos asuntos sin presiones ni influencias. Tal vez, por casualidades. Observado el panorama, solo cabe una opción: la retirada. Es mucho más segura la moneda al aire. El azar ofrece más garantías que el marketing. Lo repetía Nacho y hoy lo repiten politólogos, analistas de servicios y gente bienpensante. También ludópatas de muy diverso signo, como los defensores a toda costa del mercado.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">24 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Si esta noche es Nochebuena, mañana será Navidad. Cada día tiene su afán, y en ello estamos.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">23 de diciembre</strong></span></h3>
<p>Incapaz de decidir con garantías el audífono más adecuado para curar mi inocultable sordera– matices al margen–, devuelvo los que tenía en pruebas  y me aferro a los que había descartado por su propia ineficiencia. No hay mal que por bien no venga: me he ahorrado un pastizal. Tampoco hay mal que cien años dure: mis deficiencias auditivas requerirán más pronto que tarde un remedio que alivie el aislamiento al que me aboca la deriva de lo que se esconde detrás de las orejas.  O sea, que seguimos donde estábamos, pero con la tranquilidad de haber sorteado la dicotomía entre conchos y borjos, como A. denominó a las diferentes alternativas que he estado considerando e incluso evaluando.</p>
<p>Un mes de pruebas para decidir qué marca, qué empresa, qué audiólogo, qué se yo&#8230; Para probar el rendimiento de los competidores en situaciones tranquilas o ruidosas, en gritos o susurros, en el cara a cara  o en el ambiente callejero&#8230; Un día tomaban ventaja unos y al siguiente, otros. La demora de la decisión solo acrecentaba los compromisos con los representantes de los objetos en disputa. A la relación profesional de los contendientes –ignorantes de la competencia y de los términos en que ésta se planteaba– se añadían aspectos personales, porque los intereses económicos que trataban de esconder se trufaban con orientaciones de todo tipo menos desinteresadas.</p>
<p>O sea que el lío se convirtió en agobio. Y el problema original, la sordera, se transformó en anécdota. Librado de los compromisos del último mes avanzo hacia los del próximo dilema. ¿Alivia?</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">22 de diciembre</strong></span></h3>
<p>No recuerdo ningún año en el que jugara menos a la Lotería de Navidad. Es verdad que lo que juego es más por compartir un juego con la familia que por un afán económico. De hecho, mis participaciones remiten más a una cesta de productos hortofrutícolas que a un fajo de billetes. O sea, que no cabe la decepción.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong style="font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">21 de diciembre</strong></span></h3>
<p>El riesgo de perderse en un hipermercado no es pequeño. Lo sufro con frecuencia. Para aligerar la compra a veces decido aparcar el carrito en un punto y así moverme más ligero entre los expositores. Sin embargo, entre el despiste y la sugerencias que desbordan la lista previa de la compra, en no pocas ocasiones he perdido de vista al carro y y me he visto obligado dar vueltas entre los expositores hasta encontrarlo.</p>
<p>Hoy la realidad ha superado la pesadilla. A mitad de la compra prevista me he quedado sin referencias del artefacto. El gentío bloqueaba los desplazamientos y el tráfico bloqueaba las maniobras. El carrito había desaparecido. Vueltas y más vueltas de norte a sur, de este a oeste y viceversa, sin asomo del aparato. He estado a punto de salir del hipermercado, olvidar lo acumulado hasta el momento y reiniciar la compra con un carrito nuevo. En ese momento, tras más de 15 minutos de desesperación por mi propia estupidez, me he tropezado con el objeto más buscado de la mañana en un lugar por el que ya había pasado entre diez y quince veces.</p>
<p>He sellado una de mis manos a la barra del cacharro y me he prometido que la próxima vez llevaré una cuerda: tras introducir la moneda y apropiarme del artefacto, me ataré a la barra. Después de lo vivido, temo que no sea suficiente.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);">20 de diciembre</span></strong></h3>
<p>No tengo entre mis obsesiones la de desfacer polémicas como la de La Revuelta versus El Hormiguero o, para concretarlo más, la de Broncano versus Motos, pese a que la zafiedad y los malos modos sean patrimonio preferente del que se creía intocable. No obstante, algo me ha sorprendido en este contexto: la actuación de Amaia Romero en plano secuencia desde el plató del programa de La1 hasta la plaza pública para promocionar su nuevo disco. La fórmula, que cuenta con referencias anteriores como las protagonizada por Carlos del Amor y otra, más sencilla, rubricada por Fernando León de Aranoa con Leiva y Travis Birds como protagonistas, puede servir de ejemplo de una televisión admirable y estimulante incluso en espacios o programas al borde del precipicio de una programación de alto y dudoso riesgo.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">19 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Los funcionarios públicos reciben la cobertura sanitaria a través de la sanidad privada. Algunos militares para completar su formación recibirán su instrucción de asociaciones privadas y ultramontanas. Sólo hace falta que a los obispos los designe el Gobierno y que a los cirujanos se los elija en una tómbola. Visto lo visto, casi mejor no dar pistas, porque ya hay indicios. Basta observar al poder judicial. O al político, que también.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">18 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Nochebuena, navidad, fin de año, año nuevo, reyes&#8230; Esta vez la reunión familiar será</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Todo en uno, el 31. </strong></p>
<p>Habrá que prepararse y prepararlo. Ahí vamos.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">17 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Voy a pasar de una autovía a una calzada en obras. Sin transición. Llego apurado para apretar el freno a fondo. Unas luces amarillas colgadas sobre una estructura metálica me requieren: “Reduzca la velocidad”. El cuadro de mandos del vehículo ratifica el exceso. Presiono el freno con mayor intensidad. Las luces sobre la carretera cambian de color y entonces veo allí reflejadas las letras y los números de la matrícula de mi vehículo en formato gigante. No hay error. El advertido era yo.</p>
<p>Conclusiones: el artefacto está bien de la vista y, además, sabe leer. Espero no tener que dar más detalles en el plazo de un mes.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">16 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Último día de probaturas con nuevos audífonos. Tomaré la decisión con dolor en la cartera y sin convencimiento en el cerebro, a la altura de las orejas. Tal vez deba asumir que la única verdad en este caso es la sordera, que progresa más que adecuadamente. ¿Cabe otro remedio? El grito pelao. Pero esa no es manera de contar secretos.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">15 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Constato en propia cuenta bancaria que los Reyes son Amazon. Y me llama la atención la organización que hay más allá de los repartidores que, paquete en mano, llaman al telefonillo. Incluso en domingo y con frío.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">14 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Acudo a un organismo público a resolver unos asuntos administrativos. Tardo en encontrar la nave donde se gestionan tales cuestiones. Y, ¡oh sorpresa!, en un espacio inmenso, con más de un centenar de puestos de trabajo disponibles y aparentemente en algún momento utilizados, no comparece ni un solo funcionario. Son las 11:30 de la mañana. Llega una trabajadora con el carrito de la limpieza. Agradece nuestra presencia ante tamaña soledad.  Ocurrió ayer, pero hoy no salgo del asombro.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">13 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Me habían convocado este día 13 a una reunión a las 13 horas. Para hacer honor a aquello de lo que descreo alguien ha decidido modificar el horario de la cita. Me obligan a madrugar. Aguardo con verdadera curiosidad, ya en la cama, el sino de la convocatoria y las consecuencias de su traslado. Lo pienso al acostarme, ya tarde. En cualquier caso, al finalizar el día, no me escudaré tras la fecha o la agenda. ¿Alguien lo hará por mí?</p>
<p>La respuesta se concretó después del sueño. Ni tanto ni tan calvo. Habrá una nueva cita.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">12 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Preparativos para el examen definitivo en Mérida. Asignatura pendiente desde hace dos años: el Mapa Emocional de Las Hurdes. ¿Ultimátum? Si esta oportunidad no prospera, habrá que dar a las convocatorias por agotadas.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">11 de diciembre</span></strong></h3>
<p>El renovado proyecto de SomosHurdes parece haber estimulado el ánimo de una grey, AlmaHurdes, atascada por la ausencia de complicidades en quienes reparten el bacalao en la comarca hurdana. Se advirtió el cambio de tendencia al plantear un nuevo impulso al periódico. O tal vez animara a esta mutación la mera posibilidad de encontrar algún apoyo magnánimo. Veremos.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">10 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Cáceres acepta con discreción la obligada iluminación navideña. En la Plaza Mayor destaca el árbol chillón que, de día, disfrutan los chiquillos colándose por las puertas abiertas y las luces apagadas. Por el contrario, destaca por su sencillez el perfilado lumínico de los monumentos que borden al ágora.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">9 de diciembre</span></strong></h3>
<p>En Extremadura sigue la fiesta. Los visitantes madrileños de estos días echan cuentas, desde su trabajo, de lo pasó y lo hacen pensando en las navidades. Queda poco.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">8 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Trujillo está abarrotada de turistas cercanos. Los hoteleros no dan a basto. Hace frío, pero el personal no duda en enfrentarse a la meteorología en las terrazas. Callos con diferentes aliños estimulan la temperatura corporal. Lo ponen de manifiesto mis acompañantes. Y los de las mesas próximas.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">7 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Yo no sé quién va más lejos, la montaña o el cangrejo. Releyendo lo que escribí ayer, he recordado estos versos de Facundo Cabral. He echado muchas veces de menos las conversaciones que mantuvimos en plena dictadura sobre política y filosofía con un cierto tono irónico y místico en el que confluían la rebeldía y los sueños contra la verdadera realidad a nuestro alcance. Nos veíamos para charlar y tomar café, antes de que empezara su actuación en una sala de fiestas&#8230; ¿Contradicciones? Nos parecían inevitables. Y soñábamos al anochecer.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">6 de diciembre</span></strong></h3>
<p>La Constitución nos pilló de viaje. 46 años después, ¿quién se atreve a hacer un balance que no destaque las profundas contradicciones de aquellos deseos y esta realidad? No ha sido el peor periodo de la historia de España. Tal vez, al contrario. Sin embargo, entre el sueño y la decepción, el actual momento político distorsiona cualquier análisis simplificador. Hemos cambiado, pero ahora mismo tenemos razones para sentirnos amenazados.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">5 de diciembre</span></strong></h3>
<p>La consulta con el audiólogo se convirtió en una charla amable sobre la sordera, la edad, la tecnología, el deseo de la eterna juventud, el ensueño tecnológico, la variabilidad del comportamiento humano. Conclusión: me ofrece un par de semanas de margen para la toma de decisiones. Me alivia. Llegados a ese punto, ya estoy seguro de oír mejor. Para justificar su profesionalidad y negar la mera casualidad, el audiólogo revisa el volumen general y el relacionado con la escucha de la tele o de la radio. Acepto el detalle y me propongo recuperar el sueño perdido.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">4 de diciembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Vamos camino de un puente que pone en marcha al invierno. Eso dicen los meteorólogos. Yo me limito a sacar algunas ropas de los cajones para elevarlas a los percheros. La lana se rebela contra el lino. La luna se esconde tras una lona de nieblas y nubes. La cursilería no oculta el trueno. ¡Rayos! </span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">3 de diciembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">La tecnología no hace milagros, aunque lo parezca. Mis problemas de audición (o sea, mi sordera) no los arreglan ni el médico otorrino ni unos audífonos a precio de oro. El primero se rinde a lo inevitable: el deterioro auditivo asociado a la edad, que, como bien se sabe, carece de marcha atrás; los segundos no alcanzan a devolver lo que alguna vez disfruté sin ellos. Conclusión: lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Sin embargo, me empeño en pensar que los avances tecnológicos me va a devolver a la pubertad. Y así voy, de chasco en fiasco.</span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">2 de diciembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Hubo un tiempo en el que la Universidad </span></span><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">recibía </span></span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">con respeto</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> l</span><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">a atención de los ciudadanos y en el que la convivencia universitaria amparaba no solo el valor del conocimiento sino también el compromiso de buena parte del profesorado y del alumnado con la reflexión y la acción en torno a los asuntos de interés público. Eran tiempos oscuros para aquellas personas e instituciones que confiaban en el valor transformador </span></span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif; color: #000000;">del saber. </span></p>
<p>En el mejor de los casos, no hemos avanzado en línea recta tras la caída de aquel régimen. Es cierto que a veces surgen brotes que recuerdan aquellos tiempos difíciles, pero la Universidad, en el mejor de los casos, parece haber encontrado su refugio exclusivo en lo académico, relegando valores como el del compromiso transformador de la reflexión sobre la vida nuestra de cada día desde los muy diversos ámbitos y saberes universitarios. A veces surgen excepciones, minoritarias –y tal vez por ello más valiosas–, que ponen ante las cámaras que hay vida más allá del estudio.</p>
<p>El problema se ha agravado en algunos espacios y momentos al socaire de grupos contrarios al pensamiento libre. No son una anécdota, aunque lo parezca. Son muchos responsables públicos del más alto nivel, ratificados por el voto ciudadano y empeñados en cercenar la posibilidad real de una Universidad verdaderamente pública. Ellos están empeñados en conseguir que el Alma Mater deje de ser un espacio abierto y plural, no solo por el incremento abrumador de los centros privados –financiados en muchos casos con fondos buitre, en el sentido más genérico del término-, sino también por el descenso de los recursos disponibles para estimular una enseñanza adalid del saber y del compromiso.</p>
<p>El ejemplo más evidente lo ofrece la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, un auténtico torpedo contra la razón y el derecho. Ya solo sorprenden su propia obstinación y la resignación ajena, la de los ciudadanos a los que ella dice representar. El crecimiento del número de universidades privadas, en buena parte promovidas por entidades afines a la lideresa, los recortes económicos de la pública (hasta el punto de rechazar los 1.000 millones que le ha ofrecido el Gobierno de España) revelan que no hay marcha atrás, que, sencillamente, estamos tocando el fondo.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">1 de diciembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Lo reconoció Luis María Ansón cuando reconoció que él y sus colegas del Sindicato del Crimen estuvieron a punto de cargarse el Estado con el único objetivo de sacar a González de la Moncloa. Ahora vivimos una situación parecida e incluso agravada: en esta ocasión las culpas del Gobierno </span></span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">actual</span> <span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no son en absoluto comparables con las de quienes alentaron los Gal, por poner un solo ejemplo. Y para corrupciones, mejor, por su bien, no entrar en debates bizantinos.</span></p>
<p>El asalto actual al Estado tiene muchos cómplices: fondos oscuros, medios de comunicación, togas en permanente estado de conspiración. Todos ellos abonados por un poder ejecutivo que, en el mejor de los casos, parece un navío gobernado por las olas; que, a veces, parece encontrar un cierto rumbo para pronto volver a amarrarse al timón que le mantiene vivo entre gritos y bandazos.</p>
<p>Lo más curioso de la situación actual es que entre los ahora conspiradores se encuentran algunas víctimas de aquella conspiración anterior. Véase a Felipe González o a Juan Luis Cebrián en sus actuales dominios. Debe ser que tomaron nota. Y que aprendieron.</p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">30 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Despedida. De mes, claro. Y de los santos S. con sus peculiaridades. Aún me sigue atormentando la diferencia entre los bomberos oxotéricos y los normandos, aunque he aprendido que estos llevan espada, mientras que aquellos emplean mangueras de fuego. No son lo mismo, se complementan. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Mi instructor en estos saberes se asombra no sé si de la reiteración de mis preguntas o de la pura ignorancia del que ya tiene una edad. Menos mal que su hermana disfruta con entretenimientos más convencionales y que D. empieza a poner cordura ante el riesgo de desbordamiento de la imaginación del primo. La primogénita, entrada en afinidades propias de su edad, observa el debate con la perplejidad o la indiferencia del que sabe. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Un cuadro no demasiado navideño, aunque el belén permanezca al fondo del cuarto de estar.</span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">29 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Un mes desde la Dana. Quedan la desolación y el estupor. El tiempo no puede resolver ni lo uno ni lo otro. Los efectos de la catástrofe perdurarán en el tiempo durante años, décadas, tal vez siglos. El desastre de la gestión acusará a algunos cargos públicos hasta su entierro. Y luego quedan los militares que para salvar a la patria lo primero que hacen es subirse el sueldo. </span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">28 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Otra vez vuelto a traer a F. al retortero. Le ha caído en suerte un hermano abusón. No obstante, lo puedo justificar sin sentimiento de culpa. En realidad yo tengo ocurrencias, pero es él quien las abona. O sea, que la culpa es suya por su empeño en alentar mis desvaríos. Voy a acabar denunciándolo. Avisado queda.</span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">27 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">En este mes las horas avanzan muy deprisa. Y para colmo tiene 30 días, ni uno más. También podría matizar que ni dos menos. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Vuelvo sobre algunos asuntos que me tienen ocupado. No sé si me divierten, pero los asumo como una obligación. O, tal vez mejor, como un afán. Quizás sea esto, para parecerme a alguno de los personajes de Luis Landero.</span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">26 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Basta que algo no se deba torcer para que se tuerza. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Me lo ratifica una socia que busca apoyo para dos proyectos distintos. Nadie le había hecho caso hasta ayer, cuando, de repente, alguien le ofreció estudiar e incluso emprender una de aquellas iniciativas, a cambio de una discreción absoluta. Bastó sellar el compromiso para que otra persona, hasta ahora muda, le haya planteado esta misma mañana la posibilidad de acometer la misma iniciativa, advirtiendo que le corre prisa ponerla en marcha. Para colmo los proyectos afectan a un colectivo que, en aras de la confidencialidad, no sabe de la misa la media. Le he dicho a mi socia que tire p&#8217;alante sin preguntar ni saber la dirección. O sea, que se estrelle.</span></span></p>
<h3><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif);"><span style="color: #ff00ff;">25 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Descubro que existe una especie de bomberos a los que G. denomina oxotéricos y que tienen la condición de malvados: en lugar de agua o espuma, con sus mangueras arrojan llamas. Hay otros que, sin llegar a tales extremos, colaboran estrechamente con aquellos; se denominan normandos. De los apagafuegos tradicionales, ni rastro.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Regresamos a la casa habitual de un tirón, sin paradas. El tráfico facilita la tarea. </span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Hacemos memoria de lo vivido el día anterior. Encontramos valoraciones distantes e incluso contradictorias. Para unas, el homenaje reavivó emociones </span></span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">anteriores</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Para otras, quedó desfigurado el objetivo por la excesiva reivindicación partidista. Y pienso que la sobreabundancia de estos últimos aspectos no impidió la recuperación de sentimientos mucho más íntimos. Al menos, en el caso de las Mujeres.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">El día amanece supeditado a la cita en el hospital. Poco después del pinchazo y sus secuelas inmediatas, la situación parece tranquila. Emprendemos viaje con destino a Plasencia. Nos espera en el Palacio de Congresos uno de los premios Sumando Igualdad, que reivindica la memoria de quien fuera presidenta de la Diputación de Caceres, Charo Cordero, En esta ocasión los premios recaen en:</span></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Helga de Alvear, coleccionista, galerista y, sobre todo, titular del extraordinario Museo de arte contemporáneo que lleva su nombre y que ha ofrecido una proyección internacional indiscutible de la ciudad de Cáceres</span></span></li>
<li><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Patricia Sierra </span></span>profesora, activista y promotora de proyectos educativos, médicos, psicosociales y alimenticios en la población refugiada y migrante en frontera y en conflictos armados, como Líbano en el límite con Palestina.</li>
<li>La Asociación Cultural AlmaHurdes por su proyecto <em>Las Hurdes, Tierra de Mujeres, </em> desarrollado por la asociación cultural AlmaHurdes para reivindicar a quienes preservaron de vida y la memoria de la comarca.</li>
</ul>
<p>El acto, promovido por el PSOE cacereño, provoca sentimientos y emociones, pero su envoltorio se tiñe de tonos mitineros que devalúan una convocatoria merecedora de un tratamiento menos partidista.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">21 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Nos reunimos con C. y Á. Aparcamos algunos proyectos, pero nos comprometemos a volver sobre ellos con propuestas más concretas La cita queda abierta en Dos Orillas. PAra acelerar la marcha, el perro se desahoga debajo de la mesa.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">El Gobierno valenciano ha descubierto las aptitudes políticas de los militares. Sin embargo, los militares designados altos cargos del Gobierno de Carlos Manzón renieguen del ejercicio de la política. ¿A dónde vamos o a dónde volvemos? </span></span></p>
<p>Hubo momentos muy largos en los que en esta fecha se celebraba el aniversario de los fallecimientos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. Y pienso si Carlos Manzón habrá querido conmemorar la efemérides con esos nombramientos.</p>
<p>– ¡Qué disparate!</p>
<p>– ¿El suyo o el mío?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">19 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Veo el que será último partido profesional de Rafa Nadal, pero solo me enteraré de ello después del sueño. Las redacciones a esas horas almacenan innumerables panegíricos sobre el tenista español por excelencia.     </span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Nueva revisión audiológica para alimentar muchas más dudas que certezas. Parece lógico que la definición de los parámetros registrados en la audiometría determine una programación inequívoca de los aparatos. Pues no. A la métrica de la sordera se añaden matices diversos, como la potencia, la claridad y dios sabe qué otras variables. Los audífonos, cada vez más complejos y más caros, se convierten así en un galimatías: el sordo que soy yo no se aclara sobre qué le conviene y a qué precio. Volveremos a debatirlo la próxima semana, pero empiezo a estar usque ad corvejones. Hasta ahí mismo. Y eso que los aparatos se colocan en el interior de los oídos y detrás de las orejas.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">A Pepe Mujica hay que atenderle con la máxima atención por lo que dice y por cómo lo dice. Tenía guardada una intervención reciente, de mediados de octubre, en la que aludía a la intervención a la que fue sometido tras habérsele detectado un cáncer de esófago. Hablaba y parecía un testamento. <strong><a href="https://elpais.com/videos/2024-10-21/video-jose-mujica-reaparece-en-un-acto-electoral-soy-un-anciano-que-esta-muy-cerca-de-emprender-la-retirada-de-donde-no-se-vuelve.html?autoplay=1">Mejor escucharlo de viva voz</a></strong>.</span></span></p>
<p>Este domingo ha vuelto, a través de una amplia entrevista también publicada en <em>El País </em>que titula: <strong><a href="https://elpais.com/america/2024-11-17/jose-pepe-mujica-le-pido-a-la-vida-que-me-permita-seguir-ladrando-un-poco.html">«Le pido a la vida que me permita seguir ladrando un poco»</a></strong>. En ella realiza algunas afirmaciones que le describen y que, a mi escala, admito como propias: <strong>«Yo me dediqué a cambiar el mundo y no cambié un carajo, pero estuve entretenido»</strong>.</p>
<p>¡Qué tipo! El abanderado de un nuevo, e inédito, mundo.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">16 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Llevamos dos fines de semana en los que, por distintas razones, hemos tenido que renunciar al programa e incluso a los programas convenidos. Primero, el lumbago; luego, las lluvias, que, sin llegar a dana, complicaban la planificación del viaje. A la suspensión de la cita de Zafra le siguió la de Trujillo. La siguiente, Plasencia y Madrid. A saber: entrega de un premio por <em>Las Hurdes, Tierra de Mujeres</em>, en mi pueblo; congreso sobre periodismo en ámbitos rurales, en la Complutense; presentación de una antología de Álvaro Valverde, también en mi pueblo, pero con incompatibilidad horaria con el anterior evento placentino; y para colmo, paso imprescindible por el servicio de oftalmología en Sanse, que impide comprometerse con ningún otro evento objeto del deseo. </span></span></p>
<p>Aún hay tiempo para que cualquier amigo o allegado me proponga otra actividad saludable en esa misma fecha. Puesto a suspender aficiones e intereses&#8230;</p>
<p>¿Se entiende por qué, de jovencito, admiré tanto a fray Escoba, a su ubicuidad? ¿O  bilocación o multilocación o lo que fuere?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">15 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Tomo nota de un artículo que me sorprende. No tanto por sus conclusiones como por el procedimiento que las avala. La neuróloga Clara Petrus asegura que «<a href="https://elpais.com/tecnologia/2024-11-14/clara-pretus-neurologa-hay-agentes-del-mal-que-estan-sacando-redito-al-generar-este-nerviosismo.html">Hay agentes del mal que están sacando rédito al generar este nerviosismo»</a>. </span></span></p>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Me llama más la atención otra conclusión: la crispación, la desinformación y la polarización se han instalado en el cerebro de muchas personas. Pero no de manera metafórica o alegórica, sino física, detectable mediante un escáner cerebral. Y a partir de ahí&#8230; a ver cómo y quién le pone remedio.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">14 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">El jueves pasado teníamos que estar en Zafra. Atacó el lumbago. </span></span></p>
<p>Este jueves debíamos estar en Trujillo. Las previsiones meteorológicas nos dejan en casa.</p>
<p>El próximo viernes estamos citados en Plasencia. Pero tenemos otro compromiso en el hospital. ¿Cómo compatibilizar ambos propósitos?</p>
<p>En eso estamos. ¿No hay dos sin tres o sin tres no hay dos?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">13 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Paso el día oteando mapas, previsiones meteorológicas, planes para los próximos días. Aquí no valen los versillos de Ramón de Campoamor: «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira». Este relativismo elemental choca con la contundencia de la meteorología. ¿Qué hacer mañana? Sueño con la AEMET, pero me despiertan las dudas.</span></span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">12 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Hay días en los que no te dejan separarte del teléfono. Es tanto el ajetreo, y las consiguientes interrupciones, que lo que se va anotando en el Diario desaparece por el olvido de un requisito elemental: guardar lo escrito antes de cerrar la aplicación. Acabo de reconocer, al echar en falta lo que había redactado, que este era uno de esos días aturullados. Vendrán tiempos mejores, aunque cueste decir eso en vísperas de una nueva dana en la que lloverá sobre los destrozos de lo llovido. Como la vida misma o el olvido.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Me pongo en manos de un audiólogo recomendado y desconocido. Hay una diferencia radical respecto a mi anterior asesora: este habla bajito, aquella gritaba. ¿De quién me fío, si es obvio que carezco de criterio para resolver la duda? Por el contrario no me cabe el menor interrogante sobre el precio de los aparatitos. Cuestan un riñón. Me planteo si hacerme donante (de un riñón, claro) a buen precio, pero me dicen que es ilegal. Voy a preguntar a la presidenta de mi Comunidad (Madrid) si esa norma atenta contra mi libertad y contra la sacrosanta competencia.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">10 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Estoy pendiente de la previsión meteorológica para decidir qué rumbo tomar la próxima semana. Hay fechas en las que me gustaría acudir a tres lugares a la vez. Y no encuentro la manera. Hay algo que me marcó desde pequeñito: ¡quién fuera fray Escoba!</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">9 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Como hoy no es el cumpleaños de nadie conocido (o que yo recuerde), una parte de la familia ha decidido celebrar el mío. Mañana, pasado, al otro, al siguiente, al de después&#8230; Demasiada competencia.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">8 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">No pude participar en vivo y en directo en la reunión del jurado encargado de elegir los ganadores de los premios Alva, promovidos por la Deutz Bussines School, radicada en Zafra. Y lo sentí con dolor; entre otras razones, porque fue culpa de una lumbalgia intempestiva y sin antecedentes. Lo lamenté, de veras, porque la invitación me había llegado a través de alguien con quien siempre he querido colaborar. Ahora, el <em>embolao</em> lo tramó ella. Y me quedé a medias. Cubrimos la tarea, pero falló el directo. ¿Tendré una opción para el desquite?</span></p>
<p>Para colmo el Parador se ha empeñado en cobrar el alojamiento&#8230; y ahí solté el cabreo que me había producido la lumbalgia. Me salió la rabia.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">7 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Nada nuevo. Las elecciones en Estados Unidos y los efectos de la tragedia que ha asolado a cientos de miles de valencianos impiden reconocer otros asuntos de preocupación. Se bastan ellos para tenernos desolados. Los medios buscan explicaciones. Los ciudadanos, asideros para reencontrar una pizca de esperanza. Malos días. Malditos.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">6 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Lumbago. Habíamos previsto viajar a Zafra para formar parte de un jurado que iba a conceder los primeros premios Alva, impulsados por la  Fundación Deutz Business School. Todo estaba listo: reservado el hotel, preparada mi intervención, satisfecha la casualidad de un encuentro con F&#8230; Pero el destino se torció con la misma precipitación con la que había tratado de cortar las uñas de mis pies. Un chasquido, unas molestias crecientes, un dolor  insoportable, el reconocimiento de la lumbalgia, que no solo no remitía sino que avanzaba en dirección a lo insoportable. Tocaba deshacer lo preparado. Y lamentar&#8230; la voluntad de un aseo pedestre requeriente de retortijones. Por decirlo de alguna manera. </span></p>
<p>Tras la tragedia de la Comunidad Valenciana y la victoria de Trump en las elecciones que afectan a buena parte del mundo, ¿qué menos que el lumbago?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">5 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Vamos a realizar una gestión en el hospital. Para no perder tiempo, A. se adelanta mientras busco aparcamiento. Como los trámites en este tipo de establecimientos suelen resultar lentos y variables, quedamos en comunicarnos por teléfono. Pero mi móvil descansa en casa. ¡Que haya suerte! Y l</span>a hubo, pese a la dificultad de encontrar aparcamiento. A. me esperaba en el hall de entrada.</p>
<p>De regreso a casa, la aplicación del supermercado que más frecuento me aparece bloqueada. Sugiere que acuda al super. Lo hago y aprovecho para comprar un par de cosillas. Luego acudo a la ventanilla donde se supone que van a restablecer el orden en mi teléfono. Advierto que el susodicho aparato ha vuelto a quedarse en casa. Adiós a la gestión.</p>
<p>Pienso. Va a ser cosa de inventar un teléfono fijo adosado a alguna parte del cuerpo. Con tal de que deje de tocar los cojones&#8230; En eso ando, tratando de evitar ese riesgo.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">4 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Descubro que </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Rómulo Gallegos publicó una novela que tituló </span><em style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Cantaclaro</em><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">. Para mí ese era, y seguirá siendo, el seudónimo que utilizaba mi padre para firmar un comentario semanal en el programa de Deportes de Radio Juventud de Plasencia. Hará de ello tanto tiempo (casi siete décadas, acaso) que me avergüenza recordarlo.</span></p>
<p><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"><em> Cantaclaro</em> era la voz crítica de aquel espacio deportivo en el que mi padre hacía honor al pseudónimo y, en consecuencia, al anonimato. Alguna vez, algún amigo le saludaba por la calle con un «Buenas tardes, Cantaclaro». En ese o esos casos (tan solo recuerdo uno con cierta nitidez) la falta de respuesta nos hacía creer que solo unos pocos, muy pocos, compartíamos el secreto.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">El rey debate con algunos damnificados, la reina parece conmocionada por la tragedia o el tumulto, el presidente de la Comunidad Valenciana se esconde al amparo regio, el presidente del Gobierno le sacan del tumulto después de haber recibido el golpe de un palo voluntario. No están los ánimos para reflexionar. El enojo es el principal argumento. La indignación anega la razón.  </span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">2 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Los voluntarios contra la catástrofe pueden añadir efectos catastróficos.  </span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de noviembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Aún guardo en algún pequeño rincón de mi memoria el tono de las informaciones que la radio emitía, hace ya 68 años, para dar cuenta del desbordamiento del Turia a su paso por Valencia. 300 muertos entonces. La modificación del cauce del río que atravesaba la ciudad solo puede recordarse, a día de hoy, como una decisión razonable. ¿Qué será lo razonable ahora?</span></p>
<p><span style="color: #000000;"> Las víctimas de esta nueva catástrofe merecen una seria reflexión sobre un problema que, más allá del cauce concreto del Turia a su paso por varias localidades valencianas densamente pobladas, no solo sigue vigente en buena parte de España sino que se ha visto reforzado por el descontrol climático que, desde entonces hasta ahora, hemos alimentado y engordado. </span></p>
<p>El problema nos cerca. La amenaza afecta a las riberas del Mediterráneo y también a todos los lugares que, en aras del desarrollo o los intereses económicos, hemos ido «desarrollando». ¿Aprenderemos algo del escalofrío que recorre nuestro cuerpo al contemplar el desastre que nosotros mismos generamos o que, al menos, alimentamos?</p>
<p>Después de lo que se vive en estos días, y de lo que se vivirá en los próximos meses e incluso años, alguien debería estar redactando ya su despedida de los ámbitos de responsabilidad pública.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">31 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">La catástrofe humanitaria provocada por la dana en varios municipios valencianos sobrecoge. Las explicaciones de Núñez Feijó para culpabilizar al Gobierno de Pedro Sánchez repugnan. Dan vergüenza. No son días para ese tipo de disputas.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">30 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">La gravedad de las inundaciones en Valencia pone en evidencia el mayor de los absurdos del debate político. Esfuerzo inútil. La mayoría parlamentaria reduce la sesión parlamentaria a un único asunto: la nueva configuración del Consejo de Administración de RTVE. El PSOE pone sobre la mesa a algun/a candidato/a digno de toda sospecha: por su manera de entender el servicio público de la radiotelevisión y por su partidismo convicto y confeso. Tal vez esas anomalías justifiquen la precipitación. Un procedimiento, una vez más, despreciable. En unas circunstancias que aún lo hacen más repugnante.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Si hubieran prestado una mínima atención a los testimonios que llegaban desde los alrededores de Valencia, a sus señorías se les habría caído la cara de vergüenza mientras apretaban el botón desde su escaño. Peor aún: la magnitud de la catástrofe que ya insinúan las manifestaciones de algunos vecinos pone de manifiesto que la vergüenza les abandonó hace rato.</span></p>
<p>La radio ya anunciaba desde muchas horas antes la extraordinaria gravedad de la situación. Yo mismo tuve problemas para conciliar el sueño. Me los resolvió la interrupción del programa informativo cuando se puso a dar vueltas a la noria del deporte.</p>
<p><span style="color: #ff00ff; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px; font-weight: bold;">29 de octubre</span></p>
<p>Para quienes se refugian en el deporte y eluden sus responsabilidades sociales bajo el pretexto de que los mecanismos de participación reconocidos en la sociedad están corruptos, habría que advertirles de que solo el deporte concentra mayores niveles de corrupción y decepción que la propia actividad política.</p>
<p>Hay excepciones. Y conviene destacarlas. El último ejemplo lo hemos tenido en la entrega de los premios Balon de Oro a los mejores del año en el mundo del fútbol. Los dos personajes más laureados, Aitana Bonmatí y <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Rodrigo Hernández –con mención especial también para Jenny Hermoso– dieron una lección de deportividad  reivindicando valores superiores. Ellos representaron lo contrario a lo que abunda en los terrenos de juego. O en comportamientos tan despreciables como la pataleta caprichosa y prepotente del Real Madrid con su presidente como adalid.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">28 de octubre</span></strong></h3>
<p>Llevo varios días <strong><a href="https://www.lagardeideas.com/consternacion/">obsesionado con el caso de Íñigo Errejón</a></strong>. Me desborda, me anonada. ¿Cómo sopreponerse a su infamia? ¿Cómo digerir su aberración? ¿Para qué sirven las palabras, incluso las que se envuelven en contundencia? ¿Cómo ignorar la hipocresía de quienes le odiaban por lo que pensaba y ahora festejan su depravación?La huella de esta infamia se va a extender en el tiempo y en el espacio. Y no siempre para defender derechos inalienables sino para obtener otros réditos. En cualquier caso, estos tipos se sentirán a cubierto de la réplica que merecen, porque el bochorno de quienes confiaron en Errejón no se podrán desprender de su flagrante error. Yo confieso.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">27 de octubre</span></strong></h3>
<p>Acceder a La Cabra Jurdana, sita en la alquería de Cabezo, tiene su mérito, derivado de los riesgos de una carretera curvilínea y angosta. También la recompensa de una comida con un afán que aúna tradición y modernidad. Un restaurante adecuado para transformar una jornada cualquiera en día de fiesta. ¿Sin mayores pretensiones o con pretensiones mayores?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de octubre</span></strong></h3>
<p>Llegamos al molino. Comprobamos las averías provocadas por el afán de convertir los espacios naturales en infraestructuras <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">desproporcionadas y </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">ajenas a los usos tradicionales. La acequia que, regulada por una pequeña presa, encauzaba el agua para poner en movimiento la noria de la vieja almazara se amparó en el eufemismo de camino de uso agrícola, necesario para atender unos huertos inexistentes o diminutos. La coartada escondía, por ilegal, el suministro de agua a las viviendas que se han ido creando ilegalmente. Y así empezaron a transitar vehículos de muy diversa índole, cada vez más grandes y pesados, que han ido transformando el espacio agrícola en una especie de urbanizaciones aisladas y, como mínimo, alegales. Entre tanto, las máquinas han hecho su trabajo: han recortado el monte, han sustituido la acequia por caminos, las animales de carga por tractores o cuatroporcuatros o, si es menester, camiones y maquinaria pesada. Las construcciones tradicionales –entre ellas un lagar con cerca de 200 años de antigüedad– van sucumbiendo a la presión de las máquinas y al elevado costo de su supervivencia. Lo llaman desarrollo rural.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">25 de octubre</span></strong></h3>
<p>Anteayer murió Ángel Sánchez. Me lo ha contó ayer su hija Laia. Con la emoción en los ojos le agradecí su llamada, porque implicaba que, a pesar de vernos muy poco, me seguía considerando su amigo. Para mí lo era, lo es y lo será ya para siempre. Ha sido un tipo formidable, afectuoso y honesto. Nos conocimos cuando él tenía trece años y yo once. Luego la vida, el trabajo y algunas aficiones compartidas nos hicieron compañeros del alma. Solo podía quererlo.</p>
<p>Y así, desde ayer, he ido pasando del Aspi al balonmano, de El Adelanto (Ansafu) a Talavera, de El Periódico de Catalunya a Arenas de San Pedro o Barcelona, a la presentación de «Esperanza»&#8230; Y las familias, la suya y la mía, ya diezmada.</p>
<p><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">24 de octubre</span></strong></p>
<p>Acudo a un acto que preside la senadora María del Mar Blanco y pienso en su hermano asesinado por ETA y en cómo aquella barbarie marcó un punto de inflexión definitivo para llegar al final del terrorismo etarra. Yo mismo me sentí interpelado por aquel asesinato: el repudio adquirió la condición de absoluto y los matices que en muchos casos se añadían a la condena de la barbarie etarra dejaron de tener sentido. Solo el fin de ETA, consumado e irrevocable, ha llevado a la sociedad española a dar por concluido aquel periodo.</p>
<p>Por eso cabe lamentar que la familia Blanco, y en particular la senadora María del Mar, rehúse sumarse al reconocimiento de la plena victoria democrática. Eso he sentido al verla presidiendo el acto al que acudí en el Senado. Y he lamentado su tono tan beligerante contra la izquierda en general, la misma que trató de arropar a su familia en sus momentos más trágicos.</p>
<p>Se comprende que heridas tan bárbaras supuren un largo tiempo, pero hay que cuidar que la infección no se agigante hasta hacerla incurable. El riesgo consiste en que las víctimas sean doblemente víctimas; primero, del terrorismo; luego, de su propio empeño.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de octubre</span></strong></h3>
<p>Como si no hubiera sido suficiente derribar buena parte del muro de piedra que rodea al molino, alguien ha reincidido justo al lado de donde se llevó a cabo la reparación de aquel desaguisado. Hay señales que advierten que el derrumbe tampoco en esta ocasión ha sido imprevisible. Alguien ha intervenido de manera funesta, pero no cabe imaginar la casualidad. ¿Entonces?</p>
<p>Otras paradojas frente a la puerta del molino: donde surgió un meandro, ahora han levantado un desierto.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de octubre</span></strong></h3>
<p>Estoy rodeado por Paco Cerdá. Hace ya bastante tiempo leí y disfruté de <em>Los últimos. </em>Después coincidí con él en Montijo en unas jornadas auspiciadas por David Matías<em>. </em>Hace poco terminé y comenté con gozo su <em>14 de abril. </em>Ahora mismo me encuentro en plena lectura de <em>Presentes. </em>En ésta me interrumpe y sorprende su artículo–entrevista con Martín Caparrós, cuya situación personal (enfermo de ELA) desconocía. Más allá del interés de cada caso me asalta una duda sobre la creación de un estilo propio y el riesgo de que el propio estilo avasalle al autor.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">21 de octubre</span></strong></h3>
<p>Me parece más probable encontrar a un facha convertido en juez que a dar con lo que se supone que debe ser un juez. El oficio o confunde o pervierte: cuando la sociedad reconoce a alguien como garante de los derechos de los demás y él se lo cree, el afán se transforma en poder. Y ahí comienza el lío.</p>
<p>¿Y si resultara que los humanos no somos compatibles con la transparencia absoluta? ¿Y si resultara que la corrupción está anclada en el fondo de nuestra alma? ¿Dónde fijar los límites de la contradicción? ¿Existe la posibilidad de un responsable político, empresarial o académico absolutamente ejemplar? ¿Dónde fijar los limites?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de octubre</span></strong></h3>
<p>Acabo de leer el libro de un amigo, Paco Medina. No es un debutante. Tras su excelente trayectoria profesional como periodista, acarrea a sus espaldas buen número de publicaciones de muy diversa índole, en su mayoría relacionadas con su interés por asuntos tan complejos como las relaciones internacionales, los servicios secretos, el 23F… Algunos de ellos, puro periodismo de investigación y referencia imprescindible para comprender periodos o momentos decisivos de la historia española, y de todo lo que ha venido después, como <em>23F: La Verdad</em> (Plaza y Janés 2006).</p>
<p>Retirado de esos menesteres periodísticos más o menos inmediatos, aunque en todo caso con repercusiones aún vigentes, Paco ha seguido explorando asuntos y géneros muy dispares. En ese ámbito hay que situar <strong><a href="https://www.amazon.es/Qualia-b%C3%BAsqueda-del-DJ-Melanc%C3%B3lico/dp/B0DFQDN25L"><em>Qualia. A la búsqueda del DJ melancólico</em></a></strong>, una trama autoeditada y distribuida por Amazon en la que se entrecruzan el espionaje y el esoterismo, la intriga y la reflexión sobre la sociedad, las contradicciones latentes y los intereses enconados, la pugna por el poder y el desprecio a la naturaleza, los bajos fondos de la sociedad y la incapacidad para alumbrar un nuevo paradigma, el posthumanismo y el primitivismo, el género negro y el apocalíptico, la búsqueda de nuevas opciones individuales y colectivas entre modelos enfrentados, entre la razón, la ambición y la escatología. Sin rehuir algunas referencias a la actualidad, como la breve y postrera aparición de Benjamin Ben Netanyahu, tal vez para destacar que la ficción alimenta la realidad.</p>
<p>No se trata de una nueva narrativa sino de una intriga llevada al extremo para explicitar las contradicciones de realidades diversas y de análisis unívocos. ¿Muy complicado o muy complejo? Sobre todo, radical. Pero esa parece ser la opción de quien antes se movió entre las contradicciones de una realidad que, asumida como lógica o inherente al sistema, ahora deriva hacia la búsqueda del más allá de cualquier convención.</p>
<p>Hay que echarle valor para afrontar ese contubernio.</p>
<p>Para que el amigo del autor que suscribe este comentario pueda avalar su independencia de juicio, que conste una discrepancia: el escaso cuidado de la edición (¿cosas de amazon?). Y en el extremo opuesto, el sugerente diseño de la portada, obra de Salma Medina.</p>
<p>¿Cuál será, Paco, la próxima sorpresa?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">19 de octubre</span></strong></h3>
<p>Vuelve Sabina. Tal cual. Y muy buenas compañías. <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=g4Ur7V8Jf60">Se puede comprobar aquí</a></strong>.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de octubre</span></strong></h3>
<p>He decidido jugar a la lotería. Solo persigo un objetivo: Crear una empresa que solo contrate a inmigrantes y, a ser posible, ilegales.</p>
<p>Estoy seguro de que sería rentable. No tanto para el promotor como para los trabajadores. Solo hay algo más difícil que me toque la lotería: que las leyes no impidan la iniciativa.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">La portada de <em>Qalia. A la búsqueda del DJ melancólico, </em>el último libro de Paco Medina, me pareció excelente a primera vista, la de su portada. Luego supe que la responsable no era otra que Salma Medina, y me alegró. Siguiendo la primera impresión –la que proponen la tipografía y el diseño de la publicación–, me parecieron encajar en un criterio de viejos <em>progres:</em> ese nunca fue un asunto de gran preocupación para los intelectuales del siglo pasado. Fue la primera impresión. La segunda, tanto por el título de la obra como por un simplismo barato, me llevó a prever que Paco no va a renunciar a estas alturas a sus propias reflexiones, lo que he llamado filosofía mediniana, que es cosa mayor, no mediana. En estos días trato de salir de las presunciones para entrar en las dudas.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">16 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Me sorprende un dato en el que, pese a las referencias constantes de los medios de comunicación al </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">último</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">símbolo del genocidio contemporáneo, no había reparado. En Gaza habitan (tal vez, sería mejor decir habitaban) casi dos millones de personas en un territorio de apenas 360 kilómetros cuadrados. No puedo reprimir la comparación: en Las Hurdes, en 530 kilómetros cuadrados, habitan (en realidad, no llegan) 6.000 personas. Dos realidades tan dispares que no admiten comparaciones.</span></p>
<p><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">15 de octubre</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Cien años de radio. Los celebra la Cadena SER con la recuperación de voces que marcaron parte de ese centenario. Aunque en algunos años trabajé en ese medio de comunicación (sobre todo, en la propia SER y en alguno de sus programas icónicos, como Hora25) e incluso lo hice muy cerca de algunos de los personajes a los que se rinde reconocimiento, los recuerdos me llevan a la más tierna infancia, a Plasencia, a la vivienda en que nací. En concreto, al cuarto de estar donde mis padres se retiraban al terminar cada jornada. A veces, para oír música. Otras, para escuchar al padre Venancio Marcos. Y en no pocas ocasiones, para atender a las noticias.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La radio de aquella casa era un aparato enorme, con un ojo mágico que ayudaba a sintonizar las emisoras. De allí surgían corridos y rancheras que interpretaba Manuel Aceves Mejía o los Partes que transmitían las consignas del franquismo y que estaban reservados a Radio Nacional de España, la cadena oficial en la que colaboraban varios familiares directos. </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Entre unas cosas y otras mi padre sintonizaba también con Radio España Independiente, a la que los asiduos denominaban La Pirenaica y en la que se hablaba de cosas que no entendía: manifestaciones, huelgas, protestas&#8230;</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Debía tener no más de siete u ocho años. Sin embargo, no he olvidado que muchas noches, coincidiendo </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">tal vez</span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> con el momento </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">en que mis padres apagaban aquel aparato enorme para ir a su dormitorio, cuando mi hermano mayor y yo ya dormíamos tras la cortina que separaba a la alcoba del cuarto de estar, yo veía (o soñaba) cómo por un lateral de la radio salían unos personajes diminutos: uno con sombrero negro, otro con una guitarra bajo el brazo, un tercero con una silla de enea, un cuarto de cantaor flamenco&#8230; Habían terminado su trabajo, finalizaba su función y se retiraban a descansar.</span></p>
<p>Aquel aparato de radio desapareció de mi vida a partir de los 10 años. Hasta los 15, más o menos. Entonces tuve derecho a habitación propia en el «Aspirantado», como llamaban entonces, al colegio Maestro Ávila de Salamanca. Nunca me lo expliqué, pero nadie me impidió colocar en mi habitáculo, al lado de la mesa de estudio, aquel enorme aparato y, para acceder a lo prohibido, una radio galena. Entonces aprendí a distinguir entre el Parte y la Pirenaica.</p>
<p>¿Se entiende así que la radio ha sido, desde siempre y para mí, algo mágico?</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">14 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Paso el día pendiente del suministro de gasoil a estas alturas imprescindible para  volver al molino. Hoy, tampoco lo han llevado. Y los accesos a los cortijos y a la caseta permanecen abiertos. No hay que alarmarse. Gente ajena ya entró en el recinto, pese a los candados cerrados. Una vez se llevaron juguetes. Otra, gasoil. Vaciaron el depósito. Me tranquilizo: en definitiva, el riesgo no depende de que el candado esté abierto o cerrado.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">13 de octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">El debate público se emponzoña a cada paso que unos y otros dan. Pero no hemos llegado al límite. La realidad nos demostrará que aún puede ser peor. Aunque parezca imposible, esa es la única previsión realista. Los ciudadanos reclaman en la calle una política decente de viviendas. Los responsables de proponer y desarrollar esas actuaciones –al menos, los más representativos– solo piensan en emponzoñar la convivencia: el hedor les anima. Se alegran cuando atisban mierda.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">12 octubre</span></strong></h3>
<p>La fiesta nacional, pasada por agua. El abundante riego no podía eliminar la caspa que arrulla a esta celebración. Podría ser otra cosa, pero es lo que se ve. La celebración se reduce a un desfile militar y a una recepción para gente bien vestida y bien comida. Con lo que podría ser si asumiéramos una historia que, aunque repleta de contradicciones, nos invita a desear un mundo <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">distinto</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">.</span></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de octubre</span></strong></h3>
<p>De un tiempo a esta parte estoy cumpliendo, siquiera formalmente, mi compromiso de incorporar a <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> este Lagar, de forma cotidiana, </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">algún texto propio. La inmensa mayoría han ido a parar a este contenedor para nada selectivo –tampoco demasiado coherente– que es el Diario. Cumplo el expediente. Con peor o mejor fortuna. O de modo casi inevitable.<br />
</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Las reflexiones sobre la vida colectiva y sus circunstancias, sobre el debate en torno a los asuntos públicos o, más concretamente, alrededor de la política, que abundaron en otras épocas,</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> han ido espaciándose cada vez más. Por reiterativas, por cansinas e incluso por aberrantes. No hay visos de mejora. Al contrario, todo se contamina de falacias y vilezas. </span></p>
<p>Crecimos soñando caminos. De la mano de Antonio Machado fuimos «cantando, viajero, / a lo largo del sendero», pero de aquellos deseos hemos el momento en que «la tarde más se oscurece; / y el camino que serpea / y débilmente blanquea / se enturbia y desaparece».</p>
<p>¿Un presagio?</p>
<h3 class="a_t"><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">10 de octubre</span></strong></span></h3>
<p>Termina un largo fin de semana o unas cortas vacaciones bajo la lluvia y el sonido bravío del río de Los Ángeles. Hemos resuelto algunas deficiencias que el tiempo alimenta, pero quedan otras para estar obligados a volver. Mi madre lo hubiera resumido: «no hay mal que por bien no venga». Visto así&#8230; no hay consuelo sin dolor. Ay, de aquellos sabios griegos. De Zenón de Citio p&#8217;alante o p&#8217;atrás. Según se mire.</p>
<h3 class="a_t"><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">9 de octubre</span></strong></span></h3>
<p>El pescadero que viene al pueblo miércoles y viernes demuestra buenas dosis de profesionalidad. Tambien de comerciante. Una vez me disertó sobre la frescura del  producto que él mismo selecciona: «A las cinco de la mañana estoy en Mercamadrid, que es la mayor pescadería de España. Y a las nueve aquí está el pescado, en Las Hurdes. En Madrid usted no consume un producto más fresco», repite a modo de slogan.</p>
<p>Esta mañana le he pedido una lubina. «¿Esta, por ejemplo?», me pregunta señalando la que tenía más a mano. «Quizás una un poco más pequeña», le respondo. «Son iguales. Como mucho, 50 gramos de diferencia», lo asegura mientras acude a la báscula con ambas piezas en la mano. La primera, 600 gramos. La segunda, 650. «»Ve lo que le he dicho?». Ya solo falta que esté buena. Se lo diré el viernes, si aún sigo en el pueblo.</p>
<h3 class="a_t"><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">8 de octubre</span></strong></span></h3>
<p>Parece que en las próximas horas va a llover con contundencia y contumacia. Así podremos comprobar los efectos de las reparaciones realizadas en la casa. Paciencia y calma.</p>
<h3 class="a_t"><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">7 de octubre</span></strong></span></h3>
<p>Me despierto esperando al fontanero. Se nos han acumulado los problemas y ha llegado el momento de poner remedio siquiera a alguno de ellos. La caldera de gasoil no calienta la casa, el calentador de butano envía resplandores de alarma, la tubería del riego estalló cuando menos se esperaba&#8230; Han sido días de zozobra, porque estas furias se presentan de improviso y, una vez desatadas, no encuentran un rápido remedio.</p>
<p>¿Durarán mucho los arreglos o será la incertidumbre lo único, en verdad, absolutamente cierto? Conclusión: llueve casi a cántaros.</p>
<p>El fontanero nos devuelve la sonrisa. Son 108 euros.</p>
<h3 class="a_t"><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">6 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p>Queda el recuerdo del cumpleaños de M. Aunque en diferido, la celebración llevaba implícito un compromiso de futuro (lo que seremos) con la memoria (lo que hemos sido). Una familia. A trompicones, si se quiere, pero con motivos para reír juntos, incluso en esos momentos que generan desasosiego o dudas. Esa es, porque no hay otra, la salida. Por eso andamos. echándonos de menos. Siquiera a ratos. Y el de ayer fue, en cualquier caso, de los buenos.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">5 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p>Acabábamos de llegar a Nueva York procedentes de Lima. Viajábamos para presentar en la sede de Naciones Unidas el documental <em>Perú sabe (la cocina, arma social)</em>. En el grupo se encontraban personajes reconocidos internacionalmente como Ferran Adrià, Gastón Acurio o el presidente de Telefónica para USA y el de Latinoamérica. El control de pasaportes, siempre pesado cuando no enojoso, me pareció bastante más ágil que los vividos en otras ocasiones&#8230; Hasta que llegó mi turno.</p>
<p>El funcionario aduanero observó el pasaporte, consultó los datos, hizo un par de preguntas sin sentido y optó por reclamar la presencia de otro interventor. Tras un incomprensible intercambio de opiniones, me apartaron de la cola. Retenido, aunque no detenido&#8230; todavía. Sin embargo, no lo pensé.</p>
<p>El segundo funcionario, blandiendo mi pasaporte con mi correspondiente visa USA, se perdió por el pasillo trasero de las innumerables cabinas, en dirección contraria al lugar donde se encontraban los compañeros de expedición observaban libres de sospecha. No era mi caso.</p>
<p>Dies minutos después, el interventor regresó sin mi pasaporte ni mi visa para conducirme a una sala desproporcionada. Me sentí en medio de una situación incomprensible, de un absurdo burocrático que legitima la sospecha, ejercido por quienes representan a una sociedad que se dice adalid de la libertad. Me hicieron sentarme en un banco del que, abrumado por la situación, ni siquiera pude concluir que fuera incómodo. Se negaron a responder a mis preguntas y, sobre todo, a mi perplejidad.</p>
<p>Al cabo de media hora el susodicho funcionario volvió con mi pasaporte en la mano. «Puede pasar». Sin más explicaciones. Sin el más mínimo gesto de excusa ante mí y ante la mayoría de los colegas que todavía aguardaban en el espacio reservado a los libres de toda sospecha. Alguien debió relacionar mi nombre con algún supuesto narco peruano o colombiano. Así lo supusimos. Pero solo era No con el director del documental que congregaba a aquel grupo de gente variopinta y unitariamente perpleja. Tuvimos que correr para llegar a la recepción que nos habían preparado.</p>
<p>Este episodio me lo ha recordado el inicio del comentario de Antonio Muñoz Molina titulado <em><strong><a href="https://elpais.com/opinion/2024-10-05/las-pesadillas-de-los-inocentes.html">La pesadilla de los inocentes</a>.</strong> </em>Él, lo explica, ha vivido personalmente esa situación, esa perplejidad, esa impotencia: la de sentirte acusado por un detalle tan nimio como absurdo. El escritor ubetense añade: hay casos peores. Por ejemplo, cuando quienes detentan el poder no solo sospechan de ti sino que, a sabiendas de que se trata de una falsedad, fabrican las pruebas que te habrán de condenar impunemente. Ese fue el caso de Juan Clavero.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">4 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p>El escritor israelí y artista polifacético <span style="background-color: #ffffff; color: #000000;">Etgar Keret publica en <em>El País</em> una </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"><strong><a href="https://elpais.com/opinion/2024-10-04/carta-a-mi-madre-sobre-el-ultimo-ano-de-israel.html"><em>Carta a mi madre sobre el último año de Israel</em></a></strong>, cinco años después de que ella falleciera. Lo </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">explica el propio Keret: </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">«</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Me prometí que te escribiría cuando hubiera alguna buena noticia, cuando los rehenes volvieran a casa o, por lo menos, cuando cayera este horrible Gobierno de Netanyahu». No se ha cumplido la condición prefijada. No hubo buenas noticias, sino desgracias encadenadas, cada vez más deplorables. Entre tanta desgracia, en el último instante, el escritor encuentra un motivo de esperanza. Y de una profunda emoción. Cuando intuye lo que habrían hecho sus padres en este aciago momento: «mirar dentro de la oscuridad y la pesadumbre para encontrar un camino de luz lleno de esperanza».</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p>El oftalmólogo revisa su trabajo en mi ojo. Se muestra razonablemente satisfecho.</p>
<p>– ¿Y que falta para estar absolutamente satisfecho?</p>
<p>Sonríe. La visión de lejos, aunque un poco mejor en el ojo izquierdo que en el derecho, evita pensar en gafas nuevas.</p>
<p>– Para cerca, las va a necesitar sí o sí.</p>
<p>Recomienda que deje pasar unos días antes de ir a la óptica a medir el alcance de mi presbicia. Le muestro las que llevo colgadas del cuello.</p>
<p>– Si se arregla con esas, no malgaste el dinero.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">2 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">El paseo estaba nublado. Las aves no han celebrado mi paso con la efusividad de dos días atrás. Tan solo algunas palomas y otras pocas urracas picoteaban entre las ramas trituradas que ahora abonan la Dehesa. En este enorme recinto, otrora frecuentado por  mí con asiduidad, detecto ahora algunos cambios más ostensibles: la protección de amplias zonas cercadas para llevar a cabo nuevas plantaciones. Tal vez por ello, en esa parte de la Dehesa, cuando ya solo cabe recorrerla a pie, no me topo a ningún paseante. O tal vez sea que no por mucho madrugar amanece más temprano. </span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">octubre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Recojo el coche del taller. Había decidido aprovechar este tiempo sin poder conducir para someterlo a una revisión ordinaria y, de paso, para que le pasaran una mano de chapa y pintura por las zonas más perjudicadas de la carrocería. Me lo han entregado antes de lo previsto y me ha parecido que estaba como nuevo, aunque el vehículo ya lleva caminados  375.000 kilómetros. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Sin embargo, cuando lo he cogido he tenido la impresión de que está hecho un chaval. Cuando lo compré no pensé que este Prius podría ser el último de mi carreras –tras el 4latas, el Seat 124 y el Renault Laguna, sin incluir al Peugeot que puso a mi disposición RTVE en el tiempo que pasé por allí. Objetos que recorren una vida. Este último ya lleva conmigo 14 años. </span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">30 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">septiembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">He vuelto a recorrer un buen trecho de la Dehesa Vieja y he tenido la oportunidad de saludar a un gentío de pájaros bulliciosos que, </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a la vista de cómo escapaban de mis proximidades, </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">no parecían echarme de menos. </span></p>
<p><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Vivir al lado –o si se prefiere, al otro lado– de la hilera de casas que fija los límites del territorio urbano invita a valorar la preservación de este espacio formidable que linda con la congestión asfáltica de Sanse. Se notan los cuidados de un terreno que trata de hacer honor a su naturaleza, pródiga en una vegetación de influencias mediterráneas. </span></p>
<p><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">El asfalto queda tan lejos como el transeúnte desee. Aunque el 75 por ciento de este municipio es rural, muchos vecinos solo pueden pensar en la autopista que conduce a Madrid y a sus alrededores, porque allí transcurre su jornada laboral, que deja poco tiempo a la vida.</span></p>
<p>Me ha reconfortado el paseo. Doblemente: por el paseo en sí y por el privilegio de poder practicarlo. Regreso a casa y, aún sudoroso –aunque no mucho, porque mis pasos no alcanzan el trote; camino al paso–, me llama A. para ratificar algo de lo que ya me había advertido un tercero: está celosa por su aparición en este diario a cuentagotas.</p>
<p>La próxima vez que venga a Sanse la voy a llevar a la Dehesa. A echar la tarde, si el tiempo, como hoy, invita. Buscaremos sorpresas dignas de ser reseñadas en este diario. Y de que repita en este apartado del Lagar. Ella conoce, y bien, el lagar original.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">29 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">septiembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Hacía mucho tiempo que no tocaban migas. Desde mayo, por lo menos. Podíamos festejar la vuelta al cole o, mejor, todo lo que desde entonces ha merecido la pena. Hay motivos, por algunos baches previos.</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">28 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">septiembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Me proveo de algunos libros que tenía pendientes. De Sergio del Molino, de Paco Cerdá, de Juan Tallón y de Nuria Pérez (este entra de regalo). Este diario ahora tiene nuevos competidores. Aunque estos, más que retar, suman. Casi seguro.</span></p>
<p>En los últimos días he dedicado tiempo y nostalgia a <em>El ruido y la furia</em>, unas C<em>onversaciones con Manuel Vázquez Montalbán desde el planeta de los simios</em> que José Colmeiro mantuvo con el periodista, escritor, pensador que marcó mi empeño en ejercer el periodismo dede un planteamiento que aspiraba a una coherencia heterogénea. Nada mejor que encontrar a una referencia tan excepcional. Para seguir aprendiendo. Todavía.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">27 de</span></strong></span> <strong><span style="color: #ff00ff;">septiembre</span></strong></h3>
<p><span style="color: #000000;">Como no puedo leer de cerca, aprovecho la visita bimestral al peluquero (UOMO se denomina el establecimiento. Para que no quepan dudas, supongo) para conversar sobre fotografías. Me da pie la reproducción en blanco y negro de un establecimiento de similares características, aunque con mayor número de operarios, que preside el espacio. Lo asociaba a primera vista con alguna película de cine clásico, pero los tatuajes y el peinado del peluquero mayor imponían un tiempo mucho más cercano. Mi tocayo me saca de duda: es una peluquería de Amsterdam y la foto no tendrá más de veinte años. Se trata de un establecimiento singular, que organiza actividades múltiples: cursos, libros, conferencias, conciertos&#8230;, y donde el corte de pelo más simple puede costar 70 euros. Terminada la faena, acudo a abonar el servicio peliqueril. Mi tocayo me devuelve a la realidad:</span></p>
<p><span style="color: #000000;">– Son 12 euros, como siempre.</span></p>
<p>Le devuelvo una sonrisa, esta vez más sincera que de costumbre:</p>
<p>– Hasta la próxima.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de septiembre</span></strong></h3>
<p>Hace unos días reconocía en una conversación con un amigo aún más desencantado que yo que solo tengo una razón para seguir votando cada vez que se convocan unos elecciones. Me la da, día tras día, sin excepción, el Partido Popular. A la vista de sus propuestas y reacciones solo me parece razonable votar contra él.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">25 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Se me aparece esta cita de Umberto Eco en Facebook:</p>
<div>
<div dir="auto" style="padding-left: 40px;">«Es una tontería pensar que tienes que leer todos los libros que compras, ya que es una tontería criticar a aquellos que compran más libros de lo que nunca podrán leer. Sería como decir que debes usar todos los cubiertos o gafas o destornilladores o taladros que compraste antes de comprar nuevos.</div>
</div>
<div style="padding-left: 40px;">
<div dir="auto">«Hay cosas en la vida que siempre necesitamos tener un montón de suministros, incluso si solo usaremos una pequeña porción.</div>
</div>
<div>
<div dir="auto" style="padding-left: 40px;">«Si, por ejemplo, consideramos los libros como medicina, entendemos que es bueno tener muchos en casa y no unos pocos: cuando quieres sentirte mejor, entonces vas al &#8216;armario de medicina&#8217; y eliges un libro. No uno al azar, sino el libro correcto para ese momento. ¡Es por eso que siempre debes tener una opción nutricional!</div>
</div>
<div style="padding-left: 40px;">
<div dir="auto">«Aquellos que compran sólo un libro, lean sólo ese y luego se deshacen de él. Simplemente aplican la mentalidad de consumidor a los libros, es decir, los consideran un producto de consumo, un bien. Los que aman los libros saben que un libro es cualquier cosa menos una mercancía.»</div>
</div>
<div dir="auto"></div>
<p dir="auto">Leído lo cual, me tranquilizo al mirar algunos rincones de mis estanterías. Sin embargo, sigo pensando que algún día tendré que tomar decisiones traumáticas.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Al actual rector de la Universidad de Salamanca lo eligieron por mayoría los doctores del Alma Mater salmanticense, pese al palmario fraude en que basaba su currículo. Autocitas a millares e incluso a centenares de millares que el claustro asumió con una complicidad cuasi delictiva. Ahora, cuando desde el ámbito académico extrasalmantino se pone de manifiesto lo evidente, la repercusión no debería limitarse a la destitución del rector sino también a la de cuantos le eligieron. Aún más: las manos de la mayoría de quienes le votaron están sucias. Las de quiene se abstuvieron no están limpias.</p>
<p>Salmantica docet. Pero ¿qué?</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>El papel que en España cumple el bar como elemento aglutinador de las comunidades rurales, en Noruega lo hace el periódico. El análisis lo formula Cristóbal: un tipo joven, chileno, noruego, español y, sobre todo, inteligente, inquieto, conversador. Desarrolla una tesis doctoral sobre el periodismo en ámbitos rurales en España y en Noruega. Un análisis comparativo, que confronta dos realidades tan distintas como distantes. Una conversación apasionante. Quedamos en hacer algo juntos. Veremos.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Cada vez me interesan más las opiniones, los comentarios o las columnas que, abordando cuestiones de interés general, escapan de las referencias concretas del momento o el debate público y se afanan en bucear en registros más amplios que inviten a adentrarse en perspectivas complejas. Ayer me interesó la reflexión de Antonio Muñoz Molina<a href="https://elpais.com/opinion/2024-09-21/los-maestros-macabros.html"><strong> <em>Los maestros macabros</em></strong></a>. Hoy, la de Irene Vallejo<strong><a href="https://elpais.com/opinion/2024-09-22/la-vieja-crueldad-presume-de-juventud.html"> <em>La vieja crueldad presume de juventud</em></a></strong>. Desde la cultura y el pensamiento, la literatura y la filosofía, se entiende lo que pasa de manera más cierta y más compleja que a través de los editoriales al uso o la columnas de los <em>tutólogos </em>que en su momento definió Giuseppe Richieri<em>.</em></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">21 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Nunca falla. Cada 21 de septiembre me despierto con una nota en el buzón de correo. Es de Gabi. No tiene a quién felicitar en esta fecha, pero comparte la alegría de los recuerdos compartidos por amigos y antiguos compañeros. Tambien conmigo. Y eso hace que este cumpleaños de quien ya no puede cumplirlos me resulte festivo. Porque siempre hay algún motivo para el orgullo y la sonrisa.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Eso de morir con las botas puestas no me parece tanto un motivo de orgullo como un empeño poco práctico. Solo sirve para complicar, siquiera levemente, los trámite funerarios a los familiares o amigos del finado. Sin las botas puestas se ahorran molestias. No obstante, de vez en cuando me asalta la idea de inventar algo para hacerme creer que aún podría ejercer de periodista. Es decir, de calzarme las botas para pensar que aún estoy en condiciones de caminar.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">19 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Mi hipocondria se manifiesta de múltiples maneras. A esa multitud se ha sumado en estos días una que me ha resultado sorprendente. Concluyo que mi trslados al hospital en los últimos meses han coincidido con la pérdida de objetos importantes. Hace un par de meses dejé en el taxi al representante de mi mundo exterior: el móvil. Ayer, dejé en el taxi (otro) a las representantes de mi mundo interior: las llaves de casa. ¿La próxima? No sé cómo o dónde ocurrirá, pero temo que esta carrera no ha hecho más que empezar&#8230;</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Intervención de cataratas. Esta vez le toca al ojo izquierdo. Voy a lo sabido, aunque, sin saber por qué, más nervioso que cuando la operación afectó al ojo derecho. ¿Razones ideológicas? No lo descarto: tras la primera intervención la visión diestra mejoró mucho. Por consiguiente, el reto de la siniestra se ha acrecentado. ¡Qué presión!</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Tras la excursión hurdana encuentro a M. bastante más tranquila que en los días precedentes. Da gusto estar a su lado.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">16 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Reunión en el Centro de Documentación. Nueva directora. Ella debe ser, a partir de ahora, la impulsora del Mapa Emocional. Su formación es adecuada (antropología y magisterio). También lo parece su actitud, prudente y atenta. El problema radica en el plazo de su contrato (muy corto) y, sobre todo, en su conocimiento de la comarca (limitado, por decir algo). La próxima entrevista añadirá mayor información.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">15 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>La conversación con E. se interrumpe. Intento la rellamada y observo que me he quedado sin cobertura. Ni teléfono, ni wasap, ni correo, ni las conexiones imprescindibles para pagar en el restaurante o ver un partido de fútbol. Aislamiento absoluto.</p>
<p>Tengo asuntos graves pendientes. Busco a alguien que, abonado a otro operador, me preste su aparato. Todos están a oscuras. No tengo más remedio que coger el coche y salir del pueblo. Dentro de la comarca no encuentro solución. Fuera, sí. Treinta kilómetros para 30 segundos. Ocho horas después el teléfono repica las llamadas acumuladas. Ni una explicación.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">14 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>La procesión del Cristo nos atasca. Pasan ante nosotros muchas mujeres con mantones bordados. Al final, casi de la mano, el alcalde y ­–oh, sorpresa– el obispo. Inconfundible por con su mitra reluciente. No hay manera de evitar una mirada muy atrás.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">13 de septiembr</span></strong></span><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">e</span></strong></span></h3>
<p>Salimos de Madrid a ritmo de contrarreloj. Nos espera una reunión en el molino que tiene fijado su horario. Llegamos a tiempo y la conversación hurdana compensa con creces el acelerón. Estamos, tal vez, ante la última oportunidad para sacar adelante el Mapa Emocional de Las Hurdes. Ha pasado mucho tiempo y acumulado demasiados desencantos, pero el tono de la conversación anima a apurar esta última oportunidad.</p>
<p><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">12 de septiembre</span></strong></p>
<p>Un día para darle vueltas a la cabeza, pero no para reseñar los numerosos interrogantes que van surgiendo. A veces la vida te asalta a contrapié. La jornada finaliza con un entrenamiento del cancerbero D. Al cabo de la práctica, repite, entusiasmado, u porcentaje: 3 penaltis parado de lo 4 que le lanzaron. Orgullo de guardameta y buen  escudo contra el miedo.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>La semana pasada tuve (no puedo decir que alojé) a un inquilino en el molino. Se aposentaba de día y se fugaba de noche. A A. no le gustaba su presencia, pese a que el bicho en nuestras horas hábiles permanecía recluido en un rincón de una especie de zulo de acceso reducido.</p>
<p>Antes de cerrar por unos días el lagar tramé una celada. El sus horas de actividad –o sea, de noche– cubrí con una lona la reja de acceso al zulo. No he vuelto a verlo. Pero hoy, después de leer <a href="https://elpais.com/ciencia/2024-09-11/orly-razgour-experta-en-murcielagos-nunca-me-ha-mordido-un-vampiro-de-momento.html">la entrevista a Orly Razgour en <em>El País</em></a>, si vuelvo a encontrarme con el inquilino, trataré de negociar con él: si permanece tranquilo y no cría, retiraré la lona y solo le molestaré en caso de necesidad.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">10 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Ayer me invitaron a participar esta mañana en el acto de presentación del Mapa de la Comunicación en el Mundo Rural. Y allí me fui. Presidió el acto –sin necesidad de subirse al escenario– la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, junto a –ellos sí subieron– el secretario general para el reto democrático, Francesc Boye, y el periodista Manuel Campo Vidal.</p>
<p>Me dieron tres minutos, pero me tuve que prepararlo demasiado: me sabía la lección. Y aproveché para reclamar atención a la asociación AlmaHurdes y al Mapa Emocional de Las Hurdes al que hemos dedicado todo nuestro empeño en los dos últimos años. No les debió parecer mal nuestra iniciativa. Al menos, así lo manifestaron. Abrieron puertas. Pero habrá que ver si al otro lado hay algo más que las palabras, palabras, palabras&#8230; que ya hemos escuchado en otros salones.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">9 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>50 euros por ir ligero. Camino de Granada me pilló un radar a 110 kilómetros por hora. L<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">a velocidad e</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">staba limitada a 100. No quise alegar que viajaba por una obra de misericordia, porque el código no admite excusas absurdas. Así que me aplico a descifrar la herramienta digital de la DGT, me descuento el 50% de la sanción por pronto pago (si no, habría pringado 100) y me exijo estar más atento a las señales acústicas que emite el coche para delatar a las maquinas que te acechan. Hacía mucho tiempo, pero mucho, sin infracciones por carrera en la carretera.</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">8 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Por razones diversas esta fecha la celebran los extremeños y los salmantinos. No guardo recuerdos por ese motivo de los lugares que explican buena parte de lo que he sido. La fiesta no ha sido mi sitio.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">7 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Cumpleaños de alguien a quien se le olvidó responder. De o demás ni hablamos. Me cuesta entender el silencio, pero lo respeto sin necesidad de explicaciones; menos aún, de reproches. La vida está llena de momentos. Y a ellos, lo que fueron alguna vez felices, me aferro. O sea, qye sin decir nada, lo celebro.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">6 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>S. y M. han ayudado estos días a limpiar el molino.</p>
<p>Llegaron hace tres años a Tenerife desde Guinea–Conakry. En cayuco. 19 días en barco. Desde allí, a Sevilla; luego, a Lleida, y ahora (hace más de un año) a Las Hurdes. Trabajan en los olivos o en la construcción. Lo que les sale, que no es mucho. Lo que les mandan. Impresiona su esfuerzo. Emociona su silencio.</p>
<p>A S. le gusta el fútbol. Pero solo lo practica en algún rato. No puede hacerlo oficialmente. No está federado. Son clandestinos, ilegales  incluso para el ocio o para hacer simplemente lo que casi nadie quiere.</p>
<p>No me atrevo a dar sus nombres. Alguien podría denunciarlos. Por tratar, simplemente, de vivir.</p>
<p>Me n<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">iego a olvidarlos.</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">5 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Despedimos el verano hurdano en una reunión muy reducida. De madrugada, al borde de la despedida, el teléfono anuncia a M. una muerte intempestiva, inasumible. Dolor y asombro. El abrazo final no alcanza a aliviar el desgarro de la tragedia, casual e inexplicable.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">4 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Vuelve el curso a las ondas. Las cadenas de radio –como los periódicos e incluso la meteorología, pese a su creciente desvarío– abren la nueva temporada convencidas de que el <em>todo cambia, nada permanece</em> que proclamó Heráclito es una obligación, aunque en realidad el aforismo solo a unas pocas circunstancias y a ninguna de las esencias. O sea, que en el fondo más valdría afirmar que «nada cambia, todo permanece» para resumir de qué va o vuelve la vaina. Es lo que tiene aferrarse a la actividad política como el origen y el término de la acción cívica, de las obligaciones políticas y de otros cuentos chinos manoseados con aromas de estercolero.</p>
<p>Ustedes disculpen, profetas de las ondas.</p>
<p><span style="color: #000000;">MIentras tanto, las obras no paran. Lo urgente ha dado paso a lo imprevisto. Del presupuesto al «dios dirá». Y en eso estamos.</span></p>
<p>Los dos jóvenes guineanos que trabajan en el molino me cuentan su peripecia: llegaron a Tenerife en cayuco hace tres años. Luego, fueron a Sevilla. Y de allí, a Lleida. Ahora recalan, cuando pueden, en otras lejanías. Tienen 20 y 23 años. Encuentran trabajos de carga, pero solo a ratos, sin regulación posible; se divierten a veces jugando al fútbol, pero no pueden compartir entrenamientos o partidos por carecer de licencia federativa. Viven de alquiler. Trabajan –por lo que visto– con denuedo. Admirables. Necesitan más y mejor empleo. Esperan alguna buena noticia de su abogado. Pero lo dicen sin convicción. Con resignación. La misma que puede tener cualquier ciudadano español cuando lo asaltan estas realidades, incluso cuando es mero observador.</p>
<p>Esto sí es importante. Pero avanzamos en dirección contraria.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Se han sumado a las obras del molino M. y S. dos chavales de raza negra que llegaron a Las Hurdes aún no sé cómo. Otros, de su misma raza, lo hicieron a través del Centro de Menores. No siempre se los ha recibido bien más allá de los límites del centro. </span><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Alguna vez nos hemos planteado hacer algo para proteger los derechos de estos chavales, amenazados muchas veces por las habladurías de algunos.</span></p>
<p><span style="color: #000000; font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¿Y si nos propusiéramos promover una publicación sobre los otros hurdanos? Porque aquí, en esta tierra tan dura y a tenor de las tareas que se les encomiendan, parecen ser los más hurdanos de los hurdanos. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">¿Cuánto cobrarán M. y S. por lo que están haciendo?</span></p>
<p><strong style="color: #ff0000; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">2 de septiembre</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Obras en el molino para protegerlo de las riadas que vendrán. Existen precedentes que ocasionaron desperfectos, algún desaguisado y una cierta sensación de inseguridad, que, pese a todo, no desaparecerá.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Por otra parte, la temporada radiofónica marca el inicio de la temporada política. Nos aguardan severas expectativas. La peor de todas, el encono, la sinrazón, las banderías&#8230; No pasa nada por dedicar el día a las obras que nos protegerán –amén, Jesús– de la tormenta.</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><span style="color: #ff00ff;"><span style="color: #000000;">Lo que escribí al respecto de este día desapareció dentro de las tripas del editor de texto. Ni me acuerdo de qué se trataba,</span></span></span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">31 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Tres libros a la vez y no estar loco. Se trata, dicho sea en mi descargo, de una anomalía. En plenas vacaciones me ha dado por simultanear la lectura de tres textos muy ajenos entre sí.</p>
<p>Los cuentos de Elvira Navarro agrupados en torno a uno de ellos, <em>La isla de los conejos</em>; la narración sobre el <em>14 de abril</em>, de Paco Cèrdá, que se había traspapelado en el alboroto de libros que ya no puedo ubicar en su lugar correspondiente por sobresaturación (exceso de ejemplares en espacio disponible) y <em>La desigualdad en España</em>, una obra que sigue los pasos de Thomas Piketty, centrada en la realidad española y fundamental para comprender y dimensional la que me parece <em>cuestión central </em>de la sociedad en general y, particularmente en la española.</p>
<p>La diferencia radical de esta tríada me resulta no solo llevadera sino enriquecedora, aunque extraña respecto de mis hábitos unidireccionales. No hay interferencias entre la imaginación, la ira y la impotencia que evoca cada uno de los volúmenes que simultaneo.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">30 de agosto</span></strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Reivindicación del pastor presencial. Mi amigo D. encontró en el pastoreo digital una fórmula que le permitía atender las responsabilidades inherentes a su oficio y el noble propósito de recuperar la cabra hurdana, símbolo de la propia comarca. Sin prisas, pero con eficacia, desplegó una serie de iniciativas que reforzaban su propósito. No solo era posible, sino cierto.</span></p>
<p>Sin poner puertas al campo, D. consiguió marcar el territorio donde cada día pastan sus cabras. El pastoreo digital facilitaba su plena dedicación a las tareas propias de su empleo y el control de una afición cada vez más satisfactoria. Pero bastaron cuatro días de vacaciones, la celebración de una boda familiar a cientos de kilómetros y el adelanto de las lunas parideras (a saber qué es eso) para que las preñadas soltaran a sus crías repentinamente y los animales del bosque acabaran con la vida de los cabritos y las cabritas recién paridas e incluso con la salud de las madres.</p>
<p>A D. lo encontramos en el monte en pleno disgusto. No había ira. Tampoco consuelo. Las putas lunas. Y me dio por pensar que el pastoreo digital requiere aún mayor eficiencia y un grado de sensibilidad que aún no es programable. ¡Ánimo, D.!</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">29 de agosto</span></strong></h3>
<p>Hay lecturas que alertan de lo que se nos viene encima. Tomo nota de unos párrafos de <a href="https://www.lagardeideas.com/alertas-esto-es-lo-que-hay/"><em>Baumgartner</em>, la última novela de Paul Auster</a> publicada en vida del autor. Podría resumirse en «lo que la bragueta esconde y lo que la bragueta enseña». Nadie está libre&#8230;</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">28 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Encuentro en La Isla. Recuerdos: aquellos baños infantiles y algunos juveniles, aún más inolvidables. Gonzalo Hidalgo Bayal nos los había devuelto a la memoria en su última novela, <em>Arde ya la yedra</em>.  Esta vez el encuentro fue estrictamente familiar. Con la doble MA + A. El calor resultó soportable y la charla larga y serena con cierta melancolía memorialista.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">27 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Nos visita una arquitecta que reivindica la aportación de los viejos oficios de la albañilería para las construcciones contemporáneas; en particular, en el ámbito rural, donde aún se encuentran personas que han aprendido el oficio con los recursos más próximos y naturales. La acompaña Sergio, que intervino en la reconstrucción del viejo lagar y del edificio contiguo. A ella e interesan algunos aspectos de la restauración del molino y discrepa de determinados criterios que se aplicaron en la rehabilitación que le salvó de su ruina. La charla resultó interesante. Aunque cada cual siguió rumiando su propia cantinela.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Cuando llegamos a la Comandancia del instituto armado (así se decía en las antiguas crónicas) de Caminomorisco, la Guardia Cilvil ya estaba al cabo de la calle. La regenta del bazar había llamado al cuartelillo y el funcionario que acudió a la cita estaba aparcando en el lugar donde acabábamos de dejar nuestro vehículo. Él nos explicó lo ocurrido.</p>
<p>Hace cuatro meses acudimos al Bazar para adquirir un par de productos: un spray antiavispas y unas cajas para guardar viejos cds. Pagamos con la tarjeta bancaria, pero, ya fuere por culpa de la mala cobertura de la red o por el mal estado del datáfano, la orden de pago no llegó al banco. Y el error pasó desapercibido para nosotros, pero no por una regenta con acreditada solvencia como fisonomista.</p>
<p>El pollo que montó la regenta en nuestra ingenua visita anterior no admitía excusas, pero los hechos le daban la razón. De ahí a tratarnos como robaperas de veinte euros que no advirtieron el fallo del datáfono del banco&#8230;</p>
<p>A. ha hecho votos de no volver jamás a visitar el bazar. Para su satisfacción, el empleado del establecimiento asegura que los pollos de la regenta con sus clientes forman parte del paisaje cotidiano. También hay que reconocer su mérito: memoria y tenacidad. La podía emplear contra la banca o la tecnología, y no contra unos incautos <em>veraneantes</em>&#8230; Sus gritos y el castellano que farfullea desquician no solo a los incautos, como nosotros, sino también a los posibles delincuentes. En el bazar no hay dobermans. Se basta la señora.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">25 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Llueva, truene o relampampucee; sea domingo, miércoles o fiesta de guardar, la pensión llega puntualmente, sin excepción alguna, a la cuenta del beneficiario que soy yo.</p>
<p>Tanta puntualidad cambia las referencias: no llega la pensión por ser 25, sino que es 25 porque llega la pensión.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Acudimos al cuartel de la Guardia Civil. Nadie responde. Ni es hora ni es fecha adecuada.</p>
<p>Hace un par de dìas, en el bazar del pueblo que gobierna, al parecer, una mujer china, tratamos de adquirir unas gafas de agua con las que evitar en lo posible el contacto de los ojos con el cloro de la piscina. La regenta acude a nuestro encuentro visiblemente enojada. Se trata de una mujer menuda que grita estentóreamente. A duras penas conseguimos entender su reclamación: el pago de algo que, según ella, en otro momento nos llevamos del bazar sin pagar. Según dice (o eso entendimos), eludimos el pago  porque no había conexión en la red para el pago electrónico y nos fiaron porque quedamos en volver para abonar lo adeudado.</p>
<p>La bronca fue creciendo y tratamos de salir del atolladero. Es decir, salir del bazar. La mujer se interponía advirtiéndonos de que nos tenía grabados en el teléfono, de que pagáramos y de <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">que acudiría la policía y a la Guardia Civil.</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> En medio del griterío alcanzamos el coche para iniciar la huida. Entonces observamos que la mujer grababa al vehículo mientras seguía amenazándonos.</span></p>
<p>Hemos acudido a dar cuenta a la Guardia Civil del incidente. Por si acaso. Pero la institución cierra al público muchas horas e incluso varios días de la semana. Fuimos el jueves, pero hasta el lunes no habrá opción .</p>
<p>Entre tanto, necesitábamos cosas del bazar. Pero ¿quién acude al avispero?</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Los Galis se despiden del Molino por esta temporada. Antes lo hicieron los SS. Vienen para que, luego, los echemos más&#8230; de menos. Vuelve el silencio. Y permanece un murciélago que vigila el zulo y se ha sumado a la familia.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Del molino a Sanse. Ayer, ida; hoy, vuelta. La visita del médico. Para que constatase la sordera. Como una tapia.me autodiagnostiqué. Más o menos.</p>
<p>Los especialistas se limitaron a constatar la sordera. No hubo aspavientos. A fin de cuentas, la llevo catorce años a rastras. Lo asegura mi historial insonoro emitido y guardado por la sanidad publica y que yo no recordaba. La evolución obliga a mirarla (lo de los ojos es otra historia) con benevolencia. Camina a paso lento, sin prisas.</p>
<p><strong style="color: #ff0000; font-family: var(--td_default_google_font_2, 'Roboto', sans-serif); font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">21 de agosto</span></strong></p>
<p>En estos días me puede la presión de escribir, siquiera unas líneas, cada día. Pero temo que lo escrito bajo ese compromiso carezca no solo de enjundia sino también de interés, que sea una obligación asumida sin el afán de elevar la rutina de cada día a un instante merecedor de la reflexión o, al menos, de una sonrisa.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>JL habría cumplido hoy 77 años. Podríamos haber comido un arroz con conejo. O haber hecho un homenaje gaditano, siempre pendiente, al atún de almadraba.</p>
<p>La fecha nos invita a celebrar un cumpleaños ya cumplido, el de M. Y lo hacemos en El moral de Las Hurdes. Disfrutamos..</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">19 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>El derribo de un muro puede abrir otras puertas.</p>
<p>El tránsito de vehículos pesados por el camino abierto al lado mismo del Molino acabó por derribar una parte importante del muro de piedra exterior de los cortijos donde otrora los propietarios de la almazara depositaban sus aceitunas. Responsabilizamos a los usuarios habituales de la pista, pero sin elevar la protesta a ninguna instancia más allá de alguna queja en conversaciones con personas allegados. El disgusto y la protesta se quedaban dentro de casa.</p>
<p>Una tarde, ya anochecido, de repente, una voz pidió que abriéramos la puerta. Era la vecina de la finca de nuestros males. Traía un cubo de frutos de su huerto y nos pareció una señal de buena voluntad. Lo agradecimos.</p>
<p>Cuando dos días después acudimos a devolverles el cubo, tras haber degustado con satisfacción los tomates, las berenjenas y los pimientos de aquel gesto de buena voluntad, surgió una conversación digna de recordar. Fue el vecino quien planteó el problema del muro, asumiendo, si no la plena responsabilidad material del desaguisado (a fin de cuentas los camiones destructores habían sido contratados) , sí una responsabilidad indirecta. Y lo hizo ofreciéndose a abonar el 50% de los costes de reparación del muro y a ampliar el acceso a su finca mediante el derribo de algunos bloques de piedra que faciliten la maniobra de los vehículos alejándolos del muro derruido.</p>
<p>Las soluciones que ofreció el vecino habían formado parte de nuestras disquisiciones cada vez que buscábamos soluciones para evitar la repetición de nuevas catástrofes. Pero fue él quien las expuso abiertamente. Y ese hecho nos pareció mucho más que un gesto de buena voluntad. Más que digno de respeto y aprecio.</p>
<p>Los tomates y las berenjenas así saben mejor. No son sobras.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>F. Dicho y hecho. Hasta la próxima.</p>
<p>Hoy es día festivo. No por ser domingo, sino por ser día de cumpleaños. E incluso de santos. El teléfono aguarda.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Los hados no colaboran. Cuando había empezado a cumplir mi penitencia de algo nuevo (por escrito) cada día o, si se quiere, cada 24 horas, ¡zas!, los hados impiden dejar constancia de la seriedad de mi empeño. Debe ser que conocen bien mi tenacidad intermitente en este tipo de compromisos o que se trata de un virus tan oculto como indeseable. Lo siento por F., mi lector indesmayable, mi particular vigilante y mi desfacedor de entuertos. Ahí se lo dejo.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">16 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Comida en Castellanos de Moriscos. Un clásico con piscina de geometría (entiéndase como concurrencia) variable. Con una novedad emocionante. Se llama Izel y dicen que significa “única” aunque a haya llegado a una turba para la que algunos buscan un logotipo tatuable.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">15 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Me despierto haciendo números:</p>
<p>De casa a Sauceda: 297 kilómetros – 3 horas y 28 minutos</p>
<p>De casa a Villares: 236 kilómetros – 2 horas y 18 minutos</p>
<p>De Villares a Sauceda: 145 kilómetros – 1 hora y 44 minutos</p>
<p>Opción 1. Casa – Sauceda  – Villares – Sauceda: 587 kms. – 5 horas y 24 minutos.</p>
<p>Opción 2. Casa – Villares – Sauceda: 381 kms: – 4 horas y 2 minutos.</p>
<p>Después de tantos números ridículos evoco los versos de Machado:</p>
<h5 style="text-align: center;"><em>Yo voy soñando caminos</em><br />
<em>de la tarde. ¡Las colinas</em><br />
<em>doradas, los verdes pinos,</em><br />
<em>las polvorientas encinas!&#8230;</em><br />
<em>¿Adónde el camino irá?</em></h5>
<h5 style="text-align: center;"><em>Yo voy cantando, viajero</em><br />
<em>a lo largo del sendero&#8230;</em><br />
<em>-la tarde cayendo está-.</em></h5>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">14 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>El calor afecta a las neuronas. En esa situación me aferro a un compromiso: incorporar cada día –llueva, truene o relampampucee– un comentario en este diario o, al menos, en el Lagar que lo acoge. Siquiera un par de líneas al día o veinticuatro palabras cada veinticuatro horas. No es mucho.</p>
<p>Por ejemplo, hoy:</p>
<p>Solicito al hospital donde me operaron de una catarata en el ojo derecho que me confirmen la cita para hacer lo propio en el izquierdo. Me responden con gran rapidez, pero me prorrogan la fecha que me habían anunciado. Aún así añaden: “Le recordamos que es orientativo, ya que tienen preferencia las operaciones de primeros ojos; dado que en su caso sería el segundo es posible que se demore más”.</p>
<p>A falta de mejor remedio, asumo la explicación y añado que, una vez resuelto el problema del segundo ojo, prometo dejar lo del tercero para el mismísimo juicio final.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de julio</span></strong></span></h3>
<p>Escucho a una maestra, al borde de la jubilación, que relata, emocionada, a través de la radio, uno de los momentos más felices de su vida. Fue un día al terminar el curso: una de sus alumnas se acercó a su mesa y le entregó un ramo de flores que escondía una dedicatoria en la que la profesora destacó una frase: “Nunca olvidaré que usted me enseñó a amar la ciencia”.</p>
<p>La maestra añadió algo tal vez anecdótico. En aquel curso tuvo seis alumnas sobresalientes; cuatro eran de origen chino.</p>
<p>Yo, sin ser chino –en algún momento de mi vida, me habría gustado ser negro–, también tuve un maestro que me enseñó a amar las ciencias, la reflexión y la gramática. Le he recordado siempre y le he agradecido en público y en privado lo mucho que le debo. Lo reconozco cada vez que he mirado atrás y lo he explicitado cada vez que me han invitado a mirar en el espejo mi propio desarrollo personal. Un par de veces he dejado alguna referencia a don Demetrio en esta bitácora.</p>
<p>Me enseñó mucho y, sobre todo, estimuló sobremanera el interés por averiguar y entender. En horas extras nos enseñó mecanografía sin máquinas donde escribir, sino sobre un cartón en el que, el primer día de clase, calcamos un teclado. Nos enseñó taquigrafía, aún no sé para qué, e incluso francés, en una época en la que al gabacho se le miraba con profundas reticencias. Me hizo saber lo que aprendía y, sobre todo, me hizo comprender los límites de los conocimientos que nos proponía; es decir, a buscar más allá sin necesidad de vara de castaño sino con la persuasión de quien te respeta.</p>
<p>Sin don Demetrio Álvarez no puedo explicar el rumbo o los rumbos de mi vida. Sin él no hubiera podido aprovechar las oportunidades que vinieron después: desde el colegio salmantino en el que me fui haciendo adulto hasta las elecciones profesionales en las que me aventuré y de las que he disfrutado.</p>
<p>Conste. Yo también tuve un maestro… que animó mi vida.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">23 de julio</span></strong></span></h3>
<p>Encuentro entre mis notas manuscritas, las que escribo para no olvidar, estas dos citas:</p>
<p>“Así es como se acaba el mundo, no con una explosión, sino con un gemido”. T.S. Elliot.</p>
<p>«Lo contrario de la vida no es la muerte, sino el miedo». (Jesús Carrasco. <em>Elogio de las manos</em>).</p>
<p>Leídas así, sin contexto, ¿sirven esas anotaciones para algo? Es lo que suele ocurrir cuando se confunde el ingenio con el rigor. Por ejemplo.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">25 de abril</span></strong></span></h3>
<p>Grándola Vila Morena. Desde aquel día, hace 50 años, ¿cuántas veces hubiéramos preferido ser portugueses? Joan Manuel Serrat y Xosé Afonso nos ilusionaron con la música de una terra da fraternidade. Siempre hay motivos para celebrarlo. Entre tantos desengaños.</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de abril</span></strong></span></h3>
<p>Joan Manuel Serrat, premio princesa de Asturias de las Artes. <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Gracias a él hoy puede ser un gran día. </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">No por la persona en cuyo nombre se otorga, sino por quien lo recibe.</span></p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">17 de abril</span></strong></span></h3>
<p>Tal día como hoy (no voy a repetir la última entrada en este diario, porque este es otro día) mi madre habría cumplido cien años. De sus últimos tiempos recuerdo momentos formidables; sobre todo, cuando empezó a sentirse débil y tuvo tiempo para mostrarse cariñosa, tal vez porque antes no tuvo hueco para caricias.</p>
<p>Recuerdo también algunos silencios.</p>
<p>Tengo grabado un reproche que aún me hago, propio de un adolescente con más ímpetu que discernimiento. Estábamos en la cocina. Ella fregaba la loza. Yo debía estar de vacaciones. Me contó que papá la había reñido, seguramente de manera impetuosa, por algo que nos afectaba. Mi pregunta surgió a bocajarro: «¿Por qué no te separas, mamá?». El silencio resultó atronador. Nunca me arrepentiré lo suficiente. De ser tan imbécil.</p>
<p>Tal vez desde entonces empecé a querer, de verdad, a mi padre y a mi madre. A la fiera  paterna por su capacidad para la ternura. A los silencios de «la madre» por su absoluta dedicación a lo importante.</p>
<p>¡Qué pena no habérselo dicho lo suficiente!</p>
<h3><span style="background-color: #ffffff; color: #ff0000;"><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de marzo</span></strong></span></h3>
<p>Tal día como hoy, hace ya veinte años, me desperté preocupado. Tenía que desarrollar unos asuntos urgentes relacionados con el trabajo que por hache o por be no acababa de rematar. Madrugué. Decidí quedarme en casa, porque los imprevistos cotidianos de una redacción de Informativos, como la de aquel momento la de Telecinco, crecen a medida que avanzan las horas. Y por una vez, para no distraerme, dejé apagada la radio.</p>
<p>“Si me quedo en casa, en un par de horas dejo el asunto resuelto”. O eso pensé, o así me justifiqué después. Para concentrarme en la tarea mantuve apagada la radio y así conseguí actualizar el informe que traía entre manos y del que me iba a olvidar para siempre. Bajé al garaje, cogí el coche y… la noticia me estalló antes de llevar a la calle. Era el 11M.</p>
<p>No tuve tiempo de justificar mi demora. El director de informativos me abordó en las escaleras. “Vete al control y no te muevas de allí. Vamos hablando”.</p>
<p>El despliegue de la redacción ya estaba en marcha. La emisión en directo había comenzado unos minutos antes. ¿Qué había pasado?, nos preguntábamos, pero apenas alcanzábamos a ver lo que veíamos. Sin salir del estupor requeríamos explicaciones. No había tiempo para las conjeturas. ¿Cómo pedir tranquilidad, ordenar el aluvión de imágenes y testimonios, coordinar a los reporteros distribuidos por muy diferentes puntos de Madrid, a valorar las imágenes más brutales, los testimonios de la barbarie…?</p>
<p>La redacción trabajaba en todos los frentes. A media mañana, me sorprendió una llamada del delegado en El País Vasco, un periodista excepcional.</p>
<p>– Estás en el control, ¿verdad? Ni de coña. No es ETA. No es ETA. He hablado con mucha gente. No es.</p>
<p>Avanzada la tarde la advertencia empezaba tomar cuerpo, mientras la obcecación y la presión del Gobierno no cejaba. El coche de Leganés, los versos del Corán. Cada nuevo elemento, provocaba la misma consigna oficial. Es ETA. Mantuvimos el equilibrio en aquel torbellino emocional sobre el que se precipitaban las presiones. Tanto dolor y tan pocos escrúpulos. ¡Qué vergüenza! Algunos responsables, al horror, añadieron la indecencia.</p>
<p>Sin embargo, aquel día tuvimos la convicción de que el ejercicio del periodismo puede merecer la pena. En solidaridad con quienes más padecen.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">29 de febrero</span></strong></h3>
<p>¿No había otra manera de organizar el tiempo que poner un día más al calendario cada cuatro años? ¿Un día raro. Una especie de absceso crónico.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de febrero</span></strong></h3>
<p>Para una vez que me salgo de la rutina cotidiana y acudo a un acto social público, a alguien se le ocurre sacar una fotografía en la que aparezco junto al embajador ruso en España. ¡En un acto protagonizado por Josep Borrell!</p>
<h3><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2024/02/Con-embajador-300x189.webp" alt="" width="467" height="294" /></h3>
<p>¿Estoy en riesgo? De haberlo sabido no habría aplaudido. Es verdad que lo hizo todo el mundo, salvo, precisamente, las dos personas que tuve delante. Luego lo supe: ellos eran la delegación rusa observadora del acto.</p>
<p>En un momento de su intervención, entre bromas –que, visto lo visto eran de veras–, Borrell envió un saludo –de viva voz, pero también con gestos mano en alto– a los agentes rusos que podrían estar tomando nota de sus comentarios. Mis vecinos no respondieron; parecían ajenos a la charla, aunque con el móvil en marcha –el jefe de la legación– y con papel y boli –su asistente-.</p>
<p>Ellos fueron la excepción, los únicos que eludieron el aplauso que parecía obligado. Por mera discreción, supongo, también evitaron ponerse en pie al concluir la charla. Pasado el alboroto, enfilaron la salida.</p>
<p>Una vez descubierta la identidad del vecindario, lamento haberme adherido al aplauso general, que consideré más razonable que rutinario. De haberlo sabido, podría haber aprovechado para preguntar a mis vecinos si se habían sentido aludidos en algún momento de la charla o por qué no habían respondido al saludo expreso de Borrell.</p>
<p>Para entretenerme.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de febrero</span></strong></h3>
<p>Ya es definitivo. Esta mañana he encontrado en la cristalera del local de Fortunato un cartel de grandes dimensiones que acaba con cualquier atisbo de esperanza. «LOCAL DISPONIBLE». Ya solo queda anular mi suscripción al periódico en papel en los fines de semana. No hay recambio en mis alrededores y, sobre todo, no siento el afán de encontrarlo.</p>
<p>Fortu merecía formar parte del formidable catálogo de personales de Luis Landero. Perdida la esperanza del doble encuentro semanal, sábados y domingos, echo en falta el «afán»  que transmitían el novelista y el quiosquero.</p>
<p><strong style="color: var(--td_text_color, #111111); font-family: Roboto, sans-serif; font-size: 22px;"><span style="color: #ff00ff;">12 de febrero</span></strong></p>
<p>Estos tiempos parecen hechos no tanto para el acuerdo como para la discrepancia. En el camino se ha perdido cualquier referencia indiscutible. Sin embargo, sí existen referencias necesarias. Para algunos, por ejemplo, <em>El País</em> puede ser una de ellas, aunque esa condición no le exima de críticas severas y profundas discrepancias. Obviamente. Con sus editoriales, por ejemplo. Sin embargo, aún le queda una trayectoria (pese a alguna etapa lamentable) que puede esgrimir en su defensa.</p>
<p>Sobre todo, porque, a diferencia de lo que otros hicieron y hacen, ha tratado de su empeño no ha consistido en “llevar al límite y poner el riesgo el Estado con tal de terminar con él” (el entonces presidente González)”, como Ansón, uno de los miembros de aquel Sindicato del Crimen, ha referido en diversas ocasiones. O en presionar al poder judicial, como explica otro ansonazo: “Sin duda… los medios reaccionaron atizando algunas situaciones para erosionar a González. Fue una operación de acoso y derribo. Desde una labor crítica normal no se conseguía desalojar a González del poder. Fue necesario poner en riesgo la tranquilidad del Estado.”</p>
<p>¿Cómo se mirará al futuro así que pasen otros 25 años? Para empezar: ¿habrá periódicos?¿Quién le contará a mis descendientes qué fue de ellos? Estoy seguro de que no los echarán de menos. Menos aún, al quiosquero.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">7 de febrero</span></strong></h3>
<p>Mi quiosquero no se recupera. Un folio pegado al cristal explica que el local está «Cerrado por enfermedad», pero en la panadería próxima me aseguraron, hace ya varios meses, que había sufrido una caída y habían tenido que hospitalizarlo. A<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> través de los cristales</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> del local </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">se puede observar que el establecimiento ha sido vaciado al completo. Ya no queda rastro algunos de aquellas pilas de libros, periódicos, bolígrafos, juguetes, materiales de oficina y chucherías.</span></p>
<p>Acudo de vez en cuando al lugar con la esperanza de reencontrar a mi último quiosquero. Su presencia, los breves diálogos de fines de semana, la bonhomía de un hombre pausado y sensato, siempre afectuoso&#8230; se habían hecho más importantes que el periódico.</p>
<p>Estoy a punto de darme por vencido. Sin él voy a dar por finiquitado el periódico en papel. Seguiré como suscriptor del digital con formato analógico, aun convencido de que se trata de un remedo, de un sucedáneo. Pero lo haré, sobre todo, porque cada fin de semana me evocará a Fortunato.</p>
<p>Lo aprecié sin necesidad de conocerlo. Bastaban los saludos y alguna conversación casual mientras registraba mi suscripción en el lector de tarjetas. Le gustaba descartar la frase consabida, pero siempre se despedía con un deseo:</p>
<p>– Que tenga un buen dia.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de febrero</span></strong></h3>
<p><em>La última función</em> hoy ya es memoria. Ayer llegó a las librerías. A partir de hoy podré hablar de este postrer relato de Luis Landero. Postrer, por el momento. Eso espero.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">31 de enero</span></strong></h3>
<p>«Tengo sueño y hambre. ¡Me voy a comer una cama!». ¿Lógica? ¿Ironía? ¿Sentido común? Lo dijo G., que aún no ha cumplido tres años.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">26 de enero</span></strong></h3>
<p>No me había reído tanto&#8230; Para ser más exacto, no me había reído con tanto estruendo, a carcajadas, en un acto tan íntimo como la lectura de un libro. La culpa es de Eduardo Mendoza y sus divertidos <em>Tres enigmas para la O</em><em>rganización</em>. Reservo los comentarios literarios para otro momento y otro lugar. Pero ya puedo adelantar que, si se trata de reír, la invitación está servida.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">24 de enero</span></strong></h3>
<p>Leo una reseña amplia y documentada sobre el último libro de Luis Landero, titulado, no sé con qué intenciones, <em>La última función</em>. Me echo a correr hacia la librería. De paso, incorporaré el que acaba de publicar Eduardo Mendoza, <em>Tres enigmas para la Organización</em>. Media misión cumplida. El de Landero no estará disponible hasta el día 31. El de Mendoza ya está en casa. Casi prefiero la inversión del orden preestablecido.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">22 de enero</span></strong></h3>
<p>Se me ocurrió en mitad del sueño. Surgió por casualidad. La cita con la ITV me obligaba a estar pendiente del reloj. Me desvelé. Y así, entre el duermevela y el desvelo, se me ocurrió el juego. Construir frases muy breves a partir de estos criterios: cinco palabras de cuatro letras con las mismas consonantes pero con con la primera vocal diferente. <a href="https://www.lagardeideas.com/piruetas-verbales/">Y así surgieron</a>:</p>
<ul>
<li>Cogíamos el carro para llegar al curro y, al subir al cerro, bajo los cirros, jugábamos al corro.</li>
<li>Acuso a Celso del caso del occiso en el coso.</li>
<li>La mara mira una mera mora en la mura.</li>
<li>Pura pira para ir por la pera</li>
<li>Con el cuño y el caño, ¡coño!, ciño el ceño.</li>
<li>Como el puto pato: pito, poto y peto. (La puta pata pita, pota y peta. Por este orden).</li>
<li>Sin lago en el logo de Lugo, ni lego ni ligo.</li>
<li>Muto el mito: meto moto y mato.</li>
<li>En su ruta la rata Rita, primero, reta y, luego, rota.</li>
<li>La losa lusa, aunque parece lisa, es lasa y lesa.</li>
<li>La mala mela mola a la mula de Mlla.</li>
</ul>
<p>Por ahora.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">20 de enero</span></strong></h3>
<p>La frase, de Ítalo Calvino, invita a reflexionar: «Una ciudad no existe si alguien no la escribe». Si, en lugar de «ciudad», hablara de «comarca», ¿podríamos decir que eso es lo que da sentido a AlmaHurdes?</p>
<p>¿Las jornadas de La Mestas en 2013, el documental <em>Tierra con alma en 2015</em>,  la exposición y el libro <em>Tierra de Mujeres </em>en 2019, el periódico <em>SomosHurdes </em>en <em>2020</em>, el<em> Mapa Emocional </em>en <em>2023</em>… no pretenden, sobre todo, “reconocer” a las Hurdes y tratar de extender su identidad y su legado?</p>
<p>Frente a quienes abogan por la normalización de la comarca o quienes reducen sus valores a tópicos típicos, a AlmaHurdes le mueve el ánimo íntimo y esdrújulo de la comarca. ¿Un esfuerzo inútil, apenas con-sentido?</p>
<p>A modo de conclusión, parafraseando a José Oliver, la cultura no consiste en el recuerdo de lo antiguo sino en aquello en lo que nos reconocemos: “el alma y el espíritu; o sea, una manera de ser, como decía Alberti”.</p>
<p><em>(<a href="https://www.almahurdes.com/que-es-almahurdes/">Publicado en almahurdes.com</a>. Trata de explicar un empeño de muchos años que apenas puedo explicar el porqué).</em></p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">18 de enero</span></strong></h3>
<p>Los científicos tienen constancia de que el universo ya ha cumplido, como poco, 400 millones de años. O sea, que nos pongamos como nos pongamos, nos hemos perdido todo, porque decir “casi todo” solo expone nuestra insignificancia… Y sin embargo…</p>
<p>– Carpe diem.</p>
<p>Aunque sea un rato.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">11 de enero</span></strong></h3>
<p>Me invitaron a participar en un programa sobre Olga Viza. No lo dudé. Sin embargo, esta mañana, al concluir la grabación, tuve la impresión de que no me gustará verme en la pantalla. Siempre he creído que se vive mucho mejor detrás de la cámara. En mi caso los focos destruyen la autoestima. Pero el motivo no admitía dudas.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">6 de enero</span></strong></h3>
<p>«La diferencia entre que compres la entrada para ir a un musical y que te la regalen los Reyes es que la de los Reyes te sale gratis».</p>
<p>Lo dijo D. sin inmutarse.</p>
<p>– ¡Pues eso!, comenté.</p>
<p>Los padres prefirieron mirar hacia otro lado. Había quedado muy claro. Irrefutable.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">3 de enero</span></strong></h3>
<p>Y al tercer día se fastidiaron los buenos propósitos. El sistema operativo de este Lagar ha debido envejecer por la falta de uso y ahora me impide añadir nuevas entradas. Los elementos acabaron con la Armada Invencible, pero más se perdió en Cuba. Me remito a otro dicho no menos socorrido de aquella prehistoria: «el Peñón de Gibraltar lo robaron los ingleses y mi abuela, de coraje, puso mangas a un chaleco». En ello estoy.</p>
<h3><span style="color: #ff00ff;"><strong>2 de enero</strong></span></h3>
<p>Este era el día en que José Luis se empeñaba cada año en felicitarme por mi santo. Solo él se acordaba de esta fecha o, al menos, era el único que había decidido fijarla en su propio calendario. Una y otra vez le advertía de que «el dulce nombre de Jesús» era una antigualla y que hasta la propia Iglesia lo había convertido en una fiesta movible: que se acomodaba al primer domingo de cada año entre el 2 y el 5 de enero. O sea, que ya era suficiente el jolgorio de estas fechas para añadirle la del «dulce nombre». A José Luis le importaba un pito la liturgia y no fallaba. Más aún, le enorgullecía su rebeldía contra el santoral. Ganó la batalla. Cada 2 de enero lo recuerdo.</p>
<h3><strong><span style="color: #ff00ff;">1 de enero</span></strong></h3>
<p>De buenos propósitos están llenos&#8230; Mi madre se refería a los cementerios. Y yo lo he trasladado a este Lagar: cada nuevo año constato, sobre todo, las ausencias y los silencios. Temo que, una vez más, se impondrá el vacío o, al menos, los agujeros que provocan tantas dudas como desidias. Por eso, al comenzar este 2024, solo digo que ¡veremos!</p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #ff00ff;"><strong>2014</strong></span></h2>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un carné para reconducir</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/un-carne-para-reconducir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eloisa Siole]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jan 2024 13:15:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
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					<description><![CDATA[El señor X acude al centro médico de su barrio autorizado para la renovación del carné de conducir. Ha solicitado cita previa, pero las cuestiones informáticas propias de un lunes impiden cumplir el compromiso horario. Aún es temprano y hace frío en la sala de espera tras un fin de semana ayuno de calefacción. Las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El señor X acude al centro médico de su barrio autorizado para la renovación del carné de conducir. Ha solicitado cita previa, pero las cuestiones informáticas propias de un lunes impiden cumplir el compromiso horario.</p>
<p>Aún es temprano y hace frío en la sala de espera tras un fin de semana ayuno de calefacción.</p>
<p>Las eventualidades informáticas se resuelven en unos 30 minutos.</p>
<p>Comienza el trámite.</p>
<p>Presentación del documento aún en vigor.</p>
<p>– Usted ya renovado el carné en ocasiones anteriores.</p>
<p>– Efectivamente.</p>
<p>– ¿Usa gafas?</p>
<p>– Ya ve usted que sí.</p>
<p>– Se ha graduado recientemente la vista.</p>
<p>– Apenas hace un mes.</p>
<p>– ¿Qué letras ve en la última fila?</p>
<p>– No lo veo muy bien.</p>
<p>– ¿Usa lentes progresivas?</p>
<p>– Sí… Me gradué la vista, pero aún no he cambiado los cristales.</p>
<p>– ¿Usa audífonos?</p>
<p>– Ya ve usted que sí.</p>
<p>Toma nota.</p>
<p>– Póngase en la silla de al lado para hacerle la foto.</p>
<p>El señor X obedece.</p>
<p>– Como usted renovó el documento la última vez con nosotros… voy a ver si sacó buena nota y no haría falta que hiciera la prueba.</p>
<p>– &#8230;</p>
<p>–Pues sí, lo hizo bien.</p>
<p>&#8211; Reconozco que la maquinita me pone nervioso…</p>
<p>– Por eso se lo digo.</p>
<p>Se quedan tan tranquilos. Ella y el señor X.</p>
<p>– Le envío por correo electrónico el documento provisional. El definitivo se lo enviará la DGT en el plazo de seis meses…</p>
<p>– No van muy rápidos&#8230;</p>
<p>– Son 55 euros. ¿En efectivo o con tarjeta?</p>
<p>El señor K. abona la cuenta. Se despide:</p>
<p>– Pues que vaya bien.</p>
<p>– Hasta la próxima, responde la expendedora de la prórroga, mientras él toma la puerta de salida. Escucha:</p>
<p>– Que pase el siguiente.</p>
<p>El señor K. se revuelve en la cama. Acaba de despertar. El día anterior había previsto acudir al centro médico de su barrio autorizado para la renovación del carné de conducir. Pero ahora mismo no sabe qué hacer.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diario 2023</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2023/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2023 11:15:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lagardeideas.com/?p=19507</guid>

					<description><![CDATA[10 de octubre Hace 32 años se celebró en Madrid la Conferencia Internacional sobre Oriente Medio, convocada por los máximos dirigentes internacionales del momento con el objetivo de iniciar un proceso destinado a sofocar el polvorín de Oriente Próximo, reconociendo la legitimidad de Israel a un territorio propio y, también, el derecho de los palestinos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><span style="color: #339966;"><strong><span style="color: #008000;">10 de octubre</span></strong></span></h3>
<p>Hace 32 años se celebró en Madrid la Conferencia Internacional sobre Oriente Medio, convocada por los máximos dirigentes internacionales del momento con el objetivo de iniciar un proceso destinado a sofocar el polvorín de Oriente Próximo, reconociendo la legitimidad de Israel a un territorio propio y, también, el derecho de los palestinos a un lugar autónomo y seguro. Aquella cumbre fue mi primer gran reto como jefe de la Sección Internacional de los Informativos de la Cadena SER. Uno de esos acontecimientos que sacuden cualquier tipo de rutinas en el ejercicio periodístico. En aquel equipo de periodistas estuvieron Paco Medina, José Manuel Calvo, Juan Pedro Valentín, Miguel Ángel Mucientes, Rafa Manzano y, por supuesto, en cabeza de todo, el director de informativos, Luis Fernández. La mirada sobre aquel acontecimiento pone hoy de manifiesto hasta qué punto hemos perdido el tiempo y cómo hemos conseguido que la situación en aquella zona esté hoy aún peor que entonces… Con tantos anclajes religiosos en el fondo del conflicto queda claro que el problema no lo resuelve ni Dios; y que no solo no lo resuelve sino que lo agrava.</p>
<h3><span style="color: #339966;"><strong><span style="color: #008000;">12 de septiembre</span></strong></span></h3>
<p>Hace 50 años. Lo ocurrido el 11 de septiembre en Chile lo supe en Salamanca al día siguiente. Cosas del cambio horario. El repartidor dejó debajo de la puerta del piso donde vivía con mi hermano mayor <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">el periódico</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> en que</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> se decía que Salvador Allende había muerto, derrocado </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">bajo los escombros del bombardeado Palacio de la Moneda </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">por el ejército chileno.</span></p>
<p>Aquella noche también había dormido en nuestra casa Juan Antonio. Corrí a decírselo. Me choqué con él a mitad del pasillo que recorría las habitaciones de aquel piso. Solo pude mostrarle la portada de <em>El Adelanto</em>. Nos miramos.  Estábamos en 1973 y aquel hecho presagiaba otras, muchas, noticias peores. Para los chilenos, por supuesto; y también para quienes tratábamos de encontrar linternas que alumbraran nuestro propio camino.</p>
<p>Ni Juan Antonio ni yo olvidamos aquel momento sin palabras.</p>
<p><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">Fue el asesinato de una esperanza. Y luego supimos que fue también el suicidio de un hombre digno que alentaba grandes ilusiones más allá de su propio territorio.</span></p>
<p>El día después apareció el dictador que asumía la asonada. Para introducir las últimas noticias que llegaban de Chile, huyendo de la censura, recurrí al título de una novela emblemática del Miguel Ángel Asturias, premio nobel (y por tanto inobjetable): <em>Pinochet, “señor presidente”</em>. Insinuaciones en lugar de afirmaciones. Era el periodismo de la época. El titular, destacado en la primera página del diario, lo entendimos Juan Antonio, yo y algún colega, aparte del director del periódico. Todos, por supuesto, en absoluto silencio.</p>
<p>(…)</p>
<p>Al cabo de los años estuve en Santiago de Chile. En el reconstruido Palacio de la Moneda y en el Parlamento. Me hicieron hablar, en mi condición de los informativos de Antena3, ante unos cuantos periodistas y diplomáticos <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">sobre la gobernabilidad en los países iberoamericanos</span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> </span><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> El acto preludiaba una Cumbre Iberoamericana. Conocedor de mi ignorancia, traté de legitimarme sentimentalmente. Mi presencia solo tenía un sentido. Eché mano de Pablo Milanés para explicar mi compromiso: “Yo pisaré las calles nuevamente / de lo que fue Santiago ensangrentada / y en una hermosa plaza liberada / me detendré a llorar por los ausentes”. No pude evitar la emoción. La mía. Solitaria, tuve la impresión.</span></p>
<p>Hoy, 50 años después, aquella Unidad Popular aún evoca una esperanza. Una de las que generaron expectativas ilusionantes entre tantas otras, fracasadas; o sea, entre todas.</p>
<h3><span style="color: #339966;"><strong><span style="color: #008000;">31 de agosto</span></strong></span></h3>
<p>Cuando murió tenía 63 años. Hoy hace 40 de aquella fecha. He recordado muchas veces su última madrugada. La pasé junto a él, en la habitación del hospital de Los Montalvo, en Salamanca.</p>
<p>Entrada la noche, mientras él dormía profundamente, se presentó intempestivamente en la habitación un cura con sotana negra y estola morada. Ni siquiera llamó a la puerta. Irrumpió.</p>
<p>– Vengo a darle la extremaunción.</p>
<p>– ¿Le llamó alguien?, pregunté.</p>
<p>– No. Está muy enfermo.</p>
<p>– Entonces, márchese. Le bastaría verle aquí para querer morir.</p>
<p>Volvimos a quedarnos solos. Durmió hasta el amanecer. De repente, me reclamó:</p>
<p>– ¡Están ahí! ¡Están ahí!</p>
<p>– ¿Quiénes?</p>
<p>– ¡Están ahí! Y han empezado a disparar. ¡Míralos! Han hecho una trinchera. ¿Oyes los disparos? <span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">¡Escóndete!</span></p>
<p>La religión y la guerra. Su última noche y dos razones para morir. Dos losas excesivas. El deber contra la felicidad.</p>
<p>Su ausencia me obligó a quererle mucho más de lo que le pensé aquella noche.</p>
<h3><span style="color: #339966;"><strong><span style="color: #008000;">24 de julio</span></strong></span></h3>
<p>Los resultados electorales parecen haberme dado una prórroga. Unas nuevas elecciones esperan a la vuelta de la esquina. El debate público, sin embargo, seguirá presagiando broncas acaloradas y ahí no existen máquinas de aire acondicionado.</p>
<h3><span style="color: #339966;"><strong><span style="color: #008000;">23 de julio</span></strong></span></h3>
<p>Después de lo vivido, una confesión en el quicio de una época desquiciada:</p>
<p>Termina la campaña electoral. La siento como la definitiva. No puedo asegurar que acuda a la siguiente convocatoria y ese temor me deprime, no tanto por lo que pueda sucederme como por lo que acontecerá a quienes sobrevivan a este periodo. Crecí con la esperanza de legar un mundo algo más justo que aquel en el que nací, pero, al cabo de tanto tiempo, cada vez que hemos creído avanzar en esa dirección, ha seguido un retroceso. Esta vez, no sé por qué, quizás por la inminencia de un balance sin posibles correcciones, tengo una profunda sensación de derrota. Y en consecuencia, de fracaso vital.</p>
<p>No necesito un psicólogo. La terapia solo requiere creer que, pasado este trance deprimente, el futuro estará en otras manos. Decídmelo, gritádmelo. Por si acaso, enterradme con los audífonos puestos.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>(Este texto lo escribí para cerrar la <strong><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-admin/post.php?post=19873&amp;action=edit">Cuenta atrás que conducía a las elecciones del 23 de Julio</a>.</strong> Trataba de cerrar con ironía un periodo que parecía anunciar un fracaso de la sociedad española. Pudiera ser el último vivido por el suscribiente. Y tal vez por otros que prefieren no pensarlo ni penarlo).</em></p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>18 de julio</strong></span></h3>
<p>¡Qué fecha! ¡En estos tiempos! Los ruidos cotidianos parecen ecos.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>12 de julio</strong></span></h3>
<p>Ha muerto Milan Kundera. La insoportable levedad del ser dejó huella en mi memoria y en mis sentimientos. Recuerdo también la caricatura implícita en La broma yotra obra con pretensiones mayores como El libro de la risa y el olvido, La vida está en otra parte o La inmortalidad.</p>
<p>Sin embargo, al conocer la noticia de su muerte, he recordado una anécdota. Debió ocurrir en 1991, tras la salida del territorio checo de las tropas rusas que trataron de someter la ilusión que despertó en su momento <em>La primavera de Praga</em> y que se materializó años después en la <em>Revolución de Terciopelo</em>. En TVE me encargaron un reportaje sobre aquel momento trascendental. Redacté el guion y grabé el texto. Luego, supervisaba el montaje de imágenes que realizaba un técnico en una cabina. El proceso era lento y reiterativo. La voz se repetía incesantemente para ir introduciendo las imágenes más adecuadas. En un momento apareció un periodista, harto conocido como reportero de guerra, esperando su turno en la primera cabina que quedara libre. La impaciencia le obligaba a caminar cada vez con mayor prisa. El texto sobre Praga avanzaba lentamente. El reportero de guerra bufaba. Hasta que no pudo más:</p>
<p>– ¿Quién ha escrito esa tontería?</p>
<p>No levanté la cabeza. Solo respondí:</p>
<p>– Un tal Kundera. ¿Te suena?</p>
<p>El bufante desapareció. Y mi admiración por Milan Kundera se acrecentó. Hasta hoy mismo.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>10 de mayo</strong></span></h3>
<p>Me he hecho asiduo cliente de un supermercado. A veces discuto con familiares y amigos sobre las razones de mi fidelidad a algo tan poco emocional.</p>
<p>A las puertas del súper encuentro cada día y a cualquier hora a un hombre mayor amarrado a su acordeón y sentado en una silla de enea. La melodía que emite su instrumento resulta en aquel espacio entre anacrónica y sorprendente.</p>
<p>La gente acude con sus bolsas vacías y sale con sus bolsas repletas, pero casi nadie presta atención al acordeonista. Muy pocos le dejan alguna moneda.</p>
<p>Me ha dado por pensar, y hasta creer, que el acordeonista interpreta su música para mí, para que no me olvide, más allá de lo que consumo, de lo verdaderamente importante. De hecho, alguna vez que le he sorprendido en compañía o deambulando en torno a su silla, al verme –así lo he percibido– ha corrido a sentarse, a acomodar su instrumento y a iniciar los acordes de su reivindicación permanente.</p>
<p>O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.<br />
Una mattina mi sono alzato.<br />
E ho trovato l&#8217;invasor.</p>
<p>O partigiano portami via.<br />
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.<br />
O partigiano portami via.<br />
Che mi sento di morir.</p>
<p>Esa es la sinrazón que explica mi adición al supermercado. Solo por verle. No me atrevo a proponer que al acordeonista le asignen un sueldo y le ahorren el recurso a la limosna. Un partisano no merece ese desprecio, sino respeto. Y fidelidad a su empeño.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>28 de abril</strong></span></h3>
<p>Aunque apenas conversaba con ella los fines de semana y a que lo hacía, a lo sumo, para darle los buenos días y el adiós que la mera educación impone, he sentido su despedida. Me la anunció hace unos días: “Tengo que decirte que cierro”. Solo pude responderle: “Es una mala noticia para mí. Y supongo que, aún más, para ti”. Siguió: “El próximo miércoles será el último día. Dejo de vender los periódicos. Ya no puedo aguantar más”.</p>
<p>Ha sido mi primer saludo, sábados y domingos, durante casi treinta años. Sus vacaciones trastornaban mis rutinas. Su decisión, ahora, alteran definitivamente la costumbre. ¿Necesitaré el coche para recoger el periódico? ¿Renegaré, como ya he hecho de lunes a viernes, del papel?  ¿Asumiré la pérdida del crucigrama que recortaba para mi madre y que, después de su muerte, seguí almacenando sin objeto alguno? ¿Asumiré que, tal vez, el periódico ha dejado de ser lo que era? ¿Habrá vida, en fin, después de mi quiosquera?</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>15 de marzo</strong></span></h3>
<p>Ando en otros asuntos y el diario se queda en el cajón de lo aplazable. Quizás porque no sea importante. Ni para quienes quieran seguirlo ni para mí, que soy tal vez el único que lo sigue y el único al que supuestamente le importa. O sea, que se convierte en una obligación más que en algo con sentido. Lo peor ocurre cuando esa situación afecta a la vida: tener más de obligación que de sentido.</p>
<p>El pesimismo no arregla nada, pero a veces entretiene.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>24 de febrero</strong></span></h3>
<p>Cada día tiene su afán. A veces ese afán se convierte en obsesión. Me pasa con frecuencia. Me obceco con asiduidad y frecuencia en el último asunto que me cae entre manos. No encuentro el sosiego de mirar hacia otros lados. Lo peor no es eso, sino el vacío de las treguas inevitables por motivos ajenos a la propia obsesión.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>8 de febrero</strong></span></h3>
<p>En casa somos muy fans de Solans de Cabra. Cada vez que terminamos la botella, la rellenamos con agua del grifo. Las visitan disfrutan del sabor y nosotros del precio.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>27 de enero</strong></span></h3>
<p>El periódico afirmaba ayer que en los últimos dos años han muerto 600.000 personas en Etiopía. Hoy eligen a una niña etíope y española para hacer un anuncio de Master Card en Atenas. ¡Qué tristeza, qué alegría! ¡Qué sentimientos tan contradictorios! ¡Cuántos a la vez y tan profundos! ¡Qué tiempos! ¡Qué mundo! ¡Qué vida, con nombres y apellidos!</p>
<h3><strong><span style="color: #008000;">25 de enero</span></strong></h3>
<p>Llevo unos días recuperando la actividad del <a href="https://www.lagardeideas.com/" target="_blank" rel="noopener">Lagar de ideas</a> que acoge a este Diario. Unas veces me dejo llevar por lo inmediato. Otras trato de dar vueltas a las dudas que  alimentan los hechos cotidianos. Casi siempre encuentro invitaciones de otros, más sabios, a poner lo sabido bajo sospecha. No es el peor de los entretenimientos.</p>
<h3><strong><span style="color: #008000;">20 de enero</span></strong></h3>
<p>2022 se despidió acumulando ausencias. Las primeras semanas de 2023 reiteran esa sensación de despedidas. Los días se hacen largos. Algunas lecturas acortan la espera. Distraen. Consuelan.</p>
<h3><strong><span style="color: #008000;">5 de enero</span></strong></h3>
<p>Indigestión informativa. Como cada año, estoy de los Magos hasta el moño. De los reyes, ni te cuento.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>3 de enero</strong></span></h3>
<p>“Los Reyes Magos nos conceden el privilegio anual de mirar a los niños un rato y comprobar que no han metido a ningún alienígena en casa”. La conclusión de Sergio del Molino adolece de rigor: él no conoce a Diego.</p>
<h3><strong><span style="color: #008000;">2 de enero</span></strong></h3>
<p>Hace ya seis años que  en este día nadie me felicita por mi santo.</p>
<p>No importaba que cada año yo le repitiera que la Iglesia había convertido en fiesta movible la celebración del dulce nombre de Jesús, trasladándola al primer domingo del año. Pero él no desistía. Solo él resistió a las veleidades eclesiásticas. Todos los demás, familiares o allegados –incluida mi madre, que durante algún tiempo se adaptó a los vaivenes litúrgicos–, ignoraron la celebración. Incluso yo mismo.</p>
<p>Desde hace seis años, qué paradoja, me queda el recuerdo del insistente y terco José Luis.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>1 de enero</strong></span></h3>
<p>Año nuevo con viejos deseos: levantarnos cada día convencidos de que puede ser un gran día (aun sin Serrat), tener motivos cada tarde para estar razonablemente satisfechos y encontrar algún ratito para ver a quienes queremos. Sea.</p>
<p>Este primer día no quiere ser índice de nada. Queda la resaca (cansancio puro) de la <a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2023/01/Cena-fin-2022.pdf">Cena fin 2022</a>: la vigesimoquinta edición efectiva de una tradición solo interrumpida por el año de la Covid19. Esta es la gran celebración de cada año.</p>
<ul>
<li></li>
</ul>
<h2><span style="color: #993300;"><strong><a style="color: #993300;" href="https://www.lagardeideas.com/diario-2022/" target="_blank" rel="noopener">Año 2022</a></strong></span></h2>
<h2><a href="https://www.lagardeideas.com/diario-2021/" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #993300;"><strong>Año 2021</strong></span></a></h2>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diario 2021</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2021/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Dec 2021 18:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div id="tdi_1" class="tdc-row"><div class="vc_row tdi_2  wpb_row td-pb-row" >
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			<h3><span style="color: #0000ff;">31 de diciembre</span></h3>
<p>Hemos podido reunirnos para celebrar el fin de año, aunque, por culpa de la dichosa pandemia, debimos cambiar la cena por un almuerzo y dejar para un día incierto la estupidez de las uvas al ritmo del carrillón y el brindis con burbujas de un cava que en anteriores ocasiones la mitad de los comensales, en realidad, ni probaba. No nos ha resultado rara esta liturgia. A medida que la familia se fue ampliando, cada pareja y su posterior descendencia debimos compaginar los diferentes compromisos propios de estas fechas para encontrar el momento idóneo para la reunión de todos. También las obligaciones laborales de la facción periodística de la familia eran a veces un obstáculo para la celebración nocturna, ante la perspectiva del madrugón impuesto por razones laborales. Por lo uno o por lo otro o por ambas circunstancias hemos celebrado el fin de año un 27 de diciembre o a media tarde del 31 o cuando pudiéramos coincidir. Así, este año, a la vista del aluvión de infectados por el puñetero virus, decidimos que la fiesta se celebrara en modo almuerzo y que la noche se adelantara al mediodía para sentarnos en torno a la mesa instalada en la terraza aprovechando los aires benignos de unos días de invierno casi  primaverales.</p>
<p>Esta debió ser la vigesimoquinta celebración navideña caracterizada por un menú largo e inédito, en el que estaba prohibido repetir ningún plato, salvo el que cada año la concurrencia decidiera “salvar” para el siguiente. El primer plato amnistiado fue una combinación de jamón ibérico con magdalenas de aceitunas negras y en los años siguientes el juicio se reiteró por no discutir o, quizás, para dotar de un cierto carácter tradicional a un menú absolutamente ajeno a las convenciones mayoritarias.</p>
<p>Esta debió ser la vigesimoquinta edición de la susodicha celebración según un documento impreso aparecido durante los preparativos del festejo de hogaño y al que todos otorgamos la condición de pionero. Allí se fechaba el evento: 1997. Sin embargo, en realidad, esta sería la vigesimocuarta, porque el año pasado la convocatoria quedó en suspenso a tenor del desconcierto provocado la pandemia. No hubo reemplazo. O sea, que a partir de ahora la contabilidad tendremos que hacerla con los dedos o con la fórmula año-en-curso menos 1997 menos uno (el del año vacante) más uno (para ajustar la contabilidad a la realidad)<a style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a><span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;">.</span></p>
<p>En definitiva, nos queda la 25 celebración para poner una fecha redonda que nos salve de los azogues de estas dos celebraciones covidadas. Y sobre todo para desquitarnos de una aberración imprevista: esta vez no hubo plato amnistiado. Las magdalenas de aceitunas negras fueron víctimas de una confabulación, no se sabe si causada por la glucosa desfechada o por otra circunstancia aún por descifrar. Habrá que darle a tan memorable manjar una nueva oportunidad.</p>
<p>Ya veremos si lo hacemos el 31 o el 27, de mañana, tarde o noche… Cualquier día. Pero todos juntos, que es lo que nos hace felices.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Téngase en cuenta algo que a alguno de los comensales le costó comprender: que en 1998 no sea celebró la primera edición, sino la segunda, y que, consecuencia, en 2021 no debió celebrarse la vigesimocuarta sino la vigesimoquinta en el caso de que 2020 no hubiera quedado vacante.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">28 de diciembre</span></h3>
<p>De un tiempo a esta parte voy acumulando necrológicas en este diario. Es una manera de revivir. Sin embargo, evito otras muchas pérdidas, no menos memorables. Tal vez, para<span style="font-family: Verdana, BlinkMacSystemFont, -apple-system, 'Segoe UI', Roboto, Oxygen, Ubuntu, Cantarell, 'Open Sans', 'Helvetica Neue', sans-serif;"> sobrevivir a la intemperie de la edad.</span></p>
<h3><span style="color: #0000ff;">27 de diciembre</span></h3>
<p>Me sorprende la muerte de Enrique Martin, un futbolista que mereció mi respeto y con el que tuve una sensación de compromiso y amistad. Han pasado muchos años sin vernos, pero no he olvidado el guiño cómplice que me dedicó una tarde electoral al saltar al terreno de juego en un tiempo en el que a los deportistas se les negaba el derecho a pensar por cuenta propia. Recuerdo también conversaciones sobre múltiples asuntos ajenos al fútbol en los que siempre estuvo discretamente interesado. Me acuerdo, en fin, de muchas charlas a salto de mata mientras esperábamos a que nuestras hijas terminaran las clases de violín.</p>
<p>Me emociona en este momento el recuerdo de su sencillez y su discreción en medio de una profesión, la suya, pero también la mía, de fuegos fatuos. Me emociona su actitud como futbolista: capitán ejemplar, abnegado, solidario, defensor del colectivo. Y todo eso me traslada a aquellos mis primeros balbuceos en el periodismo donde me vi metido antes de haberlo decidido. </p>
<p>De mis recuerdos de aquella época no abundan los personajes ejemplares. Enrique fue una excepción.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">24 de diciembre</span></h3>
<p>Nada más que decir.</p>
<div style="width: 640px;" class="wp-video"><video class="wp-video-shortcode" id="video-16618-1" width="640" height="480" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Video-2021-12-24-at-17.59.38.mp4?_=1" /><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Video-2021-12-24-at-17.59.38.mp4">https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Video-2021-12-24-at-17.59.38.mp4</a></video></div>
<h3><span style="color: #0000ff;">22 de diciembre</span></h3>
<p><a href="https://elpais.com/opinion/2021-12-22/contra-la-loteria.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Contra la lotería</em></a>, proclama Sergio del Molino. Y estoy de acuerdo. O casi, porque este año, lo reconozco, jugaba diez euros (en realidad ocho); fui incapaz de rechazar la sugerencia para evitar que se pusiera en duda mi amor al baloncesto y a mi nieta mayor. Pero ni un euro más. Lo juro. No he encontrado otro motivo capaz de justificar mi evidente contradicción. Ojalá este reconocimiento avale el perdón.</p>
<p>Mi oposición a la lotería asume la argumentación del novelista que vació España o, al menos, buena parte de ella. La mía, en concreto, aduce una razón fundamental, eminentemente defensiva; de mi propia imagen. Tengo miedo a que, de tocarme el Gordo, se me ponga cara de gilipollas y, botella en mano y burbujas al viento, acabe en el telediario, que es lo normal en el caso de los agraciados con el Gordo y con la cara de gilipollas… para los restos.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">20 de diciembre</span></h3>
<p>Aquel 13 de septiembre de 1973 Juan Antonio había dormido en mi casa. A la mañana siguiente, nada más levantarme y recoger el periódico que el repartidor dejaba cada día bajo la puerta, corrí a buscarlo. Nos sorprendimos frente a frente en aquel pasillo enorme. Le mostré la portada: “Golpe de estado en La Moneda. Los golpistas acaban con la vida de Salvador Allende”. No fuimos capaces de decirnos nada.</p>
<p>Al día siguiente titulé en <em>El Adelanto</em>: “Pinochet, señor presidente”. Nadie puso pegas a aquel titular a cuatro columnas. Tampoco los censores vigentes: ignoraban la existencia de Miguel Ángel Asturias, pese a haber recibido años atrás el Premio Nobel de Literatura; o tal vez entendieran que aquella expresión expresaba un reconocimiento laudatorio al golpista. Así se hacía periodismo en aquel tiempo.</p>
<p>Luego supimos que el asesinato de Allende fue, en realidad, un suicidio en defensa de la dignidad e incluso de la esperanza del pueblo chileno y, también, de otras muchas personas que habíamos depositado nuestras expectativas en aquella vía pacífica y democrática al socialismo.</p>
<p>Por eso, casi veinte años después, cuando tuve la oportunidad de hablar en el Parlamento chileno en el contexto de una Cumbre Iberoamericana, inicié mi intervención con los versos de una canción de Pablo Milanés:</p>
<p>Yo pisaré las calles nuevamente</p>
<p>de lo que fue Santiago ensangrentada</p>
<p>y en una hermosa plaza liberada</p>
<p>me detendré a llorar por los ausentes<a href="https://www.lagardeideas.com/canto-a-una-vida-segada-en-la-moneda/#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>Quería expresar tan solo la emoción de evocar en aquel lugar “a mis hermanos que murieron antes”.</p>
<p>Y por eso esta mañana de diciembre de 2021, cuando el periódico ratifica la victoria de Gabriel Boric sobre el pinochetista Juan Antonio Kast, he reproducido la música del cantautor cubano y sentido una emoción íntima.</p>
<p>Una emoción que tiene que ver más con lo que quisimos ser que con lo que somos y, peor aún, más con lo que quisimos ser que con lo que, a estas alturas, cabe suponer que seremos. Ya no nos engañan las emociones que desprenden ciertos momentos pasajeros. Y sin embargo, a la vista está, las necesitamos.</p>
<p>A sabiendas de la naturaleza efímera de las expectativas grandilocuentes, me he puesto a cantar…</p>
<p><em>Yo pisaré las calles nuevamente&#8230; / de lo que fue Santiago ensangrentada/ y en una hermosa plaza liberada / me detendré a llorar por los ausentes.</em></p>
<p><em>Yo vendré del desierto calcinante /y saldré de los bosques y los lagos / y evocaré en un cerro de Santiago / a mis hermanos que murieron antes.</em></p>
<p><em>Yo unido al que hizo mucho y poco, / al que quiere la patria liberada, / dispararé las primeras balas / más temprano que tarde sin reposo; / retornarán los libros, las canciones / que quemaron las manos asesinas; / renacerá mi pueblo de su ruina / y pagarán su culpa los traidores.</em></p>
<p><em>Un niño jugará en una alameda / y cantará con sus amigos nuevos / y ese canto será el canto del suelo / a una vida segada en La Moneda.</em></p>
<p><em>Yo pisaré las calles nuevamente / de lo que fue Santiago ensangrentada / y en una hermosa plaza liberada / me detendré a llorar por los ausentes.</em></p>
<h3><span style="color: #0000ff;">28 de noviembre</span></h3>
<p>Un día, de repente, te asaltan las lágrimas. Hay algo que no habías previsto, que no pudiste imaginar o, tal vez, que no supiste reconocer. Me ocurrió ayer, tras un mensaje en el móvil que me turbó. Lo repetí en voz alta, busqué confirmación, fue fácil encontrarla. Entonces me invadió la tristeza.</p>
<p>Me vuelve a pasar hoy cuando reviven a cada rato los recuerdos de alguien a quien no sabía que apreciaba tanto. La había escuchado, leído, visto…, pero su memoria pertenecía ya a mi propia sentimentalidad, esa especie de patria –la única verdadera– de los afectos, la solidaridad y la memoria. Algo que va más allá de la literatura o la admiración y más acá de sus actitudes y compromisos. Eso ya lo sabía; ignoraba, sin embargo, la respuesta íntima y emocionada que me asaltó tras lo imprevisto.</p>
<p>Dignidad, memoria, alegría… reivindican los recuerdos. Pero nada más cierto que las lágrimas a la muerte de Almudena Grandes.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">22 de noviembre</span></h3>
<p>Días de incertidumbre: cuando nada es como quieres y todo es discutible.</p>
<p>Íbamos a celebrar mi cumpleaños. El condumio estaba listo y la mesa puesta. Mi hija mayor, a punto de llegar con toda la familia, llama por teléfono. No, no hay retraso, tampoco preguntan si hace falta algo o si duplican el postre; se trata de que, a punto de aparcar, han recibido una llamada: todos los compañeros de clase del pequeño de los muchachos han sido confinados, tras haberse detectado varios casos positivos. ¿Qué hacer? Media vuelta p’atrás. Por ellos, por nosotros, por el vuaje que tengo pendente para dentro de dos días, porque no se sabe, pero solo hay una manera de estar tranquilos. El cumpleaños podrá esperar. Eso esperamos.</p>
<p>Acudo dos días después a Cataluña para echar una mano a mi hija menor en unos días con carga extra de trabajo. Nada anormal.</p>
<p>Los madrileños –o sea, la familia madrileña– se reorganiza: ora el padre ora la madre, por turno, libra en su trabajo a cambio de renunciar a los días libres liberados para las Navidades. El confinamiento se extiende a la hermana mayor dada la proliferación de casos entre los menores y, en consecuencia se prorroga varios días más. La organización familiar tampoco sirve.</p>
<p>A punto de regresar de Cataluña, la tarde anterior, unos sobrinos anuncian que pasarán la tarde con nosotros. También para celebrar mi cumpleaños. El condumio estaba listo y la mesa puesta. Mi hija menor recibe una llamada: todos los compañeros de su hija mayor han sido confinados por haberse detectado un caso positivo. En ese momento los sobrinos llaman por teléfono: están a punto de llegar. Se les explica lo sucedido. Ellos trabajan cara al público. Media vuelta p’atrás.</p>
<p>Al día siguiente regreso a Madrid.</p>
<p>¿Hago lo correcto? Aunque vacunado doblemente y a punto de serlo por tercera vez, ¿he cumplido no tanto los protocolos como lo verdaderamente adecuado? ¿Y los que me rodeaban? ¿Estaremos exagerando o tal vez corramos el riesgo de quedarnos cortos? ¿Debí quedarme en Cataluña, suspender los compromisos que había contraído con anterioridad, ponerme yo mismo en cuarentena?</p>
<p>¡Qué tiempos! Nada es como quieres y todo es discutible. La prudencia requiere límites que desafían lo razonable. ¿Dónde comienza y termina lo necesario? ¿Dónde lo conveniente?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">14 de noviembre</span></h3>
<p>Añado nuevos prodigios de la mascarilla. He comprobado que, tras ella, hablo ¡en inglés! a viva voz y sin el más mínimo rubor. Sin embargo, nadie atiende a mis reclamos. Será que no me entienden, pienso; luego descubro que tampoco yo me entiendo. En este país, con tantos idiomas propios, nos sobran los extranjeros.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">9 de noviembre</span></h3>
<p>Insisto en la libertad que la mascarilla ampara. Gracias a ella consigo verbalizar mis emociones ambulantes. Pienso en voz alta mientras paseo por la calle. A veces tengo que girar la cabeza en derredor para deducir cuantos me toman por un simple gilipollas. O verbalizar tranquiliza o cura en función de lo que sientan los parlantes y, sobre todo, de lo que sientan los oyentes.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">2 de noviembre</span></h3>
<p>Las mascarillas que ha impuesto la pandemia también se llaman tapabocas, pero se trata de una denominación demasiado literal. A mí las mascarillas o tapabocas me procuran cierta sensación de impunidad que favorece mi espontaneidad. De hecho, a veces, mientras paseo en soledad por una calle o un parque, digo en voz alta lo que me viene en gana acerca de la persona con la que me cruzo ya sea sobre su aspecto o comportamiento; porr usa la mascarilla de modo inadecuado o toser sin protección, o por llevar una ropa determinada o por sus prisas. Debo pensar que al tener mi boca a resguardo de la visión ajena, tampoco se me oye y, menos aún, se me escucha. O sea, que digo en voz alta lo en algunos casos ya he considerado motivo suficiente para que me partan la cara por culpa de la boca bien tapada.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">27 de octubre</span></h3>
<p>Con gafas de sol no se ve mejor, pero puedes observar con discreción ciertos detalles, de talles.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">25 de octubre</span></h3>
<p>He cambiado mucho de opinión. Y lo que me queda.</p>
<p>Lo bueno es que, a mí, me parece bien..</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">24 de octubre</span></h3>
<p>Leo en la primera página del periódico a cinco columnas, de entrada: «Atasco global».</p>
<p>Más abajo, a cuatro columnas: «Pulso feroz&#8230;». Con ese preámbulo ya importa poco si viene a cuento de la reforma laboral o del Barça–Madrid que se juega por la tarde.</p>
<p>¿Este es el periodismo pospandemia? De ahora en adelante, con mascarilla.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">2 de octubre</span></h3>
<p>Imaginemos. Nueve mujeres, con una edad que supera los 50, con domicilio en, al menos, cinco localidades y cuatro comunidades autónomas diferentes deciden romper su monotonía y se organizan para pasar tres días, en compañía, lejos de casa. Buscan restaurantes, carteleras, museos y callejuelas recomendables para disfrutar de actividades ajenas a lo cotidiano. ¡Adiós a la rutina!</p>
<p>Con esos simples datos algunos encontrarán motivos de sospecha e incluso de alarma.</p>
<p>Añadamos algún dato más. Ocho de las mujeres enumeradas son cuñadas de la novena. Han preparado la escapada a conciencia y llegado el día, a medida que se va materializando el encuentro, en sus rostros asoma una expectativa que no parece de mero botellón.</p>
<p>¿Más motivos de sospecha o de alarma?</p>
<p>Estas cosas pasan y todavía no se ha hecho la película.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">22 de septiembre</span></h3>
<p>El diputado insultó a la diputada (la llamó “bruja”) y se armó un buen cisco en el Parlamento. El diputado fue desautorizado por la presidencia, que llegó a expulsarlo del hemiciclo y, ante la resistencia del deslenguado, a suspender la sesión por diez minutos. Reanudada la actividad parlamentaria, el descalificado, juez en excedencia y catedrático de Filosofía del Derecho, hizo un guiño lingüístico para seguir en el Pleno y el debate se trasladó a los medios de comunicación, una vez comprobado que el Parlamento no tenía remedio.</p>
<p>En esas andaba, cavilando, cuando recordé que, hace unos días, una niña de apenas tres años se enfadó mucho conmigo. No me gusta que me digas eso, dijo. Le había llamado “brujilla”.</p>
<p>¿El diminutivo me exonera? ¿Tranquiliza que la intención fuera distinta? ¿Aminora el cariño la gravedad del insulto? ¿Cabe el perdón si se cita a la bruja hermosa de José Agustín Goytisolo que cantara Paco Ibáñez?</p>
<p>Me parece que no era a ella a la que se refería el diputado.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">19 de septiembre</span></h3>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #0000ff;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18099" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-300x219.png" alt="" width="488" height="356" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-300x219.png 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-150x109.png 150w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-576x420.png 576w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-324x235.png 324w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-24x18.png 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-36x26.png 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años-48x35.png 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2021/09/75-años.png 651w" sizes="auto, (max-width: 488px) 100vw, 488px" /></span></h3>
<p>Hoy se cumplen 75 años de esta fotografía. Sin ella no estaríamos aquí. ¿Cómo contarles lo que ellos no saben? Me lo pregunto casi a diario.</p>
<h3 style="text-align: left;"><span style="color: #0000ff;">6 de septiembre</span></h3>
<p>«Fantasdomia es un simbionte» –<em>sombras vivientes</em>, explicó mi informador, de nombre Diego–. Tomé nota.</p>
<h3 style="text-align: left;"><span style="color: #0000ff;">4 de septiembre</span></h3>
<p>A veces publico en este Lagar comentarios con los que no estoy muy de acuerdo.</p>
<p>Lo he hecho en ocasiones para mantener el hábito de la escritura en aquellos periodos en los que se seca el pensamiento o, como ya expliqué en alguna ocasión, por hacer dedos, que es algo que me pedía el profesor de piano en aquellos años casi prehistóricos: encadenar escalas, recorrer de manera más o menos armónica las teclas para estimular la agilidad de las manos tras un periodo de inactividad o cuando otros deberes obligaban a reducir el tiempo dedicado al instrumento.</p>
<p>Últimamente he encontrado otro motivo que da mayor sentido al ejercicio de escribir por hacer dedos. Redactar esos comentarios que empiezo a esbozar y que no alcanzan una meta plenamente coherente o razonada abre otras posibilidades: comprender la complejidad de los hechos a los que pretendo enfrentarme, atisbar senderos que no había previsto, advertir contradicciones que merece la pena conservar, ser la propia oposición de uno mismo.</p>
<p>Esto último me agrada e incluso da sentido al deseo que justifica la escritura: pensar. Sí, por eso escribo. Y por eso lo publico. Porque no estar de acuerdo con uno mismo tal vez sea la mejor manera de empezar entender a otros.</p>
<p>Ahora bien, sin exagerar.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">31 de agosto</span></h3>
<p>Dos meses después de la anterior larga ausencia regreso con un aniversario. Hace 38 años falleció mi padre. Le echo de menos. Y tengo la impresión de que, cada día, más. Voy a tratar de explicarlo. De explicármelo. Ya lo he intentado <a href="https://www.lagardeideas.com/carta-al-padre/" target="_blank" rel="noopener">en ocasiones anteriores</a>. Iré recuperando alguno de aquellos borradores.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>A mi padre la jubilación le hurtó la coartada del trabajo para acallar sus errores. Su honestidad le impidió esquivarlos cuando descubrió su propio fracaso. Las contradicciones entre lo que buscó y lo que encontró le hicieron desear la muerte. Tardó tres o cuatro días en encontrarla. La última vez que hablé con él soñaba en un campo de batalla. En aquella agonía ganaba la guerra al tiempo que perdía la vida. Su vida misma.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">30 de junio</span></h3>
<p>Esta larga ausencia –cosas de la pandemia, del cansancio mental que genera, del aislamiento al que obliga– afecta a las meninges. La depresión transita a nuestro lado y hay momentos para reírse de la muerte.</p>
<p>En estos días he anotado algunos epitafios que podría recomendar a algún escéptico con ganas de cachondeo. Por ejemplo:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><strong>Lo siento, amigo: hasta pronto.</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;"><strong>Este lugar que hoy visitas, será mañana tu hogar.</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;"><strong>A no tardar, vecinos para siempre.</strong></p>
<h3><span style="color: #0000ff;">4 de mayo</span></h3>
<p>Pronto cumpliré 34 años de residencia en Madrid. Esta es la comunidad en la que más tiempo he vivido. Sin embargo, no me siento madrileño; menos aún, cuando ser madrileño parece identificarte con los bares que sirven gallinejas o las proclamas que ofrecen libertad a la madrileña. Hoy, día de elecciones regionales, he vuelto a sentir algo que se viene repitiendo en fechas similares: ¿qué hago yo aquí con este papelito en las manos?</p>
<p>Temo que alguien me recrimine: ¡Somos de Madrid! Desde hace bastante tiempo este «somos», tan identitario y tan vasto (e incluso basto), me parece sencillamente repugnante. El somos que conjugo se limita a ámbitos muy reducidos. Acaso la familia, algún amigo, una broma&#8230;</p>
<p>Llegados a este punto suelo acudir al territorio de José Emilio Pacheco. Lo tituló <em>Alta traición</em> y decía: <em>«No amo mi patria. / Su fulgor abstracto / es inasible. / Pero (aunque suene mal) / daría la </em><em>vida /</em> <em>por diez lugares suyos, / cierta gente, / puertos, bosques de pinos, / fortalezas, / una ciudad deshecha, / gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas / –y tres o cuatro ríos.</em></p>
<p>En mi caso, ni eso. Y esta noche, sospecho, mucho menos.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">2 de mayo</span></h3>
<p>El silencio explica a veces el estado de ánimo. En estos días la vacunación contra el virus alivia un poco; sobre todo, a la vista de la alegría que ese hecho produce en quienes me rodean. Animan, es verdad.</p>
<p>Sin embargo, en plena campaña electoral en la Comunidad de Madrid, la decepción se impone. Se extiende una sensación de fracaso generacional. No habíamos pensado en que podríamos caminar tan inequívoca y aceleradamente, y durante tanto tiempo, para atrás. La duda acecha: ¿Es posible, en esas circunstancias, advertir la profundidad del precipicio que nos aguarda?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">6 de abril</span></h3>
<p>Le llamaremos Gael.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">31 de marzo</span></h3>
<p>Ahora resulta que pertenezco a la generación sándwich. No sabía que mi adicción a ese bocata de importación, que en su formato más común incluye, aparte de pan falso, jamón de york y queso en lonchas, definiera a los nacidos en torno a los 45 ó 50 del siglo pasado. Los múltiples y variados ingredientes que caracterizan a los modernos entrepanes impiden identificaciones tan solventes como la que me invitan a asumir.</p>
<p>La razón de mi pertenencia a la generación sándwich es otra bien distinta, como explica el artículo periodístico que propone mi adscripción a esa progenie. A quienes no alcanzamos los 80 para ser vacunados por riguroso orden de antigüedad con los fármacos de Pfizer o La Moderna, pero tampoco estamos por debajo de los 65 para recibir las dosis de AstraZéneca hemos sido catalogados de esa guisa.</p>
<p>Y así, a quienes andamos entre esas franjas de edad con ansias de un pinchazo tranquilizador nos han colgado el sambenito de generación sándwich. No es justo; tampoco razonable. Más allá de algún degenerado con ínfulas de moderno, como yo mismo, mi generación ha sido fundamentalmente de bocadillo. Yo llegué a comer uno… de garbanzos. Los mismos que no quise ingerir en el almuerzo.</p>
<p>Entonces las vacunas eran otra cosa. Se sobrevivía, sobre todo, por voluntad propia.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">25 de marzo</span></h3>
<p>La mascarilla nos protege. Eso dicen y más vale no ponerlo en duda. Sin embargo, a veces podemos pensar que nos proteger de agentes o cuestiones ajenas al virus. Es verdad que la mascarilla esconde parte de nuestro rostro y que, gracias a ella, algunas personas nos identifican peor; podemos hacernos el longuis o, al menos, evitar algunas explicaciones. También es cierto que dificulta nuestra respiración, que nos agobia y que eso sirve de excusa para una tendencia cada vez más común al mal humor.</p>
<p>Esta mañana, buscando a una persona en un lugar donde nunca había estado, me introduje en un laberinto de pasadizos y pasillos ferroviarios, oscuros, sucios y abandonados, de los que no lograba salir. Protegido por la mascarilla bramé contra la desidia y el galimatías de naves y escondrijos.</p>
<p>Apenas me había cruzado con tres o cuatro personas, pero mis gritos debieron retumbar estentóreamente en el vacío. Debí dar por supuesto que solo los escuchaban mis adentros, que permanecían inadvertidos al otro lado de la mascarilla. SiN embargo, alguien giró la cabeza a la búsqueda de exaltado y vociferante ciudadano escondido tras su bozal.</p>
<p>Solo pude arrepentirme con efectos retroactivos. Y ponerme otra mascarilla para ocultar la parte del rostro al descubierto.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">17 de marzo</span></h3>
<p>D. está contento por haber recuperado el hábito de dictar a su madre los cuentos que va cociendo en su cabeza. Cuando acudo a la cita de los miércoles –la primera después de que cumpliera siete años– me lo comenta satisfecho y me ofrece la libreta con el último episodio de la saga del campesino y sus hermanos Ana y Lucas, y de sus hijos Sara y Diego. Trato de entender las zozobras y percances que le acontecen a los personajes y de descifrar los misterios que encierra la máquina del tiempo, que para ir al pasado es una especie de fotomatón en el que se detienen la acción y el pensamiento, pero que para dirigirse al futuro avanza a velocidades aeroespaciales. No todo es fácil de entender y, por ello, busco respuestas desde una lógica más senil que cartesiana. Llevo cerca de una hora haciéndole preguntas y el narrador empieza a dudar de mis entendederas.</p>
<p>– Voy a tener que hacer un spoiler para que lo comprendas.</p>
<p>Me quedo a cuadros. Avanzó hasta el capítulo tres para que su abuelo comprendiera lo que se había iniciado en el dos. Pero ya no importaba si lo entendía o no. Solo quedaba el eco: spoiler, spoiler, spoiler&#8230;</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">14 de marzo</span></h3>
<p>Apenas asoma su luz, desaparecen. Cada vez las veo con mayor frecuencia y rapidez. Parecen deslumbrar, pero tan solo son un fulgor que huye veloz de mi memoria. Cada vez las veo con mayor frecuencia. Luces fugaces. Surgen repentinas, huyen aceleradas, se olvidan.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">4 de marzo</span></h3>
<p>Uno de cada tres ciudadanos españoles ha admitido haber llorado por la pandemia. Lo asegura una encuesta de salud mental del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). No sé cómo ando de salud mental, pero me reconozco en el tercio llorón y reincidente. En los últimos días, me afectan sobremanera los ancianos, los reencuentros con sus familiares, las ausencias a que se han visto obligados. Y no sé si mi solidaridad lacrimógena tiene que ver con la fragilidad que percibo en los mayores o con que soy yo el mayor.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">3 de marzo</span></h3>
<p>Mi madre solía zanjar algunas discusiones conmigo con una frase: “Eres el espíritu de la contradicción”. A veces he recurrido a esa definición para entenderme. En parte, porque se suele aceptar que nadie conoce mejor que una madre al hijo que ella parió, aunque parezca más exacto decir que nadie lo conoce antes.</p>
<p>Esta mañana escuché que a alguien le preguntaban si era ordenada o desordenada. ¿Y yo? Ordenado y precipitado. De ahí el conflicto entre la lógica y el exabrupto. La primera reclama orden, la segunda expresa su fracaso. O sea, las dos hablan de lo que decía mi madre.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">28 de febrero</span></h3>
<p>Alguna vez he explicado que escribo por dos motivos: el primero, por hacer dedos: el segundo, por dudar de lo que oigo o veo.</p>
<p>Hacer dedos me lo enseñaron cuando, siendo niño, quería aprender a tocar el piano; era la manera de conseguir agilidad y ritmo para surcar el teclado, un ejercicio sin exigencias melódicas, solo atento a la ductilidad que necesitan las manos para trasladar la emoción que alienta el cerebro. Luego, hacer dedos se convirtió en una rutina imprescindible para, llegado el momento, narrar algo digno de ser leído, asunto mayor, como el de componer una sonata o escribir una novela.</p>
<p>Lo de dudar es diferente. Cada día, leo, escucho, reflexiono. Algunos días creo tener alguna opinión propia. Al trasladarla al texto compruebo que, cuanto más compleja es la cuestión, más evidentes se hacen las dudas que provoca la escritura. Dudar se convierte así en un ejercicio saludable.</p>
<p>Debo reconocer que hay un tercer motivo. Los dos primeros me recuerdan que no se debe molestar a los viejos conocidos con lo que apenas alcanza el nivel de unos ejercicios de entrenamiento. Yo también he tenido algún vecino que repetía con su guitarra, con una insistencia insoportable, acordes en sol menor o en re mayor o que hacía escalas infinitas en el piano, y también he sufrido la impertinencia de quienes te pasan unas líneas como si se tratara de una de las Críticas kantianas. Por eso siento pudor cuando reenvío a través las redes lo que solo escribía para dejar constancia en mi blog de tener algo pendiente o, tan solo, de no estar muerto.</p>
<p>Cuando alguien responde a mi osadía con un cariño que me sobrepasa, enrojezco. Y lo agradezco. Sentir la generosidad de personas a las que quiero&#8230; ese es el tercer motivo. Aunque, más que buscarlo, lo encuentro. Gracias.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">26 de febrero</span></h3>
<p>Febrero cayendo está. Otro día con noticias Reales. El mal olor se convierte en rutina. Ya no tenemos que taparnos la nariz apretando el pulgar y el índice sobre los orificios nasales, como hacíamos antes. Ahora con la mascarilla vamos a cualquier parte sin percibir el hedor. También influye la costumbre.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">21 de febrero</span></h3>
<p>Luis Landero asegura que los mejores viajes son los imaginados. Recuerdo alguno de los que he hecho y se me antojan estupendos. Sin embargo, ratifico la aseveración del escritor, porque esas excursiones tan formidables son fruto también de la recreación que construye ineludiblemente la memoria. Algo de eso ocurre asímismo con los amores. Para bien o para mal.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">15 de febrero</span></h3>
<p>Desde hace ya varios años cada mañana tomo una pastilla para aplacar la hipertensión. Hoy, al abrir una caja nueva, he leído algo en lo que no había reparado: CON RECETA MÉDICA POR VÍA ORAL. Me asaltó una duda: y si no tengo receta médica, ¿cómo lo hago? ¿Por vía intramuscular, aérea, venérea? La inquietud acelera mis pulsaciones. Envío un tuit de auxilio. La respuesta es inmediata: “Por el culo”. Ya sabía yo que la redes provocan más tensión que soluciones. Pienso&#8230; Si el raudo tuitero me hubiera aconsejado escuetamente la vía rectal, ¿debería haberle dado las gracias?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">13 de febrero</span></h3>
<p>Leo El huerto de Emerson, de Luis Landero: “Cuando uno empieza a tachar es que la cosa marcha, hay un rumbo, hay un criterio, y no digamos si luego te atascas y no sabes qué hacer, no se te ocurre nada, sufres, te obsesionas, estás a punto ya de abandonar, pero tu tozudez te anima a persistir y a seguir empujando la piedra monte arriba”.</p>
<p>Recuerdo a Camilo José Cela. Quizás ya lo haya contado alguna vez. Apenas superaba la veintena (no son lo mismo los 20 años que los años veinte) cuando el director del periódico en el que había empezado a trabajar poco tiempo antes me encomendó entrevistar al que luego sería Premio Nobel. Acudí con un encargo concreto: que Cela hablara de los tacos, porque acababa de publicar algo relacionado con ellos que he olvidado. No pronunció ni uno hasta que apagué el magnetofón. A partir de ahí, se desató; sobre todo, cuando le sugerí que saliera al claustro del espléndido edificio universitario donde se alojaba para hacerle una fotografía.</p>
<p>– Sí, hombre, sí. En bata y en calzoncillos.</p>
<p>– No se van a ver, don Camilo.</p>
<p>Todos los tacos atascados en su intestino salieron de su boca con estrépito. Aún así, salió y se hizo la foto. De vuelta al habitáculo traté de plantearle algo más personal.</p>
<p>– ¿Cómo se consigue, don Camilo, la naturalidad en la escritura?</p>
<p>Respondió con un trueno:</p>
<p>– «Tachando, hijo; tachando».</p>
<p>No lo olvidé. Para empezar, aquella regla fundamental para una escritura fluida ahuyentó un complejo de inferioridad que me atenazaba cada vez que veía a alguno de los colegas produciendo folios en cadena mientras yo ejercía de una especie de Sísifo escribano. Superado el trauma, me convertí en un profesional de la tachadura, aunque sin pasar de eso. Desde entonces, al menos, tachar ya no me estresa.</p>
<p>A partir de ahora me va a reconfortar no solo porque sea costumbre en Luis Landero –en cualquier caso, más cercano y menos estruendoso que Cela en calzoncillos– sino, sobre todo, porque, si tachas, la cosa marcha.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">10 de febrero</span></h3>
<p>D. me cuenta cómo hace un par de días un coche chocó contra el que conducía su padre –en el que él mismo viajaba–, cómo sintió que iban a volcar y cómo en aquellas circunstancias tuvo tiempo de enamorarse de la niña que viajaba en el vehículo descontrolado, mientras, incomprensiblemente, los conductores rellenaban papelitos y papelitos, con el susto aún en carne viva. Luego, me relató mil peripecias y, cuando trataba de explicarle que en caso de incendio en el monte la primera tarea consiste en perimetrar la zona del  fuego para evitar su expansión, me corrigió con una exclamación inapelable:</p>
<p>– ¡No! Lo primero es salvar vidas.</p>
<p>Más tarde, no se sabe cómo, llegamos a debatir sobre qué sería más peligroso: si un tornado actuando a su libre albedrío o dirigido por un jefe. Se detuvo un momento:</p>
<p>– Depende.</p>
<p>¿De qué?</p>
<p>– De si el jefe es bueno o malo.</p>
<p>No hay más preguntas, señoría.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">2 de febrero</span></h3>
<p>Este Lagar ha cambiado de aspecto. Fernan se ha erigido en locomotora y en esos casos solo rige un verbo que el conjuga como irregular: yo me empeño, tú te despeñas, él&#8230; ya veremos. Sin embargo, no lo he dudado. Esta vida que llevamos desde hace un año se antoja tan cansina, tan repetitiva, tan deprimente que a la locura solo se la puede combatir –vencer está aún muy lejos– con arrebatos. Sin épica ni misticismo. Solo lúdicos. Unas veces lúcidos y otras, lucidos. ¿A dónde el camino irá? La tarde cayendo está.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">31 de enero</span></h3>
<p>Ando un poco atascado y otro poco nostálgico. Y de pronto se me ocurre que hace un año, por lo menos, que no veo a&#8230; Y me parece que la lista va a ser muy, muy larga. ¡Qué tiempos!</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">29 de enero</span></h3>
<p>¿Cuándo empieza la vejez? Me lo pregunto agobiado por el coronavirus, por un año de incomunicación, por un cierto sentimiento de apatía. Intento una respuesta:</p>
<p>Quizás cuando empiezas a sentirte amortizado o, tal vez, cuando empiezas a saberte prescindible. Estás ahí. No eres necesario. Mejor, no molestes. Avanzando por ese camino, acabarás por concluir… que sobras. Y la vejez habrá quedado atrás.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">28 de enero</span></h3>
<p>El correo electrónico me advierte de que está al borde de la saturación o del colapso. Urge encontrar una solución, porque ahí se guardan algunos asideros de la memoria propia: datos, comentarios, impresiones que permiten poner en pie olvidos cada vez más abundantes. Cuando los recuerdos empiezan a perderse o se emborronan, las notas del pasado se transforman en cartas de navegación imprescindibles para poder surcar las olas de otro tiempo. En plena faena recordatoria, mientras trataba de poner orden para facilitar la búsqueda en previsión de tiempos aún peores, he dado con algunos vídeos. Me he atrancado en Esperanza Labrador. Cuarenta años después de haberla conocido me sigue emocionando:  su valor, su risa, su dignidad y, sobre todo, su esperanza.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">23 de enero</span></h3>
<p>La última medida contra la pandemia de la Covid19 consiste en que las reuniones podrán acoger a un máximo de cuatro personas. Me retrotraigo a mi infancia: solo los hermanos y mis padres ya éramos 13. ¿Tendríamos que repartirnos en cuatro lugares distintos e incomunicados? No le veo solución. ¿Qué habría ocurrido si el virus este hubiera aparecido hace 50 años? El problema no está en el pasado, sino en mañana mismo.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">18 de enero</span></h3>
<p>El servidor donde está alojada esta web avisa de que mi correo electrónico se encuentra completamente saturado, que debo borrar archivos, documentos, adjuntos, lo que sea, para poder seguir funcionando. Lo hice en otras ocasiones, pero ahora no consigo pasar a lugar seguro esas huellas del pasado; o sea, trasladarlas a otro lugar en el que encapsular la memoria; un disco duro, o algo así. He empezado por borrar lo redundante, lo inútil, desde lo más antiguo que aún permanece almacenado en ese archivo original de uso diario. Me tengo que retrotraer a los inicios del 2016. Me pongo a ello. Al poco, encuentro la primera carta en la que Javi anunciaba su despedida. Luego vienen otra y otra y otra&#8230; He renunciado a seguir en el empeño de borrar lo inútil, porque eso me obliga a tropezar cada dos por tres en lo más importante y doloroso, en la pena de lo que no quiero revivir, de un adiós que, sin ser el primero, ni siquiera el último, cuatro años después acongoja. Hemos perdido tantas cosas por las que merecía la pena vivir&#8230; El correo, como la memoria, presta menos atención a aquellas otras por las que merece la pena sonreír. ¿Consuela?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">14 de enero</span></h3>
<p>Somos tan conscientes de la irrefutable verdad de la muerte, nuestra finitud, que con frecuencia decidimos acelerarla con los propios actos. A fin de cuentas, frente a la infinitud del universo, solo se trata, en palabras de Machado, de un poco más, algo menos. ¿Cuestión de medida?</p>
<p>Llegamos a la vida sin quererlo, hijos de la casualidad, y nos vamos, muchas veces, sin haberla merecido, que debiera ser lo mismo que haberla disfrutado.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">13 de enero</span></h3>
<p>Agarradito a las barandillas, a la pared, a los coches e incluso al brazo de alguna señora que se ofreció desinteresadamente&#8230; De esta guisa he ido esta mañana al polo norte a comprar pan&#8230; Lo más sorprendente: he vuelto. ¡Entero!</p>
<p>A este fenómeno lo llaman Filomena, porque se trata de algo filomenal.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">12 de enero</span></h3>
<p>En el fin de año, recluido, voluntariamente incomunicado, tuve un momento llorón. Lo compartí con un amigo. Quise pensar que se trataba de una situación pasajera. Los primeros días del año nuevo lo desmienten radicalmente. Por eso recupero aquellas notas del 31 de diciembre.</p>
<p>«Hoy tengo la sensación de que este ha sido un año de pérdidas. En otras ocasiones, este día también nos traía el eco de alguna ausencia, pero acompañada siempre de la esperanza de un tiempo nuevo que nos haría superar las pequeñas o graves desgracias. Nos deseábamos un tiempo mejor y eso nos animaba. Esta vez el eco es un estruendo que esconde el grito de la esperanza que necesitamos. Por eso, tal vez, vivo estos días con cierta sensación de derrota, de desconfianza y, a ratos, de despedida&#8230; Tras habernos robado el mes de abril y los siguientes, nos han hurtado los holas y los adioses, y, sobre todo, los hasta luego&#8230; Por eso anima tanto saber que hay palabras y presencias que invitan a recuperar lo perdido y a creer que volveremos a juntarnos y a reírnos, porque las ganas de abrazarnos no se han ido. Y eso en estos tiempos nos permite disfrutar de que vivimos. Tenemos pendientes todos los besos que no dimos. Fin del llanto».</p>
<p>Nos quedan más de 350 días para rectificar. ¿Será posible?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">10 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:post-content --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->No todos los weberos son webones. Ni viceversa.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">9 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:paragraph --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->Bajo los efectos de Filomena. No se nos va a olvidar el nombre <a href="https://www.lagardeideas.com/filomena-a-su-pesar/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ni la etimología</a>.</p>
<p>A mi, solo un hombre, la nevada me trae recuerdos de cinco años atrás: el <a href="https://www.lagardeideas.com/amanece-en-granara-viaje-por-italia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">último viaje a Granara</a>, el principio de un fin a plazo fijo, la emoción y la belleza del preludio de una despedida.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">7 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:paragraph --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->De un tiempo a esta parte, cada año por estas fechas aterriza en casa un nuevo aparato de cocina. Aparte del problema que supone decidir el lugar donde ubicarlo, por falta material de espacio, el regalo me obliga a abandonar cualquier otra tarea para aplicarme al libro de instrucciones y a encontrar las recetas que habré de ejecutar en los días siguientes. Por gratitud, fundamentalmente. Luego, hay veces en que le encuentro el gusto al artefacto y ya no se lo tiraría a la cabeza del donante. Esta es otra razón para aplicarme: la de aplacarme.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">6 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:paragraph --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->Día de Reyes. No faltan regalos, aunque tenga que descubrirlos con el vaho que provocan el frío y las mascarillas. Aún así reímos por el carácter pedagógico de algunos presentes. Pasado el jolgorio, al anochecer, advertimos que los adeptos de Trump han tomado por la fuerza el Capitolio, arguyendo que los electores han robado la presidencia al aspirante a sátrapa. Parece una contradicción, pero los asaltantes la ignoran. Aunque en estos asuntos no caben muchas bromas, si ellos tuvieran Reyes, ¿pasarían estas cosas? Tal vez, no; o sí. A fin de cuentas, la monarquía ya es, en sí misma, una anomalía democrática. ¿Nos habrán sentado mal la fiesta o las mascarillas?</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">5 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:paragraph --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->Desconocía el remake de Eduardo Mendoza titulado Las barbas del profeta. Lo he encontrado por casualidad, pero lo he devorado sin pausa. He revivido la infancia, y más, y he reído. Algún día hablaré de La Historia Sagrada con D. A él le interesan estas cosas, pero no sé si, tan pequeño, va a disfrutar de la ironía. Así que he decidido regalárselo a su padre. Doblemente útil.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">4 de enero</span></h3>
<h3><!-- /wp:paragraph --></h3>
<p><!-- wp:paragraph -->Las contradicciones son el espacio natural del ser humano. El mío, especialmente. Ratifico lo que escribe mi más que colega Juan Alberto Entizne sobre <a href="https://www.lagardeideas.com/medios-de-comunicacion-de-que-hablamos/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Medios de comunicación: ¿de qué hablamos?</a> y, aún así, sigo pensando que aún cabe un ejercicio decente del periodismo. Lo compruebo cada día, aunque, para ello, haya tenido que apartar la mirada de numerosos medios y todas las redes. Se puede practicar el periodismo de manera decente siempre que no se pierda de vista el riesgo extremo  que hemos asumido. Otra contradicción, mucho más grave que las que solo son de incumbencia.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">3 de enero</span></h3>
<p>“Que otros se jacten de las páginas que he escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Lo decía Borges y lo comparto. Pero siento que a mí me asiste más la razón que al bonaerense. Porque yo no soy Borges.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">2 de enero</span></h3>
<p>Hubo unos años en los que este día era el de mi santo. Nunca se celebró. En casa no había fechas para tantos festejos familiares. Pese a ello y al tiempo transcurrido, todos los 2 de enero recibía una llamada telefónica que insistía en felicitarme. Hace ya tres años que no la recibo. Hoy he recibido otra, la de la persona que ha decidido ejercer de albacea de mi único felicitador. Con él discutía una y otra vez sobre la celebración e incluso sobre el cambio del santoral que había dejado al dulce nombre de Jesús en una fiesta movible. A ella, sin embargo, le he agradecido la llamada. Traía otro mensaje.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">1 de enero</span></h3>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph -->Las calles vacías y limpias. Parece otro día. Solo encuentro una cola: a la puerta de la churrrería. Formamos en fila india. Los que salen acarrean bolsas de familia numerosa. ¿Las hay todavía? En el exterior, algunos fuman sin recato ni descanso. El ritmo se hace lento y tenso. Quedan 365 días por delante, pero no es esa la cuenta atrás que ahora importa. Nos miramos pensando en otras cosas. Y hay un punto de reproche en las miradas.</p>
<p>Me despido de 2020 con dos lecturas: La sobriedad del galápago», un cuento entrelazado de Sara Mesa con ilustraciones de Mimi González que publicó la Diputación de Badajoz en 2008, y una recopilación de artículos periodísticos (si por tal se entiende los que se han publicado en un periódico, en este caso El Mundo) de Fernando Aramburu, titulado Utilidad de las desgracias (Tusquets 2020). El primero me llama la atención por su estructura y la combinación de lo cotidiano y lo sorprendente, tras lo que intuyo la sombra de Borges. El segundo, por el ingenio que cabe en una colaboración a fecha fija: el del autor. Me han entretenido ambos y, sobre todo, en algunos pasajes del de Aramburu, he disfrutado. Sara Mesa estaba entonces lejos de Un amor, su <a href="https://www.lagardeideas.com/un-libro-que-anuncia-lo-que-niega/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Gordo de 2020</a>.</p>
<h3><a href="https://www.lagardeideas.com/diario-2020/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="color: #000080;"><em><span style="color: #0000ff;">El Diario 2020 puede verse aquí.</span></em></span></a></h3>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p>&nbsp;</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div></div>]]></content:encoded>
					
		
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			</item>
		<item>
		<title>Diario 2020</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2020/</link>
					<comments>https://www.lagardeideas.com/diario-2020/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2020 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Anterior]]></category>
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					<description><![CDATA[31 de diciembre Termina un año Miramos atrás y pensamos en los que se fueron. Miramos adelante y pensamos en los que nos vamos. Sin prisas, nos decimos ante el espejo. 29 de diciembre El sueño me recuerda que los afectos no dependen del tiempo o la insistencia, que algunas emociones resisten a los años [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">31 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Termina un año Miramos atrás y pensamos en los que se fueron. Miramos adelante y pensamos en los que nos vamos. Sin prisas, nos decimos ante el espejo.</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">29 de diciembre</span></strong></h3>
<p>El sueño me recuerda que los afectos no dependen del tiempo o la insistencia, que algunas emociones resisten a los años sin necesidad de riego y sin nostalgia. Algunas tienen nombre y apellidos y la pena de un larguísimo silencio irreparable. ¿Flor de invierno?</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">25 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Fun fun fun.</p>
<p>El coronavirus nos ha obligado a imponer distancia entre las personas y eso conduce al aislamiento y, en última instancia, a la soledad. Como no se trata de decisiones autónomas, libres, la pandemia tiene efectos –si alguien lo prefiere, puede tenerlos– sobre la salud.</p>
<p>Ninguna situación más evidente que la constatada en residencias de ancianos, aunque esos aspectos <em>secundarios</em> hayan quedado escondidos, e incluso ocultos, tras las miles de muertes de personas acogidas en esos centros. Por el mismo motivo otros problemas más fácilmente constatables han desviado la atención de los efectos psíquicos de la Covid19. </p>
<p>En los últimos días y en mis pocas conversaciones con familiares y allegados –no hay más– ha salido esta cuestión a relucir. Lo advierten los padres en sus hijos e incluso en sí mismos. De los abuelos, mejor no hablar: de golpe les han caído un montón de años encima.</p>
<p>Cuanto más cerca se siente el final, las ausencias se tornan más insoportables. El motor, achacoso por mil motivos, pierde gasolina… sin moverse. Y no hay recambio. Es el pesimismo de la razón, que decía Gramsci.</p>
<p>También existen, e incluso abundan, casos contrarios. Alguno de los más animados abueletes vive bajo la espada de Damocles. Conocido el destino, ¿para qué cortarse? Es el optimismo de la voluntad, que decía el mismo.</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">24 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Mi felicitación navideña: «Haced lo que podáis y disfrutadlo».</p>
<p>En estos tiempos, epicureísmo pragmático.</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">22 de diciembre</span></strong></h3>
<p>Casualidades encadenadas: <a href="https://elpais.com/cultura/2020-12-21/arturito-pomar-el-gambito-de-dama-a-la-espanola.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Una película reivindica un libro,</a> el que reavivió en mi memoria <a href="https://www.lagardeideas.com/piezas-menores-un-juego-mayor/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">recuerdos escritos </a><a href="https://www.lagardeideas.com/piezas-menores-un-juego-mayor/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">a pie de página</a> al terminar la reseña del texto original.</p>
<p>Así lo escribí: «El libro de Paco Cerdá (<em>El peón</em>) ha removido en mi memoria la admiración que profesaba mi padre, otro peón, a Arturo Pomar y los sentimientos contradictorios que le provocó Bobby Fischer, cuando los hijos y la decepción ya le habían apartado de cualquier afición, y hasta de cualquier engaño».</p>
<p>¿Quién no ha sido alguna o muchas veces «un peón»? Yo, sí, y en múltiples facetas. ¿Y mi padre? De esa enfermedad murió: de saberlo.</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">21 de diciembre</span></strong></h3>
<h3>

</h3>
<p class="wp-block-paragraph">«Me gustaría volver a veros en unos días, pero, si no, sabed que conmigo quedan recuerdos vuestros». (Despedida para antes de entrar en un quirófano).</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">17 de diciembre</span></strong></h3>
<h3>

</h3>
<p class="wp-block-paragraph">Después de seis meses de confinamiento en la Arcadia feliz me plantean la necesidad de huir de la Arcadia contagiada. ¿Qué pasó que antes no hubiera ocurrido en la urbe contaminada por CO2 o por virus sucesivos, entre los que destaca la radicalidad de IDA y vuelta? </p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">16 de diciembre</span></strong></h3>
<h3>

</h3>
<p class="wp-block-paragraph">Hoy debía haber cumplido 40 años, pero ya hace siete meses que no está. Entonces guardé unas notas que no quise reproducir aquí, pero que no he conseguido borrar.</p>
<p><em>No puedo dejar de pensarlo.</em></p>
<p><em>Desde hace una semana Juanma muere en un hospital de Miami. Su cerebro estalló aquel lunes 25 de mayo y no emite señales. Las pruebas son tercas, reinciden: no existe actividad cerebral. Sin embargo, Juanma auxiliado en su corazón y sus pulmones, espera inmóvil la llegada de su madre desde Sevilla. Para recibir el último beso y, casi seguro, el último grito. No bastarán para reanimarlo.</em></p>
<p><em>Imagino a T. entrando en la habitación, su primera mirada, su desmayo sobre el rostro de su hijo. K. se abalanzará sobre los cuerpos de ambos y en ese último instante los tres, juntos, desearán estar muertos. </em></p>
<p><em>Fuera, ajenas a ese dolor, esperan L. y S.. Tienen 4 y 3 años y ya saben que en unos meses tendrán un hermano. Pensando en eso disimulan su desconcierto. ¿Dónde está papá que no viene a jugar con nosotras?</em></p>
<p><em>¿Quién se lo explica?</em></p>
<p><em>Solo el llanto.</em></p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">26 de noviembre</span></strong></h3>
<h3>

</h3>
<p class="wp-block-paragraph">Acudo a renovar el DNI. La pandemia me pilla de retiro y busco la comisaría más cercana. Allí me indican que este será mi último carné de identidad, que no tendré que renovarlo nunca más. ¡Qué cosas! Mi último DNI será también el primero que me he hecho en mi pueblo.</p>
<h3><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0006a3;">23 de noviembre</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos al lado, pero desde hace un tiempo apenas nos hemos dicho un hola o un adiós. La pandemia nos ha robando los hasta luego. Puto virus. Aquí y así andamos.</p>

<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>18 de </strong><strong>noviembre</strong></span></h3>
<p>Añado a las ventajas (haylas) de la vida en el entorno rural y de interior (pongamos que hablo de Las Hurdes) la posibilidad de comer pescado con cierta calidad y un pequeño sobreprecio respecto a las grandes superficies capitalinas. Lo he podido comprobar. El pescadero acude dos veces por semana y en el supermercado se organizan colas hasta que se acaba el género. Hoy llegué fuera de tiempo. No me volverá a pasar: acabo de realizar mi pedido por wasap y, si hoy es miércoles (que lo es), el viernes estará en la cámara esperando que acuda a recogerlo. No es poca cosa&#8230;</p>
<h3><strong style="color: #001fa3;">17 de noviembre</strong></h3>
<p>Tengo tantas ganas de verte que lo mejor será que no nos veamos.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>10 de octubre</strong></span></h3>
<p>Volver, pese al bucle en que vivimos. Con el riesgo permanente del error y la evidencia de una reiteración que aniquila el pensamiento y la pluralidad. Pero, si estamos vivos, habrá que ejercer, y desmostrarlo. Por eso estas líneas, y las que vendrán. Espero.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>31 de agosto</strong></span></h3>
<p>Murió hoy hace 37 años. He vivido más tiempo sin él que con él, pero con mucha frecuencia echo en falta su ausencia. E incluso la necesidad de reconocer el valor de lo que muchas veces le discutí. Es mi padre.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>24 de julio</strong></span></h3>
<p>Dándole vueltas a la cabeza y al paseo, pensé: No necesariamente somos lo que fuimos, pero necesariamente somos porque fuimos. ¿Será vedad? ¿Y de qué sirve eso en estos tiempos?</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>4 de julio</strong></span></h3>
<p>Ha pasado más de un mes desde aquel día en que supimos que a Juanma le había ocurrido algo grave. En este tiempo en el que nos hemos ido acostumbrado a que conocidos e incluso familiares hayan desaparecido de nuestras vidas sin un adiós y un beso de despedida, hay otra circunstancia que añade a la muerte mayor dramatismo: cuando ni siquiera existe una fecha para fijar el momento definitivo. No permite concentrar el recuerdo en un tiempo, lo dispersa, lo extiende. La realidad se impone sin permitir aquella referencia. Por eso, retomo lo que escribí antes de saber el final:</p>
<p>«No sé si escribo para desahogarme o para torturarme. Me gustaría que este sentimiento que nos corroe a los amigos sirviera para sentirnos compañeros de toda la familia de Juanma. Pero sé que lo que ahora necesito contar solo le añadiría dolor. Y sin embargo, escribo. Para que el tiempo no borre este recuerdo. El más sincero y el más cariñoso. El que merecía. El único que puede mantenerlo, después de muerto, vivo. Como debía ser».</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>28 de junio</strong></span></h3>
<p>Este diario se interrumpió como consecuencia de la fatalidad. Costaba volver a los asuntos cotidianas con la carga de la ausencia. Los paseos matinales por la dehesa se convirtieron en una ruta recurrente sobre la depresión y la indignación. Aquélla, por lo callado; ésta, por los gritos. Este domingo encuentro en mitad del parque un patinete, una moto de alto calibre, restos del botellón, al lado de una enorme papelera vacía… </p>
<p>Hace un par de días pensé que la vida había retrocedido.</p>
<p><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-16104 aligncenter" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-300x119.png" alt="" width="381" height="151" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-300x119.png 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-768x304.png 768w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-24x10.png 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-36x14.png 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras-48x19.png 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras.png 800w" sizes="auto, (max-width: 381px) 100vw, 381px" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-16103" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-300x163.png" alt="" width="380" height="207" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-300x163.png 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-768x418.png 768w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-24x13.png 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-36x20.png 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2-48x26.png 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2015/11/Ovejitas-luceras2.png 800w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a></p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>5 de junio</strong></span></h3>
<p>Juanma padecía del virus de la felicidad. La contagiaba. No se podía estar a su lado sin reír. Por eso ahora resulta tan difícil vivir sin lágrimas. Aspiraremos a ser como los personajes de aquella novela que tanto me gustó del azorano Joâo de Melo: Gente feliz con lágrimas.</p>
<p>Acabo de escribir a su madre, Trini, y a Krystle. ¡Qué dolor!</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>4 de junio</strong></span></h3>
<p>He pensado muchas veces en mi propia muerte y en cómo aceptarla. Un adiós, sin más; aunque eterno. Tranquilamente. He pensado en la muerte de los más cercanos y en el dolor que provocaría su ausencia. Pero he pensado poco en la muerte de otras personas, jóvenes; como si fuera algo antinatural, imposible. Nunca pensé en que Juanma pudiera morir. Tal vez por eso sé cuánto le quería. Le quiero.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>30 de mayo</strong></span></h3>
<p>Solo puedo escribir Juanma. Y lloro.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>28 de mayo</strong></span></h3>
<p>Los únicos que han salido ganando con la crisis del coronavirus han sido los perros. Pueden salir de casa a cualquier hora, no como el personal, incluidos menores y vulnerables. No obstante, la especie canina lleva en sus ventajas la penitencia: el uso y abuso que ejercen sobre ellos los propietarios. Lo compruebo a cada rato; en mi horario senil o en los movimientos del vecindario. No es oro todo lo que reluce y los canes, a fin de cuentas, están <a href="https://www.lagardeideas.com/observaciones-a-simple-vista/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">abocados a una vida perra</a>.</p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>22 de mayo</strong></span></h3>
<p>Llegaba al final del paseo. Tan cansado  que se me ocurrió tumbarme a descansar. La señal me hizo desistir.</p>
<p><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00.png"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-15965 aligncenter" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00-300x212.png" alt="" width="388" height="274" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00-300x212.png 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00-24x17.png 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00-36x25.png 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00-48x34.png 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/05/Paseo00.png 700w" sizes="auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px" /></a></p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>20 de mayo</strong></span></h3>
<p>Confinado por culpa de un bicho microscópico y mortal, he buscado refugio en el paseo. Cada mañana camino, con ritmo más o menos cochinero, a la búsqueda de explicaciones que no tengo o de argumentos que me ayuden a entender y a explicar lo que acontece. Constato, día tras día, el fracaso en esos objetivos y, por contrapartida, empiezo a disfrutar del puro paseo. Sin más. La dehesa está en flor. Me saludan con su roce arbustos, pinos y encinas; algún sauce. Me sobrevuelan palomas, urracas, mirlos, zorzales y vencejos. A veces, a ras de  tierra, se cruza algún ratón, alguna lagartija, algún conejo, algún erizo y dicen que es posible que aparezca un jabalí. He visto a paseantes que se detienen coger tomillo, cantueso, salvia. Todo es es posible y mucho más, pero apenas distingo. Me absorben la riqueza natural y el silencio. Prefiero los senderos a los caminos, lo estrecho y lo pisado a lo ancho y atropellado. Y regreso cada día más tranquilo y más contento, dos estados que duran hasta después de la ducha. Ahí comienza la jornada, que es la espera de que algo cambie. </p>
<h3><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;"><strong>30 de abril</strong></span></h3>

<p class="wp-block-paragraph">Corría el año 1998. En aquellos momentos trabajaba en Antena3 Televisión como subdirector de informativos. La cadena volvía a vivir tiempos de zozobra. Telefónica había dado un golpe de mano, auspiciado por la presidencia del Gobierno, para hacerse con el control del medio. José María Aznar había encomendado a su compañero de pupitre Juan Villalonga que se hiciera con el control del grupo y apartara a Antonio Asensio, como represalia tras el pacto suscrito con Jesús de Polanco para gestionar conjuntamente (Antena3 y Canal+) los derechos del fútbol. Como consecuencia de todo aquello fui apartado de mi cargo y recluido (eso pensaron ellos) a la dirección del Canal Internacional, donde disfruté hasta que se consumó mi despido total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acepté entonces un trabajo que antes había rechazado para no crear más problemas –temí que mi presencia acarreara más dificultades que beneficios– a la nueva e incipiente línea editorial de Informativos Telecinco. Un año después, cuando el proyecto de Informativos Telecinco ya se había afirmado, llegó el finiquito de Antena3 y Luis Fernández me reiteró su confianza. Durante varios años fui subdirector de informativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana, un par de meses después de mi incorporación a la nueva cadena, me encontré con Miguel Ángel Rodríguez, máximo responsable de la política informativa del Gobierno. Nos conocíamos desde que él trabajara para Aznar –a la sazón candidato a la Junta de Castilla y León, para la que sería elegido– desde <em>El Norte de Castilla</em>, lo que le abrió las puertas para ser jefe de prensa de La Junta de Castilla y León –allí elaboró una lista muy comentada de periodistas afines y otra de periodistas abyectos– y, luego, del Gobierno de España, donde siguió su carrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella mañana caminábamos por un pasillo estrecho el uno frente al otro. No había escapatoria. Él se sorprendió más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– No sabía que estuvieras aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– Por eso estoy aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una conversación, como se ve, escueta.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;">25 de abril</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Llegados a este punto en el que somos conscientes de que no sabemos casi nada y que aún podemos prever menos, la tranquilidad se impone: Será lo que dios quiera. O sea, como toda la vida de dios.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;">23 de abril</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hace algunos años una amiga me reprochó que utilizara el significante “parámetros” con cierta frecuencia. Ella no entendía o, al menos, no frecuentaba el significado. Hasta que un día le conté lo que acababa de leer en los servicios de un restaurante de un pequeño pueblo de Teruel. Allí, frente al urinario de caballeros, colgaba un cartel que decía: “Se ruega orinar dentro de los parámetros del inodoro”. Al salir, lo traduje al instante: “Por favor, no mear fuera”, para que mi amiga lo entienda.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;">22 de abril</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos días una amiga, profesora de plástica, me enviaba los primeros esbozos de un proyecto que me pareció muy interesante. Apenas eran unas notas básicas en torno a las que iniciar la tarea y unos dibujos que me resultaron tan interesantes como sugerentes. A partir de ellos redacté unas notas que quiero dejar aquí para no olvidar que debería desarrollarlas mucho más. Esto fue:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La realidad es algo que existe, que está ahí, con su propia lógica; pero otra cosa es su apariencia, lo que resulta accesible, muchas veces su sombra (principios, muy platónicos e incluso románticos, pero también metafísicos). La sombra que la realidad proyecta es, con frecuencia, o más accesible o más potente que aquélla. El conocimiento, la reflexión, nos sitúan en ese territorio entre la verdad y la sombra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el punto de vista más personal (o profesional), la realidad no es la información que ofrecemos –cada uno, los medios de comunicación, etc.– acerca de ella, sino su sombra. Con mucha frecuencia es a partir de eso como tratamos de conocer y transformar la realidad. Las voces y los ecos machadianos. ¿La comunicación puede evitar esa distorsión o es necesario que quien recibe los mensajes dude acerca de lo que se le cuenta? Y en la sociedad actual ¿qué es más importante: la realidad o su relato? Muchas veces y para muchos depende del atractivo formal de lo uno y lo otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reflexión podría ampliarse a las redes sociales sin ninguna dificultad y, en definitiva, a cualquier intento de aprehender la realidad, de descodificarla o simplificarla. Y muy en particular sobre lo que está ocurriendo como consecuencia de la desventurada Covid19.</p>

<p>&nbsp;</p>

<h3 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #262ae5;"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #0002a3;">14 de abril</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando cojo una guitarra desafinada y rasgueo las cuerdas para evitar la tensión, ¿estoy haciendo cultura? Cuando rescato del fondo de un cajón la armónica que me regalaron en un cumpleaños que ya no acierto a recordar y soplo buscando acordes armónicos, ¿estoy haciendo cultura? Si fuera así, podría afanarme más en pos de mi realización personal y social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero si no&#8230; ¿Todos los que en estos días reclaman ayudas económicas pueden considerarse agentes culturales o simplemente gente culta? ¿Por escribir en líneas cortas, siguiendo las pautas de la lectura fácil, soy poeta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Díganme, por favor, qué es la cultura. Y la poesía y la música y la literatura&#8230; Para irnos entendiendo.</p>



<h3 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #262ae5;"><strong><span class="has-inline-color" style="color: #001fa3;">11 de abril</span></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura del libro de Paco Cerdá, <em>El peón</em>, ha removido en mi memoria la admiración que profesaba mi padre, otro peón, a Arturo Pomar. También los sentimientos contradictorios que le provocó Bobby Fischer, cuando los hijos y la decepción ya le habían apartado de cualquier afición y hasta de cualquier engaño.</p>



<h3 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #262ae5;"><strong>10 de abril</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La militarización de la información oficial sobre la evolución de la pandemia del Covid-19 resulta inexplicable. Cuando la información se particulariza a ámbitos muy reducidos, cuando el mundo se ve a través de ojos militares, el análisis de la realidad se distorsiona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resultará difícil olvidar un comentario que, en un ámbito restringido, escuché a José Antonio Alonso, entonces ministro de Interior –antes, un juez ejemplar y siempre un tipo decente. Hablábamos de lo que una persona con una trayectoria profesional tan distinta había “encontrado” en el ministerio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguien preguntó: “¿Y la guardia civil?”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sonrió. Susurró: “¡Eso es un estado dentro del Estado!”.</p>



<h2 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #062ae5;"><strong>28 de marzo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas veces me veo obligado a recordar cómo mi madre, llegados a un punto de la charla, la concluía de esta manera: “¡Tienes el espíritu de la contradicción!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expresión ha quedado, no obstante, en mi memoria. Desde hace demasiado tiempo nadie me la repite tal cual, pero sí me reprochan una cierta predisposición a observar las cosas desde un punto de vista diferente del que se propone.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Leyendo a Bernardo Atxaga, su <em>Casas y tumbas</em>, he asumido que debo tener los ojos como los caballos, a uno y otro lado de la cabeza, y que por eso, con la nariz por delante, miro a un lado y a otro del camino. Esa posibilidad me ha tranquilizado un rato. Luego he pensado que, en contrapartida, esa manera de observar la realidad tal vez limite la mirada al frente. Tal vez por eso a los caballos de carrera, a los de los picadores o a los que cumplían algunos trabajos en el campo les ponían anteojeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Curioso. Quienes propugnan o ejercitan esa mirada rectilínea quizás avancen más deprisa, eviten la parálisis del miedo y cumplan mejor el objetivo propuesto. Mientras, los <em>caballos</em> puede que busquemos las referencias del entorno, de la complejidad y las contradicciones; o tal vez sea que nos gusta polemizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– Quizás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– No creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Jesús, tienes el espíritu de la contradicción! Dice el eco.  </p>



<h2 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #060fe5;"><strong>23 de marzo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">No puedo cambiar de tema. Tampoco concentrarme en otra cosa. Apenas inicio una actividad diferente me asalta un dato nuevo, una declaración, un wasap, una comparecencia, un exabrupto –todos ellos referidos al estado de alarma y al coronavirus– y regreso a mis cavilaciones monotemáticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para relajarme hoy decidí cocinar algo inédito. Pareció funcionar. Cinco minutos. Otra vez el ajetreo, la conexión con la televisión, el móvil, los datos más recientes… De vuelta a la cocina el humo invadía toda la casa. El aceite de una sartén llevaba largo rato hirviendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubiera sido injusto morir por inhalación de anhídrido carbónico. Lo habría sido por coronavirus. Que, sin atacar a los pulmones, afecta a las meninges. Aunque en desigual manera. Lo noto.</p>



<h3 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #060fe5;"><strong>15 de marzo</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Lo parece, pero no estamos viviendo una novela de ciencia ficción. La distopía es real. El coronavirus nos pone ante un espejo de doble cara: por un lado, cóncavo; por el otro, convexo. Como los del Callejón del Gato que alumbraron a Valle Inclán para crear un género: el esperpento. Tal vez este sea un buen tiempo para entender y entendernos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el precipicio de estos días tal vez podamos resolver el enigma que planteaba Max Estrella: «¿A quién enterramos, Latino?». Esta fue entonces, ¿como ahora?, la respuesta: «Es un secreto que debemos ignorar».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el contexto era otro. Don Latino se lo había gritado a Max Estrella: «¡Estás completamente curda!». Estamos. ¿O estábamos?</p>



<h3 class="has-text-color wp-block-heading" style="color: #060fe5;">14 de marzo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">No tengo nada que hacer y no hago nada. Espero a través de internet, de la radio o de la tele la última noticia sobre el coronavirus. Las informaciones empiezan a ser redundantes y abruman. Paralizan. No tengo nada que hacer y no hago nada.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><span style="color: #0000ff;">11 de marzo</span></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer mismo recogí mi tarjeta para el transporte público en Madrid. Hoy me recomiendan que no la utilice. Ayer era muy barata. Hoy es cara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaba decidido a dejar el coche. Hoy me comprometo a usarlo&#8230; en caso de necesidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Mañana? </p>



<h3 class="wp-block-heading"><span style="color: #0000ff;">7 de marzo</span></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Diego me pidió el periódico que llevaba bajo el brazo y corrió a enseñárselo al amigo con el que jugaba. También rondaría los seis o siete años. Cuando volví a mirarlo, las páginas volaban por el aire y se desplegaban sobre el suelo. Los chiquillos observaban absortos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– ¡No están pegadas!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diego reía a carcajadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– ¡Qué raro es el periódico!</p>



<p class="wp-block-paragraph">No tenía ni idea. De haberla tenido, me habría enojado. No soporto que se destruya la alineación de las hojas del periódico. Pero en aquella ocasión me aplacó la sorpresa de los muchachos: desconocían lo que es el periódico impreso: les pareció un objeto fuera de su tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El País</em> recordaba ese día su tránsito hacia el pago de los contenidos de la edición digital.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><span style="color: #0000ff;">10 de febrero</span></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hay días en que miro alrededor, más allá de las cuatro paredes de mi casa; observo lo que pasa alrededor y la depresión me arrastra a compartir los versos de Ángel González:</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">“Queda quizá el recurso de andar solo, / de vaciar el alma de ternura / y llenarla de hastío e indiferencia / en este tiempo hostil, propicio al odio”</p>



<h3 class="wp-block-heading"><span style="color: #0000ff;">31 de enero</span></h3>



<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter"><a href="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="225" class="wp-image-15333" src="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-300x225.jpg" alt="" srcset="https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-300x225.jpg 300w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-80x60.jpg 80w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-24x18.jpg 24w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-36x27.jpg 36w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525-48x36.jpg 48w, https://www.lagardeideas.com/wp-content/uploads/2020/02/IMG_20200131_162525.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></figure>
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		<item>
		<title>Diario 2019</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2019/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jan 2019 18:02:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
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					<description><![CDATA[JULIO Día 17 Muertos Julián Rodríguez, Andrea Camilleri&#8230; A ciertas edades no gana uno para muertos. ABRIL Día 29 Elecciones Durante bastante tiempo, a la vista del comportamiento de los partidos de izquierda, mascullaba una reflexión: no sabía qué votar para no votar (o acabar votando) a la derecha. Vinieron otros tiempos en los que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><span style="color: #008000;">JULIO</span></h3>
<h3><span style="color: #3366ff;">Día 17</span></h3>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Muertos</span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Julián Rodríguez, Andrea Camilleri&#8230; A ciertas edades no gana uno para muertos.</span></p>
<h3></h3>
<h3><span style="color: #008000;">ABRIL</span></h3>
<p><span style="color: #3366ff;"><strong>Día 29</strong></span></p>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Elecciones</span></h3>
<p>Durante bastante tiempo, a la vista del comportamiento de los partidos de izquierda, mascullaba una reflexión: no sabía qué votar para no votar (o acabar votando) a la derecha. Vinieron otros tiempos en los que evolucioné hacia nueva formulación aún más deprimente: soy tan de izquierdas que voy a votar a la derecha.</p>
<p>Llegó el día y resolví el dilema. No estoy seguro de haber acertado, pero, al menos, ahora sé que no voté a la derecha. Eso parece.</p>
<p>La paradójico vino después, cuando descubrí que la derecha había votado a la izquierda. Sin querer.</p>
<p>La vida es así, no la he inventado yo&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #339966;">ENERO</span></h3>
<h4><span style="color: #3366ff;">Día 23</span></h4>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Amigos</span></h3>
<p>No sé si la amistad es fruto de la generosidad. Lo he escuchado y tal vez dicho. Quizás lo sea. Lo parece cuando se produce esa especie de afinidad y respeto mutuos. Y también cuando te empeñas en estar cerca de alguien que no responde y, sin embargo, sentir que eres tú el que pierde.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><span style="color: #3366ff;">Día 15</span></h4>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Contra dicciones</span></h3>
<p>Me ha dado por pensar que, si un día alguien quisiera publicar alguna de las cosas que llevo escritas, le pediría que las titulara <em>Contra dicciones. </em>Por una parte, por su evidente carácter contradictorio, como el personaje que las escribió, convencido de que solo así se puede ser humano. Y por otra, porque en muchas ocasiones estos escritos surgieron como una reacción contra lo dicho por otros.</p>
<p>Gracias a ellos.</p>
<h4></h4>
<h4><span style="color: #3366ff;">Día 6</span></h4>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Autoestima</span></h3>
<p>Los Reyes me han traído una cierta dosis de autoestima (con la manía que los tengo). Leo un sugerente artículo de Yuval Noah Harari, <a href="https://elpais.com/internacional/2019/01/04/actualidad/1546602935_606381.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Los cerebros &#8216;hackeados&#8217; no votan</em></a>, y me detengo en un párrafo: «Pensamos que ya sabemos de sobra quiénes somos. Sin embargo, cuando uno se da cuenta de que &#8216;estos pensamientos no son míos, no son más que ciertas vibraciones bioquímicas&#8217;, comprende también que no tiene ni idea de quién ni de qué es».</p>
<p>En mi perfil de Facebook me presento así: «¿Quién soy? Eso me gustaría saber, y ya tengo edad&#8230;». Lo que en mi caso era impotencia, ahora se me antoja virtud. ¡Tomad nota; sapientísimos cerebros!</p>
<h4></h4>
<h4><span style="color: #3366ff;">Día 5</span></h4>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Reyes</span></h3>
<p>Tengo la impresión de que mis nietos reciben más regalos en unas Navidades que los que recibí en toda mi infancia. Y eso que, al llegar estas fechas, la familia –y yo mismo– pretende moderarse. Lo nuestro, al parecer, está más cerca de la contradicción que del éxito. La felicidad no se discute, aunque tanta aglomeración la frustre; exactamente lo contrario de lo que se persigue. Cada vez soporto menos esta enajenación de rey mago&#8230;</p>
<h4></h4>
<h4><span style="color: #3366ff;">Día 1</span></h4>
<h3><span style="color: #ff00ff;">Don&#8217;t disturb</span></h3>
<p>Eso. Después de los petardos y el estruendo del inicio de este 2019, concluyo: lo primero, no molestar. Me lo enseñaron de pequeño, pero lo aprendí en inglés. Una máxima para empezar el año, más recomendable en el terreno personal que en el público. En el debate abierto a veces sí hay que molestar. No solo porque resulta inevitable sino porque hay valores más decentes. Por ejemplo, el de desenmascarar algunos comportamientos como eufemismos o falacias, como mentiras absolutas o medias verdades. Aún así, si se puede hacer sin gritar, mejor. Todos los años comienzan con ruido. Este amenaza con promover el estruendo. Y contra eso no sirve la sordera. El griterío de la fiesta, aunque incomprensible, se sobrelleva sin audífonos. De los otros no te salvan ni esos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diario 2018. Diciembre</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-diciembre-2018/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Dec 2018 20:50:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
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					<description><![CDATA[Día 12 Días tristes Hay días tristes, como hoy, que nos recuerdan momentos de felicidad. Por eso son tristes, porque nos obligan a pensar en aquel tiempo que perdimos, el que pasó. Pero también es verdad que en medio de la tristeza encontramos la oportunidad de disfrutar de todo lo que aprendimos en el dolor: [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style="color: #00ccff;">Día 12</span></h4>
<h3><span style="color: #ff0000;">Días tristes</span></h3>
<p>Hay días tristes, como hoy, que nos recuerdan momentos de felicidad. Por eso son tristes, porque nos obligan a pensar en aquel tiempo que perdimos, el que pasó. Pero también es verdad que en medio de la tristeza encontramos la oportunidad de disfrutar de todo lo que aprendimos en el dolor: la dignidad, el cariño e incluso la emoción de aquella lenta despedida.</p>
<h4><span style="color: #00ccff;">Día 2</span></h4>
<h3><span style="color: #ff0000;">Emigración</span></h3>
<p>Por la mañana participo en una mesa redonda sobre <em>Cultura y territorio</em>. El mundo rural, la despoblación, los modelos de desarrollo, el valor incluso económico de la cultura&#8230; En un momento he dicho que la idealización no conduce a ninguna parte. Que hoy en los pueblos idílicos que difunden las miradas melancólicas del mundo rural hoy abundan las demandas contra la inmigración. Por parte de quienes durante muchos años fueron emigrantes. Unas horas después se hacen públicos los resultados de las elecciones andaluzas: la derecha derrota no solo al sempiterno PSOE sino a toda la izquierda. Y aparece en el parlamento una ultraderecha de la que nos sentíamos liberados.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diario 2018. Noviembre</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2018-noviembre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Nov 2018 16:20:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<category><![CDATA[diario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lagardeideas.com/?p=14190</guid>

					<description><![CDATA[Día 14 Extremos obsesión por hacer las cosas convenientes conduce con frecuencia a hacerlas irrazonables. Y el empeño original acaba en depresión o en algo que se le parece. Día 13 Amor y odio No tengo enemigos, aunque aborrezca a un buen puñado de tipos; no por lo que son, sino por lo que simbolizan. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong><span style="color: #ff00ff;">Día 14</span></strong></h4>
<h3><span style="color: #3366ff;">Extremos</span></h3>
<p>obsesión por hacer las cosas convenientes conduce con frecuencia a hacerlas irrazonables. Y el empeño original acaba en depresión o en algo que se le parece.</p>
<h4><strong><span style="color: #ff00ff;">Día 13</span></strong></h4>
<h3><span style="color: #3366ff;">Amor y odio</span></h3>
<p>No tengo enemigos, aunque aborrezca a un buen puñado de tipos; no por lo que son, sino por lo que simbolizan. En muchos casos respeto el significante, detesto el significado.</p>
<p>Creo conocer a casi todas las personas que me han querido. Sin embargo, no creo que muchas personas a las que quise –durante diez minutos, un rato o media vida, de continuo o a intervalos– llegaran a saberlo. Los afectados podrían deducir que no era verdad. En política se atribuiría, sin duda falsamente, a un problema de comunicación. En la vida sólo cabe diagnosticarlo como un fracaso personal.</p>
<h4><strong><span style="color: #ff00ff;">Día 12</span></strong></h4>
<h3><span style="color: #3366ff;">Efemérides </span></h3>
<p>Desde hace algunos meses observo estas fechas con una sensación inédita. No hay nostalgia, solo conciencia de que estacionar no se permite y, por ello, sin marcha atrás, los vehículos solo pueden ir p&#8217;alante. Allá vamos.</p>
<p><strong><span style="color: #ff00ff;">Día 3</span></strong></p>
<h3><span style="color: #3366ff;">A un año vista</span></h3>
<p>Dentro de un año se cumplirán cien del nacimiento de un niño al que llamaron Cayito, diminutivo de un nombre mucho más rotundo, Leocadio, que los amigos dejaron en Leo. En ese plazo me comprometo a avanzar en su recuerdo. Aunque duela.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diario 2018. Octubre</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/diario-2018-octubre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jesús M. Santos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Oct 2018 11:26:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lagardeideas.com/?p=13981</guid>

					<description><![CDATA[Día 31 Cardenal Conocí a Carlos Osoro, actual cardenal de Madrid, como estudiante en la Universidad Pontificia de Salamanca. Y más concretamente durante la huelga que mantuvo la Facultad de Teología durante tres meses (año 1969 0 1970) para exigir la exclusión de varios profesores por su ideología ultraconservadora. El pertenecía al colegio San Carlos, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Día 31</strong></span></p>
<h3><span style="color: #339966;">Cardenal</span></h3>
<p>Conocí a Carlos Osoro, actual cardenal de Madrid, como estudiante en la Universidad Pontificia de Salamanca. Y más concretamente durante la huelga que mantuvo la Facultad de Teología durante tres meses (año 1969 0 1970) para exigir la exclusión de varios profesores por su ideología ultraconservadora. El pertenecía al colegio San Carlos, de vocaciones tardías –como se decía entonces–, y estaba a punto de concluir los estudios; era delegado de Facultad. Yo, recién llegado a la Facultad, de mi curso.</p>
<p>Volví a encontrarme con él en el comedor de invitados de RTVE. Él formaba parte de una delegación de obispos y yo del equipo de dirección de la Corporación. Debíamos abordar algunos asuntos relacionados con la presencia de la Iglesia en la radiotelevisión pública, como la reducción de la partida presupuestaria, el fin de la publicidad gratuita, la homologación de trato respecto de otras iglesias…</p>
<p>Le saludé recordando aquella época anterior que compartimos. Se sorprendió. Me susurró: “¡Qué tempos!” Será mejor que aquí no los recordemos”. Lo respeté. Lo contrario no tenía ningún sentido.</p>
<p>Sin embargo, aquella frase me suscitó algunas preguntas: si su petición ocultaba cierto arrepentimiento por aquellos pecados juveniles o el deseo de eludir la presión de sus acompañantes, puesto que entonces era un recién llegado a los altos niveles de la curia. Supuse que, a medida que avanzara su episcopado (aún más después de su ascenso al cardenalato y su reconocimiento como el más franciscano de los purpurados españoles) nos iría sacando de dudas…</p>
<p>No hacía falta ser un profeta.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Día 26</strong></span></p>
<h3><span style="color: #339966;">Cosas</span></h3>
<p>Hay días en los que uno no sabe qué hacer, pero hace cosas.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Día 15</strong></span></p>
<h3><span style="color: #339966;">Solidaridad</span></h3>
<p>Hemos llegado a un punto en el que la muerte de cualquier pensionista debe considerarse un acto de solidaridad. Sin embargo, me cuesta tomar la decisión.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Indefensos ante lo que nos mata</title>
		<link>https://www.lagardeideas.com/indefensos-ante-lo-que-nos-mata/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Alberto Entizne]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Sep 2018 14:12:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ágora]]></category>
		<category><![CDATA[DeMedia2]]></category>
		<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lagardeideas.com/?p=13872</guid>

					<description><![CDATA[Era una juez. Estaba especializada en violencia de género. Pero no consideró preocupante las peticiones de la mujer acosada por su exmarido; tampoco las de la fiscalía. El hombre que la amenazaba ha asesinado a sus dos hijas. Además de ese suceso brutal, en apenas nueve horas, en otros dos lugares distantes de la geografía [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Era una juez. Estaba especializada en violencia de género. Pero no consideró preocupante las peticiones de la mujer acosada por su exmarido; tampoco las de la fiscalía. El hombre que la amenazaba ha asesinado a sus dos hijas. Además de ese suceso brutal, en apenas nueve horas, en otros dos lugares distantes de la geografía española, <a href="https://elpais.com/sociedad/2018/09/25/actualidad/1537886931_971363.html" target="_blank" rel="noopener">dos mujeres caían abatidas por su exparejas</a>.</p>
<p>Uno de los problemas más graves de esta sociedad se ha vuelto a poner de manifiesto <a href="https://elpais.com/sociedad/2018/09/25/actualidad/1537857331_422845.html" target="_blank" rel="noopener">de la manera más descarnada</a>, porque estos casos muestran la impotencia colectiva frente a esta barbarie.</p>
<p>La mayoría de los medios de comunicación dedican horas y horas de atención al morbo que desprenden una grabaciones de hace nueve años que ponen en un brete a la actual ministra de Justicia. Partidos y tertulianos amplifican sin descanso el chusmerío aun a riesgo de hacerse cómplices de una trama de sinvergüenzas.</p>
<p>Apenas unas pocas excepciones ratifican la regla: el circo y el encono arrollan a lo importante. Y gracias a ello seguimos sin respuestas para lo que nos mata.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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